18 ago. 2012

Equilibrar la postura: equilibrio muscular

La postura de una persona depende de una serie de diferentes factores que aquí no serán mencionados y analizados en su totalidad.

Dado que el ser humano es bípedo y que siempre está expuesto a las fuerzas de la gravedad, para poder mantener la posturae rguida sin perder el equilibrio precisa de un conjunto extremadamente complicado de los más diversos mecanismos de regulación. Los órganos sensoriales como el ojo, el llamado laberinto (órgano de equilibrio situado en el oído) y la sensibilidad corporal tienen una especial importancia porque regulan la actividad muscular con gran exactitud en cualquier postura y en todos los movimientos. A pesar de que la actividad de la musculatura esquelética está controlada por el sistema nervioso voluntario, sólo depende en una pequeña parte de nuestra voluntad. Podemos determinar voluntariamente el movimiento que queremos realizar, pero la ejecución en sí del movimiento en cuestión escapa de la influencia voluntaria. Tanto para la posición de pie como para la marcha del ser humano se precisan unos programas de movimiento altamente especializados que son controlados por el cerebro.

El equilibrio depende de una serie de complicados mecanismos

Hay millones de reflejos que influyen en la posición momentánea del cuerpo, estemos estirados, sentados o de pie y que dirigen la actividad muscular. Estos reflejos dependen en gran medida de unas terminaciones nerviosas muy sensibles (recep-ores) del órgano de equilibrio, de la musculatura (husos musculares, órganos de Golgi), de la piel y de los ojos. La estabilización puramente mecánica de las articulaciones y del aparato ligamentoso sólo participa en una pequeña parte en el mantenimiento de una postura. El mantenimiento de una postura principalmente corre a cargo de numerosos músculos posturales que realizan las denominadas contracciones tónicas de larga duración. Por lo contrario existen otros músculos que se responsabilizan en primer lugar del movimiento y que por ello se denominan músculos fásicos. Estos dos tipos de musculatura no sólo determinan la postura del ser humano sino también su libertad de movimientos.

Normalmente existe un equilibrio muscular entre la capacidad de elongación de la musculatura tónica y la motricidad de la musculatura fásica.

Causas y consecuencias de los desequilibrios musculares

Algunas investigaciones han mostrado que en condiciones desfavorables, la musculatura tónica tiende a acortarse y la musculatura fásica a debilitarse. La reacción diferenciada de estos dos tipos musculares viene dada, por una parte, por factores histórico-evolutivos y por otra, por una inervación distinta.

El equilibrio muscular puede verse afectado por sobrecargas o cargas erróneas del aparato locomotor, o por lesiones o métodos de entrenamiento inadecuados. Como resultado se producen desequilibrios musculares: los músculos tónicos se acortan y los músculos fásicos se debilitan.

Los músculos y sus antagonistas se fortalecen o se debilitan mutuamente

Así se generan unas fuerzas musculares que inciden sobre las articulaciones y sobre
la columna vertebral provocándose mutuamente. Los músculos acortados aumentan la debilidad de sus antagonistas y los músculos acortados favorecen aún más el acortamiento de los primeros. Al final es casi im-osible averiguar cuál ha sido el factor desencadenante.

Otras causas


Naturalmente hay otros factores que también participan en el desarrollo de un desequilibrio muscular:
-Actividad continua (por ejemplo estar mucho tiempo sentado).
- Cargas unilaterales en el trabajo o en el tiempo libre.
- Cargas erróneas por condiciones laborales no ergonómicas (muebles dema-siado altos o bajos).
-Ausencia de movimientos de compensación.
- Estado de ánimo (por ejemplo abatimiento, depresión, mal humor, pesimis-mo, etc.).
- Vestimenta inadecuada (por ejemplo tacones demasiado altos).
- Enfermedades del aparato locomotor (por ejemplo reuma, gota, enfermeda-des nerviosas).
- Desequilibrios biomecánicos (por ejemplo por problemas de crecimiento, se-cuelas de accidentes tras una roturaósea, etc.).

A menudo los deportistas también padecen desequilibrios musculares cuando realizan sobrecargas unilaterales o erróneas y cuando descuidan el entrenamiento gimnástico.

Los desequilibrios musculares limitan el aparato locomotor y aumentan el riesgo de lesiones

Las consecuencias de los desequilibrios musculares también son muy variadas. Se reduce la carga que es capaz de soportar el aparato locomotor y al mismo tiempo aumenta la propensión de sufrir lesiones. Hayu na mayor tendencia a padecer distensiones musculares e irritaciones dolorosas en las inserciones tendinosas así como en el aparato cápsulo-ligamentoso, y con el paso del tiempo también en las estructuras cartilaginosas. La consecuencia lógica de todos los desequilibrios musculares es una disminución del rendimiento. La visión y experiencia de un especialista como un médico deportivo, un fisioterapeuta deportivo o un entrenador, en seguida reconocerá un desequilibrio muscular por las modificaciones en los factores posturales ymotrices.

El estiramiento mejora la postura corporal

Para eliminar los desequilibrios musculares sólo hay dos opciones: Por una parte es necesario estirar la musculatura tónica que se ha acortado y por otra se ha de fortalecer la musculatura fásica debilitada. La gimnasia de estiramientos y de fortalecimiento elimina estos desequilibrios musculares y previene su formación.

Del libro "Los Estiramientos"de Bruno Blum

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