11 dic. 2016

El Yoga Sūtra de Patañjali. Libro IV, Kaivalya Pāda. Traducción y comentarios de T. K. V. DESIKACHAR.



Este es el último capítulo del Yoga Sūtra, kaivalyapāda, en donde Patañjali presenta las posibilidades para una persona con una mente muy refinada. En esencia, la mente es un sirviente y no un amo. Si se le permite representar el papel de amo, cualesquiera que sean los logros del individuo, hay posibilidades de que a la larga tenga problemas y de que la serenidad esté fuera de su alcance.


 
4.1




Las capacidades mentales excepcionales se pueden lograr por: herencia genética, el uso de hierbas como lo prescriben los Vedas, recitando conjuros, rigurosas austeridades o por ese estado mental que permanece con su objeto sin distraerse [samādhi].



Algunas personas nacen con extraordinarias aptitudes. Los Vedas describen varios rituales, donde al tomar preparaciones de hierbas en la forma descrita, se puede cambiar la personalidad de un individuo. Los diferentes tipos de conjuros, que sean iniciados apropiadamente por un maestro competente, pueden traer cambios positivos. Las antiguas escrituras registran los grandes logros de aquellos que vivieron en una severa austeridad. Para terminar, están las posibilidades para aquellos que, de forma gradual, cambian su mente, de un estado de distracción hacia una dirección sostenida. En el tercer capítulo y otros, se habla bastante de estas capacidades. Si se prefiere alguna de estas alternativas en especial, serán examinada en los sūtras 4.6, 7 y 8.


4.2


¿Cómo sucede el cambio resultante de la presencia de posibilidades excepcionales y arriba de lo normal?

El cambio de una serie de características a otra es esencialmente un ajuste de las cualidades básicas de la materia.

Todo lo que percibimos, incluyendo la mente, tiene tres cualidades básicas; claridad, actividad y pesadez. Las diferentes características surgen en distintos momentos, como resultado de sus diversas combinaciones. Toda característica que se pueda obtener, es la combinación de estas tres cualidades. Es uno de los cambios en los rasgos de la mente, que resulta en las capacidades arriba de lo normal, de las que Patañjali habla en el sūtra 4.1


 
4.3


 
¿Cómo se puede lograr un cambio en las características de la materia o de la mente? Por medio de una profunda inteligencia.

Pero ese tipo de inteligencia sólo puede quitar los obstáculos que obstruyen ciertos cambios. Su papel no es otro que el del agricultor que rompe una presa, para permitir que el agua fluya por el campo donde se necesita.

Esta inteligencia profunda es la habilidad para percibir el papel de las cualidades básicas, al producir características diferentes. Por ejemplo, el agricultor que conoce su campo y los requerimientos de su cosecha, ajustará el flujo del agua para lograr el mejor rendimiento. Por otro lado, un principiante ignorante que se embarca en la agricultura puede fracasar, a pesar de tener potencialmente buena tierra, agua, equipo y buen clima.



4.4


¿De qué es capaz una persona que tenga una inteligencia arriba de lo normal?

Con facultades mentales excepcionales, un individuo puede influir en el estado mental de los demás.

4.5


¿Estas influencias son variables o permanentes?

Esta influencia depende también del estado del receptor.

¿Qué tan receptiva es la persona? ¿Qué capacidades tiene? ¿De qué carece? Esto decide el resultado de la influencia de otros. La misma lluvia puede ser el alivio de un agricultur agobiado por la sequía, la preocupación de una madre que no cuenta con un refugio seguro para su hijo y puede tener ningún efecto en mar abierto.
 

4.6


¿Es sólo el estado del receptor el que determina el resultado final del efecto que pueda tener una persona?

La influencia que una persona con mente en estado de dhyānapuede tener en otros, nunca podrá aumentar la ansiedad u otros obstáculos. De hecho, se reducen.

Aquellos que han alcanzado este estado de dhyānaa través de la gradual eliminación de obstáculos (ver 2.3), no están ciegos ante las condiciones del sufrimiento humano. Saben a donde les aprieta el zapato.



4.7




Y actúan sin ninguna motivación mientras otros, que también tienen capacidades excepcionales, lo hacen con uno u otro impulso.

En el sūtra 4.1 Patañjali enumera los diferentes medios para lograr un estado mental excepcional o por arriba de lo normal. De ellos, sólo los que hayan alcanzado el estado del yoga de forma correcta y a través de esto haber llegado al estado de claridad y desapego más elevado, pueden estar más allá de la motivación. De forma natural y sin ambigüedades están preocupados. Por lo tanto, pueden ayudar a los demás para que imiten su ejemplo de vida. Otras personas pueden aparentar un estado de yoga, pero su claridad y grado de desapego es menos completo y no duradero. Además, puede ser que no estén conscientes de las limitaciones del hombre para seguir sus consejos.


4.8


¿Por qué existen estas diferencias?

Porque la tendencia de la mente, de actuar sobre las bases de los cinco obstáculos, como el concepto erróneo, no se ha borrado; con el tiempo saldrán nuevamente a la superficie para producir sus consecuencias desagradables.

Sólo con las prácticas para reducir y someter los cinco obstáculos ineficaces que se ha descrito en los capítulos anteriores, se puede garantizar el fin de estas tendencias. La herencia genética, el uso de hierbas y otros medios no pudieran ser tan efectivos.



4.9


Además,

Las impresiones latentes y los recuerdos están muy ligados. Esta unión permanece aunque haya un intervalo de tiempo, lugar o contexto entre acciones similares.

Esta unión entre las impresiones y los recuerdos, es una contribución importante para la mayoría de nuestras acciones y sus consecuencias.


4.10


¿Cuál es el origen de esas impresiones que influyen en nuestras acciones de forma desagradable?

Los hombres, en todos los tiempos, han sentido un fuerte deseo de inmortalidad. Por ello, estas impresiones no se pueden atribuir a alguna época en especial.

En todos los seres humanos existe una situación muy extraña pero siempre presente, y es el deseo de vivir eternamente. Aún quienes están cada día al borde de la muerte tienen ese impulso ilógico. Esto es lo que estimula el instinto de conservación en todos nosotros.



4.11





¿Existe alguna remota esperanza para acabar con los efectos de estas impresiones indeseables?



Estas tendencias se mantienen y se alientan por el concepto erróneo, los estímulos externos, el apego a los frutos de las acciones y la calidad de la mente que fomenta la hiperactividad. Si todo esto se reduce, las impresiones desagradables perderán su ineficacia de forma automática.


Ya se ha hablado sobre los diversos medios que, si se practican de forma regular y progresiva, ayudarán a reducir y eliminar estos obstáculos proteccionistas. Existen muchas formas, incluyendo la ayuda de Dios. Para aquellos que no aprecian a Dios, hay muchas otras formas descritas en los tres primeros capítulos. A la inversa, también se puede decir que una mente discriminadora puede mantener, a su vez, las impresiones que están libres de los cinco obstáculos.


4.12




En esencia, lo que aparezca en el futuro o haya aparecido en el pasado se encuentra en un estado latente. Lo que ha pasado nunca va a desaparecer.



Siempre existe la sustancia de lo que ha desaparecido y de lo que puede aparecer. La dirección del cambio es lo que va a determinar que se hagan evidentes o no.


Una vez más Patajñali hace hincapié en que nada puede ser aniquilado. Lo que se ha reemplazado en el proceso de cambio permanece en un estado latente.




4.13




Para que una característica en particular aparezca o no, depende de las transformaciones de las tres cualidades.





Las tres cualidades son pesadez, actividad y claridad. Todas las características aparentes sólo son combinaciones distintas de estas tres cualidades básicas que abarcan a todas las cosas (sūtra 2.18).



4.14



Las características de una sustancia en cierto momento son, de hecho, un simple cambio en esas cualidades.

El cambio mismo es un proceso continuo, que se basa en muchos factores (sūtras 3.9—12). El cambio que se requiere en los objetos y en la mente se puede lograr al conocer las combinaciones potenciales de estas tres cualidades y qué las puede influenciar. Hay muchos posibles ejemplos como los que se dieron en el sūtra 4.3. El alimento y el medio ambiente proporcionan otros más.

4.15





Pero, ¿son verdaderas las características que aparecen ante un observador?



Las características de un objeto se presentan de forma diferente, según los diversos estados mentales del observador.

Esto se aplica a un observador con varios estados mentales en diferentes momentos, así como a varios observadores con diversos estados mentales, que observan el objeto al mismo tiempo. Así, un templo hindú es un lugar de culto para un devoto creyente, un monumento artístico para el turista, un lugar para pedir limosna, para el mendigo, mientras que para un ateo es un lugar de ridículo.


4.16



¿No crea esto dudas sobre la realidad común de cualquier objeto? ¿Puede un objeto existir sólo en la imaginación de alguien sin tener una realidad independiente?

¿Si de hecho, el objeto fuera la concepción de la mente de un individuo en particular, entonces en la ausencia de su percepción, existiría?

Patañjali hace una pregunta retórica. La respuesta es obvia. La existencia de un objeto no depende sólo de la observación de una persona. El río no detiene su flujo sólo porque nadie lo está viendo.


4.17

 
¿De qué depende la percepción de un objeto?

Que un objeto sea observado o no, depende tanto de su accesibilidad, como de la motivación individual.

El objeto debe existir. Debe ser observable, debe motivar al observador y estimular el deseo de verlo.

4.18


 
¿Qué es lo que ve? ¿Es la mente?

El perceptor que no cambia y que domina su mente, siempre conoce las actividades mentales.

La mente no puede funcionar sin el poder del preceptor. La mente cambia, el preceptor no, ya que aquella posee la cualidad de la pesadez que este último no tiene. Por consiguiente, el perceptor es el que observa todas las actividades mentales.

4.19


Además, la mente es una parte de lo que es percibido y no tiene poder propio para percibir.

Sólo se puede ver a la mente por medio de sus actividades, de la misma manera que se ven un objeto externo, el cuerpo y los sentidos. Su existencia misma depende del perceptor.

4.20


 
Supongamos que la mente pudiera funcionar por sí misma en dos papeles, como el fabricante de lo que se observa y como el observador.

La premisa de que la mente pueda jugar dos papeles es insostenible, ya que ella no puede fabricar y ver lo que fabrica al mismo tiempo.

Un objeto existe independientemente del observador que lo pueda percibir. Sin embargo, no es posible sostener el concepto de que la mente pueda crear un objeto y, al mismo tiempo, observarlo. Se necesita de otros medios independientes a la mente y que tengan la habilidad de percibir.


4.21


 
Si aceptamos el concepto de una sucesión de mentes que existan momentáneamente para crear imágenes y, a su vez, las reconozcan y las observen, Habría desorden y una dificultad para mantener la memoria consistentemente, en un individuo que tenga tal serie de mentes, de existencia temporal.

Lo que se sugiere en los sūtras 4.20 y 4.21 es que debe haber una fuente independiente de percepción. Por supuesto que la mente puede influenciar la percepción de un objeto. Éste tiene una existencia independiente de la fuente de percepción. Si insistimos en el concepto de que la mente pueda, de un momento a otro, ser la fuente, los medios y el objeto de percepción, enfrentamos problemas para comprender la posibilidad de una persona que recuerda lo que vio en el pasado, compartirlo y además aceptar el hecho de que el objeto que vio una persona, no necesariamente sea visto por otra, ni de la misma manera.


 
4.22



 
¿Está limitado el papel de la mente a ayudar a ver los objetos externos?

Cuando la mente no está ligada a los objetos externos ni tampoco respeta una forma externa al perceptor, entonces toma la forma del perceptor mismo.

Cuando no hay estímulos externos ni intereses para extrapolar, no hay impresiones en la mente que se relacionen con ellos. Entonces la mente está en contacto total e idéntico con el perceptor, cuyo conocimiento es entonces posible. Esto no lo hace la mente. Está relacionado con el concepto de libertad en el sūtra 3.55. Se supone que la pesadez que causa el dormir no está funcionando.


4.23
 

Así, la mente sirve a un doble propósito. Sirve al perceptor al presentarle lo exterior. También representa o presenta al perceptor mismo por su propia ilustración.


4.24
 

El papel de la mente al servicio del perceptor, en todas sus formas se reitera aún más: Aunque la mente ha acumulado varias impresiones de diferentes tipos, siempre está al servicio del perceptor, ya que, sin su poder, la mente no puede funcionar.

La mente no tiene un propósito propio. No puede actuar por sí misma (ver sūtra 2.21).


4.25
 

Ahora Patañjali sugiere las cualidades que debe tener una persona que ha alcanzado el más alto estado de claridad: Una persona con una claridad extraordinaria, es aquella que está libre del deseo de conocer la naturaleza del perceptor.

Cuando una persona ha sentido su verdadera naturaleza, no tiene curiosidad por especular sobre el perceptor, por la cualidad de la mente, ni por las preguntas “¿Dónde estuve? ¿Qué llegaré a ser?” Ese tipo de persona ha alcanzado el nivel que está libre de obstáculos (sūtra 2.3) porque uno de esos impedimentos resulta de la pregunta “¿Quién soy?”

 

4.26


 
Y su claridad los lleva a su único interés: alcanzar y conservarse en un estado de libertad.



4.27
 

¿Está esa persona más allá de la regresión en este momento?

En una posibilidad poco probable de distracción de su objetivo, las impresiones desagradables del pasado pueden surgir de nuevo.

Aunque parezca imposible, las regresiones pueden suceder, ya que nuestras acciones están influenciadas por esas impresiones.



4.28


 
Uno nunca debe alojar ni el más mínimo error, porque éste puede ser tan perjudicial como los cinco obstáculos.

La ayuda de un maestro que puede observarnos es esencial, aun en ese estado del ser tan refinado. En el primer capítulo (sūtra 1.30) se considera a la regresión como uno de los impedimentos para progresar, tan serio como la enfermedad y la duda.


 
4.29



 
Cuando hemos cruzado la última valla Surge un estado mental de total claridad con relación a todas las cosas en todo momento. Es como una lluvia de claridad pura.

La vida está llena de satisfacciones. La visión nunca se debilita. Las capacidades extraordinarias nunca son mal empleadas.



4.30
 

Con seguridad, este es el estado libre de las acciones basadas en los cinco obstáculos.

Pero no es una vida sin acción. Es una vida que carece de errores o intereses egoístas.


4.31


 
Cuando la mente está libre de las nubes que impiden la percepción, todo se conoce, no hay nada por saber.

El sol brilla. Todo es evidente. No se necesita luz artificial.



4.32


 
Con este gran potencial a nuestra disposición, Las tres cualidades básicas dejan de seguir la secuencia del dolor y de placer alternados.

Con una gran inteligencia a nuestra disposición, los objetos de percepción están bajo nuestro control. Su mutación a través de combinar las tres cualidades, ya no existe. Podemos influenciarlos para que sirvan a nuestras necesidades inmediatas, y ya no produzcan ni provoquen acciones de las que nos podamos arrepentir. Los cambios en la mente, los sentidos y el cuerpo ya no nos crean problemas.

 

4.33


 
¿Qué es una secuencia?

Una secuencia es el reemplazo de una característica por otra que le sigue. Está unida al momento. Un cambio de características es también la base de un momento.

El momento, que es la unidad básica de tiempo y la secuencia están relacionados. El cambio en las características de un objeto son sus orígenes comunes. Los cambios afectan la secuencia. Por lo tanto, el tiempo es básicamente relativo en eso que es esencial del cambio. El orden del cambio es la variación en las características que se siguen una después de otra (ver sūtras 3.15 y 3.52).

En el contexto del sūtra 4.32, los cambios que ahora surgen en los objetos de percepción, siguen una secuencia diferente de la que tuvieron en el pasado, cuando eran imprevisibles y estaban expuestos a provocar arrepentimientos. Ahora el individuo puede ordenar los cambios.



4.34
 

¿Cuál es el estado final del yoga?

Cuando se alcanza el más alto propósito de vida, las tres cualidades básicas no estimulan respuestas en la mente. Eso es la libertad. En otras palabras, el perceptor ya no está distorsionado debido a la mente.

Hay serenidad tanto en la acción como en la inactividad. No hay un sentido de obligación por tomar responsabilidades o rechazarlas. Las tres cualidades ya no se combinan para distraer al individuo, quien está totalmente consciente de su propio estado de claridad pura y lo conserva en su nivel más alto por toda su vida. La mente es un sirviente fiel de su amo, el perceptor.





 

9 dic. 2016

La meditación, por Srivatsa Ramaswami



¿Cómo se debe meditar?

Uno se debe preparar adecuadamente para la meditación. En sánscrito no existe la palabra meditación, sino “práctica interna” SAMYAMA. Los yoguis mencionan dos prácticas o dos procedimientos yóguicos como preparativos: Asanas y Pranayama. Patañjali no sólo detalla paso a paso la metodología de la meditación sino que también los objetos físicos y espirituales en los que meditar. Después de las prácticas preliminares de asana, pranayama y pratyahara, uno se debe sentar cómodamente en un yogasana y empezar la meditación o práctica interna (de la mente). Fijar la mente en un punto es Dharana (concentración).


¿En qué puntos concentrarnos?
Vyasa en su comentario sugiere según la tradición, unos puntos. Primero en el interior del cuerpo, el kundalini yoga elegiría los chakras. El bhakti yogui elegiría el corazón de loto. El sidhha yogui el entrecejo y el kriya yogui un icono exterior. Meditar en la respiración con o sin la recitación del pranayama mantra, es una práctica antigua que aún se practica hoy en día


¿Cuál es la técnica?
El yogabhyasi comienza la práctica interna “antaranga sadhana” trayendo la mente al mismo objeto una y otra vez, siempre que la mente se mueva del objeto elegido para la meditación. La acción constante de intentar traer la mente de vuelta al objeto elegido, una y otra vez, es el primer estado de meditación denominado Dharana.



¿Qué hacer al final de la sesión?

Al final de la sesión, de unos 15 minutos, el meditador debe dedicar un poco de tiempo para evaluar la calidad de la meditación. ¿Cada cuánto tiempo la mente se iba del objeto, cuánto tiempo de media la mente estaba dispersa? ¿De qué tipo eran los pensamientos que interferían? El meditador debe tomar buena nota de estas reflexiones. Si son pensamientos distractores recurrentes y fuertes, se debe esforzar en solucionar el problema que interfiere con la meditación o al menos decidir aceptarlo y resistir la situación o sino esforzarse a mantener esos pensamientos apartados durante el tiempo que se medita. Si durante el periodo de dharana (concentración) la mente se distrae muy frecuentemente y esto no cambia con la práctica, tal vez indique que raja guna es aún dominante y se deba reducir practicando más asanas. Sin embargo, si la presencia de raja guna (característica) es debida a la influencia del mundo exterior, se debe hacer un esfuerzo especial en practicar más cuidadosamente yamaniyamas. Si uno tiende a dormirse durante la meditación, se debe considerar aumentar la práctica de pranayama y poner más atención en reducir la influencia de tamas (cansancio, inercia) del mundo exterior (comida, personas, opiniones…). Se debe continuar con la práctica diaria y evaluar el progreso diario y realizar los ajustes necesarios en la práctica y en las interacciones con el mundo exterior.


Progresar

Cuando la práctica es continua y regular, lentamente el practicante de dharana verá que las interferencias empiezan a reducir su frecuencia y duración. Un día, el abhyasi (practicante) será capaz de mantener su atención en el objeto durante toda la duración del ejercicio. Cuando la mente está continuamente atenta, se puede afirmar que el practicante se ha graduado y pasa al siguiente estado de meditación, conocido como dhyana (atención sin distracciones o meditación). Entonces se debe continuar con la práctica de manera que se fortalezca el hábito de dhyana. Si se continúa con la práctica por un periodo suficientemente largo meditando en el mismo objeto, posiblemente alcanzará el siguiente estado de meditación llamado samadhi.


Resultados
En este estado de samadhi, sólo el objeto ocupa la mente y el abhyasi se olvida incluso de sí mismo. Si se continúa la práctica de meditación se puede dominar la técnica de meditación. Casi cada vez que el yogabhyasi medita puede conseguir llegar a samadhi. Una vez que se consigue esta capacidad se es un yogui (técnicamente competente) y se puede usar esta capacidad en otro objetivo yóguico y hacer un gran progreso en Yoga. El yoguí consumado podrá afinar mucho más. Si un yogui es capaz de afinar mucho más la meditación enfocándose en un aspecto como puede ser el nombre del objeto de meditación, dicha meditación es considerada superior. El siguiente aspecto una vez dominada la meditación será considerar el objeto en el cual se debe meditar.


Diferentes enfoques filosóficos

Para el Bhakti yogui debe meditar en el Señor al que tiene devoción. Según esta aproximación, el Shamkhya elogia la meditación en cada uno de los 24 aspectos de prakriti en el complejo cuerpo-mente de uno mismo y trascenderlo a través del conocimiento director de la verdadera naturaleza de uno mismo, esto es kaivalya (liberación). De la misma manera los yoguis afirman que la verdadera naturaleza del ser (nirodha) es conocida cuando la mente trasciende los cinco tipos de vrittis (actividades mentales) para alcanzar kaivalya, a través de un proceso de más y más sutileza en la meditación. Por otro lado, los Upanishads están de acuerdo con las prácticas como Yoga y Samkhya excepto en lo que a la naturaleza del Ser se refiere. Indicando que el Ser individual y supremo son uno y el mismo y que meditar en su identidad conduce a la liberación. Se requiere práctica constante en un simple objeto de meditación, hasta que se domine la técnica de la meditación y así, se desarrollen los hábitos meditativos (samskaras), y se produzca un cambio en la capacidad (parinama). Entonces el yogui debe fijar un objetivo de meditación basado en su convicción, en una filosofía bhakti, Samkhya, yoga, vedanta, kundalini, nirvana o lo que sea. 


Fuente: Traducción al español de artículo original de Srivatsa Ramaswami, realizada por Oscar Montero, discípulo de Ramaswami.

1 dic. 2016

El Yoga Sūtra de Patañjali. Libro III, Vibhūti Pāda. Traducción y comentarios de T. K. V. DESIKACHAR.



En este capítulo, vibhūtipāda, Patañjali describe de la capacidad de la mente, que a través de varias prácticas explicadas en los dos capítulos anteriores, puede lograr un estado libre de distracciones. Tal mente puede escudriñar profundamente los objetos y los conceptos; sin duda, tiene muchas posibilidades. Entonces, surge en el individuo un conocimiento de los objetos, en una dimensión desconocida hasta entonces. Sin embargo, ese conocimiento puede por sí mismo, ser una fuente de distracción e impedir que la persona alcance el más alto estado del ser, que es liberarse de las alteraciones de cualquier clase, en todo momento. Los tres sūtras siguientes, describen los componentes seis, siete y ocho del yoga, que se mencionaron primero en el sūtra 2.29. Los cinco iniciales se describieron en el capítulo 2.



3.1


La mente alcanza la habilidad para ser dirigida, (dharana), cuando la dirección hacia un objeto seleccionado es posible, a pesar de los muchos objetos potenciales que están dentro del alcance del individuo.

El individuo escoge un objeto, sin importar la atracción que sienta por otras alternativas, y puede ser sensorial o conceptual, simple o complejo, tangible o no, en condiciones favorables o contra todo. La habilidad para mantener la dirección de esta manera, no es posible si nuestra mente está sumergida en las distracciones o si la afectan con fuerza obstáculos tales como el concepto erróneo (ver sūtra 2.3).


3.2
 



Una vez que se ha establecido la dirección, se desarrolla una unión entre las actividades de la mente y el objeto seleccionado.

Entonces las actividades mentales forman un flujo incesante en relación a este objeto.

Al principio nuestro entendimiento está influido por el concepto erróneo, nuestra fantasía y recuerdos. Pero conforme el proceso de comprensión se intensifica, nuestro entendimiento del objeto se refresca y profundiza.


3.3
 



Pronto, la persona está tan involucrada con el objeto, que nada, excepto su comprensión, es evidente. Es como si la persona hubiera perdido su propia identidad. Esta es la completa integración con el objeto del entendimiento (samādhi).

Cuando alcanzamos este estado todo lo que es evidente es el objeto en sí. Ni siquiera estamos conscientes de que somos seres distintos, separados del objeto. Nuestras actividades mentales se integran al objeto y nada más.


3.4



 
Los tres procesos que se describen en los sūtras 3.1, 3.2 y 3.3 se pueden utilizar con distintos objetos, en diferentes momentos, o todos se pueden dirigir en el mismo objeto, por un tiempo indefinido.

A estos procesos, cuando se aplican en el mismo objeto de forma continua y exclusiva, se le llama saṁyama.


 

3.5


¿Cuáles son los resultados de la práctica continua y exclusiva de saṁyama?

Saṁyama sobre un objeto seleccionado, lleva a la comprensión total del objeto en todos sus aspectos.

 
3.6
 

¿Se puede escoger cualquier objeto para dirigir la mente en el proceso de saṁyama? ¿En qué nos debemos basar para hacer nuestra selección?

Saṁyama se debe desarrollar de forma gradual.

El objeto de saṁyama se debe escoger con la debida consciencia de nuestra capacidad para tal investigación. Debemos empezar con objetos poco complicados y con aquellos con los que podamos investigar de diferentes maneras. Entonces habrá una mayor posibilidad de alcanzar un desarrollo exitoso. Es obvio que un maestro que nos conozca bien, nos puede ayudar mucho a escoger nuestros objetos.


3.7



 
No es posible especificar qué es fácil para una persona en saṁyama, ni en ninguna otra práctica. Patañjali presenta la idea de relatividad. Todo es relativo.

Comparadas con los cinco primeros componentes del yoga (sūtra 2.29) los tres siguientes son más complicados.

Los cinco primeros componentes son nuestras actitudes hacia nuestro entorno, nuestras actitudes hacia nosotros mismos, la práctica de los ejercicios corporales (āsana), la práctica de los ejercicios de respiración (prāṇāyāma) y la limitación de los sentidos (pratyāhāra). Son más fáciles de entender e intentar que los siguientes tres aspectos. Estos son, la habilidad para dirigir nuestra mente (dhāranā), la habilidad para desarrollar, sin errores, nuestras relaciones con eso que buscamos entender (dhyāna) y la completa integración con el objeto de nuestro entendimiento (samādhi).


3.8



 
Si desarrollamos nuestras capacidades, podemos, por medio de una disciplina sostenida, refinar y adaptar nuestra mente lo suficiente para facilitar el proceso para dirigirla sin dificultad.

El estado donde la mente no tiene impresiones de ninguna clase y nada está fuera de su alcance (nirbījah samādhi) es más complicado que el estado de dirigir la mente hacia un objeto (samādhi).

El sūtra 1.51 define el estado superior del yoga. La mente en dicho estado es simplemente transparente, no tiene resistencia alguna para investigar y está libre de las impresiones pasadas de cualquier tipo.

El mensaje de los sūtras 3.7 y 3.8 es que saṁyama es posible sólo en nuestro propio nivel individual. No puede haber una sucesión universal al escoger el rumbo de la investigación. No puede ser al mismo nivel para todos, al mismo tiempo. Este es el aspecto relativo de saṁyama, porque se basa en cada una y en todas las capacidades y necesidades individuales. Algunos de nosotros podemos, en otras formas, haber desarrollado capacidades que nos posibiliten para empezar saṁyama a un nivel más alto que los demás. Un experto en la anatomía humana, no necesita estudiar mucho para entender la columna vertebral de un caballo. Pero un experto en finanzas tendrá que empezar con el estudio de anatomía básica.

 
3.9
 

¿Cómo pueden cambiar nuestras mentes, cuando están acostumbradas a operar de una sola manera? Patañjali aborda esta pregunta mostrando que todo lo que percibimos está sujeto a modificaciones. Más que esto, todo se puede modificar de la manera que escojamos.

La mente es capaz de tener dos estados con base en dos tendencias diferentes, que son la distracción y la atención. Sin embargo, en un momento dado, sólo uno prevalece y es el que influye el comportamiento, las actitudes y las expresiones individuales.

Cuando el estado de atención prevalece, nuestra postura es serena, nuestra respiración tranquila y la concentración en nuestro objeto es tal, que estamos totalmente absortos en él y nos olvidamos de nuestro entorno. Pero cuando caemos en el estado de distracción, nuestra pose está muy lejos de ser serena, nuestra respiración es irregular y nuestras actitudes poco indican sobre nuestra capacidad estar atentos.


3.10



 
¿Podemos desarrollar el estado de atención?

Con una práctica constante e ininterrumpida, la mente puede permanecer en un estado de atención por mucho tiempo.

Pero si no intentamos sostenerlo, entonces el estado de distracción tomará su lugar.


 
3.11
 

Aún la cualidad de la distracción puede variar y ser modificada. La mente puede estar caótica o tan pesada que no se distraiga o muy susceptible a las alteraciones. Todo depende de nuestras tendencias pasadas y de cómo hemos respondido a ellas. Existe otro estado intermedio del ser.

La mente alterna entre la posibilidad de una concentración intensa y un estado donde otros objetos diferentes pueden atraer la atención.

La diferencia entre la anterior situación y ésta, consiste en que mientras en aquella nuestra mente alternaba entre dos estados diferentes y opuestos, y en este caso la diferencia entre los dos estados alternantes es mucho menor. Sin embargo, hay una mayor oportunidad de regresar a la dirección de investigación establecida, sin mucha pérdida de tiempo y sin los efectos duraderos del estado mental de distracción.

 
3.12
 

Al mejorar más:

La mente alcanza una etapa donde la unión con el objeto es estable y continua. Las distracciones dejan de aparecer.

Entonces nuestra relación con el objeto ya no se distrae con otras tendencias de la mente. La comprensión completa del objeto es definitiva.


3.13



 
Por lo tanto está claro que nuestra mente puede tener diferentes características, que también están sujetas al cambio. La mente, los sentidos y los objetos de los sentidos, comparten las tres características básicas: pesadez, actividad y claridad. De la misma manera la mayoría de los cambios de nuestra mente son posibles porque estas tres cualidades están en un estado de constante cambio. Cómo y cuándo cambian y qué combinaciones producen las diferentes características de la mente es un tema complejo. Sin embargo, Como se ha establecido que la mente tiene diferentes estados (correspondientes a aquellos donde surgieron las diversas actitudes, posibilidades y patrones de conducta en el individuo), también se puede decir que tales cambios ocurren en todos los objetos de percepción y en los sentidos y que pueden darse a diferentes niveles, influenciados por fuerzas externas tales como el tiempo o nuestra inteligencia.

El tiempo puede convertir a una flor fresca en unos cuantos pétalos marchitos. Un orfebre puede cambiar una pepita de oro en un delicado medallón. Un metalurgista la puede convertir otra vez en una mezcla capaz de almacenar fluidos muy corrosivos. Esas características que son aparentes en un momento, no son toda la historia del objeto. Pero si por ejemplo, se conoce todo el potencial del oro, entonces se podrán manufacturar muchos productos, aunque tengan muy diferentes propiedades. Eso mismo es cierto en el cuerpo y los sentidos. Las habilidades manuales de un artista son muy diferentes de las de un mecánico; el razonamiento de un filósofo es distinto del de un hombre de negocios.


3.14
 

Todas estas características diferentes se deben guardar en algún lugar, de una manera u otra.

Una sustancia contiene todas aquellas características y, dependiendo de la forma particular que tome, aquellas que se ajusten a tal forma, serán aparentes. Pero cualquiera que sea la forma y las características expuestas, existe una base que las contiene a todas. Algunas aparecieron en el pasado, algunas son aparentes en la actualidad y otras se podrían revelar en el futuro.

En los sūtras 3.9 al 3.14 se establece que todo lo que percibimos es real y no ficción. Pero estas realidades están sujetas a cambio. Dos reglas de Patañjali, conocidas como satvāda y parināmavāda, son los cimientos de su enseñanza.


3.15
 

¿Se puede influenciar a estos cambios en las características de las sustancias?

Las características se pueden modificar de un patrón a otro, al cambiar el orden o la secuencia del cambio.

El cambio tiene una secuencia y ésta se puede alterar. Un río que sigue por un valle se puede desviar por medio de un túnel. La inteligencia para asir esta posibilidad, es lo que produce los diferentes patrones del cambio.



 
3.16
 

De cierta forma, saṁyama es el proceso de cambiar nuestro potencial mental de una comprensión incompleta y errónea de un objeto o la falta de ésta, por un entendimiento total. Cuando este potencial se desarrolla, el individuo puede escoger cualquier objeto para perfeccionar un conocimiento profundo sobre él. Estos objetos pueden ser externos, dentro de los límites de la percepción sensorial o conceptos como el cambio, el tiempo o la comunicación. En los siguientes sūtras se dan ejemplos de ese conocimiento, que resulta de los diferentes saṁyamas. Es nuestra elección individual el que estemos más interesados en la libertad verdadera o que usemos el gran desarrollo de nuestra mente para adquirir el conocimiento profundo de una naturaleza específica. Más que una experiencia, la libertad verdadera, es un estado en el cual todas nuestras acciones son de tal manera, que no nos provocan arrepentimiento o lamentaciones. En otra parte Patañjali advierte del mal uso de saṁyama.

El primer ejemplo de cómo dirigir la mente a través de saṁyama es el siguiente: Saṁyama dentro del proceso de cambio, cómo puede afectarle el tiempo y otros factores, desarrolla el conocimiento del pasado y del futuro.

En los sūtras 3.9 al 3.14 se explicaron los cambios que ocurren en los objetos y los sentidos, así como en la mente. Si buscamos esta idea en el fondo, estaremos en la posición de anticipar lo que puede pasar en una situación en particular y lo que ha sucedido en el pasado. La astronomía es el ejemplo clásico de esto.


3.17
 

Patañjali toma el proceso de comunicación para saṁyama. Para relacionar a unas personas con otras, existen diferentes símbolos y lenguaje, que se afectan con su uso y mala interpretación. El lenguaje sirve para explicar algo que se experimentó, está siendo experimentado, o pudiera ser que se experimentara. Un objeto es una entidad en sí misma. Nuestra habilidad para ver un objeto se basa en nuestros intereses y nuestro potencial. Nuestros recuerdos y fantasías pueden influir en nuestra comprensión. Por lo tanto, tenemos un amplio espacio donde nos podemos comunicar mal, por más que tratemos de evitarlo.

Saṁyama dentro de la interpretación entre el lenguaje, las ideas y los objetos, examina los rasgos individuales de estos últimos, los medios para describirlos y las ideas y sus influencias culturales en la mente de quienes los describen. Por este medio, uno puede encontrar la más exacta y efectiva manera de comunicación, sin importar las barreras lingüísticas, culturales y demás.

3.18



 
En todas las áreas de la actividad humana existe la capacidad para desarrollar hábitos y tendencias individuales. Algunas serán más obvias que otras.

Saṁyama dentro de nuestras tendencias y hábitos nos conducirá a sus orígenes. En consecuencia uno gana un conocimiento profundo del propio pasado.

Aprendemos cómo nuestro comportamiento y características personales se desarrollan y qué eventos del pasado influyen en nuestras actitudes, gustos y antipatías. Aprendemos en qué grado están relacionados con nuestra herencia, tradición, requerimientos sociales, etc. Cuando estas raíces se conocen, podemos volver a examinar nuestro estilo de vida para mejorar.


 
3.19



 
Todas las actividades mentales producen distintos efectos físicos. Por ejemplo, nuestros rasgos físicos, postura y respiración son diferentes cuando estamos dormidos, que cuando estamos enojados.

Saṁyama dentro de los cambios que surgen en la mente de un individuo y sus consecuencias, desarrolla en uno la habilidad para observar correctamente el estado mental de los demás.

Entonces podemos ver cómo se están desarrollando las mentes de los demás. Las expresiones físicas, el ritmo de respiración y otros indicadores revelarán el desasosiego, la confusión, la duda, el miedo, etc.


3.20



 
Pero, ¿podemos ver con esto cuál es el origen del estado mental?

No. La causa del estado mental de un individuo está más allá del campo de observación de otra persona.

Esto se debe a que objetos diferentes producen diversas respuestas en distintos individuos. Nuestro campo de observación está limitado por los síntomas y no puede extenderse a las causas.

 

3.21
 

Los rasgos físicos de una persona son distinguibles, debido a su diferencia con los de su entorno. De la misma manera que un parche blanco es obvio en una pared negra, pero uno negro no lo es.

Saṁyama dentro de la relación entre los rasgos del cuerpo y lo que los afecta, puede darle a uno los medios para fundirse de tal manera con su entorno, que su forma sea imperceptible.

Esto se puede comparar con los principios de camuflaje que usan los camaleones y otros animales salvajes. Así, un experimentado cazador al acecho, puede fusionar su forma humana con un medio ambiente, aunque no tenga ninguna característica en especial, al desarrollar un conocimiento profundo de lo que lo hace diferente del medio ambiente y minimiza sus efectos al colocar, mover y moldear su forma humana cuidadosamente.


3.22



 
Nuestras acciones se influyen por el propósito de la acción, el estado mental de la persona que actúa, la claridad a nuestra disposición y las circunstancias.

Los resultados de las acciones pueden ser inmediatos o no. Saṁyama dentro de esto, puede darle a uno la habilidad para predecir el curso de las acciones futuras y aun de nuestra propia muerte.


 
3.23



 
Las diferentes cualidades tales como la cordialidad, la compasión y el contentos, pueden investigarse a través de saṁyama. Así, uno puede aprender a fortalecer una cualidad seleccionada.

De la misma manera se pueden obtener habilidades físicas y mentales específicas.

 
3.24



 
Por ejemplo,

Saṁyama dentro de la fortaleza física de un elefante le puede dar a uno la fuerza de un elefante.

Por supuesto, esto no significa que podemos conseguir una fuerza igual a la de un elefante, sino un vigor proporcional a los límites de la forma humana.


3.25
 

Dirigir la mente a la fuerza vital en sí y mantener la dirección por medio de saṁyama, da como resultado la habilidad para observar finas sutilezas y entender lo que impide la observación profunda.

En la ausencia de estas finas sutilezas, nuestra observación está claramente limitada.


3.26



 
Se puede dirigir a saṁyama hacia el cosmos. Siguen unos pocos ejemplos: Saṁyama dentro del sol, proporciona un inmenso conocimiento del sistema planetario y de las regiones cósmicas.


3.27
 

Saṁyama dentro de la luna, da un amplio conocimiento de la posición de las estrellas en diferentes momentos.

La observación de las diferentes fases de la luna, sus eclipses y el camino por el que viaja, nos lleva por todo el cielo y así abarcamos todas las estrellas visibles y sus constelaciones.


 
3.28



 
Para nosotros, en la tierra, parece que todo da vueltas alrededor de Polaris, la Estrella del Norte, así, Saṁyama dentro de Polaris proporciona el conocimiento sobre los movimientos relativos de las estrellas.


3.29



 
Aún las diferentes partes del cuerpo pueden ser objeto de saṁyama.

Saṁyama dentro del ombligo da el conocimiento sobre los diferentes órganos del cuerpo y sus disposiciones.

Debido a su localización a la mitad del abdomen, a su alrededor se pueden encontrar muchos de los órganos vitales, también es el canal por el cual el cuerpo cubre sus necesidades esenciales mientras está en el vientre, se considera al ombligo el centro de algunas de las fuerzas corporales.


3.30



 
Al usar la garganta como punto de investigación para saṁyama se proporciona un entendimiento de la sed y el hambre. Esto nos posibilita para controlar sus síntomas extremos.

Como el ombligo, la garganta es un área vital. Nuestro apetito por ciertos alimentos, nuestra hambre y sed, todos se sienten ahí.


3.31
 

Saṁyama dentro del área pectoral y la investigación de las sensaciones que se sienten allí, en diferentes estados físicos y mentales proporciona los medios para permanecer estable y calmado aún en situaciones muy estresantes.

Muchos de los síntomas del estrés y la ansiedad se sienten en el área pectoral. Las posturas físicas pueden afectarse por los estados mentales, por ejemplo, el encorvarse con persistencia, puede ser el resultado de falta de confianza en uno mismo.


3.32
 

Saṁyama dentro de la fuente de la alta inteligencia en un individuo, desarrolla capacidades superiores a las normales.

A través de esto, recibimos un apoyo y una gran visión de las fuerzas divinas y en consecuencia,


 
3.33



 
Todo se puede entender. Con cada intento surge un entendimiento nuevo y espontáneo.


3.34



 
Se considera que el corazón es el centro de la mente.

Saṁyama dentro del corazón revelará definitivamente las cualidades de la mente.

Esto es posible sólo cuando estamos tranquilos y calmados. No podemos ver el color del agua de un lago, si éste se encuentra agitado.

 
3.35



 
La mente, que está sujeta al cambio, a diferencia del Perceptor que no lo está, se encuentran cerca pero tienen caracteres definidos y diferentes. Cuando el exterior es quien dirige a la mente y ésta actúa de forma mecánica hacia los objetos, hay placer o dolor, indistintamente. Sin embargo, cuando en el momento apropiado, una persona empieza a investigar la naturaleza misma de la unión entre el perceptor y la percepción, la mente de desconecta de los objetos externos y surge un entendimiento del perceptor mismo.

Bajo la influencia de estímulos externos la mente es un instrumento mecánico. Los resultados no son satisfactorios. Esto sucede a pesar de la fuerza central del perceptor. Aunque los ojos estén bien, si los anteojos están empañados, el objeto será borroso. A través de la investigación saṁyama y la práctica del yoga de acuerdo al sūtra 2.1, podemos mirar los mecanismos de la actividad mental. Y así, poco a poco, nuestra mente se elevará hasta un nivel donde pueda desconectarse de los objetos externos. En este momento de quietud, el entendimiento de la fuente misma de la percepción es aparente.

3.36



 
¿Cuáles son las consecuencias de un momento como ese?

Entonces uno empieza a adquirir extraordinarias capacidades de percepción.


 
3.37



 
Pero la mente es como una espada de doble filo. Estas facultades especiales, adquiridas a través de saṁyama, pueden producir una ilusión de libertad, a diferencia del estado supremo, libre de error.

Para una persona que puede cambiar a un estado de distracción, este extraordinario conocimiento y las capacidades adquiridas por saṁyama son posesiones valiosas. Pero para quien no busca nada más que mantener el estado del yoga, los resultados de saṁyama se convierten en obstáculos, en sí mismos.

Los beneficios imprevistos que surgen por el camino no se deben confundir con la meta final. Aunque nuestras experiencias durante el viaje sean muy placenteras, no las podemos cambiar por la meta que escogimos. Sería como si, en el camino a los picos nevados, nos acomodáramos a la orilla de un lago a ver a los hermosos cisnes y nos olvidáramos para siempre de nuestro destino original.

Después de advertir sobre las limitaciones de saṁyama, Patañjali continua con otras de sus posibilidades.


 
3.38



 
La mente es un almacén de experiencias, aunque distinto para cada individuo. Además, su función está limitada al individuo que la posee. Así, la mente se convierte en una fortaleza aislada que resiste toda entrada.

Si una persona investiga la causa de esta situación tirante, uniendo su mente a sí mismo y examina los medios para relajar esta rigidez, tendrá grandes posibilidades para rebasar sus propios límites.

La mente debe tener la habilidad de ver los resultados de las acciones pasadas que están impidiendo una percepción clara. Por medio de una práctica sistemática de prāṇāyāmay otras disciplinas, el nivel de la actividad mental puede extenderse para influenciar a otras. Un maestro debe tener esta capacidad para poder transformar a un estudiante torpe y confundido.


 
3.39
 

El dolor físico está muy ligado con la mente. Un niño que está totalmente absorto en el juego, puede ser que no se dé cuenta de que tiene hambre. Pero después, puede pedir llorando que le den de comer. Las manifestaciones físicas de sensaciones como el dolor, están ligadas a la mente por medio de fuerzas vitales que corren a través del cuerpo. Ciertas prácticas como prāṇāyāma pueden dirigir estas fuerzas y se pueden producir diferentes efectos con modificaciones específicas.

Al dominar las fuerzas que transmiten las sensaciones del cuerpo a la mente, es posible vencer los estímulos externos. Por ejemplo, una persona puede tolerar el agua a cualquier temperatura o los efectos de las espinas, o alguien más puede caminar en superficies desiguales y aún sentirse tan ligero como un globo.

El frío, el calor, las espinas agudas, todos tienen efectos relativos. Alguien que está acostumbrado al trópico puede sentir un verano en el ártico, como si aún fuera invierno y alguien acostumbrado al ártico sentiría totalmente lo contrario. Para un granjero de la India puede ser tan agradable caminar por los arrozales, como para un neoyorquino lo es caminar en el pavimento.

3.40



 
Las fuerzas vivas, prāṇa, juegan papeles diferentes y en áreas de actividad también difieren. Por ejemplo, samāna es el responsable de la digestión. Se basa en la región del ombligo.

Al dominar samāna uno puede experimentar sensaciones de excesivo calor.

La digestión ocurre cuando los jugos gástricos procesan el alimento que entra al estómago. Si se estimula a samāna, la sensación de calor aumenta. Se sugiere la técnica de prāṇāyāmaque enfatiza el retener la respiración después de inhalar. Se pueden considerar otras técnicas.


3.41



 
Sabemos que el sonido viaja por el espacio.

Saṁyama dentro de la relación entre el sentido del oído y el espacio, desarrolla una extraordinaria sensación de oír.


 
3.42
 

El hombre lleva mucho tiempo interesado en la relación entre los objetos físicos y el espacio. ¿Cómo es que las aves pueden volar y las piedras se caen?

Por el saṁyama dentro de la relación entre el cuerpo y el espacio, y examinando las propiedades de los objetos que pueden flotar en el aire, como una pelusa de algodón, se puede obtener el conocimiento sobre cómo moverse en el espacio.

Otra vez, esto no significa que podemos aprender a flotar físicamente, pero podemos adquirir el conocimiento de qué es flotar. De la misma manera, las propiedades de una semilla de algodón le impiden flotar, pero la misma semilla, cuando se convierte en una pelusa de algodón, lo puede hacer con facilidad.

 

3.43
 

La mente influye nuestra percepción a través de la memoria, la imaginación y otras características tales como la pesadez. Pero la misma mente se puede modificar a un estado en el cual no colorea la percepción de un objeto. Cuando esto pasa, nuestra percepción del objeto es correcta. Aún más, es posible ocultar un objeto por completo para que la mente no lo perciba, sin importar qué tan atractivo y tentador pueda ser.

Al examinar estos fenómenos y al desarrollar condiciones donde la mente no confunda la percepción, surge una extraordinaria facultad con la cual uno puede estudiar otras mentes. Además, las nubes que oscurecen la correcta percepción se minimizan.

Estos desarrollos sólo se pueden dar en etapas. Las nubes que obscurecen, son los obstáculos descritos en el sūtra 2.3
 

3.44



 
Saṁyama dentro del origen de la materia en todas sus formas, apariencias, y su utilización, puede desarrollar el dominio de los elementos.

La materia se basa en elementos de formas diferentes pero mutuamente relacionadas. Cada elemento tiene una existencia distinta. Abarcan el cuerpo y las cosas del exterior y así, sus características cambian. Forman el elemento principal de los objetos que percibimos y si no conocemos su naturaleza enfrentaremos algunos problemas.


3.45



 
Entonces,

Cuando uno domina los elementos, estos ya no lo molestan. El cuerpo alcanza la perfección y tiene la posibilidad de lograr facultades extraordinarias.

Estas facultades incluyen la habilidad para cambiar nuestro cuerpo a una gran pesadez, una gran ligereza y así sucesivamente.


3.46
 

La perfección del cuerpo significa tener buenos rasgos, ser atractivo para los demás, firmeza física y una fuerza inusual.


3.47
 

El dominio sobre los sentidos se logra a través de saṁyama, dentro de la habilidad de los sentidos para observar sus respectivos objetos y depende de cómo capten esos objetos, cómo se identifique el individuo con ellos, cómo se relacionen el objeto, los sentidos, la mente y el perceptor, y qué resulte de esa percepción.

Los sentidos, el objeto y la mente tienen que relacionarse para que una observación se materialice. Esto es posible debido a que los poderes del perceptor, la mente y los sentidos para registrar el objeto. Además, las tres características comunes, que en combinaciones diferentes poseen la mente, los sentidos y el objeto (ejemplo: pesadez, actividad y claridad) ayudan o afectan a la percepción.
 

3.48
 

Entonces la respuesta de los sentidos será tan rápida como la de la mente. Distinguirán con agudeza y el individuo tendrá la capacidad de influir en las características de los elementos.

Por medio de este saṁyama, los cambios que sufren los elementos se pueden controlar a voluntad. Y ganamos el conocimiento necesario para distinguir esos cambios, de la misma manera que un químico puede transformar el agua de mar en sus componentes químicos.



3.49



 
Cuando hay un claro entendimiento sobre la diferencia entre el perceptor y la mente, se llegan a conocer todos los diversos estados mentales y lo que los afecta. Entonces, la mente se convierte en un instrumento perfecto para la percepción impecable de todo lo que necesitamos conocer.


 
3.50



 
Estas extraordinarias capacidades que se pueden obtener a través de saṁyama no deben convertirse en nuestra meta final. De hecho, La libertad, la última meta del yoga, se obtiene sólo cuando se rechaza el deseo de adquirir un conocimiento extraordinario y la fuente de los obstáculos está controlada por completo.


3.51
 

Se debe de contener la tentación de aceptar una posición respetada, como consecuencia del conocimiento adquirido por saṁyama. De otra manera, esto conduciría a las mismas consecuencias desagradables que surgen de todos los obstáculos con los que se encuentra el yoga.

Estos obstáculos incluyen valores confusos. Hay, ciertamente un retroceso, cuando se le da más valor al aprendizaje de altura, que a la libertad duradera, como doloroso resultado de nuestras acciones.

 
3.52
 

Saṁyama dentro del tiempo y su consecuencia ocasiona la claridad absoluta.

La claridad es la habilidad para distinguir la diferencia entre un objeto y otro, y para ver cada objeto en su totalidad, sin ningún impedimento. El tiempo es relativo, existe por la comparación de un momento con otro. Una unidad de tiempo es, de hecho, una representación de un cambio. El cambio es el reemplazo de una característica por otra. En este saṁyama lo que se necesita es examinar la unión entre el tiempo y el cambio.


 
3.53



 
Esta claridad hace posible distinguir los objetos aun cuando la distinción, aparentemente no es diáfana. Dicha similitud no debería impedir a una persona el tener una percepción bien definida del objeto seleccionado.


3.54



 
Aún más,

Esa claridad no es exclusiva de ningún objeto, ninguna situación en particular o momento alguno. No es el resultado de la lógica secuencial. Es inmediata, espontánea y total.

 

3.55

¿Qué es la libertad?

La libertad es cuando la mente se ha identificado por completo con el perceptor.

Y nada más. Entonces la mente no tiene matiz ni rasgos propios.




 

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