28 abr. 2019

Yoga Sutra I.8, I.9, I.10, 1.11 por Swami Prabhavananda



Yoga Sutras de Patanjali
Swami Prabhavananda
 Libro I, Samadhi Padha

viparyayo mithyājñānamatadrūpapratiṣṭham ||8||

Conocimiento incorrectos es conocimiento que es falso y no esta basado sobre la verdadera naturaleza de los objetos


El clásico ejemplo que se dá en la literatura de yoga es el pedazo de cuerda que es confundido con una serpiente. En este caso, el conocimiento falso nos causa miedo por la cuerda e intentamos evadirla o matarla. 


śabdajñānānupātī vastuśūnyo vikalpaḥ ||9||

Ilusión verbal aparece cuando las palabras no se corresponden con la realidad


Una forma común de ilusión verbal es cuando nos anticipamos con las conclusiones. Escuchamos a alguien hablando y nos formamos una idea precipitada e inexacta de su significado. En los discursos políticos a menudo podemos encontrar una doble ilusión verbal: el orador cree que sus palabras se corresponden con la realidad, la audiencia ve otra realidad que en las palabras, y ambos están equivocados. Expresiones tales como "el espíritu de la democracia", "El estilo de vida americano" y demás, produce cuantiosas cosechas de ilusión verbal cada año, en los periódicos y en la radio. 





abhāvapratyayālambanā vṛttirnidrā ||10||


El sueño es una onda de pensamientos sobre la nada.


Es decir, el dormir sin sueños no es la ausencia de ondas de pensamientos en la mente, pero una experiencia positiva de la nada. Por eso no debemos confundirlo con el estado de yoga sin ondas. Si no hubiera ondas de pensamientos en al mente durante el dormir, no deberíamos despertar recordando que no soñamos nada. Como remarca S. Radhakrishnan en su Philosophy, el señor fulano, después de un buen sueño, continua siendo fulano, ya que sus experiencias lo unen a él mismo con el sistema que existía en el tiempo cuando él se fue a dormir. Nos conectamos a nosotros mismos con nuestros pensamientos y no volamos hacia los pensamientos de otro. tal continuidad de la experiencia nos hace necesariamente admitir un Ser permanente subyacente a todos los contenidos de la conciencia. 


anubhūtaviṣayāsaṃpramoṣaḥ smṛtiḥ ||11||

La memoria es cuando los objetos percibidos no se olvidan, y vuelven a la conciencia. 


La memoria es un tipo de onda de pensamiento secundario. Una onda de percepción directa causa un pequeño movimiento de ondas o series de pequeñas ondas. Las onda de pensamiento del sueño también causa ondas pequeñas, las que llamamos sueños. Soñar es recordar durante el dormir. 



19 abr. 2019

Sushumna Nadi. Harish Johari



Sushumna - Extraído del libro "Los Chakras" de Harish Johari

Sushumna ocupa una posición central y pasa a través del meru danda (columna vertebral). Según V. G. Real, se origina dentro del kanda (material fibroso alrededor del cual se entretejen los nervios), el cual se corresponde aproximadamente con el área del ombligo. Sin embargo, esto es contradictorio, pues la mayor parte de las escrituras sobre yoga, y específicamente el Shandilya Upanishad, consideran que la sede del sushumna es muladhara. El Shiva Svarodaya menciona 72000 nadis y nombra sólo los tres principales: ida, pingala y sushumna.

Sushumna tiene su origen en el chakra muladhara, asciende por el cuerpo cruzando el talu (el paladar, en la base del cráneo), uniéndose a sahasrara (el plexo de mil nadis en la parte superior del cráneo, también llamado el "loto de los mil pétalos"). Este nadi se divide en dos ramas: anterior y posterior.

La rama anterior va hasta el chakra ajna, situado en alineamiento con el entrecejo, uniéndose al brahma randhra. Este espacio hueco se conoce también con el nombre de bhramara gupha ("cueva del abejorro"), y con andha kupa ("el pozo ciego", o la décima puerta. Exteriormente, éste es el "punto débil" que se abre cuando nace un hijo. En un niño recién nacido pueden notarse en este punto las pulsaciones en las primeras semanas de vida; a partir del sexto mes, comienza a endurecerse. Después, sólo puede abrirse mediante prácticas especiales del laya yoga, svara yoga, kriya yoga o nada yoga. En los shastras (las escrituras antiguas) se dice que quien abandona su cuerpo por la décima puerta recorre el "camino sin regreso" (es decir, logra la liberación del ciclo de la muerte y el renacimiento). Hay algunos yoguis que observan disciplinas con el fin de preparar la décima puerta, para que su último aliento conduzca el alma hacia la liberación. El aspirante auténtico deseoso de liberación trabajará con la rama posterior de sushumna.

Otro rasgo especial de sushumna es que no está atado por el tiempo. Cuando en estado de meditación un yogui se establece en el punto medio que hay entre el entrecejo del chakra ajna (tercer ojo) y trasciende el prana a la región de brahma randra, está más allá del tiempo. Se convierte en un trikaladarshi (conocedor del pasado, el presente y el futuro). El ajna chakra va más allá del tiempo, y la muerte no le puede tocar. Las funciones del cuerpo físico se detienen lo mismo que el proceso de envejecimiento. Un momento antes de la muerte todos los seres humanos toman la respiración sushumna, en la que trabajan simultáneamente las dos ventanas de la nariz. Se dice que la muerte no es posible cuando ida o pingala dominan en exclusividad -con excepción de la muerte accidental-. Es decir, cuando sólo opera la ventanilla derecha, o cuando la respiración predomina en la ventanilla izquierda, la muerte no se puede producir.

Otros nombres de sushumna son los de nadi sarasvati y nadi brahma. Sin embargo, no es un identificación apropiada, pues sushumna es un canal en el que hay otros nadis sukshma (sutiles) y sarasvati es un nadi complementario de sushumna que fluye hacia el exterior por el lado izquierdo.

Como mencionamos anteriormente, el chakra muladhara es el lugar de encuentro de los tres nadis principales y se denomina yukta triveni (yukta, "compromiso", triveni, "encuentro de las tres corrientes"). Parten de muladhara, alternando en cada chakra hasta que llegan al chkra ajna, donde vuelven a encontrarse, formando un nudo suave con sushumna. Aquí, el encuentro de las tres corrientes de denomina muktra triveni (mukta, "liberado"). Como el sexto chakra (chakra ajna) está más allá de los elementos, el yogui que consigue este nivel con su poder por medio de sushumna queda liberado de las ataduras. Una vez establecido, el yogui mantiene un estado de kevali kumbhaka (capacidad de reducir la respiración). Más allá del nudo del chakra ajna, ida y pingala terminan respectivamente en las ventanillas de la nariz izquierda y derecha, con lo que chitra y vajra actúan como corrientes lunar y solar, y el nadi brahma actúa como el ígneo sushumna tamasika.

En el espacio exterior a meru danda (columna vertebral), a la izquierda y la derecha, están los nadis ida y pingala. La sustancia del nadi sushumna, que está en medio, se compone de los canales triples, los gunas. Los nadis vajra y chitra comienzan en un punto que se halla a dos dedos por encima de sushumna.




23 mar. 2019

La comprensión del yoga: las acciones dejan huella. TKV Desikachar

FUENTE: EL CORAZÓN DEL YOGA. TKV DESIKACHAR


Las acciones dejan huella





Ya he hablado de cómo el conocimiento incorrecto de avidyā afecta nuestras acciones. Algunas veces no vemos las cosas como son y actuamos de acuerdo a ese malentendido. A menudo esa acción no tiene una consecuencia inmediata, pero tarde o temprano empezamos a sufrir sus efectos. Una acción que se deriva de una percepción defectuosa puede influenciar a la siguiente, y así, nos vamos esclavizando cada vez más. Sólo caminamos el mismo viejo sendero y el resultado es duḥkha, un sentimiento de estar limitado y no ser libre. Duḥkha aparece cuando no conseguimos lo que queremos, surge del deseo. También es el resultado de querer repetir una experiencia placentera, que en realidad no se puede repetir porque la situación ha cambiado. Otra forma de duḥkha se experimenta cuando nos hemos acostumbrado a tener algo y de repente no lo poseemos más. En este caso, duḥkha emerge porque tenemos que renunciar a algo a lo que estamos acostumbrados.




Duḥkha: el destino de los que buscan 



El Yoga Sūtra dice que a pesar de que duḥkha se puede encontrar por todos lados, no siempre lo percibimos y sin duda hay muchas personas que nunca se darán cuenta de él. Pero precisamente quienes buscan la claridad son los que a menudo lo experimentan con una fuerza particular. El comentario de Vyasa en el Yoga Sūtra nos da un maravilloso ejemplo (Este comentario se discute en el anexo 1). Dice que el polvo que cae en la piel es inofensivo, pero si sólo una diminuta partícula de eso entra en el ojo, provocará un gran dolor. En otras palabras, quien busque la claridad se volverá más sensible porque sus ojos deben estar abiertos, aunque lo que vean sea muy desagradable algunas veces. El que busca, siente y ve las cosas antes que los demás. Desarrolla un especial sentido, una clase de sensibilidad particular. Debemos verlo en una forma positiva. Esta percepción o sensibilidad puede tener un uso tan útil como una señal indicadora de un carro. Nos dice que algo anda mal y seremos tan inteligentes como para encontrarlo. Alguien que busca la claridad siempre ve más dolor que quien no lo hace. Esta advertencia de sufrimiento resulta de una gran sensibilidad. La persona que no está en la búsqueda de la claridad, ni siquiera sabe qué cosas le traen felicidad o tristeza.



Ya hemos hablado sobre cómo el movimiento de las tres partes de la mente, el guṇa—rajas, tamas, y sattva—provoca que duḥkha emerja. Rajas es activo, fiero y es el que nos induce a actuar. Algunas veces empuja a nuestra mente a un estado de constante actividad y no podemos estar quietos: ese estado se caracteriza por la inquietud y la agitación. Tamas es lo opuesto a rajas, es un estado de la mente: fijo, inmóvil y pesado. Sattva es la cualidad de percepción que es blanco, claro y transparente. Es un estado en el cual ninguno de los otros dos guṇa predomina. De acuerdo con la relación entre rajas y tamas, duḥkha tomará diferentes formas. Nuestra meta es reducir estos dos guṇa hasta que nuestra mente alcance el estado de sattva.




Reconocer a duḥkha es un proceso que se puede dividir en siete etapas. La primera es entender que algo no está bien. Por ejemplo, podemos sentir la necesidad de evitar cosas usuales de nuestra vida y, en consecuencia, obligados a hacer algo para cambiar la dirección de su curso normal. A lo mejor no sabemos con exactitud qué acción tomar, pero al menos nos hemos dado cuenta del problema. Es el primero de los siete pasos y quien esté en la búsqueda del entendimiento, estará más despierto que los demás para captar el sentimiento de que algo no está bien. Los otros pasos son demasiado complejos para discutirlos aquí. El comentario de Vyasa del sūtra (2.27) del Yoga Sūtra, dirige los siete pasos hacia el verdadero reconocimiento de duḥkha.






De acuerdo con el Yoga Sūtra, nuestra mente posee cinco facultades a las que llamamos vṛtti, "movimientos” o “actividades” (Yoga Sūtra 1.6-11.1.) La primera actividad de la mente es pramāna, dirige las percepciones a través de nuestros sentidos. Viparyaya, el entendimiento incorrecto, es la siguiente actividad posible de la mente. La tercera facultad, vikalpa, es el poder de la imaginación. Describe el conocimiento o entendimiento que se basa en las ideas que no tienen nada que ver con el momento presente o la realidad material. La cuarta facultad en nidrā, sueño tranquilo. La quinta es smṛti, memoria, esa actividad de la mente que puede guardar una experiencia u observación.

Estas facultades trabajan juntas; a excepción de nidrā, cada segundo del día experimentamos una mezcla de ellas. Estas actividades mentales, solas o en cualquier combinación, no necesariamente disminuyen una forma de duḥkha, pero pueden tener una influencia en la forma en que muchos duḥkhas se presentan. Por ejemplo, los sueños surgen de la combinación de varias actividades. Que un sueño nos cause o no duḥkha, dependerá de sus efectos, que pueden ser buenos o malos, según lo que hagamos con el sueño o lo que éste nos provoque.




Puruṣa vista por medio de la mente


¿Cuál es la relación entre citta, la mente y pūruṣa, nuestra parte que ve? El Yoga Sūtra dice que pūruṣa sólo puede ver por medio de la mente, la cual, si está empañada, nublará también la percepción y con el tiempo, esto afectará al pūruṣa. Sin embargo, si la mente es clara, sus poderes de observación serán de lo mejor. Como el pūruṣa observa a través de la mente y con su ayuda, la calidad de tal observación depende totalmente de la calidad de la mente. Es el instrumento por el cual pūruṣa percibe, aun si la energía y el poder que la mente necesita para ver, provienen de pūruṣa*. Ya que no podemos trabajar directamente con pūruṣa, nos enfocamos en la mente. Por medio del yoga, la mente se hace más transparente a un ritmo constante, así, pūruṣa puede ver más claramente y hacer esta visión accesible para nosotros.



*Patañjali usa la palabra draṣṭṛ para pūruṣa, “el profeta” y dṛśya para "lo que es visto.” De acuerdo con Patañjali, avidyā emerge cuando se confunde a los dos. A esta desorientación se le llama saṃyoga, una palabra que significa que dos cosas se han involucrado tanto entre ellas que no podemos separarlas. En el momento de saṃyoga las semillas del sufrimiento están sembradas.

Asmita es una expresión de saṃyoga. Hablamos de asmitā cuando el pūruṣa y el citta se mezclan en una noción inseparable del “yo.” La mente es esencialmente un instrumento de percepción y pūruṣa es el que percibe. La mente tiene la cualidad de cambio, mientras que pūruṣa no. La asociación de estas dos distintas entidades a menudo causa problemas. Ver el Yoga Sūtra 2.6 y 2.17-24. 








Muy a menudo la mente es la que decide a donde dirigir nuestra atención. Lo hace porque está condicionada para ello. Saṃskāra es la condición de la mente que, sin cesar, le permite tomar la misma dirección. Es la suma total de todas nuestras acciones, que nos condicionan para comportarnos de cierta manera y puede ser positivo o negativo. Por el yoga nos atrevemos a crear otros saṃskāra nuevos y positivos, en lugar de reforzar el viejo que nos ha estado limitando. Cuando este nuevo saṃskāra es lo suficientemente fuerte y poderoso, el otro, viejo y angustiado, ya no podrá afectarnos. Entonces se podrá decir que hemos empezado una vida completamente nueva. Cuando los recientes patrones de comportamiento son más fuertes, los anteriores se vuelven inútiles.



Cuando practicamos āsanas , realizamos acciones que no están determinadas por nuestros hábitos y aún así permanecen dentro de la gama de nuestras habilidades. De esta manera, planeamos una secuencia de ejercicios, y al ejecutarlos, la mente se aclara un poco. Ya no estamos limitados por ellos. Cuando eso pasa, podremos descubrir que debemos cambiar un poco nuestro plan de práctica, reconociendo con gran claridad lo que es bueno para nosotros. Esta clase de cambio de orientación se llama parivṛtti. Vṛtti significa “movimiento” y pari se traduce como “alrededor.”







Imagine que está conduciendo un auto y de repente aparece un árbol justo enfrente de usted. Los ojos de su mente ven lo que podría suceder si sigue conduciendo en la misma dirección: chocaría con el árbol. Para evitarlo, gira hacia otra dirección de inmediato. Parivṛtti describe esta habilidad para prever lo que va a pasar y volver a dirigirnos en forma adecuada. En lugar de dejar que la mente viaje más allá en la misma dirección, practicamos āsanas o hacemos algo distinto que nos ayudará a ver más claramente. A lo mejor esta actividad nos permite ver que no estamos en el camino correcto. Si la reorientación no nos ayuda, es probable que nuestra mente y no pūruṣa, sea la que decidirá lo que se hará enseguida. Algunos filósofos han hecho una magnífica descripción diciendo que la mente es un leal sirviente pero un amo terrible. La mente no es un amo, aunque a veces actúe como tal. Por eso es bueno hacer algo que le dé a pūruṣa la oportunidad de llevar a cabo lo que tiene que hacer, principalmente, ver con claridad. Si sólo nos deslizamos por aguas conocidas, entonces nuestra mente toma el timón y pūruṣa no puede hacer nada en lo absoluto.




La idea es que, al aceptar la práctica del yoga, empezamos un proceso que nos ofrece una forma de detener lo que nos daña. No tenemos que dejar de hacer algo, deliberadamente, ni hacer nada. Lo que nos daña desaparece, simplemente porque hemos cambiado nuestra dirección hacia aspectos positivos.





La expresión de pūruṣa nos permite ver cómo funciona la mente y cómo podemos trabajar con ello. Puruṣa no destruye la mente, sino que nos otorga el control sobre ella: conocemos nuestras fuerzas y debilidades y lo que nos puede causar dolor. Usamos la palabra viveka para describir esta claridad de pūruṣa. Viveka significa ver ambos lados, poder ver lo que somos y lo que no, diferenciar. Cuando usamos la palabra asmitā la definimos como ego, también se puede describir como un estado en el cual pūruṣa y citta se mezclan, para funcionar como una unidad, a pesar de que realmente no pueden volverse uno solo. Viveka se hace presente cuando la diferencia entre pūruṣa y citta es clara.



Algunas veces puede ser útil entender las razones de nuestro viejo y negativo saṃskāra, porque hay muchas clases de saṃskāra. El más poderoso es el único que causa problemas, mientras que los débiles refuerzan a aquellos que tienen más influencia. Bien podría ser que, en una situación dada, hubiéramos actuado de buena fe y hecho lo correcto, aún así, nuestras acciones nos causaron problemas. En esos momentos una mente tranquila nos ayudará a descubrir qué fue lo que pasó. Nos será de mucha ayuda estar siempre conscientes de tal situación, ya que así, estaremos más alertas la próxima vez.