4 may. 2012

Chitta viksepa: distracciones y obstáculos

Fuente: "Luz sobre el Yoga" B K S Iyengar

Las distracciones y obstáculos que impiden la prácitca del yoga de los aspirantes son: 
  1. Vyadhi: la enfermedad que perturba el equilibrio físico. 
  2. Styana: la languidez o falta de disposición mental para el trabajo.
  3. Samsaya: la duda o la indecisión.
  4. Pramada: la indiferencia o insensibilidad.
  5. Alasya: la pereza. 
  6. Avirati: la sensualidad, el despertar del deseo cuando los objetos sensoriales poseen la mente. 
  7. Bhranti darsana: el conocimiento falso o no válido, o ilusión.
  8. Alabdha bhumikatva: el fracaso en la consecución de una continuidad de pensamiento o concentración, lo que impide la visión de la realidad. 
  9. Anavasthitattva: la inestabilidad en el mantenimiento de la concentración que se ha obtenido tras una larga práctica. 
B K S Iyengar
Todavía existen, sin embargo, otros cuatro impedimentos: 1) duhkha, el dolor o la desgracia; 2) daurmanasya, la desesperación; 3) angamejayatva, la falta de firmeza en el cuerpo; y 4) svasa-prasvasa, la respiracion inestable. 

Para ganar una batalla, el general hace una exploración del terreno y del enemigo, y planea medidas contrarrestantes. De forma parecida planea el yogui la conquista del Sí-mismo. 

  1. Vyadhi. Adviertase que el primero de los obstáculos es la mala salud o la enfermedad. Para el yogui su cuerpo es el principal instrumento de logro. Si el vehículo se estropea, el viajero no puede seguir adelante. Si el cuerpo no responde por efecto de la mala salud, el aspirante poco puede lograr. La salud física es importante para el desarrollo mental, pues normalmente la mente funciona a través del sistema nervioso. Cuando el cuerpo se halla enfermo o el sistema nervioso afectado, la mente se torna inquieta o permanece embotada e inactiva, y la concentración o la meditación resultan imposibles. 
  2. Styana. Una persona afectada de languidez carece de meta, de rumbo a seguir y de entusiasmo. Su mente y su intelecto se embotan por la inactividad, y sus facultades se oxidan. El constante fluir mantiene puro el torrente que desciende del monte, mientras que en el agua estancada en una zanja nada bueno puede florecer. Un ser apático es como un cadáver viviente, pues es incapaz de concentrarse en nada. 
  3. Samsaya. El ignorante, el falto de fe y el indeciso se destruyen a sí mismos. ¿Cómo van ellos a gozar de este mundo o del próximo o a disfrutar de felicidad alguna? Quien busca debe tener fe en sí mismo y en su maestro. Ha de confiar en que Dios está siempre a su lado y ningún mal puede alcanzarle. Cuando la fe brota en el corazón, destierra de él la lujuria, la malicia, la pereza mental, la jactancia espiritual y la duda, y así, libre de todos estos impedimentos, el corazón permanece sereno y tranquilo. 
  4. Pramada. La persona que padece pramada se halla imbuida de su propia importancia, carece de humildad y cree que sólo ella es sabia. Indudablemente conoce lo que es correcto y lo que no, pero permanece indiferente con respecto a lo correcto, y escoge lo placentero. A fin de satisfacer sus pasiones egoístas y sus sueños de gloria personal, sacrificará deliberadamente y sin escrúpulos a todo aquel que se interponga en su camino. Tal persona es ciega a la gloria de Dios y sorda a Su palabra. 
  5. Alasya. Para vencer el obstáculo de la pereza es necesario un inagotable entusiasmo (virya). La actitud de un aspirante es similar a la de un enamorado: siempre anhelante por unirse a la amada pero sin dar nunca pie a la desesperación. La esperanza ha de ser su escudo, y el valor su espada. Debe hallarse libre de odio y de pena. Con fe y entusiasmo logrará vencer la inercia del cuerpo y de la mente. 
  6. Avirati. Es el ansia tremenda de objetos sensoriales que surge una vez que éstos han sido concientemente abandonados; y que tan dura resulta de reprimir. Sin hallarse atado a ellos, el yogui pretende a disfrutarlos con ayuda de los sentidos, sujetos éstos totalmente a su dominio. Mediante la práctica de pratyahara consigue liberarse del apego y emanciparse del deseo, con lo que halla contento y sosiego. 
  7. Bhranti darsana. Una persona afectada de falso conocimiento padece de engaño y cree que sólo ella ha visto la Luz Verdadera. Posee un poderoso intelecto pero carece de humildad y alardea de sabiduría. Si permanece en compañía de grandes almas, y guiada por ellas, logra establecerse firmemente en la senda recta y supera su flaqueza. 
  8. Alabdha bhumikatva. Al igual que un montañero fracasa en su intento de alcanzar la cima por falta de fuerzas, así también la persona que no puede superar su incapacidad de concentración es incapaz de hallar la realidad. Puede haber tenido atisbos de ella, mas no puede verla claramente. Es como el músico que en sueños ha percibido divinos sones pero es incapaz de evocarlos despierto y no puede reproducir el sueño. 
  9. Anavasthitattva. El individuo afectado de anavasthitattva ha llegado tras un duro esfuerzo a obtener una perspectiva de la realidad. Dichoso y enorgullecido de sulogro, se vuelve flojo en su práctica (sadhana). Pose pureza y un gran poder de concentración y ha llegado a la encrucijada final de su búsqueda. Incluso en este último estadio resulta esencial el empeñó continuo y segui la senda con infinita paciencia y firme perseverancia, sin mostrar nunca flojeza alguna que entorpezca el avance por el camino de la realización de Dios. Habrá de esperar hasta que la Gracia Divina descienda sobre él. En la Kathopanisad se nos dice: "El Sí-mismo no se realiza mediante el estudio o la instrucción; ni por la sutileza del intelecto; ni por el mucho aprendizaje; sino sólo en aquél que anhela por Él, y a quien Él escoge. En verdad a éste el Sí-mismo le revela Su verdadera esencia."
Para superar los obstáculos y obtener una felicidad pura y completa, Patañjali ofrece diversos remedios. El mejor de ellos es el remedio cuádruple de: maitri (benevolencia), karuna (compasión), mudita (deleite) y upeksa (indiferencia). 

  1. Maitri no es mera benevolencia, sino también un sentimiento de unidad con el objeto de benevolencia (atmiyata). Una madre experimenta una intensa alegría ante los éxitos de sus hijos por razón de atmiyata, este sentimiento de unidad. Patañjali recomienda maitri para obtener sukha (felicidad o virtud). El yogui cultiva maitri y atmyata para el bien, transformando a los enemigos en amigos, sin malicia para con nadie. 
  2. Karuna no es unicamente mostrar piedad o compasión y derramar lágrimas desesperanzadas ante la desgracia (duhkha) ajena. Es compasión unida a una acción devota por aliviar la desdicha de los afligidos. El yogui hace uso de todos sus recursos -físicos, económicos, mentales o morales- para aliviar el dolor y el sufrimiento de otros. Comparte su fuerza con los débiles hasta hacerlos fuertes, su coraje con los tímidos hasta que se vuelven valientes con su ejemplo. Rechaza la máxima de que "sobreviven sólo los más aptos" y, en cambio, hace que los débiles sean lo bastante fuertes para sobrevivir. Se convierte en el asilo de todos. 
  3. Mudita es un sentimiento de agrado ante la labor bien realizada (punya) por otra persona, aunque sea un rival. A través de mudita el yogui se libra de muchas desazones, al no mostrar irritación, aversión o celos para con otro que ha alcanzado el fin perseguido y que él no ha podido lograr. 
  4. Upeksa no es asimismo un mero sentimiento de desdén o desprecio para con la persona que ha caído en el vicio (apunya) o bien de indiferencia o superioridad con respecto a ella, sino un autoexamen exploratorio acerca de cómo habríamos acutado ante las mismas tentaciones. Es, asimismo, un examen de hasta qué punto uno es responsable del estado en que el infortunado ha caído y un intento de devolverlo al camino recto. El yogui comprende las faltas de los demás viéndolas y estudiándolas primero en sí mismo. Este autoestudio le enseña a ser caritativo con todos. 
El significado profundo del cuádruple remedio de maitri, karuna, mudita y upeksa no puede ser percibido por un espíritu agitado. Mi experiencia me ha llevado a la conclusión de que, para el hombre o la mujer corrientes de todas las comunidades del mundo, el camino para lograr la quietud de la mente es trabajar con determinación dos de los ocho estadios del yoga mencionados por Patañjali, a saber asana y pranayama

La mente (manas) y la respiración (prana) se hallan intimamente conectadas, y la actividad o el cese de la actividad de una afecta a la otra. De ahí que Patañjali recomendara el pranayama (control rítmico de la respiración) para obtener la serenidad mental y la paz interior. 

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