11 dic 2013

Anatomía del Yoga: columna vertebral

Las estructuras óseas y articulares del cuerpo humano
Parte 1: el armazón del cuerpo humano, la columna vertebral. 
Notas de bibliografía de Viniyoga, escritas por Laurence Maman


En la evolución de los seres vivos sobre nuestro planeta, la aparición de los vertebrados señala la adquisición de un gran equilibrio entre firmeza y movilidad. Al contrario de los animales envueltos en un caparazón protector, que les vuelve, sin embargo, pesados y poco ágiles, los vertebrados llevan en el interior de su propio cuerpo el elemento sólido que les sostiene. Este eje es la columna vertebral.

Estas características permanecen hasta el hombre actual. Gracias a la existencia de un esqueleto óseo, la columna vertebral que sostiene el tronco y la cabeza, las "cinturas" de los hombros y la pelvis empalmados con los huesos de los miembros, nos mantenemos en pie y nos movemos en el mundo.

Nos movemos debido a que nuestro esqueleto está articulado. Imaginemos un soldado de plomo. Su estructura completamente rígida le asegura una gran estabilidad. Puesto de pie, por sí mismo no se caerá. Si con ingenio se coloca a nivel de sus tobillos una articulación susceptible de doblarse hacia adelante, será necesario colocar detrás de ésta un resorte, cuya fuerza será indispensable para evitar que nuestro soldado se de de narices en el suelo. Si se articulan sus rodillas de forma que le permitan doblegarse hacia atrás, todo lo que se encuentra más arriba correría el riesgo evidente de caerse, a no ser que se aplique un resorte a la parte anterior de las rodillas. Y así sucesivamente.

Este ejemplo insignificante nos recuerda como nuestra estructura ósea, rígida en sí misma, nos permite movernos debido al hecho de estar compuesta de elementos articulados entre sí. La configuración de las diferentes articulaciones, permite movimientos orientados en uno u otro sentido. Hoy trataremos de captar lo esencial. Lo cual nos permitirá, en consecuencia, revisar lo que representan para el ser humano vivo los "resortes" del soldado de plomo, es decir, particularmente los musculos y las estructuras fibrosas.

A. Repaso de los elementos de base

1. Estructura de los tejidos implicados en el armazón del organismo.

El tejido conjuntivo está considerado como el elemento de conexión entre numerosos tejidos diferentes con funciones muy específicas. Sin embargo, todos los tejidos que hoy citaremos pueden considerarse como tipos de conjuntivo. Este está constituido, básicamente, por una substancia llamada "fundamental", homogénea, reforzada por medio de fibras y que sirve de unión de un cierto número de células que se encuentran en él.

a. Cuando predominan las fibras densas, el tejido conjuntivo juega sobre todo un papel de sostén. Es el caso de las cápsulas articulares que recubren las articulaciones para mantener su estabilidad. Es también el caso de los ligamentos que refuerzan las cápsulas, el de las aponeurosis -o fascias- que rodean los músculos, el de los tendones que empalman los músculos a los huesos en los que se insertan.

b. En el origen, casi el esqueleto entero del feto está constituido de cartílagos. En el adulto, se encuentran en particular en las extremidades articulares de los huesos. El cartílago juega un papel de tapón protector. El tejido fibrocartilaginoso constituye los discos intervertebrales y forma los "meniscos" que completan ciertas articulaciones, como la rodilla. Aunque el tejido cartilaginoso conserve cierta elasticidad, su substancia fundamental se ha enriquecido en sales de calcio que lo hacen más resistente.

c. El hueso se constituye por la adición a la substancia fundamental de elementos apropiados para darle todavía mayor dureza. Se trata básicamente de sales de calcio y de fósforo.

Este esquema de hueso largo y cortado longitudinalmente traerá a la memoria suficientes recuerdos. Nótese como dicho hueso largo, elemento de armazón, abriga en su interior la médula ósea, órgano esencial para la fabricación de células sanguíneas.

2. Estructrura de las articulaciones

La articulación se define, generalmente, como la zona en la que se juntan dos superficies óseas.

a. Algunas son muy poco móviles. Es el caso de las "suturas" entre los huesos del cráneo, unidos por un tejido fibroso denso.

b. Al nivel de la columna vertebral, los cuerpos vertebrados están separados -o unidos- por medio de discos cartilaginosos. La unión está reforzada por ligamentos. Los movimientos que permiten son de poca amplitud. Esto ocurre asimismo con la sínfisis pelviana.

c. El caso más corriente corresponde a las articulaciones sinoviales, las cuales permiten la mayor movilidad. Esas extremidades óseas en contacto las mantienen juntas una cápsula y un ligamento. La membrana sinovial que recubre el interior de la cápsula segrega un líquido lubrificante. Corresponden a este modelo, entre otros, el codo y la cadera.
Articulación sinovial


B. EL ARMAZÓN DEL CUERPO HUMANO (PRIMERA PARTE)
Esqueleto humano

Columna vertebral y sus partes

LA COLUMNA VERTEBRAL
1. PRESENTACIÓN GLOBAL

En un contexto de movimiento, hace falta ampliar la noción de articulación. Esta se refiere también al juego de los músculos que recubren una unión ósea o bien están sujetos a ella.

El término "raquis" podría emplearse para designar, de manera más amplia que el de "columna vertebral", un conjunto de estructuras óseas, cartilaginosas y de ligamentos.

Las 24 vértebras, prolongadas prolongadas en la base del raquis por el sacro y el cóccix, están separadas por los discos fibro cartilaginosos. En el plano estructural, no se deben separar como elementos completamente distintos las vértebras y los discos, ya que forman una unidad.

Por otro lado, en un cuerpo armonioso, el raquis más que soportar el peso, lo distribuye y equilibra. De manera semejante a como la estaca asegura el equilibrio espacial apropiado entre los dos lados de una tienda, sin tener que soportar por ello todo el peso de la tienda, la columna vertebral mantiene el equilibrio entre las estructuras musculares y fibrosas situadas a uno y otro lado.

Así pues, se pueden reconocer tres funciones del raquis:
-soporta en parte el peso de la cabeza y del tronco.
-reparte ese peso.
-protege la médula espinal.

El raquis describe cuatro curvaturas. Dos de ellas (la dorsal y la sacra) son convexas hacia atrás, y constituyen lo que se llama ''cifosis''. Son patológicas sólo en el caso de ser excesivas. Las otras dos (la cervical y la lumbar), cóncavas hacia atrás, se llaman "lordosis".

La curvatura dorsal recibe el nombre de "primaria": es un resto de la forma que tenía el raquis del feto, convexo globalmente hacia atrás. En ella los discos invertebrados e incluso las vértebras han permanecido, más finos en su porción anterior.

El niño, conforme se desarrolla, endereza la cabeza para poder mirar delante suyo; luego endereza el tronco para mantenerse de pie. De este modo se forman las curvaturas cervical y lumbar. Respecto a ellas se habla de curvaturas secundarias. A esos niveles, la parte anterior de los discos se ha vuelto más espesa, en cambio las vértebras conservan el paralelismo entre sus caras superiores e inferiores.

A nivel lumbar, los discos intervertebrales son netamente más espesos que en la columna dorsal. Lo cual asegura a la columna lumbar una mayor movilidad, tanto más cuanto las costillas obstaculizan también las posibilidades de movimiento del raquis dorsal.

De lo dicho se desprende que, en el caso de querer reducir (o acentuar) la importancia de las curvaturas raquídeas, habrá que actuar en primer lugar sobre las dos curvaturas secundarias, la lumbar y la cervical, dado que son las más fácilmente modificables. 

En patología, junto a las exageraciones de las lordosis y cifosis normales, se encuentra con frecuencia escoliosis. Las verdaderas escoliosis asocían la inclinación lateral y la rotación de varias vértebras superpuestas: cuando se hallan a nivel dorsal, la rotación simultánea de las costillas puede llegar a dar apariencia de una "giba".

2. LAS ESTRUCTURAS DE LOS ELEMENTOS DE BASE DEL RAQUIS

LA VERTEBRA
La triple función de la columna vertebral queda asegurada mediante los elementos que constituyen las vértebras.

El cuerpo vertebral asegura la función de sostén del peso. Más o menos constituye la mitad del volumen de la vértebra. Se sitúa en la parte anterior de ella.

El arco posterior constituye el canal óseo que protege la médula espinal. En la epoca del desarrollo fetal se forma de un modo más lento que el cuerpo.

El papel de repartición de tensiones se asegura mediante los últimos elementos vertebrales que alcanzan su forma definitiva, o sea, las distintas "apófisis", que se van modelando según las etapas del desarrollo motor del bebé. Las apófisis articulares son cuatro en cada vértebra, dos superiores y dos inferiores.
Vértebra tipo

Sus facetas, medios de articulación entre dos vértebras superpuestas, impiden que estas vertebras se deslicen una sobre otra al azar. Según su situación en la columna vertebral, las facetas están orientadas de modo distinto, determinando así los movimientos posibles a cada nivel.

Las apófisis espinosas (para atrás) y transversales (a los lados) son los puntos de sujeción de los músculos que permiten erguir y estirar el tronco.

EL DISCO INTERVERTEBRAL
Los discos constituyen la cuarta o quinta parte de la estructura raquídea. Situados entre cada cuerpo vertebral, están hechos de fibrocartílago según el siguiente esquema:

El centro del disco, llamado núcleo pulposo, es relativamente blando, en particular al principio de la vida. Está rodeado y protegido por un tejido fibroso, el anillo fibroso, fibrocartílago resistente que se entrecruza con las estructuras que bordean el cuerpo vertebral. Con la edad, también el núcleo se vuelve fibrocartilaginoso. De ello resulta una disminución de la movilidad, y más todavía dado que dicho fenómeno viene acompañado de una reducción del porcentaje de agua contenida en el disco. Para que los discos
Disco intervertebral
mantengan la 
mayor elasticidad, posible, resulta de capital importancia, en efecto, una buena hidratación de los mismos. De aquí la importancia de absorber todos los días una cantidad suficiente de líquido. Son igualmente importantes los ejercicios de flexión y enderezamiento del raquis, puesto que
juegan el papel de bombas que hacen más intenso el aporte sanguíneo de alimentos y oxígeno a los discos. El hecho de que el disco sea menos espeso al final del día se debe a que pierde fluidos durante el curso de la jornada.

El núcleo se considera como el elemento esencial de soporte del peso a nivel del disco. Su posición no es del todo central y varía según los estratos de la columna. A nivel lumbar se extiende más para atrás.

Normalmente, el núcleo se desplaza hacia adelante cuando la columna se dobla para atrás, hacia atrás en las flexiones para adelante o bien lateralmente en las inclinaciones de costado.

LOS MEDIOS DE UNIÓN ENTRE LAS VERTEBRAS
Además de los discos y formando una especia de unidad estructural, con la vértebra, existe toda una serie de ligamentos que unen los cuerpos vertebrales, las láminas y las apófisis espinosas y transversales.

El gran ligamento vertebral común posterior, que pasa por detrás de los cuerpos vertebrales, se rompe con facilidad, debido a su relativa mala fijación en los cuerpos y los discos. Esta es una de las razones de la mayor frecuencia
de hernias discales posteriores. Dicho ligamento se pone en tensión sobre todo en flexiones hacia adelante muy forzadas.

Los músculos, de los cuales vamos a hablar más adelante, también constituyen ciertamente un elemento mayor de la estabilidad del raquis.

MECANISMO DE LA HERNIA DISCAL
Cuando el disco se ha vuelto frágil, por ejemplo, como consecuencia de una hiperpresión ejercida sobre él durante años, un falso movimiento o un esfuerzo demasiado intenso puede desplazar el núcleo más allá de su posición normal, haciendo que se encuentre emergiendo fuera del contorno normal del disco. En los jóvenes, la elasticidad del anillo permite con frecuencia la vuelta del núcleo a su lugar habitual. Con la edad, el fibrocartílago se seca y sus fibras pueden llegar a separarse, permitiendo al núcleo permanecer corno un
bulto. De este modo se produce una hernia discal. Las mas de las veces el núcleo hace un bulto hacia atrás, capaz de comprimir la médula espinal. A menudo, las raíces nerviosas que salen de la médula en el lugar afectado se
hallan comprimidas, lo cual produce toda una serie de transtornos: dolores, transtornos sensitivos o motores... Lo más común es que el afectado sea un disco lumbar. El mecanismo habitual es el siguiente: después de una flexión hacia adelante demasiado importante, con mayor razón si se trata de levantar un objeto, uno se endereza demasiado rápidamente. Durante la flexión hacia adelante el núcleo se ha desplazado, hacia atrás. El espacio entre las dos vértebras que rodean el disco se ha entreabierto tanto más hacia atrás cuanto se ha forzado la flexión hacia adelante. Además la presión sobre el disco ha sido más importante por el hecho de sostener un peso. Al enderezarse rápidamente, el núcleo es cogido en el cepo hacia atrás, de modo que las fibras del anillo y del ligamento lo dejan emerger.

Por eso en caso de fragilidad discal conocida, se aconseja: evitar en la vida corriente las flexiones hacia adelante con las piernas tensas. Una ligéra flexión de las rodillas disminuye la intensidad del estiramiento lumbar. Esto tiene su aplicación en la práctica del yoga, en la que será preferible, naturalmente, doblar ligeramente las rodillas en posturas como las siguientes.
Padangusthasana

Paschimottanasana













Levantar un peso a partir de la posición en cuclillas mejor que con las piernas tensas.

El levantar en vilo es, en efecto, mucho menos importante en este caso. Por otro lado, las piernas comparten mucho más con la espalda la carga suplementaria.

Evitar los enderezamientos bruscos. Así, en la práctica del yoga, los movimientos lentos reducen el riesgo que, conllevan para los discos las flexiones forzadas hacia adelante.

Se ha constatado que, el exceso de rigidez de los músculos de la espalda hace más frágiles los discos favoreciendo una hiperpresión a su nivel.

Así pues, resulta muy deseable el estiramiento -progresivo- de la parte posterior del cuerpo, asociado a su buena tonicidad. 

3. LOS MOVIMIENTOS DEL RAQUIS 

RECAPITULACIÓN DE LOS DISTINTOS MOVIMIENTOS POSIBLES A ESTE NIVEL

-La flexión es el movimiento mediante el cual el raquis se inclina hacia adelante. La extensión es el movimiento mediante el cual el raquis se inclina hacia atrás.
-Las inclinaciones laterales pueden hacerse hacia la derecha o bien hacia la izquierda.
-Lo mismo que los movimientos de rotación alrededor del eje longitudinal.
-Se da además, una posibilidad de movimiento de erección: el raquis puede estirarse hacia arriba mediante la reducción de las curvaturas.

Cada estrato de la columna vertebral presenta particularidades de estructura que explican las diferencias de movilidad.

Las principales diferencias entre los estratos raquídeos se refieren a:
-la talla del cuerpo vertebral, que aumenta de las cervicales a las lumbares,
-la orientación de las superficies de las apófisis articulares,
-la orientación de las apófisis espinosas,
-el espesor del disco intervertebral, que crece de las dorsales a las lumbares.

Así pues: en la región cervical, se pueden observar cuatro grandes tipos de vértebras: C1 o atlas, lisa, se ajusta a C2 o axis, como un anillo se ajusta a su dedo. Lo cual nos permite volver la cabeza sin necesidad de implicar en ese movimiento el resto del cuello y los hombros. C2 representa, en efecto, una apófisis en forma de diente, dirigida verticalmente hacia arriba como pivote de los movimientos de rotación. Basta  la mínima modificación en la articulación de estas dos vértebras para que la amplitud de dichos movimientos se vuelva limitada. 

De C3 a C6 las vértebras son más sencillas y próximas a la vértebra tipo. Ahí las apófisis espinosas son oblicuas hacia abajo, lo cual protege contra los peligros de una hiperextensión. La orientación de las apófisis articulares hace que los movimientos de rotación e inclinación lateral del cuello resulten siempre acoplados. En la flexión hacia adelante, la curvatura cervical puede invertirse. Globalmente, la movilidad del raquis cervical es importante en particular en las rotaciones (que se sitúan sobre todo entre C1 y C2).

C7 asegura la transición al raquis dorsal. Su apófisis espinosa es claramente más larga y se percibe al tacto como saliente en relación con las que se encuentran más arriba y más abajo. Es ahí que puede encontrarse la "joroba de bisonte", cuando el tejido fibroso y graso se acumula enfrente. 

En la región dorsal, un par de costillas se fija a cada uno de los segmentos vertebrales, constituyendo de este modo la caja torácica. Los cuerpos vertebrales aparecen cada vez más voluminosos a medida que se desciende hacia la región lumbar. Su forma también varía. La orientación de las apófisis articulares limita grandemente los movimientos de flexión-extensión, de manera semejante a como la fuerte inclinación de las espinosas limita la hiperextensión. En este sentido, el raquis dorsal, y en particular los segmentos de los que parte la inervación cardíaca, resulta protegido de los daños que podrían producirle movimientos locales excesivos. 

Sin embargo, las vértebras que aseguran la conexión con los demás estratos del raquis poseen una forma distinta que permite mayor movilidad  en este sentido. Este es el caso de D1 y, sobre todo, de D12, vértebra-bisagra, a cuyo alrededor se producen los movimientos de flexión-extensión del tronco. Por esto en esta última vértebra son más frecuentes que en ninguna otra parte del raquis las fracturas por compresión del cuerpo vertebral o desgarramiento de la apófisis espinosa. 

Al contrario, la bisagra D12-L1 constituye la parte de la columna vertebral en la que los movimientos de rotación son mínimos, prácticamente nulos.

A nivel dorsal, aunque algo menos que a nivel cervical, la inclinación lateral tiene tendencia a ir acompañada de un elemento inevitable de rotación. 

A nivel lumbar se encuentra una estructura más pesada, cuya tarea principal consiste en soportar el peso. Aquí las apófisis espinosas y transvesas son casi horizontales. A sus niveles están conectados diversos músculos sólidos, cuyo equilibrio de acción asegura la buena posición del raquis lumbar. L3 en particular tiene un arco posterior más desarrollado, dado que esta vértebra constituye un enlace para la inserción de músculos importantes.

Los movimientos de rotación son particularmente débiles, los de flexión-extensión poseen buena amplitud. En principio, en una flexión completa, la curvatura lumbar se invierte.

La inclinación lateral es moderadamente posible, excepto a nivel de L5-S1, donde resulta prácticamente nula.

APLICACION A CIERTAS POSTURAS DE YOGA
Las posturas representadas aquí permiten observar la extensión de posibilidades del raquis:




















- Dos posturas ilustran la amplitud de movimientos que puede realizar el conjunto del raquis en flexión -extensión.

- En la postura de máxima extensión, el desplazamiento tiene lugar sobre todo a nivel cervical y lumbar. La columna dorsal se limita a borrar su cifosis. La extensión empieza a ampliarse en la bisagra dorso-lumbar.

- En la postura de flexión hacia adelante están particularmente implicados el raquis lumbar y la bisagra dorso-lumbar.

La lordosis lumbar desaparece. La columna dorsal presenta una ligera acentuación de su cifosis natural. En el dibujo el raquis cervical permanece extendido. En cambio, se encontraría reducido si en lugar del mentón se hubiese puesto la frente sobre los
miembros inferiores.

Muchos otros elementos habría que analizar a propósito de esas dos posturas extremas, entre otros lo que ocurre a nivel de pelvis, caderas y hombros junto con los grupos musculares puestos en juego. 

-La postura sentada, tronco vertical, ilustra el equilibrio perfecto que puede alcanzar el raquis como eje del cuerpo.

Laurence Maman

23 nov 2013

El Yoga y la mujer - part. 2: Embarazo y Parto

Por  Geeta Iyengar
Ilustraciones de Alex Grey

Veamos cuáles son las tres etapas importantes en la vida de una mujer desde su juventud, hasta la mediana edad y la vejez:


Éstos son períodos de prueba y jalones de su vida. Veamos ahora de qué modo afectan estas funciones en cada etapa a su cuerpo y a su mente y si la práctica de las asanas y del pranayama pueden serle útiles.



2.Embarazo

Lo que dice el refrán, “lo que siembres recogeras”, es especialmente apto para las mujeres embarazadas. Una mujer que haya cuidado de su salud tendrá la recompensa de un embarazo saludable y de gestar un bebé sano. Para una mujer embarazada es esencial mantener su bienestar físico y mental por ella misma y por el bebé que lleva dentro. 

Hay conceptos equivocados respecto al yoga para las mujeres embarazadas. Algunas mujeres temen que practicar yoga durante el embarazo pueda provocarles un aborto. Esto, sin embargo, nada tiene que ver con la realidad. En las asanas se ejercita el útero para fortalecerlo y hacer que funciones correctamente para tener un buen parto.

“El momento para salvar la vida de un bebé en gestación es antes del embarazo”, como dice el dicho popular. Es totalmente cierto. Ya hemos mencionado el momento adecuado para empezar con las asanas, concretamente la pubertad, y si así se hace ayudará a la sadhaka a estar fuerte en el momento del embarazo. 

El embarazo es un estado natural, como lo es la menstruación. Aunque supone un gran cambio para todo el cuerpo, este vuelve a la normalidad después del parto. 

Aquí se ha de enfatizar un punto importante. Una deficiencia en la secreción interna de la glándula tiroides puede provocar un aborto. Por esa razón, las mujeres han de practicar posturas como shirsasana, sarvangasana, setu bhanda sarvangasana, janushirsasana, antes de la concepción. El correcto funcionamiento de las glándulas endocrinas es de vital importancia para gozar de una buena salud y el yoga ayuda a proporcionar este equilibrio hormonal. Las yogasanas son verdaderamente beneficiosas para prevenir los abortos debido a anomalías o a condiciones patológicas como la inflamación o el desplazamiento del útero. 

Las yogasanas también son útiles para evitar la esterilidad debida a anomalías en los ovarios, las glándulas o las trompas de Falopio. 

Por consiguiente, es recomendable para toda mujer empezar a practicar yoga antes de la concepción,  no solo para mejorar su salud como madre sino para asegurar la salud de las generaciones futuras.

Se aconseja a las mujeres embarazadas que tengan un cuidado especial durante los tres primeros meses. Al igual que la medicina, el yoga aconseja los cuidados prenatales. La madre necesita durante el embarazo sangre de buena calidad, rica en hemoglobina, y tener la presión arterial equilibrada. Las asanas son importantes para evitar signos peligrosos como la hipertensión, un rápido aumento de peso o albúmina en la orina.

Durante este período hay peligro de aborto debido a anomalías en la formación de la placenta, a prolapso (caída de un órgano), o a debilidad de los músculos uterinos. Durante este período es peligroso levantar mucho peso y dar saltos. Las yogasanas, sin embargo, no son violentas; refuerzan los músculos de la pelvis y favorecen la circulación sanguínea en dicha región; fortalecen el aparato reproductor, trabajan la columna vertebral y hacen que el parto sea mas llevadero. 

En este período las asanas que mas se recomiendan son Parvatanasa, Supta Virasana, Upavishta Konasana, Baddha Konasana, Shirsasana y Supta Padangusthasana. Estas posturas expanden la cavidad pelviana y crean espacio dentro del útero, asegurando una correcta circulación sanguínea y sitio para que el niño pueda moverse. Además, si se practica pranayama se relaja el sistema nervioso, se gana confianza y valor, y se vence la fatiga. Incluso las posturas invertidas realizadas correctamente son beneficiosas; mi padre y yo hemos guiaado a muchas mujeres en su practica de asanas hasta el noveno mes del embarazo. Sin embargo, cuando la respiración se vuelve pesada es mejor no continuar. La propia mujer, cuando se encuentra en un estado avanzado de su gestación es quien mejor puede jusgar. Puede darse cuenta de que ciertas posturas no son factible para ella debido a la pesadez que nota en la pelvis y el abdomen y por consiguiente también en el corazón. En esos casos, las asanas como Shirsasana, Sarvangasana y Halasana se han de interrumpir, pero otras posturas como las posturas sentadas con la espalda cóncava y las asanas de fortalecimiento de la columna si son aconsejables. La práctica de dichas asanas aligerará el abdomen y la pelvis, que estarán así mejor irrigados. Sin embargo, los pranayamas ujjayi y viloma se pueden realizar durante todo el embarazo. 

En las primeras etapas de la gestación pueden hacer su aparición las nauseas matinales, la apatía y la debilidad. A veces se producen pequeños sangrados y dolores en la región pelvidana, inchazon o adormecimiento de los pies, venas hinchadas y varices, dolor de espalda, estreñimiento, variación en la presión arterial, toxemia, dolor de cabeza, pereza, visión borrosa y retensión de orina. Para todos estos transtornos las asanas son fabulosas. 

No obstante, es aconsejable seguir un tratamiento médico si se descubre que el feto está en una posición anormal (cruzado o transversal) o si está muerto. El yoga practicado cuando el feto esté ya en posición de salida no puede hacer ningún daño. 

Al poco de haber tenido un aborto se puede reiniciar la práctica de las asanas y del pranayama, pero sin fatigar los órganos abdominales. Si se mantiene una constancia y un progreso, se puede aumentar gradualmente el tiempo de práctica y el número de asanas. 

Indicaciones especiales
Se recomienda a todas las mujeres que fomenten su salud después del matrimonio y antes del embarazo mediante la práctica regular de asanas y de pranayama. 

Las que ya han concebido, durante los tres primeros meses pueden practicar todas las asanas y pranayamas salvo urdhva prasarita padasana, jathara parivartanasana, paripurna navasana y todas las asanas de estiramientos hacia atrás.

Practique todas las asanas de pie, estiramientos hacia adelante, sentada y supinas, invertidas y torsiones, especialmente las que estiran la columna y ensanchan la pelvis. 

Las mujeres que padecen hipotiroidismo tienen tendencia a los abortos, para remediar esto, se recomiendan las asanas invertidas.

Para facilitar el parto, se han de practicar las siguientes asanas con frecuencia hasta muy avanzado el embarazo: Baddha Konasana, Supta Baddha Konasana, Upavishta Konasana y las asanas de estiramientos hacia adelante. De hecho, cada vez que tenga algo de tiempo libre puede practicarlas. 

Después de tres meses, cuando el feto ya va creciendo, la práctica que ha de seguir hasta el momento del parto es la siguiente: 
Asanas: Utthita Trikonasana, Utthita Parsvakonasana, Virabhadrasana I, Ardha Chandrasana, Parsvottanasana, Prasarita Padottanasana, Janu Shirsasana, Baddha Konasana, Upavistha Konasana, ciclo de Virasana,  Supta Virasana Parvatanasana, Salamba Shirsasana, Parsva Shirsasana, Parivrita Eka Pada Shirsasana, Salamba Sarvangasana, Halasana, Eka Pada Sarvangasana, Urdhva Padmasana en Sarvangasana, Bharadvajasana I, Savasana.
Pranayama: respiración profunda, ujjayi pranayama, viloma pranayama, surya bhedana pranayama, nadhi shodana pranayama. 
Si se produce un aborto conviene practicar viloma pranayama en savasana y surya bhedana pranayama durante dos o cuatro semanas. Después ya se puede empezar con las asanas invertidas comenzando durante algunos días sólo con salamba sarvangasana y halasana. Posteriormente se puede añadir salamba shirsasana y cuando se ha recuperado la energía por completo se pueden reanudar paulatinamente las asanas de pie y las de estiramientos hacia adelante. 
Las mujeres que tengan  tendencia a abortar comprobaran que las yogasanas son muy beneficiosas. Durante el embarazo habrán  de practicar todas las asanas de la guía que se enumeró anteriormente y pranayama y sus variaciones. 

Las mujeres con tendencia a abortar debido a problemas glandulares o debilidad muscular y constitución débil, han de concentrarse en la práctica de las asanas de estiramientos hacia adelante sentadas y supinas e invertidas. Maha Mudra y Savasana son esenciales. En ningún caso se deben practicar las asanas abdominales y lumbares. Se ha de seguir este programa como un medida curativa en todo momento, tanto si se está embarazado como sino. 

Parto

Las contracciones del parto son naturales, son una especie de señal de los diversos músculos de la zona pelviana y la zona adyacente. La mayor parte de las mismas van obviamente dirigidas a los músculos del útero que se contrae y relaja en una serie de espasmos hasta conseguir la expulsión del bebé. Sin embargo, el miedo y la fatiga mental pueden agravar los dolores del parto y retrasar el nacimiento del bebé.

Si se practican yogasanas durante el embarazo, éstas fortalecerán los músculos del útero para optimizar su funcionamiento durante el parto. Baddha Konasana y Upavistha Konasana son extraordinarias pues ensanchan la cavidad pelviana y dilatan el cuello del útero. El pranayama fortalece los nervios y ayuda a que la madre respire con calma durante los períodos entre las contracciones, lo cual es esencial para un parto fácil. Ayuda a relajar los nervios y a evitar las tensiones mentales. 

Si el parto es normal o aunque se tenga que realizar una cesárea, es aconsejable retomar las asanas y el pranayama a fin de favorecer la recuperación y el fortalecimiento de los órganos abdominales. 

Indicaciones especiales

Durante el primer mes después del parto: tras dos semanas de reposo se puede hacer Savasana, Ujjayi y Viloma Pranayama (de 20 a 30 minutos en total), cada mañana o cada tarde, o por la mañana y por la tarde. En pranayama se tonifican los músculos y los órganos abdominales, que reciben un masaje en dirección a la columna y hacia el pecho. Esto refuerza el abdomen y ayuda al útero a volver a la normalidad. También mejora la calidad de la leche materna, purificándola y aumenta la secreción de leche. Además, con esta práctica se relaja todo el sistema nervioso. 

Segundo mes: se han de practicar las asanas de la semana anterior además de las que se indican para la semana correspondiente:

Primera semana
Vrksasana, Utthita Trikonasana, Utthita Parsvakonasana, Salamba Sarvangasana, Halasana.
Segunda semana
Virabhadrasana, Janu Sirsasana
Tercera semana
Paschimottanasana, Janu Sirsasana, Salamba Sirsasana, Maha Mudra
Cuarta semana
Parvatanasana, Paripurna Navasana, Setu Bandha Sarvangasana, Bhardvajasana. 

Duración: para Salamba Sarvangasana, Halasana, Setu Bandha Sarvangasana y Paschimottanasana, aproximadamente 3 a 5 minutos para las demás 15 a 20 segundos. Sin embargo la práctica del yoga se debe adaptar a cada persona, se puede aumentar la duración según nuestra fortaleza física; la práctica del yoga no debe producir cansancio. Junto a este programa se ha de realizar pranayama. 

Tercer mes: la madre ha recobrado su silueta y sus órganos se han fortalecido; el cansancio postnatal también ha desaparecido Cuando se ha recobrado la normalidad se pueden volver a practicar todas las asanas de pie, las asanas abdominales y lumbares y torsiones. 

Efectos: la práctica de las asanas después del parto refuerza la columna; el vientre y el abdomen no acumulan grasa, la cintura tiende a reducirse y las nalgas no se quedan flácidas. Tiran de los músculos pectorales hacia arriba y así los pechos no se caen. La debilidad debida al sangrado desaparece y se tonifica el sistema nervioso. 

Cesárea: en el caso de una parto difícil o de una cesárea se ha de practicar Savasana, Ujjayi Pranayama I y Viloma Pranayama I hasta que cierre la herida. Esto normalmente supone unos dos meses. Pasado ese tiempo se pueden reemprender las siguientes asanas: 
Salamba Sarvangasana, Halasana, Setu Bandha Sarvangasana, Parvattanasana, Janu Sirsasana, Maha Mudra y Savasana. 

Lactancia

Tras el parto, la madre ha de asegurarse el descanso físico y mental. Los músculos abdominales se quedan flácidos después de dar a luz, en esta etapa están indicados Savasana y el pranayama Ujjayi I.

Al bebé se le ha de alimentar con la leche materna. En medicina se dice que para cada medida de leche materna se requieren cuatrocientas medidas de oxígeno. En savasana el abdomen y los órganos internos no sobresalen y en Ujjayi Pranayama la cavidad torácica se expande por completo Por ende, aumenta la absorción de oxígeno y favorece la lactancia. 

A partir del primer mes se recomienda practicar las asanas de la parte recomendada para posparto; éstas estimulan la hipófisis, que segrega la prolactina que controla la lactancia. Estas asanas también alivian la pesadez de los pechos y los reafirman. Después del parto se suele acumular grasa en la zona de las nalgas, caderas y pechos y hay una tendencia a la flacidez. Se ha de controlar el aumento de grasa y se han de reforzar los órganos abdominales. A los dos meses del parto ya se pueden practicar las posturas que ayudan a contraer los músculos abdominales y pelvianos para que vuelvan a su forma anterior. 

No hay ningún peligro en practicar yoga tras una operación quirúrgica como una tubectomía o una estirpación de útero. No obstante, se ha de ir con cuidado y gradualmente, y sólo tras un riguroso descanso, evitando los esfuerzos y los sobreestiramientos. Por consiguiente es esencial una práctica correcta. 

22 nov 2013

Upadesa Sahasri - Sri Sankaracharya - part 2

CAPÍTULO II
EL CONOCIMIENTO DEL SÍ MISMO SIN-CAMBIO Y NO-DUAL

45.— Un cierto brahmachârin [el que pertenece al primero de los cuatro órdenes de la vida, un estudiante], cansado de la existencia transmigratoria que consiste en el nacimiento y la muerte, y aspirando a la liberación, se acercó de la manera prescrita a un Conocedor delBrahman establecido en Él, y sentándose cómodamente, dijo, «¿Cómo puedo yo, Señor, ser liberado de esta existencia transmigratoria? Consciente del cuerpo, de los sentidos y sus objetos, yo siento aflicción en el estado de vigilia y también en el estado de sueño con sueños una y otra vez, después de los intervalos de reposo en el sueño profundo experimentado por mí. ¿Es está mi naturaleza propia o es ella causal, siendo yo de una naturaleza diferente? Si ella es mi naturaleza propia, yo no puedo tener ninguna esperanza de liberación, pues uno no puede deshacerse de su naturaleza propia. Pero si ella es causal, la liberación de ella puede ser posible eliminando la causa».



46.— El maestro le dijo, «Escucha, hijo mío, ella no es tu naturaleza; ella es causal».


47.— Dicho esto, el discípulo dijo, «¿Cuál es la causa, qué le pondrá fin y cuál es mi naturaleza? Al poner fin a esa causa, habrá la ausencia del efecto, y yo volveré a mi propia naturaleza, lo mismo que un paciente que vuelve a la situación normal (de su salud) cuando es eliminada la causa de su enfermedad».


48.— El maestro dijo, «La causa es la Ignorancia. El Conocimiento la pone fin. Cuando la Ignorancia, la causa, sea eliminada, tú estarás liberado de la existencia transmigratoria, consistente en el nacimiento y la muerte. Y nunca sentirás de nuevo aflicción en los estados de vigilia y sueño con sueños».


49.— El discípulo dijo, «¿Qué es esa Ignorancia? ¿Cuál es su sede (¿cuál es su objeto?) y cuál es el Conocimiento por cuyo medio puedo volver a mi naturaleza propia?»


50.— El maestro dijo, «Tú eres el Sí mismo Supremo no-transmigratorio, pero piensas erróneamente que tú eres alguien sujeto a la transmigración. (Similarmente), no siendo ningún hacedor ni ningún experimentador, te consideras erróneamente a ti mismo que lo eres. Así mismo, tú eres eterno, pero te consideras erróneamente a ti mismo como no eterno. Esto es ignorancia».


51.— El discípulo dijo, «Aunque eterno, yo no soy el Sí mismo Supremo. Mi naturaleza es una naturaleza de existencia transmigratoria consistente en ser hacedor y experimentador de sus resultados, como es sabido por evidencias tales como la percepción sensorial, etc. No es debido a la Ignorancia. Pues la Ignorancia no puede tener el Sí mismo interior como su objeto. La ignorancia consiste en la sobreimposición de las cualidades de una cosa sobre otra, por ejemplo, la bien conocida plata sobre la bien conocida madreperla o un bien conocido ser humano sobre un (bien conocido) tronco de árbol y viceversa. Una cosa no-conocida no puede ser sobreimpuesta sobre una cosa conocida y viceversa. El no-Sí mismo no puede ser sobreimpuesto sobre el Sí mismo, pues Él no es conocido. Similarmente, el Sí mismo no puede ser sobreimpuesto sobre el no-Sí mismo por la misma razón».


52.— El maestro le dijo, «Eso no es así. Hay excepciones. Pues, hijo mío, no puede haber una regla de que solo cosas bien conocidas se sobreimpongan sobre otras cosas bien conocidas, ya que nosotros nos encontramos con la sobreimposición de algunas cosas sobre el Sí mismo. La belleza y la obscuridad, que son propiedades del cuerpo, son sobreimpuestas sobre el Sí mismo, que es el objeto de la consciencia “yo”, y el mismo Sí mismo es sobreimpuesto sobre el cuerpo».


53.— El discípulo dijo, «En ese caso, el Sí mismo debe ser bien conocido debido a que es el objeto de la consciencia “yo”. El cuerpo también debe ser bien conocido pues se habla de él como “este” (cuerpo). Cuando esto es así, se trata de un caso de sobreimposición mutua del cuerpo bien conocido y del Sí mismo bien conocido, como el de un ser humano y el tronco de un árbol o el de la plata y la madreperla. (No hay, por consiguiente, ninguna excepción aquí). Así pues, ¿cuál es la peculiaridad con referencia a la cual dice usted que no puede haber una regla de que la sobreimposición mutua solo sea posible de dos cosas bien conocidas?»


54.— El maestro dijo, «Escucha. Es cierto que el Sí mismo y el cuerpo son bien conocidos, pero no son bien conocidos por todas las gentes como objetos de conocimientos diferentes, lo mismo que un ser humano y un tronco de un árbol. (Pregunta) ¿Cómo son conocidos entonces? (Respuesta). (Son conocidos siempre) como los objetos de un conocimiento indiferenciado. Puesto que nadie los conoce como objetos de conocimientos diferentes diciendo, “Esto es el cuerpo” y “Esto es el Sí mismo”. Por esta razón las gentes están engañadas sobre la naturaleza del Sí mismo y del no-Sí mismo, y dicen, “El Sí mismo es de esta naturaleza” y “Él no es de esta naturaleza”. Se trataba de esta peculiaridad cuando he dicho que no había ninguna regla tal (a saber, solo las cosas bien conocidas pueden ser sobreimpuestas una sobre otra).


55.— Discípulo: «Todo lo que es sobreimpuesto debido a la ignorancia sobre alguna otra cosa, se encuentra que es no-existente en esa cosa, por ejemplo, la plata en la madreperla, un ser humano en el tronco de un árbol, una serpiente en una cuerda, y la forma de una sartén en el cielo. Similarmente, tanto el cuerpo como el Sí mismo, objetos siempre de un conocimiento indiferenciado, serían no-existentes uno en el otro si estuvieran mutuamente sobreimpuestos, lo mismo que la plata, etc., sobreimpuesta sobre la madreperla y otras cosas, y viceversa, son siempre absolutamente no-existentes. Igualmente, el Sí mismo y el no-Sí mismo serían no-existentes si estuvieran sobreimpuestos similarmente uno sobre otro debido a la Ignorancia. Pero eso no es deseable, pues es la postura de los nihilistas. Si, en lugar de una sobreimposición mutua, (solo) el cuerpo está sobreimpuesto debido a la Ignorancia sobre el Sí mismo, el cuerpo será noexistente en el Sí mismo existente. Eso tampoco es deseable, pues contradice la percepción sensorial, etc. Por consiguiente, el cuerpo y el Sí mismo no están sobreimpuestos mutuamente debido a la Ignorancia. (Si ellos no están sobreimpuestos) ¿entonces qué? Ellos están siempre en una relación de conjunción entre sí, como los pilares y los bambúes (de una casa)».


56.— Maestro: «Ello no es así. Pues en ese caso surge la posibilidad de que el Sí mismo exista para el beneficio de otro y de que sea no-eterno. El Sí mismo, al estar en contacto con el cuerpo, sería existente para el beneficio de otro y sería no-eterno como la combinación de los pilares y los bambúes. Además, el Sí mismo, que otros filósofos suponen unido con el cuerpo, debe tener una existencia por causa de otro. Por consiguiente, se concluye que exento de contacto con el cuerpo, el Sí mismo es eterno y característicamente diferente de él». 57.— Discípulo: «Las objeciones de que el Sí mismo, como el cuerpo solo, es no-existente, no-eterno y demás, son válidas también si el Sí mismo que no está unido con el cuerpo estuviera sobreimpuesto sobre él. El cuerpo sería entonces sin un Sí mismo y así entra en escena la postura nihilista».


58.— Maestro: «No. (Tú no estás en lo cierto). Pues nosotros admitimos que, como el éter, el Sí mismo es por naturaleza libre de contacto con nada. Lo mismo que las cosas no están exentas del éter, aunque el éter no está en contacto con ellas, así también, el cuerpo, etc., no están exentos del Sí mismo, aunque el Sí mismo no está en contacto con ellos. Por consiguiente, la objeción de la postura nihilista no se plantea.


59.— «No es un hecho que la no-existencia absoluta del cuerpo contradiga la percepción sensorial, etc., puesto que la existencia del cuerpo en el Sí mismo no es conocida por estas evidencias. El cuerpo no es conocido que exista en el Sí mismo por percepción, etc., como una ciruela en un agujero, mantequilla en la leche, o aceite en la semilla de sésamo o una pintura pintada en una pared. Por consiguiente, no hay ninguna contradicción con la percepción sensorial, etc.»


60.— Discípulo: «¿Cómo puede haber entonces la superposición del cuerpo, etc., sobre el Sí mismo que no es conocido por la percepción sensorial, etc., y la del Sí mismo sobre el cuerpo?»


61.— Maestro: «Eso no es una objeción (válida). Pues el Sí mismo es bien conocido naturalmente. Puesto que nosotros vemos la forma de una sartén sobreimpuesta sobre el cielo, no puede haber una regla de que hay cosas conocidas solo ocasionalmente sobre las que es posible la sobreimposición y no sobre cosas que son conocidas siempre».


62.— Discípulo: «Señor, ¿es hecha la sobreimposición mutua del cuerpo y el Sí mismo por la combinación del cuerpo, etc., o por el Sí mismo?»


63.— El maestro dijo, «¿Importa si es hecha por uno o por el otro?»


64.— Preguntado así, el discípulo dijo, «Si yo fuera solo una combinación del cuerpo, etc., yo sería no-consciente y existiría solo debido a otro. Por consiguiente, la sobreimposición mutua del cuerpo y el Sí mismo no podría ser hecha por mí. Por otra parte, si yo fuera el Sí mismo, yo sería característicamente diferente de la combinación del cuerpo, etc., sería consciente, y, por consiguiente, existiría enteramente por mí mismo. Así pues, soy yo, un ser consciente, quien hace esa sobreimposición, que es la raíz de todos los males, sobre el Sí mismo».


65.— Dicho esto, el maestro dijo, «No hagas ninguna sobreimposición, si sabes que ella es la raíz de todos los males». 66.— Discípulo: «Señor, pero yo no puedo hacerlo, yo no soy independiente. Yo soy hecho actuar por otro».


67.— Maestro: «Entonces tú no existes por ti mismo, pues eres no-consciente. Eso por lo cual tú eres hecho actuar como alguien dependiente de otro, es consciente y existe por sí mismo. Tú eres solo una combinación (del cuerpo y otras cosas)».


68.— Discípulo: «¿Cómo soy yo consciente del dolor y del placer y también de lo que usted dice, si yo soy no-consciente?»


69.— Maestro: «Eres tú diferente de la consciencia del dolor y del placer y de lo que yo digo o no?»


70.— El discípulo dijo: «Es un hecho que yo soy diferente de ellos. Pues yo los conozco como objetos de mi conocimiento, como las vasijas y otras cosas. Si yo no fuera diferente, no podría conocerlos. Pero yo los conozco; así pues, yo soy diferente. Si yo no fuera diferente, las modificaciones de la mente llamadas dolor y placer y las palabras dichas por usted existirían por sí mismas. Pero eso no es razonable. Pues el placer y el dolor producidos por la pasta de sándalo y una espina respectivamente, y también el uso de una vasija, no son por sí solos. Por consiguiente, los propósitos servidos por la pasta de sándalo, etc., se deben a mí que soy su conocedor. Yo soy diferente de ellos pues conozco todas las cosas penetradas por el intelecto».


71.— El maestro le dijo: «Puesto que tú posees consciencia, existes por ti mismo y no eres hecho actuar por otro. Pues un ser consciente independiente no es hecho actuar por otro, ya que no es razonable que uno que posee consciencia exista debido a otro que posee consciencia, al ser ambos de la misma naturaleza como las luces de dos lámparas. Tampoco uno que posee consciencia existe debido a otro que no tiene consciencia, pues no es posible que una cosa exista por sí misma por el hecho mismo de que es no consciente. Ni tampoco se ve que dos cosas no-conscientes existan una debido a la otra, como la madera y la pared no sirven cada una al propósito de la otra.


72.— Discípulo: «Pero puede decirse que el servidor y el señor se ve que sirven cada uno al propósito del otro, aunque ellos son igualmente poseedores de consciencia».


73.— Maestro: «Ello no es así. Pues yo hablo de la consciencia que te pertenece a ti como el calor y la luz al fuego. Es por esta razón que he citado el ejemplo de las luces de dos lámparas. Por consiguiente, en tanto que consciencia sin cambio y eterna, lo mismo que el calor y la luz del fuego, tú conoces todo lo que se presente a tu intelecto. Así pues, cuando tú sabes siempre que el Sí mismo es sin ningún atributo, ¿por qué has dicho, “Yo experimentó dolor y placer una y otra vez durante los estados de vigilia y de sueño con sueños después de los intervalos de reposo en el sueño profundo”? ¿Y por qué has dicho, “¿Es ello mi naturaleza propia o es causal?”? ¿Se ha desvanecido o no este engaño?


74.— A esto, el discípulo respondió, «El engaño, Señor, ha desaparecido por su gracia; pero tengo dudas sobre la naturaleza sin cambio que, dice usted, me pertenece». Maestro: «¿Qué dudas?» Discípulo: «El sonido, etc., no existen independientemente pues ellos son no conscientes. Pero vienen a la existencia cuando surgen en la mente modificaciones que parecen sonido y demás. Es imposible que estas modificaciones tengan una existencia independiente, pues son exclusivas de otro en cuanto a sus características especiales (de parecer ser sonido, etc.), y parecen ser azules, amarillas, etc. (Así pues, el sonido, etc., no son lo mismo que las modificaciones mentales). Por consiguiente, se infiere que estas modificaciones son causadas por objetos externos. Así pues, se prueba que las modificaciones parecen sonido, etc., a saber, objetos que existen externamente. Similarmente, estas diferentes modificaciones de la mente son también combinaciones, y, por consiguiente, no-conscientes. Así pues, al no existir por sí mismas, como el sonido, etc., sólo existen cuando son conocidas por uno diferente de ellas. Aunque el Sí mismo no es una combinación, Él consiste en Consciencia y existe por Sí mismo; Él es el conocedor de las modificaciones mentales que parecen ser azules, amarillas, y demás. Por consiguiente, Él debe ser de una naturaleza cambiante. De aquí viene la duda sobre la naturaleza sin cambio del Sí mismo».


75.— El maestro le dijo, «Tu duda no es justificable. Pues tú, el Sí mismo, verificas que eres libre de cambio, y, por consiguiente, perpetuamente el mismo, en base a que todas las modificaciones de la mente, sin ninguna excepción, son conocidas (simultáneamente) por ti. En lo que concierne a tu duda, considera este conocimiento de todas las modificaciones, el cual es la razón de la inferencia mencionada antes. Si tú fueras cambiante como la mente o los sentidos (que aprehenden sus objetos uno después de otro), no conocerías simultáneamente todas las modificaciones mentales, es decir, los objetos de tu conocimiento. Tampoco serías consciente solo de una porción de los objetos de tu conocimiento (a la vez). Por consiguiente, tú eres absolutamente sin-cambio».


76.— El discípulo dijo, «El conocimiento es el significado de una raíz (verbal), y, por consiguiente, consiste ciertamente en un cambio (toda raíz verbal significa acción); y el Conocedor (como dice usted) es de una naturaleza sin-cambio. Esto es una contradicción ». 77.— Maestro: «Eso no es así. Pues la palabra conocimiento es usada solo en sentido secundario para significar un cambio llamado acción, el significado de una raíz (verbal). Una modificación de la mente, llamada así una acción, acaba en un resultado que es en sí mismo el reflejo del Conocimiento, es decir, del Sí mismo. Por esta razón, a esta modificación se le llama conocimiento en un sentido secundario, de la misma manera que, a la acción de cortar una cosa en dos, se le llama secundariamente su separación en dos, lo cual es el resultado último de la acción de cortar la cosa».


78.— Dicho esto así, el discípulo dijo, «Señor, el ejemplo citado por usted no puede probar que yo soy sin-cambio». Maestro.— «¿Cómo?» Discípulo.— «Pues, de la misma manera que la separación última (en dos) se usa secundariamente para la acción de cortar que es el significado de la raíz (verbal), así también la palabra conocimiento se usa secundariamente para la modificación mental que es el significado de la raíz (verbal) conocer, y que acaba en el resultado que es un cambio en el Conocimiento. Por consiguiente, el ejemplo citado por usted, no puede establecer la naturaleza sin-cambio del Sí mismo».


79.— El maestro dijo, «Lo que tú dices sería verdadero si hubiera una distinción entre el Conocedor y el Conocimiento. Pues, el Conocedor es solo Conocimiento eterno. El Conocedor y el Conocimiento no son diferentes como aparecen en la filosofía argumentativa ».


80.— Discípulo: «¿Cómo es entonces que una acción acaba en un resultado que es el Conocimiento?


81.— El maestro dijo, «Escucha. Se dijo que la modificación mental, llamada acción, acababa en un resultado que era el reflejo del Conocimiento. ¿No lo escuchaste? Yo no dije que un cambio fuera producido en el Sí mismo como resultado (de la modificación de la mente)».


82.— El discípulo dijo, «¿Cómo entonces soy yo el que soy sin cambio, el conocedor, como usted dice, de todas las modificaciones mentales, es decir, los objetos de mi conocimiento? »


83.— El maestro le dijo, «Yo te he dicho la cosa verdadera. El hecho mismo (de que tú conoces simultáneamente todas las modificaciones mentales) fue aducido por mí como la razón de que tú eres eternamente inmutable».


84.— Discípulo: «Si esto es así, Señor, ¿cuál es entonces mi falta cuando los cambios mentales que semejan sonido, etc., y que resultan en el reflejo del Conocimiento, mi naturaleza propia, son producidos en mí, que soy de la naturaleza de la Consciencia sin cambio y eterna?»


85.— Maestro: «Es verdadero que tú no has de ser culpado. Como te he dicho antes, la Ignorancia es la única falta».


86.— Discípulo: «Señor, ¿por qué hay (en mí) los estados de sueño con sueños y vigilia, y yo soy absolutamente sin cambio como el que está en sueño profundo?»


87.— El maestro le dijo, «Pero tú siempre los experimentas (cuando surgen)».


88.— Discípulo: «Sí, yo los experimentó a intervalos, pero no continuamente».


89.— El maestro dijo, «Entonces ellos son solo adventicios, y no son tu naturaleza propia. Ciertamente, ellos serían continuos si fueran auto-existentes como la Consciencia Pura, que es tu naturaleza propia. Además, ellos no son tu naturaleza propia puesto que son no-persistentes, como los vestidos y otras cosas. Pues lo que es la naturaleza propia de uno no se ve nunca que cese de persistir mientras persiste uno. Pero la vigilia y el sueño profundo cesan de persistir mientras la Consciencia Pura continúa persistiendo. Persistiendo en el sueño profundo la Consciencia Pura, el Sí mismo, todo lo que es no-persistente (en ese tiempo) es destruido o negado como cosas adventicias, mientras que las propiedades de la naturaleza de uno no se encuentra nunca que posean estas características; por ejemplo, se ve la destrucción del dinero, de los vestidos, y la negación de las cosas adquiridas en el sueño con sueños o en la ilusión».


90.— Discípulo: «Pero, Señor, si esto es así, tiene que admitirse que la Consciencia Pura misma es adventicia como la vigilia y el sueño con sueños. Pues ella no es conocida en el sueño profundo. O bien (puede ser que yo tenga una consciencia adventicia) o bien yo soy no-consciente por naturaleza».


91.— Maestro: «No. (Lo que dices no es verdadero). Piensa sobre ello. No es razonable (decir eso). Tú puedes considerar la Consciencia Pura como adventicia (si fueras suficientemente sabio); pero no puedes probar que lo sea razonando ni siquiera en un centenar de años, ni tampoco (puede ser probado que lo sea) ni siquiera por un hombre necio. Como la consciencia (que tiene como adjuntos las modificaciones mentales) es una combinación, nadie puede impedir su existencia por causa de otro, ni su multiplicidad y destructibilidad por un razonamiento cualquiera; pues nosotros ya hemos dicho que todo lo que no existe por sí mismo no es auto-existente. La Consciencia Pura, el Sí mismo, es auto-existente. Nadie puede impedir Su independencia de otras cosas pues Él no cesa de existir nunca».


92.— Discípulo: «Pero yo he mostrado una excepción, a saber, yo no tengo ninguna consciencia en sueño profundo».


93.— Maestro: «No, tú te contradices a ti mismo». Discípulo: «¿Cómo es ello una contradicción?» Maestro: «Tú te contradices a ti mismo al decir que no eres consciente, cuando, de hecho, lo eres». Discípulo: «Pero, Señor, yo no he sido nunca consciente de la consciencia ni de nada en el sueño profundo». Maestro: «Así pues, tú eres consciente en el sueño profundo. Pues tu niegas la existencia de los objetos del Conocimiento (en ese estado), pero no niegas la existencia del Conocimiento. Ya te he dicho que lo que es tu Consciencia no es nada sino Conocimiento absoluto. La Consciencia, debido a cuya presencia tú niegas (la existencia de cosas en el sueño profundo) diciendo, “Yo no era consciente de nada”, es el Conocimiento, la Consciencia que es tu Sí mismo. Puesto que Él no cesa de existir nunca, Su inmutabilidad eterna es auto-evidente y no depende de ninguna evidencia; por el contrario, un objeto del Conocimiento diferente del Conocedor auto-evidente, depende de una evidencia para ser conocido. A diferencia del objeto, el Conocimiento eterno, que es indispensable para probar las cosas no-conscientes diferentes del Sí mismo, es inmutable; pues Él es siempre de una naturaleza auto-evidente. El hierro, el agua, etc., que no son de la naturaleza de la luz y el calor, dependen para ellos del sol, del fuego y de otras cosas diferentes de ellos, pero el sol y el fuego mismos, siempre de la naturaleza de la luz y el calor, no dependen para ellos de nada más; así también, al ser de la naturaleza del Conocimiento puro, el Sí mismo no depende de ninguna evidencia para probar que Él existe o que Él es el Conocedor».


94.— Discípulo: «Pero es conocimiento transitorio solo, y no Conocimiento eterno, el que es el resultado de una prueba».


95.— Maestro: No. No puede haber razonablemente una distinción de perpetuidad u otra en el Conocimiento. No se sabe que el conocimiento transitorio, y no el Conocimiento eterno, es el resultado de una prueba, pues el Conocimiento mismo es ese resultado ».


96.— Discípulo: «Pero el Conocimiento eterno no depende de un Conocedor, mientras que el conocimiento transitorio sí, pues es producido por un esfuerzo mediador. Esto es la diferencia».


97.— Maestro: «El Conocedor, que es el Sí mismo, es entonces auto-evidente, pues no depende de ninguna evidencia (para ser probado)».


98.— Discípulo: «(Si el Conocimiento del Sí mismo fuera independiente de una evidencia, sobre la base de que Él es eterno), ¿por qué la ausencia del resultado de una evidencia con respecto al Sí mismo no habría de establecerse sobre la misma base?» Maestro: «No. Eso ya ha sido refutado sobre la base de que es el Conocimiento puro el que está en el Sí mismo».


99.— «¿A quién pertenecerá el deseo (de conocer una cosa), si el Conocedor depende de una evidencia para ser conocido? Se admite que el que está deseoso de conocer una cosa es el conocedor. Su deseo de conocer una cosa tiene por objeto la cosa a ser conocida y no el conocedor. Pues, en este último caso, surge un regressus ad infinitum con respecto al conocedor y también con respecto al deseo de conocer al conocedor, en tanto que han de ser conocidos el conocedor del conocedor y así sucesivamente. Además, al no mediar nada, el Conocedor, el Sí mismo, no puede caer nunca en la categoría de lo conocido. Pues una cosa a ser conocida, deviene conocida, cuando es distanciada del conocedor por el nacimiento de un deseo, recuerdo, esfuerzo o evidencia mediadores por parte del conocedor. No puede haber conocimiento de un objeto de ninguna otra manera. Además, no puede imaginarse que el conocedor mismo sea distanciado por alguien de su propio deseo, etc. Lo mismo que la memoria tiene como su objeto la cosa a ser recordada, y no al que la recuerda, así también el deseo tiene por su objeto la cosa a ser deseada, y no al que la desea. Así pues, como anteriormente, surge un inevitable regressus ad infinitum si la memoria y el deseo tienen como sus objetos a sus propios agentes.


100.— Discípulo: «Pero el conocedor permanece desconocido si no hay ningún conocimiento que tenga como su objeto al conocedor».


101.— Maestro: «No. El conocimiento del conocedor tiene como su objeto la cosa a ser conocida. Si tiene como su objeto al conocedor mismo, entonces surge un regressus ad infinitum como anteriormente. Ya ha sido mostrado que, como el calor y la luz del sol, del fuego y otras cosas, el Conocimiento que es sin-cambio, eterno y autoefulgente tiene una existencia en el Sí mismo enteramente independiente de todo lo demás. Ya he dicho que si el Conocimiento autoefulgente que hay en el Sí mismo fuera transitorio, devendría irracional que el Sí mismo existiera por Sí mismo, y que, siendo una combinación, tendría impurezas y tendría una existencia debida a otro, como la combinación del cuerpo y los sentidos. Discípulo: «¿Cómo?» Maestro: «Si el Conocimiento autoefulgente en el Sí mismo fuera transitorio, tendría una distancia (con-Sigo mismo) por la intervención de la memoria, etc. Entonces, sería no-existente en el Sí mismo antes de ser producido y después de ser destruido, y el Sí mismo, que entonces sería una combinación, tendría una existencia debida a otro, como la del ojo, etc., producida por la combinación de algunas cosas. El Sí mismo no tendría ninguna existencia independiente, si este Conocimiento fuera producido antes de estar en Él. Solo debido a la ausencia o a la presencia del estado de ser combinado, se sabe que el Sí mismo existe por Sí mismo y el no-Sí mismo por otro. Por consiguiente, queda establecido que el Sí mismo es de la naturaleza del Conocimiento eterno y autoefulgente ».


102.— Discípulo: «¿Cómo puede el conocedor ser un conocedor, si él no es la sede del conocimiento producido por las evidencias?»


103.— El maestro dijo, «El conocimiento producido por una evidencia no difiere en su naturaleza esencial si uno lo llama eterno o transitorio. El Conocimiento, (aunque sea) producido por una evidencia, no es nada sino conocimiento. El conocimiento precedido por la memoria, el deseo, etc., y que se supone que es transitorio, y ese que es eterno e inmutable, no difieren en su naturaleza esencial. Lo mismo que el resultado de las acciones transitorias de permanecer, etc., y el de las permanentes no precedidas de esta manera, no difieren en su naturaleza esencial, y, por consiguiente, se dan afirmaciones idénticas, tales como “Las gentes permanecen”, “Las montañas permanecen”, etc., así también, al Conocedor, aunque de la naturaleza del Conocimiento eterno, se le llama un conocedor sin contradicción, puesto que el Conocimiento eterno es el mismo que el producido por una evidencia (en lo que concierne a su naturaleza esencial)».


104.— Aquí el discípulo comienza una objeción: «No es razonable que el Sí mismo que es sin cambio y de la naturaleza del Conocimiento eterno, y que no está en contacto con el cuerpo y los sentidos, sea el agente de una acción, como un carpintero en contacto con una azuela y otros instrumentos. Surge un regressus ad infinitum si el Sí mismo, que no está conectado con el cuerpo, los sentidos, etc., tuviera que usarlos como Sus instrumentos. Como los carpinteros y otros están siempre conectados con cuerpos y sentidos, no hay ningún regressus ad infinitum cuando ellos usan azuelas y otros instrumentos ».


105.— Maestro: «Hacer no es posible sin el uso de instrumentos. Por consiguiente, los instrumentos tienen que ser asumidos. La asumición de instrumentos es, por supuesto, una acción. A fin de ser el agente de esta acción, tienen que ser asumidos otros instrumentos. Al asumir estos instrumentos, tienen que asumirse aún otros instrumentos. Por consiguiente, un regressus ad infinitum es así inevitable si el Sí mismo, que no está unido a nada, tuviera que ser el agente. «Tampoco puede decirse que es una acción lo que hace acto al Sí mismo. Pues una acción no hecha no tiene ninguna existencia. Tampoco es posible que algo (previamente existente) haga acto al Sí mismo, pues nada (excepto el Sí mismo) puede tener una existencia independiente y ser un no-objeto. Las demás cosas diferentes del Sí mismo deben ser no-conscientes, y, por consiguiente, se ve que no son Auto-existentes. Todas las cosas, incluido el sonido, etc., vienen a existir cuando son probadas por las funciones mentales que resultan en el reflejo del Sí mismo en ellas. «Uno, (aparentemente) diferente del Sí mismo, y poseedor de consciencia, no debe ser otro que el Sí mismo, que es libre de combinación con otras cosas y existente solo por Sí mismo». «Nosotros tampoco podemos admitir que el cuerpo, los sentidos y sus objetos existan por sí mismos, pues se ve que dependen para su existencia de las modificaciones mentales que resultan del reflejo del Sí mismo (en ellos)».


106.— Discípulo: «Pero nadie depende de ninguna otra evidencia, tal como la percepción sensorial, etc., para conocer el cuerpo».


107.— Maestro: Sí, ello es así en el estado de vigilia. Pero en la muerte y en el sueño profundo, el cuerpo depende también de evidencias tales como la percepción sensorial, etc., para ser conocido. El caso es similar con los sentidos. Son el sonido externo y otros objetos los que son transformados en el cuerpo y los sentidos; por consiguiente, éstos dependen también de evidencias, como la percepción sensorial, etc., para ser conocidos. Ya he dicho que el conocimiento, que es el resultado producido por evidencias, es el mismo que el Sí mismo auto-evidente, autoefulgente y sin-cambio.


108.— El objetor (el discípulo) dice, «Es contradictorio afirmar que el conocimiento es el resultado de evidencias y (al mismo tiempo) que es el Sí mismo autoefulgente que es sin-cambio y eterno». La respuesta que se le da es ésta: «Ello no es una contradicción». Pregunta: «¿Cómo entonces es el Conocimiento un resultado?» Respuesta: «Él es un resultado en un sentido secundario: aunque es sin-cambio y eterno, Él es notado solo en la presencia de las modificaciones mentales llamadas la percepción sensorial, etc., pues ellas son los instrumentos para hacer-Le manifiesto. Él parece ser transitorio, pues las modificaciones mentales llamadas percepción sensorial, etc., lo son. Se debe a esta razón que Él sea llamado el resultado de pruebas en un sentido secundario».


109.— Discípulo: «Señor, si esto es así, independiente de las evidencias que Le conciernen, el Conocimiento sin-cambio y eterno, que es la Consciencia del Sí mismo, es ciertamente auto-evidente; y todas las cosas diferentes de Él, y, por consiguiente, no conscientes, tienen una existencia debido solo al Sí mismo cuando se combinan para actuar unas con otras (a fin de que los aconteceres del universo continúen ininterrumpidamente). Sólo cuando el conocimiento de las modificaciones mentales hace surgir el placer, el dolor y la ilusión, el no-Sí mismo sirve al propósito del Sí mismo. Y solo como Conocimiento y como nada más tiene el no-Sí mismo una existencia. Lo mismo que una serpiente en una cuerda, el agua en un espejismo y otras cosas semejantes, que se encuentra que son no-existentes excepto únicamente en el conocimiento por el cual son conocidas, así también la dualidad experimentada durante la vigilia y el sueño con sueños no tiene razonablemente ninguna existencia excepto en el conocimiento por el cual es conocida. Así pues, puesto que tiene una existencia continua, la Consciencia Pura, el Sí mismo, es eterno e inmutable, y no cesa de existir nunca en ninguna modificación mental. El Sí mismo es uno sin segundo. Las modificaciones mismas cesan de existir, pero el Sí mismo continúa existiendo. Lo mismo que en el sueño las modificaciones mentales que parecen ser azules, amarillas, etc., se dice que son realmente no existentes, pues cesan de existir mientras que el conocimiento por el cual son conocidas tiene una existencia consciente ininterrumpida, así también, en el estado de vigilia, ellas son así mismo razonablemente no-existentes realmente, pues cesan de existir mientras que el mismo conocimiento continúa existiendo. En cuanto al conocimiento (es decir, el Sí mismo), él no tiene ningún otro conocedor (pues es Auto-evidente), y no puede ser aceptado ni rechazado por Sí mismo. Puesto que no hay nada más (excepto Mí mismo, la meta de mi vida está cumplida por su gracia)».


110.— Maestro: «Ello es exactamente así. Se debe a la Ignorancia el que se experimente la existencia transmigratoria que consiste en la vigilia y el sueño con sueños. Es el Conocimiento el que pone fin a esta Ignorancia. Tú has obtenido así la Paz. Tú no sentirás nunca otra vez sufrimiento en la vigilia ni el sueño con sueños. Tú está liberado de la miseria de esta existencia transmigratoria».


111.— Discípulo: «Sí, Señor».