25 sept. 2015

Pranayama I , por T K V Desikachar



Prāṇāyāma



El yoga recomienda dos formas posibles para lograr las cualidades de sukha (comodidad y ligereza) y de sthira (actitud alerta). El primero sirve para localizar nudos y resistencias en el cuerpo y liberarse de ellos. Esto sucede sólo poco a poco (krama), al usar el concepto de viṅyāsa krama —dar la debida atención a la preparación correcta y a las contraposturas apropiadas mientras practicamos. El medio que utilizamos para liberar las obstrucciones y resistencias no debe afectar al cuerpo negativamente. Debemos actuar con cautela. Si forzamos el cuerpo, podremos experimentar dolor u otras sensaciones desagradables y, con el tiempo, los problemas empeorarán en lugar de mejorar, el cuerpo sólo acepta un āsana gradualmente. Cuando actuamos con suavidad nos sentiremos ágiles y podemos respirar con facilidad en cualquier postura, de esta manera obtenemos un beneficio real.





El segundo medio posible para realizar el concepto de sthirasukha consiste en visualizar la postura perfecta. Para esto, usamos la imagen del cobra Ananta, el rey de las serpientes, lo vemos cargando todo el universo en su cabeza mientras que con su cuerpo de cola proporciona una cama al señor Viṣṇu. Ananta debe estar completamente relajado para que se pueda sentir cómodo el señor. Esta es la idea de sukha. Además, la serpiente no puede ser frágil ni débil; debe ser fuerte y firme para soportar el universo. Esa es la idea de sthira. Todas estas cualidades juntas, nos dan la imagen y la sensación de un perfecto āsana. 

Existe una idea falsa generalizada de que los āsanas son solamente posturas de meditación. Si leemos el comentario de Vyasa en el Yoga Sūtra, veremos que la mayoría de los āsanas que menciona ahí son tan complicados, que ni con la mejor voluntad del mundo podríamos conseguir el estado de dhyāna en ellos. Podemos trabajar con estas posturas y experimentar cómo se sienten, pero no podemos quedarnos en ellas por mucho tiempo. Está claro que no todos los āsanas que ahí se mencionan son para meditar. Muchos de los āsanas con los que trabajamos y aquellos que se describen en varios libros de yoga, son de una clase muy diferente. Son benéficos porque nos dan la posibilidad de sentarnos derechos, de estar parados por mucho tiempo y alcanzar más fácilmente todas las exigencias que la vida diaria nos impone.



En el Yoga Sūtra hay otro concepto muy interesante sobre los efectos de los āsanas . Dice que cuando los dominamos podemos manejar los opuestos. Lo cual no quiere decir andar medio desnudos en un clima frío o usar ropa de lana cuando hace calor. Más bien, significa que seamos más sensatos y aprendamos a adaptarnos, porque conociendo mejor nuestro cuerpo, podremos escucharlo y saber cómo reacciona ante diferentes situaciones. 

En el sentido práctico de la palabra, deberíamos poder permanecer parados con facilidad por unos minutos, de la misma forma que deberíamos permanecer sentados por un momento. Una de las ventajas de la práctica de āsana es que nos ayuda a acostumbrarnos a diferentes situaciones y a hacer frente a diversas exigencias. Por ejemplo, si queremos practicar prāṇāyāma, deberemos estar en la posibilidad de sentarnos erectos confortablemente por cierto tiempo. Durante la práctica de prāṇāyāma, los āsanas nos ayudan a enfocarnos en la respiración más que en el cuerpo, ya que si podemos sentarnos cómodamente y sin ningún esfuerzo, no habrá nada que distraiga nuestra concentración.





Prāṇāyāma: los ejercicios de respiracion del yoga 





La palabra prāṇāyāma se divide en dos partes: prāṇa y āyāma. Āyāma significa “estirar”o "extender” y describe la acción de prāṇāyāma. Prāṇa se refiere a “eso que está infinitamente en todas partes.” Con relación a nosotros los humanos, prāṇa se puede describir como algo que fluye continuamente desde algún lugar en nuestro interior, sintiéndonos y manteniéndonos vivos: es la vitalidad. En esta imagen, el prāṇa brota desde el centro a través de todo el cuerpo.


Maestro Desikachar


Los textos antiguos como el Yoga Yājñavalkya nos dicen que alguien que tenga problemas, inquietud o esté confundido, tiene más prāṇa afuera que adentro del cuerpo. La cantidad de prāṇa afuera del cuerpo es mayor cuando nos sentimos indispuestos; en esos momentos la calidad de prāṇa y su densidad dentro del cuerpo se reduce. La poca cantidad de prāṇa en el cuerpo se expresa como una sensación de sentirse atorado o limitado. También se puede ver en la falta de dinamismo o de motivación para hacer algo; estamos apáticos o aún más, deprimidos. Podemos sufrir alguna dolencia física cuando falta prāṇa en nuestro cuerpo. Y por último, el Yoga Sūtra menciona que los problemas de respiración pueden tomar muy diferentes formas. Por otro lado, entre más tranquilos y bien equilibrados estemos, menos prāṇa se dispersará fuera de nuestro cuerpo, y si todo el prāṇa se encuentra dentro de nuestro cuerpo, estaremos libres de estos síntomas.

Sólo puede haber una sola razón para que prāṇa no encuentre suficiente espacio en el cuerpo y esto es, que algo que no pertenece allí lo ha forzado a salir, llamémoslo “basura.” Lo que estamos tratando de hacer cuando practicamos prāṇāyāma no es otra cosa que reducir esta basura, para así concentrar más y más prāṇa dentro de nuestro cuerpo.

Nuestro estado mental está muy ligado a la calidad de prāṇa que tenemos dentro. Debido a que podemos afectar el flujo de prāṇa a través del flujo de nuestra respiración, su calidad influencia nuestro estado mental y vice versa. En el yoga estamos tratando de usar estas conexiones para que prāṇa se concentre y pueda fluir dentro de nosotros libremente.



Varias fuentes llaman a prāṇa el amigo de pūruṣa (consciencia) y no ven en el flujo de prāṇa nada que no sea el trabajo de pūruṣa. Si recordamos de qué manera el grado de claridad creado por el poder de pūruṣa dentro de nosotros está directamente ligado a nuestro estado mental, la estrecha conexión entre nuestra mente y prāṇa es obvia. 

Se puede entender prāṇa como la expresión de pūruṣa, pero a los dos se les puede encontrar dentro y fuera del cuerpo. Entre más satisfecha y mejor se sienta una persona, más prāṇa habrá en su interior. Pero, entre más molesta esté, más prāṇa se disipará y se perderá. Una definición de la palabra yogui es "uno cuyo prāṇa se encuentra todo dentro de su cuerpo.” El objetivo en prāṇāyāma es evitar lo más posible que prāṇa se filtre al exterior, para así reducir la cantidad que está afuera del cuerpo.

Una persona enferma o inquieta dispersa prāṇa más allá de su cuerpo (1) porque hay bloqueos impidiendo que prāṇa fluya hacia dentro. Una persona saludable y en paz guarda más prāṇa dentro de su cuerpo (2).




Todo lo que sucede en la mente influencia a la respiración, que se vuelve más rápida cuando estamos excitados y más lenta cuando estamos relajados. Para influenciar nuestro prāṇa debemos ser capaces de hacer lo mismo con la mente. A menudo, nuestras acciones dañan la mente, causando que prāṇa salga del cuerpo. Con la práctica diaria de prāṇāyāma invertimos este proceso, del mismo modo que un cambio en el patrón de respiración influencia a la mente.

La idea de que prāṇa exista dentro o más allá del cuerpo se puede entender como un símbolo de nuestro estado mental. Cuando la mente es tan clara como un vidrio transparente, no hay nada que pueda molestar al cuerpo; no hay basura por ahí. Por el otro lado, si notamos indecisión, descontento, miedo de hacer algo porque sería inapropiado, etcétera, podemos suponer que hay obstrucciones en el sistema y que no ocurren sólo en el cuerpo físico, sino que existen aún más en la mente, en la consciencia. El origen de toda clase de basura que encontramos en nosotros mismos es avidyā, esto es, el conocimiento incorrecto. Por lo tanto, el concepto de que los yoguis son personas que llevan todo su prāṇa dentro del cuerpo, significa que son sus propios amos.



La unión entre la mente y la respiración es muy significativa. El Yoga Sūtra dice que cuando practicamos prāṇāyāma, poco a poco quitamos el velo de la mente y la claridad es cada vez mayor. Así, la mente está lista para una meditación profunda. De acuerdo al Yoga Sūtra, podemos decir que, ante todo, prāṇāyāma se concentra en la respiración, o sea que estoy más consciente de que respiro; de mi inhalación y mi exhalación, y probablemente de las pausas que ocurren de forma natural entre las respiraciones. Entonces el siguiente paso es hacer esta pregunta: ¿Cómo puedo permanecer consciente de mi respiración?




En prāṇāyāma dirigimos nuestra atención a la respiración. Por lo tanto, al practicarlo es muy importante tener una mente alerta, ya que los procesos que se están observando son muy sutiles. No hay movimiento visible del cuerpo como en la práctica de un āsana; debemos tener plena consciencia de sentir y experimentar el movimiento de la respiración dentro de nosotros. El único proceso dinámico es respirar. Patañjali nos da unas cuantas sugerencias prácticas para mantenernos atentos en la respiración. Por ejemplo, podemos enfocarnos en un lugar en nuestro cuerpo donde podamos sentir u oír la respiración. O podemos tratar de seguir el movimiento de la respiración en el cuerpo, sintiendo la inhalación desde el centro de la clavícula, hacia abajo a través de la caja torácica hasta el diafragma, y seguir la exhalación hacia arriba desde al abdomen. Otra forma de estar atentos a la respiración es sentir en las fosas nasales por dónde entra y sale del cuerpo. También es posible escuchar la respiración, especialmente si se hace un suave sonido al contraer un poco las cuerdas vocales, una técnica prāṇāyāma conocida como ujjāyī. 

Sugerencias como estas nos ayudan a poner nuestra atención en la respiración y a evitar que nuestra práctica sea mecánica nada más. La meta de prāṇāyāma no es hacer que la inhalación y la exhalación tengan cierta relación entre ellas, ni establecer una duración particular de respiración. Si ejercicios como éste nos ayudan a concentrarnos en nuestro prāṇāyāma, magnífico. Pero el verdadero propósito de las diversas técnicas y las relaciones entre la inhalación y la exhalación es, ante todo, proporcionarnos muchas posibilidades diferentes para seguir la respiración y hacer que la mente se involucre en sus actividades. De esta forma, prāṇāyāmanos prepara para la quietud de la meditación. 

La respiración relaciona directamente a la mente con nuestro prāṇa, pero lo que no debemos hacer es imaginarnos que mientras inhalamos, prāṇa fluye en nosotros. Este no es el caso. Prāṇa entra en el cuerpo por medio del movimiento, cuando hay un cambio positivo en la mente. Desde luego, nuestro estado mental no se altera con cada inhalación o exhalación; al contrario, esto ocurre a través de un largo periodo de tiempo. Si estamos practicando prāṇāyāma y notamos un cambio en nuestra mente, esto significa que hace tiempo que prāṇa ha entrado en nuestro cuerpo. Ante todo, los cambios de la mente se pueden observar en nuestra relación con los demás. Esta relación es la verdadera prueba para saber si en realidad nos hemos entendido mejor.

Sin prāṇa no hay vida. Podemos imaginar que fluye en nosotros cuando inhalamos, pero también es el poder detrás de la exhalación. Además, se transforma en varios poderes dentro del cuerpo y se involucra en los procesos que aseguran que nos liberemos de lo que ya no necesitamos. Esto no se refiere a los procesos de eliminación física únicamente, sino que es el poder de prāṇa el que puede liberar nuestra mente de los bloqueos y así, conducirnos a una mayor claridad. La exhalación cumple con esta función: libera lo superfluo y remueve lo que se podría convertir en obstáculos, para que así, prāṇa pueda fluir en nuestro interior libremente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Licencia Creative Commons
Conciencia Yoga por Patricia Aballay se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported.
Basada en una obra en yogaconciencia.blogspot.com.