8 ago. 2015

Cuando la mente está enfocada



Hace unos días compartí una frase de Srivatsa Ramaswami que decía textualmente:


"El primer objetivo del Yoga es hacer de una mente habitualmente distraída, una mente enfocada en un punto. La transformación de una mente/citta tamasica/rajasica en una mente/citta sattvica. Yamaniyamas, asana, pranayama, antarangasadhana (meditación) todos tienen un papel que desempeñar en esta transformación (parinama)." - Srivatsa Ramaswami


...Y alguien comentó "Que lejos que estoy de eso"...

Pero la verdad es que no, no estamos para nada lejos. De echo estoy segura que cada vez que practicamos tenemos instantes o momentos, breves o largos, donde logramos tener esa experiencia de unidirección. Sólo que no sabemos que se trata de eso.
 
La "mente enfocada" es una idea que podemos llegar a comprender intelectualmente, pero pareciera que la desconocemos como experiencia propia.
 
La mente está constantemente moviéndose de un pensamiento a otro. La mente rajásica está todo el tiempo agitada, no conoce la quietud en absoluto. La mente tamasica es la que se desplaza por inercia, que no controla adonde hacia donde se dirige. Entonces la mente enfocada es aquella que puede permanecer abstraída en un punto, es decir en un pensamiento, una dirección o en una experiencia, en algo que experimentamos. Esa es la mente sattvica.
 
Sattva significa literalmente "existencia, realidad". 
 
La cualidad sattvica modela la mente para que sea ecuánime y pura, que no reaccione, no se deje llevar por la corriente de pensamientos, incluso aunque estos estén ocurriendo. Porque la mente puede estar llena de pensamientos pero tener una  reacción diferente hacia estos y no dejarse influir.
 
Entonces la mente enfocada es sattvica. Y debemos saber que estas tres cualidades de la mente también se van moviendo, es decir, durante todo el día la mente va pasando de una cualidad a otra, va cambiando sus porcentajes de presencia. Se trata entonces de poner un mecanismo en funcionamiento para que la mente se dirija hacia esa cualidad.
 
Hay momentos del día en que estamos rajásicos aunque con leves porcentajes de tamas y sattva, la mente está en movimiento y realizando actividades que requieren nuestra atención. Y otros momentos estamos mas tamásicos, como cuando terminamos de comer o a la noche por ir a dormir, la mente se siente pesada y con sueño. Pero están esos momentos en que estamos practicando yoga, ya sea asanas o pranayama, meditación o mantras. Entonces es cuando la mente se encuentra mas sattvica, por eso es un momento tan importante del día.
 
No estamos tan lejos de esa habilidad, la estamos comprobando día a día en nuestra práctica. Por ahí estamos esperando la mente enfocada como una "experiencia mística", algo "loco" o "raro". Lo cierto es que la mente enfocada en un punto, en una dirección, en un objeto, o una experiencia, sucede cuando estamos en la asana.
 
Cuando percibimos la asana como una unidad, cuando estamos totalmente involucrados con la respiración, y sentimos su movimiento interno, y como cada parte del cuerpo se va acomodando y amoldando a la forma, hasta que todo se integra en una unidad. Y eso puede durar un instante como puede durar minutos, horas... con la finalidad de que sea un estado permanente de atención constante.
 
En ese momento en que por fin nos relajamos y nos entregamos a la asana, para que esta cumpla su función medicinal. Cuando sentimos que la práctica realmente fluye, porque la mente no la está perturbando, porque la mente está unidireccionada, es decir, en unidad con el cuerpo, la respiración y la asana.  Se encuentra en su mayor estado de pureza, porque es la mente que percibe lo que sucede y aprende de ello sin juzgar, en eso radica su honestidad.
 
Durante esos instantes el cuerpo es una máquina eficiente. A nivel físico con el cerebro realizando actividad en las zonas correspondientes, generando registros, tomando datos, y a nivel mental revelando mas y mas cada partícula que nos forma, hasta llegar a percibir lo mas sutil de nuestra existencia.
 
 
Y todo esto simplemente sucede, lo sepamos o no, aunque podemos sentirlo, y no es una experiencia imposible o algo extraordinario. Es simplemente conexión. 
 
Hay asanas sencillas, que nos resultan cómodas y entonces es cuando mas enfrentamos la oleada de pensamientos. Pero hay otras mas envolventes, o que prácticamente te obligan a estar enfocado en lo que estas haciendo. ¿es posible mantener una asana invertida de equilibrio sin conexión? ¿Sin enfoque mental? ¿Sin estar en el momento presente?
 
Esas asanas fáciles, confortables, uno puede entregarse a la sensación del cuerpo sin esfuerzo. Pero la mente mas relajada también puede desviarse e irse con los pensamientos. La búsqueda sería enfocar en la respiración y la sensopercepción. Y las asanas exigentes, que requieren que tu mente esté muy concentrada en lo que estas haciendo, demandan a su vez un porcentaje de relajación y calma en ella. En estas debemos enfocar primeramente mas en la respiración, en lograr respirar profundamente y con calma en ellas, lo cual ya determina una mente enfocada. Y luego llegar a traspasarlas con la percepción.
 
La mente satvica, la mente de la pureza, de la realidad, la que puede atravesar cada rincón de tu existencia con los hilos de la percepción, la que está unida y uniendo, esa es la mente yóguica...
 
Patricia Aballay

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