23 mar. 2013

Kaivalya Darshanam (La Ciencia Sagrada). Por Sri Yukteswar.


En su libro "La Ciencia Sagrada" Swami Sri Yukteswar pone de manifiesto la unidad esencial de las grandes enseñanzas religiosas de Oriente y Occidente. Mediante la explicación de pasajes semejantes en las escrituras hindúes y cristianas, con incomparable sabiduría y discernimiento, Sri Yukteswar explica la evolución universal de la conciencia, la energía y la materia: la totalidad de la experiencia que llamamos "vida". El autor proporciona una base sólida para la concepción de una visión holística del hombre y el universo, y demuestra cómo la misma apoya los principios de la vida natural en el cuerpo, la mente y el alma. Enraizada en las más profundas verdades religiosas, su visión ofrece una guía práctica para alcanzar la plenitud en la vida diaria, mediante el delineamiento de los principios físicos, mentales, morales y espirituales que gobiernan la expansión de la conciencia humana.

Capítulo 1: El Evangelio

SUTRA 1
Parambrahma (el Espíritu o Dios) es eterno, completo, sin principio ni fin. Es el Ser único e indivisible.


SUTRA 2
En Él (Parambrahma) yace el origen de todo conocimiento y amor, la raíz de todo poder y gozo.


SUTRA 3
Parambrahma hace emerger la creación, la Naturaleza inerte (Prakriti). Del Om (Pranava,el Verbo, la manifestación de la Fuerza Omnipotente), proviene Kala, el Tiempo; Desa, el Espacio; y Anu, el Átomo (la estructura vibratoria de la creación).

SUTRA 4 
Anu o los Átomos son la causa de la creación. Al conjunto de ellos se los denomina Maya o el poder del Señor de dar origen a creaciones ilusorias; y a cada anu individual se le llama Avidya, la Ignorancia. 

SUTRA 5
El aspecto de Parambrahma que consiste en el Amor Omnisciente es Kutastha Chaitanya. El Ser Individual, como manifestación suya, es uno con Él. 

SUTRA 6
El Átomo, bajo la influencia de Chit (el conocimiento universal) forma el Chitta o aquel estado en el cual la mente se encuentra en calma. Al espiritualizarse, este estado se denomina Buddhi, la Inteligencia. Su opuesto es Manas, la Mente, en la cual mora el Jiva: el ser imbuido de Ahamkara o Ego, el concepto de separación de la existencia individual. 

SUTRAS 7-10
Chitta, el Átomo espiritualizado, en el cual aparece Ahamkara (la idea de la existencia separada del Ser), tiene cinco manifestaciones (electricidades etéricas). 

Estas cinco electricidades etéricas constituyen el cuerpo causal del Purusha. 

Mediante sus tres atributos o Gunas -Sattva (positivo), Rajas (neutralizante) y Tamas (negativo)- las cinco electricidades (Pancha Tattwa) dan origen a los Guianendriyas (órganos de los sentidos), Karmendriyas (órganos de la acción) y Tanmatras (objetos de los sentidos). 

Estos quince atributos, más la Mente y la Inteligencia, constituyen los diecisiete "miembros sutiles", el Lingasarira o el cuerpo sutil. 

SUTRAS 11, 12
Los mencionados cinco objetos, que son los atributos negativos de las cinco electricidades, al combinarse entre sí, producen la idea de la materia burda en sus cinco aspectos: Kshiti, sólidos; Ap, líquidos; Tejas, fuegos; Marut, substancias gaseosas; y Akasha, éter. 

Estos cinco aspectos de la materia burda y sus quince atributos -junto con Manas (la Mente o conciencia sensorial), Buddhi (la inteligencia-discernimiento), Chitta (el Corazón o la capacidad de sentir), y Ahamkara (el Ego)- constituyen los veinticuatro principios básicos de la creación. 

SUTRA 13
Este universo consta de catorce esferas, siete Swargas y siete Patalas. 

SUTRA 14
Purusha está cubierto por cinco koshas o envolturas. 

SUTRAS 15, 16
Tal como descubrimos, al despertar, que los objetos vistos en nuestros sueños son irreales, así por simple inferencia, podemos concluir que nuestras percepciones en el estado de vigilia son igualmente irreales. 

SUTRA 17
Lo que se requiere es un Gurú o Salvador, que nos despierte a la devoción (Bhakti) y a las percepciones de la Verdad. 

SUTRA 18
La Liberación (Kaivalya) se alcanza al realizar la identidad del propio Ser con el Ser Universal o la Realidad Suprema. 

Capítulo 2: El Objetivo

SUTRA 1
De allí que exista el deseo de alcanzar la Liberación. 

SUTRA 2
La liberación es la estabilización del Purusha (jiva o alma) en su verdadero Ser. 

SUTRA 3
Cesa entonces todo dolor, y se alcanza el fin supremo (la verdadera satisfacción, la realización de Dios). 

SUTRA 4
De lo contrario, nacimiento tras nacimiento, el hombre experimenta el sufrimiento causado por los deseos insatisfechos. 

SUTRAS 5, 6
Los problemas nacen de Avidya o la Ignorancia. La Ignorancia es la percepción de lo inexistente y la no percepción de lo Existente. 

SUTRAS 7-12
Avidya, la Ignorancia, está dotada del poder dual de la polaridad y se manifiesta como egoísmo, apego, aversión y tenacidad ciega. 

El poder oscurecedor de Maya produce el egoísmo y la tenacidad ciega; el poder de la polaridad de Maya causa el apego (la atracción) y la aversión (repulsión). 

El egoísmo es el resultado de la incapacidad de discernir entre el cuerpo físico y el verdadero Ser. 

La tenacidad resulta de la sujeción al orden físico natural (es decir, la creencia de que la Naturaleza y sus leyes tienen poder absoluto, en lugar de creer en los omnicausales poderes del Alma). 

El apego significa el ansia de obtener aquello que aporta felicidad. 

La aversión significa el deseo de eliminar lo que produce infelicidad. 

SUTRA 13
La raíz del dolor yace en las acciones egoístas, las cuales (estando basadas en conceptos errados) conducen al sufrimiento. 

SUTRAS 14, 15
La aspiración del hombre es liberarse completamente de la infelicidad. 

Sólo al desterrar de sí todo color, eliminando toda posibilidad de que éste retorne, alcanza el ser humano la más alta meta. 

SUTRAS 16-21
Existencia, conciencia y gozo son los anhelos (del corazón humano).

Ananda, el gozo, es el pleno contentamiento del corazón, que se logra del modo y por los medios sugeridos por el Salvador, el Sat-Guru. 

Chit, la conciencia verdadera, produce la completa eliminación de todos los males y la manifestación de todas las virtudes. 

Sat, la existencia, se alcanza mediante la realización de la permanencia del alma.

Estas tres cualidades constituyen la verdadera naturaleza del ser humano. 

Con la satisfacción de todos los deseos y la eliminación de todo sufrimiento, se alcanza Parmartha (la meta suprema)

SUTRA 22
Una vez satisfechas todas las necesidades de su naturaleza, el ser humano no se limita a reflejar simplemente la luz divina, sino que se une activamente al Espíritu. Este estado de unión se denomina Kaivalya. 


Capítulo 3: El Procedimiento

SUTRAS 1-4
Yajna o sacrificio involucra autodisciplina (Tapas), el estudio profundo (Swadhayaya) y la práctica de la meditación en Om (Brahmanidhana). 

La autodisciplina implica manifestar paciencia y ecuanimidad ante toda circunstancia, manteniendo la calma en medio de las dualidades básicas de Maya (el frío y el calor, el dolor y el placer, etc.).

Swadhyaya consiste en leer o escuchar la verdad espiritual, ponderarla y formarse un concepto claro de ella. 

(La meditación en) Pranava, el sonido divino de Om, es el único camino que conduce a Brahman o el Espíritu, es decir, a la salvación. 

SUTRAS 5,6
Om se escucha a través del cultivo de Sraddha (el amor natural del corazón), Virya (el valor moral), Smriti (el recuerdo de la propia divinidad) y Samadhi (la verdadera concentración). 

Sraddha es la intensificación del amor natural del corazón. 

SUTRAS 7,8
El valor moral (Virya) deriva de Sraddha -el amor enfocado en el gurú- y de la afectuosa obediencia a las instrucciones del gurú. 

Quienes hacen desaparecer nuestras dificultades, disipan nuestras dudas y nos dan paz, son nuestros verdaderos maestros. Ellos realizan una labor divina. Sus opuestos (aquellos que aumentan nuestras dudas y dificultades) nos causan daño y debemos evitarles como el veneno. 

SUTRAS 9-11
El valor moral es fortalecido mediante la observancia de Yama (la moralidad o el autocontrol) y Niyama (las reglas religiosas). 

Yama incluye la no violencia, la veracidad, la honestidad, la continencia y la ausencia de codicia. 

Niyama significa la pureza de cuerpo y mente, el contentamiento en toda circunstancia y la obediencia (ciñéndose a las instrucciones del gurú). 

SUTRAS 12-18
En consecuencia, la esclavitud desaparece. 

Las ocho ataduras o ardides son: el odio, la vergüenza, el miedo, la aflicción, el espíritu crítico, el prejuicio racial, el orgullo de familia y la arrogancia. 

(La eliminación de estas ocho ataduras) conduce a la gradeza de alma [magnanimidad].

De este modo, el hombre se vuelve apto para la práctica de Asana, Pranayama y Pratyahara, y para disfrutar de la vida doméstica (satisfaciendo en ella sus deseos y deshaciéndose así de éstos). 

Asana significa mantenerse inmóvil en una postura física confortable. 

Pranayama significa controlar el Prana o la fuerza vital. 

Pratyahara significa retirar los sentidos, de los objetos externos. 

SUTRAS 19-22
Smriti, el verdadero entendimiento, conduce al hombre al conocimiento de toda la creación. 

Samadhi, la verdadera concentración, nos capacita para abandonar la propia individualidad a fin de abrazar la universalidad. 

De aquí surge Samyama ("control", es decir triunfo sobre la individualidad egoísta), mediante el cual se experimenta la vibración de Om, la cual revela a Dios. 

De este modo, el alma es bautizada en Bhakti Yoga (la devoción). Éste es el estado de la Divinidad. 

SUTRAS 23
Cinco son los estados del corazón humano: oscuro, motivado, constante, consagrado y puro. En base a estos cinco estados del corazón, puede clasificarse a los seres humanos y determinar el nivel que han alcanzado en su evolución. 

SUTRA 24
En el estado oscuro del corazón, el ser humano alberga ideas erróneas (acerca de todo). Este estado es el resultado de Avidya o la Ignorancia, y da origen a los hombres de la casta más baja o Sudras. Tales hombres pueden captar solamente lo que se relaciona con el mundo físico. Éste es el estado mental prevaleciente en Kali Yuga, la Edad Oscura de un ciclo. 

SUTRAS 25, 26
Cuando el hombre lucha por alcanzar la iluminación, abandona la primera etapa en el plan de Brahma y entra entonces en la casta natural de los Kshastriya o guerreros.

Bajo el empuje de las fuerzas evolutivas, lucha él por encontrar la verdad. Busca un gurú y valora la guía espiritual de éste. El Kshatriya se vuelve así apto para residir en niveles superiores de entendimiento. 

SUTRA 27
Los mundos o Lokas de la creación son siete: Bhu, Bhuvar, Swar, Mahar, Jana, Tapo y Satya. (Esta tierra y el #estado terrenal" de la conciencia humana se denominan Bhuloka). 

SUTRA 28
Al entrar al Bhuvarloka ("el aire" o "el mundo del devenir"), el ser humano se transforma en Dvija o "nacido por segunda vez". Comprende la segunda parte de la creación material, consistente en las fuerzas más sutiles y refinadas. Este estado mental es el que prevalece en el Dwapara Yuga. 

SUTRA 29
En el Swarloka ("el cielo"), le es posible al ser humano comprender los misterios de Chitta -la tercera parte o parte magnética- de la creación material y se transforma en Vipra (un ser casi perfecto). Éste es el estado mental que prevalece en Tetra Yuga. 

SUTRA 30
Por medio del verdadero arrepentimiento, el ser humano alcanza Maharloka (el "gran mundo") y acaba su sujeción a la influencia de la Ignorancia o Maya, alcanzando la pureza del corazón. Entra así en la casta natural de los Brahmanes ("los conocedores de Brahma"). Éste es el estado mental que prevalece en Satya Yuga. 

SUTRAS 31, 32
Cuando, en lugar de reflejar meramente la Luz Espiritual, el ser humano la manifiesta, se eleva él a Janaloka, el reino de Dios, e ingresa entonces en Tapoloka, la esfera de Kutastha Chaitanya. 

Al abandonar la vana idea de su existencia individual separada, entra en Satyaloka, en donde alcanza el estado de liberación final o Kaivalya, la unión con el Espíritu. 

Capítulo 4: La Revelación

SUTRAS 1-3
El hombre alcanza el estado de perfección mediante la purificación de sus tres cuerpos. También puede alcanzarlo por la gracia del gurú. 

La purificación se obtiene a través de la Naturaleza, la autodisciplina y los mantras. 

Por medio de la Naturaleza se purifica la materia densa (el cuerpo físico); por medio de la autodisciplina se purifica la materia sutil (el cuerpo sutil); por medio de los mantras se purifica la mente. 

SUTRAS 4, 5
Por el sagrado efecto del mantra, es posible oír el sonido de Pranava o sonido de Om. 

El devoto puede escuchar el sonido sagrado de diversas maneras, según sea la etapa que haya alcanzado en su desarrollo (en la purificación de su corazón). 

SUTRA 6
Quien cultiva el amor innato del corazón, obtiene la guía de un gurú y comienza a recorrer el sendero de la disciplina espiritual (sadhana). Se transforma entonces en un Pravartaka o iniciado. 

SUTRA 7
Mediante la práctica de Yama y Niyama, las ocho mezquindades del corazón humano desaparecen y se manifiesta la virtud. El hombre se convierte así en un Sadhaka, un verdadero discípulo, apto para alcanzar la salvación. 

SUTRA 8
Al avanzar en santidad y escuchar el sagrado sonido de Om se transforma en Siddha, un personaje divino. 

SUTRA 9
Entonces percibe él las manifestaciones del Espíritu y atraviesa los siete Patala Lokas (o centros espinales), contemplando los siete rishis. 

SUTRA 10
Entonces, gracias al conocimiento y el poder del yoga, el ser humano obtiene la supremacía sobre los siete Swargas (cielos). Disolviendo las cuatro ideas originales (los "cuatro manus" o pensamientos primordiales que dieron origen a la creación), alcanza él la salvación. 

SUTRA 11
Y al triunfar así sobre los poderes de la Oscuridad y la Ignorancia, el hombre se vuelve uno con Dios. 

SUTRA 12
El conocimiento de la evolución, la vida y la disolución conducen a la completa emancipación de las ataduras de Maya o el engaño. Al contemplar el ser en el Ser Supremo, el hombre conquista la libertad eterna. 
Sri Yukteswar junto a Yogananda

Conclusión
"El amor rige la corte, el campo y el bosque;
a los hombres abajo y en lo alto a los santos:
porque el amor es cielo y el cielo es amor."

En la estrofa recién citada, el poeta Walter Scott ha expresado maravillosamente el poder del amor. Se ha demostrado claramente en las páginas anteriores que "el Amor es Dios", no simplemente como el más noble sentimiento del poeta sino como la expresión de una eterna verdad. Si un hombre cultiva adecuadamente este principio que existe en forma natural en su corazón -no importa cual sea su credo religioso ni su posición social- tendrá la seguridad de estar siguiendo la senda correcta que lo salvará de extraviarse en esta creación nacida de la Oscuridad o Maya. 

En las páginas precedentes se ha demostrado cómo puede cultivarse el amor, y cómo, mediante su cultivo, se logra desarrollarlo. Asimismo, se demuestra que es únicamente a través del desarrollo del amor como le es posible al hombre encontrar a su Preceptor Espiritual, mediante cuyo favor es bautizado nuevamente en la corriente sagrada y sacrifica su Ser ante el altar de Dios, uniéndose así al Padre Eterno por siempre y para siempre. Concluyendo este pequeño volumen, se exhorta ardientemente al lector a no olvidar jamás la suprema meta de la vida. Shankaracharya, el sabio iluminado, ha dicho: 

"La vida es siempre insegura e inestable, cual una gota de agua sobre una hoja de loto. La compañía de un personaje divino, aunque sea por un instante, puede salvarnos y redimirnos".

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