19 jun. 2012

Asanas: Marichyasana B


En Marichyasana B, la segunda variante de Marichyasana, la pierna extendida se flexiona hasta tomar la posición del Loto. Colocar el pie dentro del atado que forma la pierna flexionada aumenta la intensidad y los aportes positivos de esta asana que, en el caso de las mujeres, beneficia en gran medida al útero, pues lo masajea profundamente cuando el talón presiona la zona inferior del abdomen. Y si el problema son los períodos menstruales dolorosos, la práctica de esta asana puede, con el tiempo, fortalecer el útero (al punto de contribuir a reducir el riesgo de aborto) y mejorar el proceso menstrual. No es recomendable practicar esta asana durante la menstruación, si bien hacerlo con asiduidad durante el resto del mes suele aliviar el dolor asociado a este ciclo.


Debido al efecto de esta asana sobre el útero, las mujeres embarazadas deberían dejar de practicarla a partir del segundo mes de gestación.

Ésta asana además relaja y abre la articulación de la cadera profundamente. Al comienzo la asana no es muy cómoda, llevará su tiempo, pero se debe seguir avanzando con la respiración, los bandhas y el estiramiento completo de la espalda. 



Beneficios: beneficia el útero fortaleciéndolo, reduce el riesgo de aborto, y mejora las menstruaciones dolorosas. 
Contraindicaciones: no es recomendable durante la menstruación. 

Marichyasana B según B K S Iyengar
EFECTOS 
Los dedos de las manos ganan fuerza por la práctica de esta asana. En las asanas precedentes, es decir, Janu sirsasana, Ardha Baddha Padma Paschimottanasana y Triang Mukhaikapada Paschimottanasana, la sujeción de una pierna con las manos obliga a los órganos abdominales a contraerse. En esta postura las manos no cogen ninguna pierna. A fin de estirarse hacia delante y apoyar la frente o la barbilla en el suelo, los órganos abdominales han de contraerse vigorosamente. Con ello se proporciona una mejor circulación sanguínea alrededor de los órganos abdominales, lo que los mantiene en buen estado de salud. Al principio es muy difícil estirar el cuerpo hacia delante con ambas manos sujetas en la espalda, pero con la practica se obtiene. En esta postura se ejercita también la zona dorsal de la columna. 
Ya que esta postura es una variante más intensa de Marichyasana A, sus efectos son mayores. El talón colocado en el ombligo ejerce una presión adicional en el abdomen, de forma que los órganos de esta zona se tonifican más y se vuelven más fuertes, haciendo que el poder digestivo aumente. 
NOTA. Las cuatro posturas, Janu Sirsasana, Ardha Baddha Padma Paschimottanasana, Triang Mukhaikapada Paschimottanasana y Marichyasana I, son posturas preparatorias para una Paschimottanasana correcta. A muchas personas les resulta difícil sujetar bien los pies en Paschimottanasana, incluso después de numerosas tentativas. Estas cuatro asanas proporcionan la suficiente elasticidad de espalda y piernas para llegar, paulatinamente, a una Paschimottanasana correcta, tal como se describe luego. Tan pronto como esta se practique con facilidad, las cuatro asanas podrán ejecutarse una o dos veces por semana en lugar de diariamente. 


Marichyasana según André Van Lysebeth
Concentración
En la columna vertebral, en espiración forzada y en la contracción de los abdominales. 
Efectos benéficos
Los efectos benéficos propios de esta variante se extienden a dos dominios particulares: la cintura abdominal y la parte lumbar de la columna vertebral (especialmente la quinta vértebra lumbar).
Cintura abdominal
El yoga no tiende a desarrollar de manera excesiva la musculatura somática; el cuerpo de los yoguis no presenta nunca esos amontonamientos de músculos que exhiben con orgullos los atletas de las revistas de muscle building. Sin embargo, el yoga trata de fortificar la cintura abdominal, la musculatura de la parte central del dorso y la del aparato respiratorio, en razón de su enorme importancia para el funcionamiento correcto de los órganos vitales. La variante propuesta es de una eficacia incontestable para reforzar la cintura abdominal (especialmente los músculos rectos mayores). Es posible que estos músculos estén un poco cansados al comienzo. Continúe practicando, después de algunos días de ejercicio no protestarán más. 

Esta asana comprime el bajo vientre. Sobre todo, la parte inferior del colon (ascendente o descendente según los casos) es la que se estimula por la presión del muslo en esta zona. 
Esta postura combate el estreñimiento. El hígado y el riñón derecho reciben un masaje y se tonifican al ejecutar la postura por la derecha; el bazo, el páncreas y el riñón izquierdo, cuando se ejecuta por la izquierda.
Marichyasana A y B exigen una poderosa contracción de la cintura abdominal, fortificándola, además de comprimir y masajear las vísceras. Influye favorablemente en todas las funciones orgánicas.

Columna vertebral
Como otras flexiones hacia adelante, tiene las mismas ventajas que Paschimottanasana. Tonifica la parte pélvica de la columna. Las vértebras se separan ligeramente, liberando así las fibras nerviosas que emergen de los espacios intervertebrales. 
El fuerte estiramiento de los músculos vertebrales de la zona lumbar expulsa la sangre de esa área, lo que, al volver a la posición normal, provoca la afluencia de sangre y favorece la irrigación de la médula espinal. 
Musculatura y sistema nervioso
Además de la musculatura de la columna vertebral, se refuerza el cinturón abdominal. Los músculos y ligamentos de la parte posterior de la pierna se estiran, también se alarga por completo el empeine y tobillo de la pierna que está en medio loto, al igual que los nervios. Ésta posición alivia algunos casos de ciática, liberando el nervio en sus afloramientos y estirándolo. En la fase final además del sistema nervioso, el plexo solar (el cúal hay que abrir) es suavemente estimulado y descongestionado, por lo que esta posición ayuda a disipar todos los estados ansiosos, lo que no extrañará a ningún alumno de yoga, ya que conoce el poder de acción que poseen las asanas sobre el psiquismo, por increíble que pueda parecer esto  a quienes no lo han experimentado aún. 
Circulación linfática
Habitualmente sólo atendemos a la circulación sanguínea. Es un grave error subestimar la importancia de la circulación linfática, sobre la que el  yoga actúa poderosamente, lo que nos arma en la lucha contra las infecciones. Una circulación linfática muy lenta nos deja en estado de inferioridad en el combate contra las bacterias, que, en algunos casos, pueden ir contra la corriente y penetrar profundamente en el organismo, algo que resulta imposible cuando la circulación es normal. 
Efectos higiénicos
Los efectos higiénicos de esta asana se desprenden de los párrafos precedentes; por lo tanto no contentaremos con enumerarlos. 
Ésta asana actúa específicamente en los casos de: estreñimiento, hemorroides, diabetes, dispepsia, gastritis, inapetencia. Elimina numerosos trastornos funcionales del hígado, de la vesícula biliar, de los riñones, de los intestinos, del bazo y la debilidad seminal. Combate la hipertrofia hepática y renal, ayuda a evacuar completamente el estómago y previene, de este modo, ciertas formas de úlcera. Favorece también la eliminación de la lordosis (curvatura de la espina dorsal). 
Efectos estéticos
La mejora de la estática (relativa al equilibrio) de la columna vertebral corrige la postura vertical, y la flexibilidad vertebral confiere gracia a todo el movimiento. Los efectos estéticos de esta asana provienen, además, de la desaparición de las acumulaciones adiposas del vientre y caderas. La silueta se afina aún más gracias al refuerzo del cinturón abdominal, que reduce el contorno del talle. 

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