9 dic. 2016

La meditación, por Srivatsa Ramaswami



¿Cómo se debe meditar?

Uno se debe preparar adecuadamente para la meditación. En sánscrito no existe la palabra meditación, sino “práctica interna” SAMYAMA. Los yoguis mencionan dos prácticas o dos procedimientos yóguicos como preparativos: Asanas y Pranayama. Patañjali no sólo detalla paso a paso la metodología de la meditación sino que también los objetos físicos y espirituales en los que meditar. Después de las prácticas preliminares de asana, pranayama y pratyahara, uno se debe sentar cómodamente en un yogasana y empezar la meditación o práctica interna (de la mente). Fijar la mente en un punto es Dharana (concentración).


¿En qué puntos concentrarnos?
Vyasa en su comentario sugiere según la tradición, unos puntos. Primero en el interior del cuerpo, el kundalini yoga elegiría los chakras. El bhakti yogui elegiría el corazón de loto. El sidhha yogui el entrecejo y el kriya yogui un icono exterior. Meditar en la respiración con o sin la recitación del pranayama mantra, es una práctica antigua que aún se practica hoy en día


¿Cuál es la técnica?
El yogabhyasi comienza la práctica interna “antaranga sadhana” trayendo la mente al mismo objeto una y otra vez, siempre que la mente se mueva del objeto elegido para la meditación. La acción constante de intentar traer la mente de vuelta al objeto elegido, una y otra vez, es el primer estado de meditación denominado Dharana.



¿Qué hacer al final de la sesión?

Al final de la sesión, de unos 15 minutos, el meditador debe dedicar un poco de tiempo para evaluar la calidad de la meditación. ¿Cada cuánto tiempo la mente se iba del objeto, cuánto tiempo de media la mente estaba dispersa? ¿De qué tipo eran los pensamientos que interferían? El meditador debe tomar buena nota de estas reflexiones. Si son pensamientos distractores recurrentes y fuertes, se debe esforzar en solucionar el problema que interfiere con la meditación o al menos decidir aceptarlo y resistir la situación o sino esforzarse a mantener esos pensamientos apartados durante el tiempo que se medita. Si durante el periodo de dharana (concentración) la mente se distrae muy frecuentemente y esto no cambia con la práctica, tal vez indique que raja guna es aún dominante y se deba reducir practicando más asanas. Sin embargo, si la presencia de raja guna (característica) es debida a la influencia del mundo exterior, se debe hacer un esfuerzo especial en practicar más cuidadosamente yamaniyamas. Si uno tiende a dormirse durante la meditación, se debe considerar aumentar la práctica de pranayama y poner más atención en reducir la influencia de tamas (cansancio, inercia) del mundo exterior (comida, personas, opiniones…). Se debe continuar con la práctica diaria y evaluar el progreso diario y realizar los ajustes necesarios en la práctica y en las interacciones con el mundo exterior.


Progresar

Cuando la práctica es continua y regular, lentamente el practicante de dharana verá que las interferencias empiezan a reducir su frecuencia y duración. Un día, el abhyasi (practicante) será capaz de mantener su atención en el objeto durante toda la duración del ejercicio. Cuando la mente está continuamente atenta, se puede afirmar que el practicante se ha graduado y pasa al siguiente estado de meditación, conocido como dhyana (atención sin distracciones o meditación). Entonces se debe continuar con la práctica de manera que se fortalezca el hábito de dhyana. Si se continúa con la práctica por un periodo suficientemente largo meditando en el mismo objeto, posiblemente alcanzará el siguiente estado de meditación llamado samadhi.


Resultados
En este estado de samadhi, sólo el objeto ocupa la mente y el abhyasi se olvida incluso de sí mismo. Si se continúa la práctica de meditación se puede dominar la técnica de meditación. Casi cada vez que el yogabhyasi medita puede conseguir llegar a samadhi. Una vez que se consigue esta capacidad se es un yogui (técnicamente competente) y se puede usar esta capacidad en otro objetivo yóguico y hacer un gran progreso en Yoga. El yoguí consumado podrá afinar mucho más. Si un yogui es capaz de afinar mucho más la meditación enfocándose en un aspecto como puede ser el nombre del objeto de meditación, dicha meditación es considerada superior. El siguiente aspecto una vez dominada la meditación será considerar el objeto en el cual se debe meditar.


Diferentes enfoques filosóficos

Para el Bhakti yogui debe meditar en el Señor al que tiene devoción. Según esta aproximación, el Shamkhya elogia la meditación en cada uno de los 24 aspectos de prakriti en el complejo cuerpo-mente de uno mismo y trascenderlo a través del conocimiento director de la verdadera naturaleza de uno mismo, esto es kaivalya (liberación). De la misma manera los yoguis afirman que la verdadera naturaleza del ser (nirodha) es conocida cuando la mente trasciende los cinco tipos de vrittis (actividades mentales) para alcanzar kaivalya, a través de un proceso de más y más sutileza en la meditación. Por otro lado, los Upanishads están de acuerdo con las prácticas como Yoga y Samkhya excepto en lo que a la naturaleza del Ser se refiere. Indicando que el Ser individual y supremo son uno y el mismo y que meditar en su identidad conduce a la liberación. Se requiere práctica constante en un simple objeto de meditación, hasta que se domine la técnica de la meditación y así, se desarrollen los hábitos meditativos (samskaras), y se produzca un cambio en la capacidad (parinama). Entonces el yogui debe fijar un objetivo de meditación basado en su convicción, en una filosofía bhakti, Samkhya, yoga, vedanta, kundalini, nirvana o lo que sea. 


Fuente: Traducción al español de artículo original de Srivatsa Ramaswami, realizada por Oscar Montero, discípulo de Ramaswami.

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