24 ago. 2014

El proceso místico del Yoga y los Yoga Sutras de Patanjali, por Visuddha-sattva Das - parte 2/2

La meta del yoga se describe como samadhi

En los Yoga-sutras también se explica que el samadhi no puede ser alcanzado antes de dominar las técnicas del yoga que son referidas al aspecto más interno o antaranga. Mediante esas técnicas, las cuales culminan en samadhi, son revelados los misterios del yoga y se adquieren los siddhis o poderes místicos. Patanjali describe esas técnicas en la sección llamada Vibhuti-pada, donde se exponen los problemas filosóficos esenciales involucrados en el estudio y la práctica de la ciencia del yoga. Puesto que esos temas están de alguna manera relacionados con la conquista de un tipo de liberación (kaivalya), la sección de los Yoga-sutras donde son expuestos se llama Kaivalya Pada. Antiguamente, todos los estudiantes del yoga tenían que aprender de memoria y meditar regular y profundamente en estos sutras, con el propósito de dilucidar su oculto significado.

A la palabra sutra se le ha dado el significado etimológico de “cuerda” o “cordón”, pero esta definición no es la más precisa, pues también puede significar “hebra”, “hilo” o “fibra”, en comparación al cordón sagrado de un brahmana. En el Vayu Purana y el Skanda Purana, encontramos una definición más precisa de la palabra sutra:

“Un sutra es un código o colección de aforismos que expresa la esencia de todo conocimiento en un mínimo de palabras. Debe ser universalmente aplicable e impecable en su representación lingüística.”

En las primeras acepciones de algunos autores sobre el término, los sutras son considerados como una hilada o cadena de aforismos memotécnicos, junto con explicaciones verbales. Ese encadenamiento de códigos o fórmulas concisas, tenía el propósito de resumir y recordar las postulaciones filosóficas, una tras otra, así como un rosario en la que se ensarta una sucesión de sartas. De tal entretejimiento se puede extraer la esencia de una determinada doctrina. Esta comparación analógica, es una aproximación al significado de la palabra sutra dentro de nuestro contexto.

La palabra sutrama también alude al “hilo”, de donde se puede desenvolver o llegar a extraer o hilar más extensamente aquello cuya esencia está condensada en el aforismo o fórmula concisa (y a menudo críptica), el cual constituye propiamente el sutra. Es curiosos notar, por comparación filológica con la Cábala hebrea (Kabalah o Qabbalah), que la palabra yehida, significa “el alma de las cosas”, término que podría compararse al de la palabra sutra o sutrama.*

* En la idea de unidad de la tradición cabalística, yehida significa el “hilo”, o “un hilo de la gracia”, siendo esta gracia llamada Sekhina. Salvando las diferencias de fondo, que las hay, entre la Cábala, que en hebreo significa “tradición” (el traditum latín), y el proceso védico de conocimiento, es particularmente interesante, al menos en estos significados aparentemente paralelos de la palabra “hilo” entre ambas tradiciones (sutray yehida). Sus adeptos ortodoxos, dicen que la Cábala es el estudio que conduce a la comprensión simbólica de Dios como "Causa de las Causas”, pareciendo provenir de la palabra gabal, de la cual se deriva gabbalah, “aquello que es recibido o trasmitido”.

Se cree que la aparición de los textos védicos llamados Sutras, ocurrió en una época en que las distintas escuelas filosóficas estaban interrelacionadas. De allí la dificultad de la determinación exacta de las fechas aproximadas de aparición de los sutras, que se considerada incluida en el vasto reservorio de la literatura de los Upanisads, los textos filosóficos cuyo propósito es elucidar los conceptos védicos más concisos o condensados. Se supone que entre la aparición de Upanisads más importantes y el siglo III o IV, hubo una fértil actividad de investigaciones filosóficas, algunas de cuyas formas han podido ser históricamente conocidas.

Los sutras cayeron en desuso cuando fueron escritos los comentarios (bhasyas) de las diferentes escuelas filosóficas. Sin embargo, la forma textual del sutra no se considera arcaica, pues de acuerdo a la definición dada en los Puranas, la importante función de los sutras como aforismos o declaraciones solemnes, es de vital importancia en la comprensión final del conocimiento védico. Además de los Yoga-sutras de Pantajli, la literatura de los sutras (Shrauta-sutras, Grhya-sutras, Dharma-sutras, y Shulba-sutras) adquiere su expresión culminante en el Vedanta-sutra, una de las conclusiones fundamentales de la sabiduría védica y de su propósito último. Tal es el caso del Narada-bhakti-sutra, el cual fue compuesto por el gran sabio Narada Muni, el maestro espiritual de Vyasadeva.

Quienes pretendan dominar rápidamente los secretos del Yoga fracasarán en sus intentos. Aunque puedan continuar el estudio teórico del Yoga no comprenderán su verdadero significado. El Yoga es una forma de vida para purificar la mente y fortalecer el carácter, y su eficiente disciplina (sadhana) necesita ser practicada bajo la sabia orientación de un maestro o preceptor calificado.

Sólo cuando el poder de discriminación se vuelve suficientemente estable y consistente para el despertar de la conciencia, es posible cortar con las ilusiones ordinarias mundanas y ver la vida en su realidad desnuda, bajo la visión de la trascendencia. Ese es en efecto el propósito del Kriya-yoga, al cual se refiere Patanjali en el comienzo de la segunda sección (Sadhana-pada) de sus Yoga-sutras, donde se da una sinopsis de los klesas o sufrimientos materiales y las causas de toda aflicción y miserias surgidas por el apego a los objetos del deseo, lo cual constituye realmente la base del sistema de yoga descrito por Patanjali.

Cuando la visión interna de la verdadera comprensión comienza a abrirse como un resultado de la práctica del Kriya-yoga, cesan las perturbaciones de la dualidad material y el alma se enrumba definitivamente hacia el viaje de retorno a la morada prometida, el verdadero hogar divino.


Estructura de los Yoga-sutras


Los Yoga-sutras de Patanjali es el tratado básico, autorizado y más útil entre la literatura acerca del yoga. Comprende cuatro secciones (Padas), con un total de 196 sutras o aforismos, en los cuales se explica, mediante una exposición sistemática, la filosofía esencial y la técnica del yoga de una manera maravillosamente condensada.

El sistema de pensamiento de su obra es de naturaleza dualista (advaita), esbozando un sendero hacia una liberación que llama kaivalya, que implica el desapego material y también de los seres y los aspectos de la realidad inferior mediante la meditación o concentración mental.

Quien lea por primera vez o superficialmente este tratado, su contenido temático puede parecer extraño, irregular o desorganizado. Sin embargo, un estudio más profundo y cuidadoso revelará el basamento racional de los Yoga-sutras. La siguiente sinopsis es un resumen del la estructura de la obra.

La Sección I se titula Samadhi Pada. Trata de la naturaleza general del yoga y su técnica. Está concebida para responder a la pregunta ¿Qué es el yoga? Puesto que el samadhi es la técnica esencial del yoga (y el la culminación del proceso en sí mismo), ocupa la posición más importante entre los diversos temas tratados en esta sección, que se llama por eso Samadhi Pada.

La Sección II se titula Sadhana Pada y comprende dos partes. La primera parte se relaciona con la filosofía de klesas (cuyo significado fue definido páginas atrás para entender el basamento de toda la obra), y tiene como finalidad dar una respuesta a la pregunta ¿Por qué alguien debe practicar yoga? Esta primera parte da un agudo análisis de las condiciones de la vida humana, de las miserias y el sufrimiento inherentes a esas condiciones. La naturaleza de los klesas debe ser bien entendida por cualquier persona que toma el camino del yoga con la inalterable determinación de perseverar, vida tras vida. Hasta que alcance la meta.

La segunda parte de la Sección II se relaciona con las cinco primeras prácticas de la técnica yógica referida como bahiranga o externa. Esas prácticas son de una naturaleza preparatoria y están destinadas a que el sadhaka (practicante) se establezca bien para la práctica del samadhi (la meditación absorta o trance). Como toda esta segunda sección está concebida para fijar la concentración del aspirante, tanto física, como mental, emocional y moralmente, para la práctica del yoga superior, se llama Sadhana Pada, puesto que trata de la disciplina en los principios y las regulaciones.

La Sección III se titula Vibhuti Pada y también tiene dos partes. La primera parte trata de las tres prácticas restantes de la técnica yógica (véase en las página anterior el cuadro resumido de los 8 pasos del yoga), las cuales son referidas como antaranga o internas. A través de esas prácticas, que culminan en samadhi, es que se revelan todos los misterios del yoga y se adquieren los poderes o siddhis. En la segunda parte de esta tercera sección, se discuten esos logros en detalle, y por ello se llama Vibhuti Pada.

La Sección IV se llama Kaivalya Pada se exponen todos los problemas filosóficos esenciales que están involucrados en el estudio y la práctica del yoga. La naturaleza de la mente y la percepción mental, del deseo y su efecto coligado como reacción, de la liberación y los resultados derivados, todos se relacionan en forma breve pero sistemática, para capacitar al estudiante, de manera que tenga un preparación adecuada de conocimiento teórico. Puesto que todos esos temas se conectan, de una manera u otra con el alcance de la liberación (kaivalya o moksa), la sección se llama Kaivalya Pada.

Los sutras fueron escritos en un lenguaje antiguo. Aunque de gran eficacia en la expresión de las ideas filosóficas, puede conducir por si mismo a una extraordinaria variedad de interpretaciones. Y lo que aún es más importante, trata de una ciencia que se relaciona con los hechos que comprenden el rango de la experiencia humana.

Debido a su naturaleza tan profunda, los Yoga-sutras no son fáciles de comentar. Sólo los grandes maestros o almas calificadas han podido interpretar las ideas de Patanjali expuestas en la forma de sutras, las cuales conforman admirablemente el arte de la condensación o síntesis, hasta su extrema expresión y proyecciones, sin incurrir en la rigidez ni en la formula abstrusa o hermética. Naturalmente, no es posible interpretar los sutras escritos por una mente maestra en base a su significado exclusivamente literario.

Sin la familiaridad con el tema ni la sabia experiencia de la práctica del yoga, nadie puede comprender el sentido profundo de este gran tratado. Las publicaciones y los comentarios que han aparecido en lenguajes distintos al Sánscrito original en que fueron escritos los sutras, han contribuido también a la dificultad de su interpretación o malentendido. En Inglés u otras lenguas occidentales, las palabras sánscritas no son con frecuencia traducidas con plena precisión, ni en sus equivalencias aproximadas ni en la gama de sus múltiples significados. De allí la tergiversación, confusión o transposición de muchos conceptos filosóficos, perdiéndose los significados originales de los sutras, como ha ocurrido también con la traducción de otros textos védicos. Por ello se sugiere que el estudiante se remita a las versiones más confiables, interpretando los sutras bajo la orientación de un maestro calificado.

Antiguamente, los estudiantes de yoga tenían que memorizar los Yoga-sutras, meditando regularmente en la profundidad de los sutras, para poder comprender su significado, lo cual ocurría mediante la revelación o la ayuda del maestro.




El concepto de Dios en los Yogas-sutras


Patanjali también da en sus Yoga-sutras un argumento ontológico de la existencia de Dios. El ser supremo no es afectado por las miserias (klesas). El es trascendental (adoksaja) y no sufre ni disfruta los resultados del karma. Por ser la causa última de la creación, Dios controla la unión entre purusa y prakrtti, lo cual da origen a la creación y la aniquilación del universo.

Dios es eterno, omnipotente y omnipresente. Por ser constitucionalmente similar a Dios, el alma individual en su estado puro tampoco sufre, porque su naturaleza es sac-cid-ananda. Es sólo debido a la ilusión (maya), la energía ilusoria del Señor, que la jiva o entidad viviente corporificada sufre y queda condiciona en el ciclo del nacimiento y muerte (samsara). El proceso de yoga es para liberarse de ese ciclo y alcanzar la perfección espiritual. Pero si no se controla la mente, eso es imposible. De allí la opinión (matih) irrefutable de Krishna (en el verso elegido para esta semana): la autorrealización (yogah) es difícil (dusprapah) para una mente desenfrenada (asamyata). El medio adecuado (upayatah) para controlarla es esforzarse con determinación.

El yoga no es como mucha gente supone la negación de los atributos mentales, lo cual es una mala interpretación del sutra de Pantanjali—yogah chitta vritti niroddha: “El yoga es bloquear los atributos/sentidos de la mente”. El verdadero objetivo de este sutra es bloquear los objetivos mentales de distracciones externas, de actividades mundanas burdas y sutiles, recanalizando las energías hacia la autorrealización. En este punto, el yoga consiste en la perfección de todas las acciones, el arte de todo trabajo, tal como declara Krishna en el Bhagavad-gita (2.50 —yoga karmasu kaushalam: “El yoga es la perfección en las acciones”. Más aún, Krishna declara en el Gita (6.40) cuando una persona alcanza la verdadera elevación del yoga:

“Si dice que una persona está elevada en el yoga [yoga-arudha], cuando, habiendo renunciando a todos los deseos materiales [sarva salkalpa-sannyasi], ni actúa para complacer los sentidos [yada hi nendriyathesu], ni se ocupa en actividades fruitivas [na karmasu anusajjate]”.


Los siddhis o perfecciones místicas

Muchas de las personas que practican yoga, lo hacen con propósitos materiales. Tal es el caso de los yoguis que desean adquirir los poderes o perfecciones místicas derivadas de la práctica estricta del yoga. Los siddhis son “logros” en las artes yógicas, consecuencias del yoga. Sus adeptos son conocidos como sidas, maestros no sólo de su propio cuerpo, sino también de las fuerzas de la naturaleza.

Los ocho siddhis o perfecciones místicas, también llamadas mahasiddhis (grandes poderes), son las siguientes:

1) anima-siddhi: el poder de volverse pequeño o invisible como una partícula;
2) laghima-siddhi: el poder de volverse más liviano que una pluma, convertirse en luz, levitar o caminar sobre el agua;
3) prapti-siddhi: no tener necesidad de buscar nada en ningún sitio, es decir poder traer o manifestar algo a voluntad (magia de alto grado);
4) mahima-siddhi: volverse más pesado que lo más pesado:
5) isita-siddhi: actuar libremente para crear algo maravilloso o destruir cualquier cosa voluntad;
6) vasita-siddhi: controlar todos los elementos materiales;
7) prakamya-siddhi: poder satisfacer cualquier deseo;
8) kamavasayita-siddhi: asumir cualquier cosa que se desee [transfigurarse místicamente].

El verdadero yogui no debe tratar de conseguir poderes sobrenaturales, esa no es la finalidad del yoga. Los devotos del Señor no desean poseer estos siddhis o poderes yógicos, porque finalmente, sólo son resultados materiales y temporales, lo mismo que el buen karma. Los Vaisnavas o devotos de Visnu no desean incluso ni la liberación (mukti, moksa), sino complacer a Krishna y ocuparse únicamente en Su amoroso servicio. No obstante bhakti-sakti es una energía muy poderosa y Bhakti Devi, la diosa que preside el sendero de la devoción, puede otorgar poderes al devoto, apoderándolo (saktyavesa) para que pueda cumplir alguna misión en el nombre de Dios.

El devoto sólo desea actuar como intermediario para ayudar a que las almas condicionadas salgan de la oscuridad de la ignorancia (timira, tama-guna), y desistan en querer enseñorear sobre la naturaleza material. Ese es verdadero yogui, el más elevado de todos, tal como lo declara el Bhagavad-gita, donde el Señor Krishna le explica a Arjuna los distintos tipos de yoga. Actualmente, nadie está capacitado para practicar el tipo de yoga que se ejecutaba en Satya-yuga.

Para que las almas condicionadas puedan alcanzar fácilmente la liberación en esta era de Kali-yuga, Yogesvara, el maestro supremo y el amo de todos los poderes místicos, descendió hace 500 años como el avatar dorado, Sri Chaitanya Mahaprabhu, el apóstol de la religión bhagavata, para predicar los sagrados preceptos de las Escrituras. El Kali-santarana Upanisad y otros Upanisads y Puranas declaran que el proceso religioso para alcanzar la liberación en esta era, (yuga-dharma) es el canto del maha-mantra Hare Krishna. La práctica del Bhakti-yoga es el proceso más fácil y sublime para que todo el mundo pueda alcanzar la bienaventuranza trascendental y restablecer su relación eterna con Dios.

Se reconocen dos clases de poderes yógicos: el artificial (siddhi kalpita), y el verdadero (siddhi akalpita). Los siddhis artificiales como la levitación etc., son temporales, tienen un efecto transitorio, aunque se logren con cierta facilidad mediante el uso de rituales, magias, hierbas, talismanes, mantras, etc. Los siddhi akalpita son permanentes, provienen de la auto-confianza (svatantraya) y son signos del auténtico adepto del yoga.

La religión popular de la India, y también la exportación y tergiversación que ha tenido el yoga y el “hinduismo” en Occidente, asocia con frecuencia a los yoguis más con sus poderes que con la genuina búsqueda que representa el yoga. Sin embargo, los propios textos védicos donde se describe el proceso auténtico del yoga, alertan contra el deseo que los siddhis o poderes místicos del yoga desvíen al practicante del objetivo real de este óctuplo sendero místico. El verdadero yogui debe superar el deseo por adquirir esos poderes de la ilusión creativa, del mismo modo que un devoto del Señor debe superar el influjo de maya, “lo que no es”, la realidad ilusoria.

Cuenta una leyenda, que cuando el Señor Buda iba caminando por la orilla de un río, se encontró con un asceta místico que le dijo que estaba parado sobre una pierna durante cuarenta años, logrando tener el poder de caminar sobre el agua para cruzar el río. Buda no se impresionó por ello y le dijo al asceta que porqué había perdido cuarenta años aprendiendo a caminar sobre el agua si había un barco amarrado a la orilla con el cual podría cruzar el río. Los ascetas y sadhus han sido temidos y respetados en India por sus poderes aparentemente mágicos, por sus maldiciones y su poder para transfigurarse.

Al igual que el vadeador Mahavira, Buda, “el iluminado”, estaba en contra de la práctica de siddhis. Dichos poderes son un obstáculo en el camino de la renunciación, aunque pueden ser útiles en la concentración y en ciertos propósitos piadosos. Su uso sólo es positivo cuando se manifiestan para aliviar los sufrimientos de las almas condicionadas, como un acto de compasión, no con intenciones de enseñorearse sobre los demás ni con fines egoístas o sensoriales. Un adepto del sendero de la devoción no busca poderes ni tampoco teme a nadie, porque él se siente protegido por el Señor. De allí que el bhakti-yogui sea considerado en el Bhagavad-gita (6.47) como el más elevado de todos los yoguis.




Los tipos de yoga


Quienes practican yoga le dan diferentes nombres en función del método específico que adoptan en sus prácticas. Esos sistemas del yoga han sido practicados en India durante desde tiempo inmemorial. Los distintos procesos de yoga prescriben disciplinas físicas, mentales y espirituales. Esas metodologías pueden liberar de las enfermedades mentales y físicas, distinguiéndose cuatro tipos principales:

1. Karma-yoga —“El yoga de la acción”. Es el sendero donde una persona actúa sin ambición o interés egoísta, dedicando al Ser Supremo los resultados de toda acción, sin esperar ninguna recompensa personal.

2. Jñana-yoga —“El yoga del conocimiento”. Es practicado para ejercitar el intelecto mediante un proceso filosófico especulativo, predominantemente empírico, para entender al Ser Supremo.

3. Ashtanga-yoga —“El sistema óctuple de yoga”. Debido a que el sistema tradicional de yoga se describe en ocho pasos, a veces este tipo de disciplina es llamada asthanga-yoga, “el camino o sendero óctuple”, pero se conoce generalmente como hatha-yoga. El sabio Patanjali ha explicado las ocho fases del desarrollo gradual de este sistema, el cual es aceptado prácticamente por todos los espiritualistas. En las siguientes páginas se describirán las ocho divisiones de este sistema de yoga.

4. Bhakti-yoga —“El yoga de la devoción”. Este proceso se fundamenta en una relación devocional con el Señor Supremo. La conexión entre la entidad viviente (jiva-atma) y Dios se establece mediante el bhakti, el vínculo amoroso entre la persona individual y el Ser Supremo.

En el Bhagavad-gita se explican varios aspectos del yoga, esencialmente como el camino de la acción y el autocontrol (karma-yoga) y el camino de la devoción (bhakti-yoga). Esta última es una doctrina esencialmente teísta donde la divinidad u objeto de adoración personal y activa, puede ser alcanzada mediante el poder de la devoción (bhakti). La voluntad y ocupación del devoto (bhakta) se establece mediante cinco relaciones amorosas básicas de servicio llamadas rasas.

La palabra bhakti se deriva de dos raíces sánscritas. Comúnmente, bhakti se remonta a la raíz sáncrita bhaj, que significa “adorar”, “tener devoción por”, o participar en”. Pero la otra raíz esencial es bhanj, que se refiere a “separación”. Esta derivación indica la importancia del dualismo de la escuela teísta Vaisnava, donde se considera que uno puede servir sólo un Dios, que está “separado” del ser, puesto que si la entidad viviente es fundamentalmente una con Dios (como propone la filosofía Advaita Vedanta), entonces no hay oportunidad para bhakti, porque bhakti implica dos entidades: el devoto y el objeto de la devoción.

El proceso del bhakti-yoga es también llamado servicio devocional e involucra así tres aspectos: el adepto o devoto (bhakta), la Suprema Personalidad de Dios (Bhagavan), y el vínculo trascendental amoroso (bhakti) que los relaciona. Mediante la práctica del este proceso de yoga una persona sincera se purifica de todas las contaminaciones materiales y puede alcanzar el objetivo supremo de la vida. Bhakti podría definirse como el “exclusivo e intenso apego amoroso al Señor”.

El sabio Narada da la siguiente definición del bhakti en el sutra 19 de su Narada bhakti-sutra: “Bhakti consiste en ofrecer todas nuestras acciones al Supremo Señor y sentir extremo dolor olvidándose de El”. Desde el principio, el Bhagavatam Purana define bhakti como parama dharma, o “la mayor y más elevada función que satisface al alma”. Bhakti es así lo preeminente, lo mas relevante y sublime en el pensamiento de la corriente teísta bhakti-vedanta. Este concepto se encuentra en las antiguas escrituras de los Alvares, los santos del Sur de la India, que pertenecen a la primera tradición Vaisnavas organizada, conocida como Shri Vaisnavismo.

Esta concepción también se encuentra en la tradición devocional del Norte, representada principalmente en las obras de Rupa Goswami, cuya teoría de bhakti-rasa está en el centro del Vaisnavismo Gaudiya, al que pertenecen los seguidores bengalíes de Sri Caitanya (1486-1533), cuando en la época del renacimiento eropeo se enfatizó en India la devoción por Krishna. El bhakti se volvió prominente en la india en los siglos XV y XVI, en los que ocurrió un “renacimiento del bhakti”. Tras una declinación posterior se esencia genuina fue posteriormente rescatada en el siglo XIX gracias al significativo esfuerzo y las obras de Bhaktivinoda Thakur (1838-1914) y su hijo Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati (1874-1939). De esta manera resurgió el culto del bhakti hasta difundirse más ampliamente por todo el mundo, gracias a contibución sin paralelo y la divina misión del discípulo de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati, A.C.Bhaktivedanta Swami Prabhupada (1895-1977), quien ha contribuido a la más significativa expansión histórica del bhakti a nivel internacional.

El Bhakti-yoga comprende nueve principios (nava-vida bhakti), los cuales son descritos el en Srimad Bhagavatam (7.5.23):

1 Sravanam —Escuchar los nombres del Señor Supremo.
2 Kirtanam —Cantar los nombres del Señor o glorificar Sus actividades.
3 Visnoh smaranam —Recordar el nombre del Señor Visnu, Dios o Sus actividades (lila).
4 Pada-sevanam —Servir los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.
5 Arcanam (se pronuncia archanam) —Adorar a la Divinidad Suprema en su forma de la Deidad en el altar.
6 Vandanam —Ofrecer oraciones a Dios.
7 Dasyam —Volverse un siervo del Señor Supremo o asistirlo de diferentes maneras.
8 Sakhyam —Volverse un amigo del Señor Supremo.
9 Atma-nivedanam —Entregarlo todo al Señor Supremo, incluyendo nuestro propio ser.

Mediante la práctica de estos nueve procesos el practicante del bhakti-yoga puede obtener una elevación moral, ética y espiritual. Al igual que en la práctica de los otros procesos de yoga mencionados, la práctica del bhakti-yoga o servicio a Dios con devoción, manteniendo apropiadamente un estilo de vida sano y natural en los hábitos de comer, trabajar, descansar, etc., liberar de enfermedades y de ansiedad mental.

Conclusión

La síntesis de todo lo expuesto conduce considerar que el yoga es el proceso mediante el cual el alma individual se vincula con el Ser Supremo. Ese proceso para alcanzar la comprensión espiritual se ha comparado a una escalera, siendo sus peldaños las diferentes tipos o métodos practicados. La escalera comienza desde la condición material más baja de la entidad viviente, y se eleva hasta la perfecta comprensión del ser en la vida espiritual pura. El Bhagavad-gita (6.3) define claramente ese nivel que constituye la cima del proceso del yoga:

“Se dice que una persona está elevada en el yoga, cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas.”

Esta etapa no es posible alcanzarla de manera artificial sin la debida preparación, confundiendo medios con fines. Uno debe liberarse con la ayuda de la mente, y no degradarse. La mente es la amiga del alma condicionada, así como también su enemiga. Es propicio concluir estas páginas con dos relevantes versos del Bhagavad-gita (6. 3,8) sobre el tema tratado:

“Para aquel que es un neófito en el sistema óctuple del yoga, se dice que el trabajo es el medio; y para aquel que ya se encuentra elevado en el yoga, se dice que el cese de todas las actividades materiales es el medio.

Se dice que una persona está establecida en la comprensión del ser y se le da el nombre de yoga [o místico], cuando ella se encuentra plenamente satisfecha en virtud del conocimiento y la comprensión que ha adquirido. Esa persona está situada en la trascendencia y es auto-controlada. Ella ve todo igual, ya sean guijarros, piedras u oro”.

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