23 abr. 2011

Prana: la fuerza vital

Prana: la fuerza vital  
Control de las corrientes vitales, esfuerzo de la voluntad y la concentración


Por la práctica de las Asanas se puede controlar el cuerpo físico y, mediante el Pranayama, el cuerpo astral, o sutil o Linga Sharira. Debido a que existe una estrecha conexión entre el aliento y las corrientes nerviosas, por el control de la respiración obtenemos también el de las corrientes vitales internas.
Algunos Yoguis, por persistentes esfuerzos de concentración, logran poderes conocidos con el nombre de "Siddhis", se los denomina "Siddhas" y su práctica 
Sadhana.

El Pranayama ocupa un lugar preponderante en las religiones hindúes. Los Brahmacharis y los Grihastis deben practicarlo tres veces por día: por la mañana, al mediodía y por la tarde,
durante el Sandhya en sus adoraciones diarias, al punto que esa práctica precede a cada acto religioso de los hindúes. La realizan antes de comer, beber y antes de resolverse a la ejecución de cualquier acto. Es entonces cuando la naturaleza de sus determinaciones debe ser claramente expuesta y situada ante sus mentes. Tales prácticas, al preceder cada impulso de la voluntad, aseguran a ese esfuerzo el éxito ya la mente el resultado deseado.

El Prana es fuerza vital
Podríamos definir al Prana como la más maravillosa fuerza vital existente, la que deviene visible en el plano físico como movimiento y acción, y en el mental como pensamiento. Por esto, el Pranayama significa la sujeción de las energías vitales. Pranayama es el control de la energía vital que actúa en el sistema nervioso del individuo, mueve los músculos y da al practicante la facultad de percibir las impresiones de los objetos externos y escrutar sus pensamientos introspectivos.

Esta energía es de tal naturaleza que puede ser considerada la "vis viva" del organismo animal y, precisamente, el objetivo de los Yoguis es el control de esta fuerza mediante el Pranayama.
Por esto, él que conquistare tal fuerza será no sólo el conquistador de su propia existencia, sino del Universo todo, por cuanto el Prana es la verdadera esencia de la vida cósmica, el principio sutil causante del desarrollo del Universo en su presente forma y el que lo impulsa hacia su meta final.

Para el Yogui, el Universo es su cuerpo, y la materia que compone a éste, igual a la que sen desarrolla en aquél. La fuerza que pulsa a través de sus nervios no es diferente a la que vibra en el Universo. De esto se infiere que la conquista del cuerpo significa la conquista de la Naturaleza.

De acuerdo con la filosofía hindú, la Naturaleza está compuesta de dos substancias principales: el Akasa o éter y el Prana o energía. Podríamos decir, estableciendo correlaciones con la ciencia moderna, que es análogo a materia y fuerza.
Todo lo que en este Universo posea forma o tenga existencia material, proviene de la Omnipresente y Omnipenetrante materia sutil llamado Akasa.
El Universo, líquido, sólido y gaseoso, constituido por nuestro sistema solar y los millones de vastos sistemas iguales al nuestro; en suma, toda clase de existencia susceptible a convertirse en un mundo "creado", es producto de este sutil e invisible Akasa y habrá de retornar a su punto de origen al término de cada ciclo.
Del mismo modo, toda clase de fuerzas de la Naturaleza conocidas por el hombre como gravitación, luz, calor, electricidad, magnetismo; las que pueden ser agrupadas bajo el nombre genérico de "energía" ; creación física, corrientes nerviosas, y las conocidas como fuerzas animales: pensamiento y otras fuerzas intelectuales, se las considera como manifestaciones del Prana cósmico.
De Prana surgen a la existencia y en Prana, finalmente, cesarán.
Todo tipo de fuerza de este Universo, física o mental, tiene su origen en este Prana, Allí no existe nada nuevo, excepto los dos factores mencionados, en alguna de sus formas.
La conservación de la energía y la de la materia, son las dos leyes fundamentales de la Naturaleza. Una nos enseña que la totalidad del Akasa que forma el Universo es constante; mientras que la otra expresa la suma total de la energía que vibra en el Universo y que es también constante.
Al fin de cada ciclo las diferentes clases de energía entran en reposo y devienen potenciales; del mismo modo el Akasa deviene indiferenciado; pero al principio del ciclo siguiente las energías parten de nuevo y actúan sobre el Akasa envolviendo a las distintas formas.
Es así que, cuando esto se produce, el Akasa cambia, convirtiéndose en denso o sutil, y por consiguiente se produce en el Prana un cambio similar .
El Yogui considera al cuerpo humano como un microcosmos compuesto por el sistema nervioso y los órganos internos de percepción que representan el Akasa microcósmico; y las corrientes
nerviosas y de pensamiento, por analogía, el Plasma microcósmico.
Por esto es que el Yogui procura lograr el más elevado conocimiento y la conquista del Universo mediante la comprensión y control de dichas energías.
De ello se desprende que, quien se hallare en posesión del Prana, habría alcanzado el corazón mismo de la actividad y la vida cósmica; más aún, el que hubiere conquistado y controlado
esta verdadera esencia, no sólo habrá subyugado a su propio cuerpo y mente, sino también al cuerpo y mente de éste Universo.
Por esto el Pranayama o control del Prana es el medio por el cual el Yogui trata de realizar en su pequeño cuerpo la totalidad de la vida cósmica y alcanzar la perfección mediante el logro de los poderes de este Universo.
Cabe destacar, entonces, que los diversos ejercicios y entrenamiento tienen una finalidad.
¡Que alcancemos la meta en este cuerpo ahora mismo!

Sivananda
Rishikesh


1943






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