4 sept. 2016

El Yoga de Patañjali. Por BKS Iyengar.


EL YOGA DE PATAÑJALI

Los Yoga Sutras de Patañjali constan de cuatro capítulos. El primero trata de la ciencia del deber (dharma), guiando al practicante para obtener conocimiento espiritual. Enseña al sadhaka cómo utilizar su vida tras adquirir conocimiento. Este capítulo se llama Samadhi Pada. El segundo trata de la forma de vida (artha). Eso es poner en práctica lo aprendido (Sadhana Pada). En el tercer capítulo (Vibhuti Pada) explica cómo los medios y modos de vida aportan el caudal de conocimiento que florece y derrama logros y poderes sobre el practicante. En el cuarto capítulo (Kaivalya Pada), Patañjali explica que la realización espiritual es superior a todos los logros mencionados y aconseja al sadhaka que renuncie a ellos y continúe con la práctica, apuntando hacia el objetivo final, la emancipación.

El primer capítulo habla de ética y moralidad, de las acciones correctas y de las maneras de cultivar virtud (shilata). Enseña como transformar una consciencia no cultivada en una cultivada.

El primer capítulo explica el yoga como una religión universal, nos guía para convertirnos en personas religiosas en ese sentido.  Muestra cómo pueden guiarnos los principios del yoga para pasar de los placeres del mundo al estado eternamente auspicioso del ser.

El “Sí-mismo" es una entidad pura cultivada. El yoga es el terreno primordial que nos enseña a realizar el Sí-mismo. "

El yoga muestra los medios para cultivar, en el practicante, el arte de difundir la consciencia raíz, conocida como el que ve (drashta), en el campo de este cuerpo, para sentir la divinidad de dentro afuera y de fuera adentro.

No sólo abarca las cuatro clases (varna), las cuatro etapas de vida (ashrama), las cuatro cualidades (gunas), las cuatro. metas de la vida (purushartha), sino también cuatro tipos de sadhana: bahiranga (externo), bahiranga-antaranga (transición entre externo e interno), antaranga (interno) y antaratma (el más interno), para sentir el núcleo o el Sí-mismo (atmanubhava).

El yoga primero trabaja con el cuerpo, los sentidos y la energía, luego con la mente, aportando estabilidad en la inteligencia (buddhi) y la consciencia (citta). Después le lleva a uno a comulgar con el Sí-mismo (atmanivedana, entrega completa, pura y directa al Señor).

El primer pada habla de cultivar la mente y la consciencia para desarrollar alegría (samadhana), libre de las aflicciones o el descontento mundano. La mente y la consciencia pueden atar o liberar al ser humano. Así pues el yoga empieza cultivando la mente, la capa externa de la consciencia, que está teñida de las cualidades tamásicas (inercia), rajásicas (actividad) y sáttvicas (luminosidad) de la naturaleza. La conquista de estas cualidades de la mente es samadhana citta. Así pues, el fin de samadhi es el samadhana espiritual.

La mente, que acumula conocimiento a través de los sentidos de percepción y órganos de acción, queda impregnada de percepción directa (pramana), percepción errónea (viparyaya), conceptos erróneos (vikalpa), el dormir (nidra) y la memoria (smrti) (Y.S., 1.6). Estos Cinco estados oscilatorios de la mente se controlan mediante la práctica y el desapego del ashtadala (octopetálico) yoga de Patañjali (Y .S., 1.12).

El yoga sadhana implica una práctica ininterrumpida, dedicada y larga (Y.S., 1.14), mientras que el desapego cultiva la mente para que descarte los pensamientos no compatibles con la práctica yóguica
(Y.S., 1.15).

La práctica es de cuatro tipos: débil (mridu), moderada (madhya-ma), entusiasta (adhimatra), y vehemente (tivra). (Y .S ., I.21—22), mientras que el. desapego es de cinco tipos: desconectar los sentidos de la acción (yatamana), mantenerse alejado del deseo (vyatireka), controlar la mente (ekendriya), dominio del deseo o controlar el deseo (vashikara) y sometimiento del orgullo o ego por desapego supremo (paravairagya).

Por eso el yoga es un camino doble. Los primeros cuatro pétalos del ashtadala yoga son prácticas evolutivas, y los tres últimos son involutivos, mientras que el quinto es un estado de transición.

Siguiendo estos aspectos del yoga se estabiliza la mente distraída y errante y se la condiciona para pensar y analizar cosas y pensamientos con claridad (vitarka). Diferenciar a través del razonamiento (vichara) entre el gozo sensual y el espiritual, ayuda al Sadhaka acercarse al sí-mismo individual (asmita). Al irse acercando al sí-mismo individual se regocija y experimenta éxtasis o ananda (Y.S., 1.17). En este estado de éxtasis puede llegar a olvidarse de su disciplina yóguica: aquí Patañjali advierte que el sadhaka no debe estancarse en este estado, sino volver al sadhana con confianza, vigor y rigor, memoria y atención (Y.S., 1,20) a fin de realizar el estado más elevado o absoluto de aislamiento (nirbija samadhi). 

Patañjali utiliza dos tipos de enfoque. Uno con soporte y otro sin él. Empieza con devoción a Dios, al Guru de todos los gurus (Y.S., 1.26), que está libre de toda aflicción y reacción provocada por las acciones (Y.S., I .24) y que es la simiente de todo conocimiento (Y.S., 1.25).

Luego aconseja cultivar cordialidad, compasión, indiferencia hacia lo bueno y lo malo, y permanecer contento sean cuales fueren nuestros problemas temperamentales (Y.S., 1.33). Además, sugiere la práctica de pranayama, insistiendo en la retención pensativa tras la espiración (Y.S., 1.34), o la implicación total en la práctica elegida (Y.S., 1.35), o comprender el significado de la luz inalterable del conocimiento (Y.S., 1.36), o contemplar a personalidades espirituales como guías en la vida (Y.S., 1.37), o examinar el conocimiento del estado dormido o el conocimiento de los sueños (Y.S ., 1.38), o meditar en cualquier objeto grato favorable a la estabilidad de la consciencia. Este objeto grato ha de ser elegido en el marco de yogabhyasa (Y.S ., 1.39). Estas diversas técnicas propugnadas por Patañjali ofrecen la posibilidad de estudiar de cerca a citta (citta parikrama). Y afirma que, persistiendo en un sadhana así, se obtiene una claridad mental tal que el buscador, el que ve, y la búsqueda del que ve son uno y lo mismo (Y.S., 1.41). La confusión entre buscador, ver y el que ve es creada por la memoria y la mente como entidades separadas. La mente (bimba) y la memoria (pratibimba) no son dos entidades separadas, sino una única. Un sadhana así lleva a alcanzar un estado de inteligencia madura y que se obtenga el vislumbre interior del que ve.

El tema es amplio, pero el tiempo es corto. Así que permítanme que pase a los otros capítulos antes de finalizar mi charla.

Patañjali trata de las cinco aflicciones (Y.S., 11.3) y las cinco fluctuaciones (Y.S., I.5) del cuerpo y la consciencia. Vienen causadas por los deseos (vasana) e invitan a la aparición de afecciones anatómicas. fisiológicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Estas afecciones son contraproducentes para la vida y por ello insiste en la importancia del yoga.

Patañjali divide el yoga en tres niveles: tapas (celo ardiente), svadhyaya (estudio del sí-mismo desde el cuerpo al núcleo) e Ishvara pranidhana (entrega de la fuerza individual a la fuerza cósmica) (Y.S., II.1). Patañjali nos guía en la práctica yóguica para desarrollar una cabeza cultivada, una limpieza cultivada y una pureza de corazón para que la inteligencia se desarrolle vertical y horizontalmente a fin de vivir en paz y equilibrados; paz en las células y equilibrio mental. Las cualidades humanas y divinas ocultas en el sadhaka emergen a la superficie y éste las vive por completo.

Patañjali denomina vivekaja jñana, o inteligencia sublime, a esta cualidad de la inteligencia. A menudo, cuando brota este estado sublime de la inteligencia, le sobrevienen al sadhaka los ocho poderes sobrenaturales (ashta siddhi), tentándole para que los use. Entonces se mancilla y se intoxica de orgullo.

Los ocho poderes son: 1) anima (hacerse muy pequeño), 2) mahima (aumentar su tamaño a voluntad), 3) garima (tomarse pesado), 4) laghima (tomarse ligero), 5) prapti (obtener lo que se quiere), 6) prakamya (cumplimiento de todos los deseos), 7) ishatva (supremacía sobretodo) y 8) vashitva (el poder de subyugar a cualquier ser, o cualquier cosa).

Es preciso renunciar a todos estos poderes para que el estado cristalino de la inteligencia permanezca cercano al siempre atento y puro núcleo del ser. La unión de buddhi y atma es el fin del yoga. Con esta unión la consciencia se disuelve y permanece en la morada del SI-mismo. Ésa es la culminación del yoga de Patañjali.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Licencia Creative Commons
Conciencia Yoga por Patricia Aballay se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported.
Basada en una obra en yogaconciencia.blogspot.com.