8 ene. 2014

Conversaciones con yoguis: Swami Anandadevananda y Ramiro Calle

Extracto del libro "Conversaciones con Yoguis" de Ramiro Calle.

Swami Anandadevananda: Existen muchas técnicas, mucho métodos, muchas vías. Cada aspirante debe seguir su camino. No hay que entrar en inútiles comparaciones, y mucho menos en críticas, o en tratar de convencer a los otros de los propios métodos. Exponer las propias técnicas a los demás, comparar y tratar de persuadir no es relevante. Cada uno debe seguir su vía. Hay mucho niveles, grados, en la evolución de la persona. Según el grado de evolución se seguirán unas u otras técnicas. Hay quienes necesitan del canto; otros, el japa (repetición del mantra) o el yantra, y otros,la meditación. Las técnicas son instrumentos, y según el nivel de evolución se recurrirá a unas u otras. Son medios para pasar de una a otra orilla. 

Ramiro Calle: ¿Es usted feliz?

SA: Hay dos clases de felicidad. Está la felicidad mezclada con el dolor que nos proporciona lo exterior. En efecto, eso no es felicidad. De hecho, las personas jamás son felices solamente con lo exterior. Sienten ansiedad, voracidad, apegos y, al final, esa felicidad que se convierte en dolor. Hay otra clase de felicidad: la interna. Esta no tiene el germen del dolor. Surge de nuestra naturaleza real, sin sombra de sufrimiento. Yo no dispongo de nada externo, carezco de todo tipo de comodidades, soy sannyasi desde hace dècadas, pero disfruto de la felicidad que fluye de mi ser interno. 

RC: ¿Qué opinión le merece la meditación vipassana?

SA: Es una gran técnica. Es yoga, sin duda. Es una técnica de observación atenta y ecuánime que utilizaban los yoguis desde ya mucho antes de que el Buddha la incorporase a la enseñanza. Es la observación de todos los procesos físicos y mentales. Es yoga. Pero el Buddha la utilizó de modo sistemático para penetrar la última realidad de los fenómenos. De hecho, todas las técnicas pertenecen a la más remota antigüedad. Luego los maestros las incorporan a su enseñanza, pero las técnicas son miles de años anteriores a ellos. 

RC: ¿Cuál es su opinión sobre el hatha-yoga y en qué medida ayuda en la meditación y en la práctica general del raja-yoga?

SA: El hatha-yoga es muy importante, realmente importante. Es necesario. Hay que tratar de conseguir una sincronización perfecta entre el cuerpo y la mente. Es conveniente que el cuerpo conquiste una postura muy estable y equilibrada a fin de facilitar la meditación profunda. Hay que lograr el equilibrio, la armonización del cuerpo y la mente. La postura yóguica es fundamental para la meditación. 

RC: Cuando una persona es muy rajásica, es decir, vehemente y apasionada, como es por ejemplo mi caso, ¿como puede reorientar esa energía?

SA: Meditando. Medita más. Medita más.

RC: Yo mismo me he preguntado muchas veces, y muchos de mis alumnos también me lo han planteado, por qué mostramos tanta resistencia a meditar y por qué surgen tantas dificultades mentales cuando lo hacemos. 

SA: No es difícil de entender. Estamos en un nivel material, externalizados, somos cautivos de todo lo externo, por un lado, y de todo lo que se genera en la mente, por otro. Es decir, somos esclavos de los fenómenos externos y de nuestro propio pensamiento; estamos muy lejos del nivel cósmico que también reside en nosotros. Este desplazamiento de nuestro habitual estado en lo fenoménico hacia la realidad cósmica interna nos resulta realmente muy difícil porque siempre, o casi siempre, hemos estado en el nivel material. 

RC: ¿Tenemos que tratar de alcanzar nuestra realidad cósmica?

SA: No hay nada que alcanzar, pues ya está alcanzada, sino que hay que sentir y reconocer lo alcanzado. Hay que percibir nuestra naturaleza real. No se trata de obtenerla, porque jamás hemos dejado de tenerla con nosotros, ¿entiende? Se trata de penetrarla y experimentarla. 

RC: En los últimos años ha habido maestros que han insistido en que el esfuerzo personal no es necesario. Desde mi punto de vista, el esfuerzo o entrenamiento (sadhana) es completamente imprescindible. Me gustarìa conocer su opinión.

SA: Hay que hacer esfuerzo. Sin esfuerzo es imposible retomar el hilo de la consciencia. Todo nos impulsa, nos saca hacia afuera. La meditación consiste en cortar y en entrar, entrar, entrar hacia lo más nuclear. El esfuerzo y el ejercitamiento son insoslayables. Si no es así, uno pierde el nivel meditacional y no logra estar atento en la vida diaria. Solo mediante la meditación  logramos la atención suficiente para permanecer meditacionales en la vida cotidiana. La meditación nos ayuda a retomar el hilo de la consciencia y experimentar nuestra realidad cósmica. 

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