23 jun. 2013

Asanas profundización (parte 2)

Asanas
Está nota fue tomada del libro "Claves del Yoga" de Swami Digambarananda Saraswati. Está dividida en dos partes, les dejo aquí la segunda parte, y la Parte 1 pueden verla en el siguiente link http://yogaconciencia.blogspot.com/2013/06/asanas.html

Cómo progresar en la asana


Perfeccionar una postura puede llevar meses, años o toda la vida. El punto de partida es reconocer y aceptar el estado actual del cuerpo. Desde la aceptación se podrá observar con objetividad y se comprenderán cuáles son los verdaderos obstáculos que dificultan el progreso. Ser consciente de los obstáculos y vivenciarlos en profundidad, te permitirá superarlos. Los obstáculos son generalmente las tensiones y los bloqueos que limitan la movilidad corporal. Algunas tensiones han ido cristalizando durante años y no puede pretender eliminarla de un plumazo. El tiempo es necesario y sobre todo el ir directamente a su raíz. Por consiguiente, no se trata de desear eliminar el obstáculo, sino de conocerlo y comprender sus circunstancias. 



Encuentra la tensión, obsérvala, mira dónde está localizada, cómo es de profunda, hasta dónde se extiende, que limitación produce, dónde está su origen, qué molestia causa, experimenta esa incomodidad, siguela hasta su raíz y súbitamente comprobarás que algo cambia. La distensión ha comenzado y va aumentando. Ya estás en buen camino... Puedes ayudarte, respirando conscientemente, en esa área. Baña mentalmente con la inspiración los músculos tensos, aportándoles oxígeno, energía y vitalidad. Observa cómo la espiración disuelve y expulsa la dureza, la rigidez y la molestia. 



Progresar en una asana conlleva expandir nuestros límites en el espacio, empujarlos un poco más allá cada día, hasta alcanzar nuestra expansión total. Es una experiencia lenta y gradual, aunque podrás sentir que hay grandes progresos de un día para otro. Ten presente que estirar un músculo es más fácil si previamente ha sido relajado y que la relajación implica la ausencia de esfuerzo. Progresar en una postura requiere grandes dosis de habilidad y un esfuerzo inteligente. Al explorar y expandir tus límites físicos, tienes que proceder cuidadosamente, tratando con cariño a tu cuerpo. No lo violentes, ni abuses de él. 



Durante la estancia en la asana, puedes intercalar períodos de pasividad con otros de intensificación y estiramiento gradual. En la fase pasiva, toma consciencia de todo el cuerpo, saboreando la respiración, la relajación y la firmeza. Cuando sientas que el cuerpo está bien relajado, será el momento de intensificar la postura. Ayúdate con la espiración, ya que durante la salida del aire el cuerpo se relaja y resulta más fácil estirarlo o comprimirlo. En ciertas asanas puede resultar más eficaz el acentuarlas mediante una inspiración torácica-clavicular, que alargue la columna vertebral. Debes acentuar la postura con el mínimo esfuerzo, atajándola por los púntos de menor resistencia y articulando el cuerpo de forma correcta. En la fase pasiva permanece relajado, evitando perder terreno en la postura. En el transcurso de unas pocas respiraciones habrás conseguido progresar sin apenas esfuerzo ni molestias. Cuando encuentres un nuevo tope que parezca imposible de sobrepasar, intercala otra fase pasiva aumentando tu consciencia corporal. Puede ser que después de un rato consigas avanzar; sino es así, quédate ahí y disfruta plenamente de lo que ya tienes. Date tiempo, deja hacer, que la postura trabaje por sí misma. 



Tiempo de permanencia en las asanas

Cada postura tiene sus propias características. Algunas son cómodas de
mantener durante largos períodos de tiempo, mientras que otras solo pueden realizarse unos pocos segundos. En general, es deseable permanecer el mayor tiempo posible, siempre y cuando se esté firme y cómodo. Cuando se deja de estar confortable o aparecen los primeros síntomas de cansancio, es el momento oportuno de deshacer la asana. A este respecto, basta con estar atento, escuchando al cuerpo, para detectar cómo él mismo nos avisa de que ya es suficiente, de que ya se ha obtenido el efecto óptimo y se hace necesario un cambio, una pausa de relajación para asimilar los efectos. 


Hay un tiempo de permanencia ideal para cadapostura, pero no es un tiempo fijo y puede variar de un día a otro. Si se sobrepasa ese límite, la postura puede perder eficacia, e incluso resultar contraproducente. El mejor cronómetro para saber cuando terminar es la atención, la presencia consciente en la asana. Mediante una atenta escucha corporal registrarás nítidamente las señales que emite tu cuerpo indicando que ya se ha consumado el proceso. si no se posee suficiente sensibilidad corporal, lo más prudente es una estancia breve y confortable. No se trata de soportar la postura, ni de luchar contra el cuerpo ni contra el tiempo. La repercusión de la asana es muy intensa y la totalidad de sus efectos no se manifiesta hasta las horas siguientes. Si mantienes las posturas hasta el límite de tus posibilidades, pueden aparecer efectos desagradables. Lo mejor es ser natural y nunca exprimirte al máximo. Deja que la sesión resulta agradable, sin sentirte forzado en ningún momento. el entrenamiento gradual y sistemático, facilitará la asimilación de los efectos y en pocas semanas podrás aumentar cómodamente la duración de las asanas. 



Efectos de las asanas



Las asanas repercuten benéficamente en todas las estructuras del ser humano. Al ser sus efectos muy numerosos, en la descripción de las posturas únicamente mencionaremos los más importantes, así como las contraindicaciones generales que pudieran tener. 



Los principales beneficios de las asanas son los siguientes:



1. Los músculos, tendones y ligamentos son ejercitados adecuadamente, recuperando su flexibilidad natural, la fortaleza y el tono ideal. Las articulaciones también se fortalecen y recuperan toda su movilidad. El esqueleto se compensa y afirma. La columna vertebral adquiere gran elasticidad y en cierta medida se corrigen sus deformaciones. La estructura corporal obtiene un correcto equilibrio postural. 



2. Todos los sistemas y aparatos del cuerpo (circulatorio, nervioso, digestivo, endocrino, excretor) son tonificados y armonizados, recuperando su funcionamiento óptimo.



3. La circulación energética se activa y regulariza, mejorando las funciones de los pancha pranas. Se equilibra la actividad de los nadis ida y pingala. Se acentúa la actividad de los chakras, dando lugar a la aparición de estados de consciencia más profundos. 



4. El equilibrio energético que inducen las asanas genera un estado emocional positivo y vital. La mente se estabiliza, se potencian todas sus funciones y se integra armónicamente con el cuerpo. 


Las asanas además de agruparse según la dirección del movimiento del cuerpo, se pueden agrupar de acuerdo a los principales efectos que producen sobre el conjunto del cuerpo-mente de la siguiente forma:

a) Posturas vitalizantes (o energizantes): son las posturas que ejercen una acción más estimulante sobre las glándulas endocrinas y el sistema nervioso simpático. Son las asanas que más activan e incrementan el nivel energético del organismo. 
b) Posturas tranquilizantes (o relajantes): son las posturas que inciden sobre los niveles energético, emocional y mental proporcionando un efecto de interiorización, tranquilidad y descanso. 
c) Posturas equilibrantes (o armonizantes): son las posturas que aumentan el balance de la respiración nasal, del funcionamiento de las cadenas nerviosas simpática y parasimpática , de la actividad de los hemisferios cerebrales y de los flujos energéticos de los nadis ida y pingala. 

Toda asana produce conjuntamente los tres tipos de efectos, pero de forma más notable alguno de ellos. A continuación enunciamos como orientación general algunas de las posturas que pertenecen a cada grupo de la clasificación anterior:

a) Vitalizantes: posturas de extensión hacia atrás. Ejercicios dinámicos y posturas de pie.
b) Tranquilizantes: posturas de meditación y de relajación. Posturas de flexión hacia adelante. 
c) Equilibrantes: posturas invertidas, de torsión espinal y de inclinación lateral. 


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Conciencia Yoga por Patricia Aballay se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported.
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