26 may. 2012

Yoga Vasishtha de Valmiki: Primera conversación


EL MUNDO ESTA EN LA MENTE
Yoga Vasishtha
EXTRACTOS DE LAS INSTRUCCIONES DEL SABIO VASISHTHA A SU DISCÍPULO EL PRÍNCIPE RAMA

La obra titulada Yoga-Vasishtha, conocida también como Maharamayana, comprende treinta y dos mil versos atribuidos al sabio Valmiki, el primer poeta que se expresó en la lengua sánscrita tal como aún hoy la conocemos. En verdad, Valmiki podrá siempre reclamar para sí el hecho de ser el más grande de los poetas sánscritos, y el Yoga-Vasishtha está penetrado de una poesía de la más alta inspiración.
El Yoga-Vasishtha ha sido el libro preferido de yoguis y ermitaños en sus retiros del Himalaya, así como el de reyes y hombres de estado de la India. Comparten la opinión de que quien lo estudia con atención y vive sus enseñanzas se alza por encima de las limitaciones de la materia y, experimentando una inmutable beatitud en su propio ser, hace partícipe a su prójimo de su propia exaltación espiritual por medio de la bondad y de la verdadera filantropía.




PRIMERA CONVERSACIÓN

Cuando el santo y sabio Vasishtha, con hábito amarillo y levemente inclinado, hizo su entrada, a las seis de la mañana, en la asamblea real, el soberano y sus ministros se levantaron y, todos en pie, exclamaron: ¡Om Namo Narayanaya1, Mahatma!2

El santo Rishi3 les bendijo y, ocupando el asiento más elevado, empezó a hablar dirigiéndose al príncipe Rama:

«Cualquiera que sea la compañía con la que pueda encontrarse cuando cumple con los deberes de la vida, el hombre sabio controla los movimientos de su mente. No debe ser absorbido por las preocupaciones del mundo ni ocuparse de pensamientos relativos a las cosas de esta vida. A la mente no se la debe dejar errar por el extenso ámbito de los placeres exteriores ni apegarse a los objetos y a las acciones de los sentidos.

Deja que descanse únicamente en la buddhi4 sin que guste delicia alguna si no es la delicia propia. El hombre sabio permanece concentrado por completo en sí mismo y su tranquilidad de espíritu es comparable a la firmeza de una cima del Himalaya, inmutable en todo tiempo y en toda estación. Un estado de mente así alcanza la madurez con el tiempo y se adquiere con una constante práctica del Yoga5 y con el servicio al Maestro.

Entonces el yogui se libera tanto del sufrimiento como del miedo y supera las ilusiones y aflicciones del mundo; no teme perder ese estado. Quien ha llegado a ese objetivo, aparta con risa y desprecio la turbulenta esfera de la tierra, como alguien que, desde una cúspide, observa sonriente los objetos situados debajo de él.

Oh Rama, los maestros del Yoga Adhyatma6 afirman que uno de los medios más fáciles para alcanzar ese estado es la suprema devoción a Dios, así como el Yoga. Tú, oh Rama, has conocido la verdad —al saber que Dios gobierna el mundo— y has entendido la Naturaleza divina en la totalidad de su triple estado7. Como no ves en el océano sino una única y vasta sustancia, el agua, tampoco en el imperio del universo distingues otra cosa que el Señor universal.

Así como la percepción de una flor se acompaña de la percepción de su perfume, asimismo el conocimiento de Atman8 es inseparable del conocimiento de la mente. Como en un espejo no se ve más que una parte de los cielos que lo cubren todo, así el omnipresente Atman no puede percibirse más que en parte en el espejo de la mente.

El Espíritu supremo, no limitado por el tiempo ni el espacio, se da a Sí mismo, por su propia voluntad y en virtud de Su omnipotencia, las formas limitadas del tiempo y el espacio. Sabe, que el mundo no tiene nada de sustancial, aunque pudiera parecerlo: no es más que vacío, sólo una apariencia creada por las imágenes y fantasías de la mente.

Sabe que el mundo es un teatro de sortilegios procedente de la magia de maya9. Todo este mundo es Brahman10. ¿Qué hay fuera de Él? ¿De dónde podría venir eso? ¿Dónde hallaría lugar? El mundo es creación del error e ídolo de los insensatos. Aparta de él todo deseo falaz y todo pensamiento, oh Rama, oh hijo bien amado, y recuerda a tu siempre luminoso Atman.»

Rama reflexionó sobre las palabras de su santo instructor.

«¿Qué significa esta peregrinación que hacemos por el mundo», pensó, «y por qué todos estos seres humanos y animales se ven forzados a hacer su entrada y salida en el escenario de este teatro evanescente que es la vida? ¿Cuál es la naturaleza de nuestra mente y cómo debe gobernarse? ¿Qué es esta maya del universo? ¿Cuál es su origen y cómo podemos eludirla? ¿Cómo encadena a la mente11 y qué ventaja o desventaja hay en desembarazarse de esta ilusión? ¿Qué dice el Muni12 de los métodos destinados a dominar los apetitos del espíritu y de los resultados que con ellos se obtienen? ¿Qué dice de la tranquilidad del espíritu?

Nuestros corazones y nuestras mentes son quienes tienden a desplegar el mundo fenoménico ante nosotros y, de esta existencia irreal, hacemos una realidad. Todas esas cosas están entrelazadas entre ellas en nuestras mentes y se difuminan cuando nuestros apetitos mentales disminuyen. La débil luz de la razón se ve eclipsada por las sombrías nubes de las pasiones y codicias. ¿Cómo puedo, pues, distinguir lo justo de lo falso?

Por una parte, la mente nos conduce al conocimiento espiritual y, por otra, nos desvía hacia la mundanalidad. ¿Cuándo se calmarán por completo mis ansiedades? ¿Cuándo finalizarán mis inquietudes? ¿Cuándo poseerá mi mente su santidad? ¿Cuándo detendrá su vuelo mi capricho para concentrarse en la Verdad interior? ¿Cuándo mi mente se absorberá en el Espíritu supremo como se apacigua una ola agitada en el seno de un mar en calma? ¿Cuándo la luz de la razón disipará esta sombría nube de ignorancia que envuelve a mi Esencia divina con el velo de esta forma lamentable?

Tengo que reflexionar sobre las enseñanzas del bienaventurado Sabio y después sobre la conducta que debe seguir quien aspira a la liberación13. Quiero practicar la virtud, quiero participar en Sat-Sangs14 con una intención pura y servir a mi Instructor. Debo tener oídos sordos para todo lo que no es divino; debo vivir en la plegaria y en la práctica de la meditación.»

Notas:
1 Om Namo Narayanaya: Om. Salutaciones a Dios, Señor de todas las cosas.
2 Mahatma: «Aquel que está dotado de una gran alma.»
3 Rishi: Sabio que ha realizado a Dios; alma perfecta; aquel que ha alcanzado el conocimiento de su propia divinidad y la identidad de la mente con Dios.
4 Buddhi: Facultad de discriminación o razón intuitiva. Se trata del aspecto superior de la inteligencia por oposición a la mente inferior (manas).
5 Yoga: Aquí significa una vía (que tiene como meta el conocimiento o la iluminación) que consiste en ser discípulo bajo la autoridad de un Maestro tradicional. Los cuatro aspectos de esta vía yóguica son:
I. Estudio de su doctrina espiritual con examen de conciencia y auto-control.
II. Práctica de la meditación según el método tradicional recibido.
III. Servicio al Maestro espiritual.
IV. Vida conforme con los preceptos religiosos (dharma) guiada conscientemente hacia la honestidad,
la virtud, la bondad y la humildad, siempre teniendo cuidado en no perjudicar a ninguna criatura viva.
6 Yoga Adhyatma: Literalmente, «el Yoga que se refiere al Sí mismo». Su base metafísica es no dualista(a-dwaita) y su más grande representante y comentador fue Shri Shankaracharya.
7 Triple estado: Se dice que la naturaleza (Prakriti) está compuesta en su totalidad por tres cualidades fundamentales (gunas), que son sattva (luz, armonía), rajas (pasión, actividad) y tamas (oscuridad, inercia).
8 Atman: El verdadero Sí mismo; el Espíritu inmortal e inmutable del hombre.
9 Maya: El poder creador y autocondicionante del Señor omnisciente y omnipresente; el medio irreal por el que el Espíritu supremo (Brahman) Se manifiesta. No posee ninguna existencia independiente de Dios, y por ello no puede considerarse ni como absolutamente existente, ni como no-existente. Se trata del Poder divino que permite a la realidad espiritual aparecer como mundo fenoménico.
10 Brahman: Lo Absoluto, designado así porque no hay nada en el universo, pasado, presente o futuro, que esté en relación con Él. La palabra significa «Majestad». Brahman es lo Eterno, lo no condicionado y la suprema Realidad, sin segundo (advaita), sin atributos, sin acción e imposible de acercarse a Él mediante palabra o pensamiento. El Avadhut Gita dice: «Brahman no es ni el Conocedor ni lo Conocido; las Escrituras (Vedas) no pueden demostrarlo: las palabras no pueden describir esta Consciencia absoluta; ante su Majestad, la mente está perdida. ¿Cómo podría yo describirte a este Eterno?»
11 Atma (jiva): La consciencia individualizada o condicionada.
12 Muni: Vidente.
13 Liberación (moksha) de la esclavitud de la existencia mortal junto con todos sus sufrimientos y limitaciones mediante la adquisición del conocimiento espiritual. Es la destrucción de la ignorancia (avidya), que proporciona al yogui la liberación del ciclo recurrente del nacimiento y de la muerte, así como la realización del verdadero conocimiento de Sí mismo.
14 Sat-Sang: Asamblea tradicional de yoguis presidida por un Maestro tradicional en la que se enseña y medita la verdad espiritual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Licencia Creative Commons
Conciencia Yoga por Patricia Aballay se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported.
Basada en una obra en yogaconciencia.blogspot.com.