2 may. 2012

Hatha Yoga Pradipika capítulo 4 "Sâmadhi". Parte 4/4


Capítulo Cuarto — Samâdhi

Samâdhi.

4.1. Loor a Shiva, el guru que se presenta en forma de nada, bindu y kâla; quien se consagre a él alcanzará el estado sin mancha y se librará de mâyâ.

4.2. A continuación se expone la técnica del samâdhi que vence a la muerte, conduce a la felicidad (eterna) y a la gloriosa disolución en brahman.

4.3-4. Rajayoga, samâdhi, unmani, manonmani, amaratva, laya, tattva, shûnyashûnya, paramapada, amanaska, advaita, niralamba, niranjana, jivanmukti, sahaja y turiya son sinónimos.

4.5. Samâdhi: así como un grano de sal se disuelve en el agua y se convierte en uno con ella, durante el estado de samâdhi se produce una unión similar entre mente y âtman.

4.6. Cuando no hay movimiento de prâna (duante kumbhaka) y la mente se disuelve en el sí mismo, tal estado de armonía se denomina samâdhi.

4.7. El estado de equilibrio, unión de jivâtman y paramatman, que se produce cuando cesan todos los procesos mentales, es samâdhi.

Efectos.
4.8. ¿Quién conoce realmente la grandeza del rajayoga?; gracias a la enseñanza impartida por el guru, se alcanza jñâna, mukti, sthiti y siddhi.

4.9. Sin la ayuda de un auténtico guru, es muy difícil lograr la renuncia a los deseos (vairâgya), la percepción de la verdad y el auténtico estado natural de samâdhi (sahajâvasthâ).

4.10. Cuando se ha despertado kundalini mediante la práctica de âsana, kumbhaka y mudra, el prâna se disuelve en el vacío (shûnya) de brahmarandhra.

4.11. El yogui que ha despertado a shakti y se ha liberado de todo karma, alcanzará de forma natural el auténtico estado de su ser (samâdhi).

4.12. Cuando prâna fluye por sushumna y la mente se disuelve en el vacío (shûnya), el conocedor del yoga (que ha logrado detener el flujo de las modificaciones mentales) extirpa las raices del karma.

Conclusión.

4.13. Loor a Ti, ¡oh, amara!, que has conquistado incluso el tiempo, en cuyas fauces sucumbe el universo con todas las cosas animadas e inanimadas.

Prâna.

4.14. Amaroli, vajroli y sahajoli, se consiguen con éxito cuando la mente es reducida a un estado de equilibrio perfecto y prâna fluye por sushumna.

4.15. ¿Cómo podría obtenerse jñâna si prâna todavía vive (se halla activo) y la mente aún no ha muerto (no ha detenido sus procesos mentales)?; solamente quien logre permanecer en la inmovilidad, deteniendo prâna y mente, alcanzará la
liberación.

4.16. Una vez dominada la técnica para abrir sushumna y hacer que prâna fluya por su interior, hay que practicar en un lugar adecuado (y no descansar) hasta que kundalini se establezca en brahmarandhra.

Sushumna.

4.17. Sol y luna originan la división del tiempo en forma de día y noche; sushumna (sin embargo) devora el tiempo; esto es un gran secreto.

4.18. Hay 72.000 nâdi en el cuerpo; de todos ellos, sushumna es el que contiene la energía divina (shambavi— shakti) que apacigüa a Shiva; los otros no son de gran uso.

4.19. Con prâna controlado, hay que despertar a kundalini y encender el fuego gástrico para entrar en sushumna sin temor.

4.20. Cuando prâna fluye a través de sushumna se alcanza manonmani-âvasthâ; otro tipo de prácticas son simples esfuerzos del yogui.

Prâna y mente.
4.21. Cuando se detiene prâna se detienen también los procesos mentales; quien controle la mente, controlará también prâna.

4.22. Las dos causas de actividad mental son prâna y vâsanâ; la inactividad de una de ellas provoca la inactividad de la otra.

4.23. Cuando la mente está absorta, prâna se detiene; cuando prâna está suspendido, la mente permanece quieta.

4.24. Mente y prâna están relacionados entre sí como la leche y el agua (que contiene), siendo sus actividades coincidentes; si existe movimiento de prâna, existe movimiento mental, y si hay actividad mental, la hay de prâna.

4.25. Si se suspende la actividad de una de ellas (mente y prâna), la otra parará; si una actúa, la otra también actuará; si no permanecen quietas, los sentidos estarán siempre activos; si se consigue controlarlas, se alcanzará moksha.

Mente y mercurio.

4.26. La naturaleza de la mente consiste en estar en movimiento continuo, igual que la del mercurio; cuando ambos quedan inmóviles, ¿hay algo en este mundo que no pueda lograrse?

4.27. ¡Oh Parvati! Tanto el mercurio como el prâna, cuando se inmovilizan, se vencen todas las enfermedades; cuando mueren (se vuelven inactivos), proporcionan vida; cuando se controlan, la levitación es posible.

Prâna, mente y semen.

4.28. Cuando la mente queda quieta, prâna se detiene y, en consecuencia, bindu permanece inmóvil; cuando bindu permanece estable, el cuerpo adquiere fuerza y estabilidad, a su vez.

4.29. La mente domina los indriya y depende de prâna; laya produce prâna y, a su vez, depende de nada. Liberación.

4.30. La quietud mental en sí misma se llama moksha, aunque otros puedan denominarla de distinta forma; en cualquier caso, cuando mente y prâna se disuelven, sobreviene una indefinible alegría. 

Laya.

4.31. Cuando cesa el movimiento respiratorio y la atracción por los objetos de los sentidos, cuando el cuerpo permanece inmóvil y se detienen las modificaciones mentales, el yogui experimenta el layayoga.

4.32. Cuando cesa completamente toda actividad mental y física se produce el indescriptible estado del layayoga, del cual sólo el sí mismo es consciente, pues está mas allá de las palabras.

4.33. La disolución tiene lugar en brahmarandhra, en el lugar adonde se dirige la concentración; en el indiferenciado brahman se disuelve avidyâ, por medio de la cual existen los bhûta y los indriya, y la energía (shakti) que se halla en todo ser vivo.

4.34. La gente dice “laya, laya”, pero, ¿qué es realmente laya?: es el estado de olvido de los objetos de los sentidos, debido a que los samskâra dejan de actualizarse.

Shambhavimudra.

4.35. Los vedas, los shastras y los purânas son como prostitutas (pues están disponibles para todo el mundo); en cambio shambavimudra se encuentra cuidadosamente guardada, como una mujer honesta.

4.36. Shambavimudra consiste en concentrar la mente en el interior (en cualquiera de los chakra) mientras se mantiene fija la mirada en un objeto exterior, sin parpadear; los vedas y los shastras mantienen este mudra en secreto.

4.37. Shambavimudra es un estado en que mente y prâna se vuelven uno con el objeto interno, mientras la mirada permanece fija, como si todo lo viera, cuando en realidad no ve nada; cuando, gracias al guru, se alcanza ese estado, mas allá del vacío y del no-vacío (shûnyashûnya), en que todo se convierte en manifestación del gran Shambu, entonces se manifiesta la realidad.

4.38. Tanto shambavimudra como khecharimudra, aunque difieren en el punto en que se fija la mirada y en el objeto de concentración, tienen en común que ambas proporcionan el estado de felicidad que tiene lugar cuando se disuelve la mente en el vacío (en âtman), el cual es un estado de bienaventuranza en sí mismo.

4.39. El estado unmani surge de forma natural cuando la mirada se dirige hacia la luz que aparece en la punta de la nariz, se levantan un poco las cejas y se concentra la mente, como se ha explicado antes (shambavimudra).

4.40. Algunos se engañan con las promesas de los âgama, otros con las perplejidades de los vedas y otros mas con la dialéctica; ninguno de ellos conoce aquello (unmaniâvasthâ) con cuya ayuda se puede cruzar el océano de la existencia.

4.41. Con los ojos semicerrados, la mirada fija en la punta de la nariz, la mente en calma y la corriente de prâna en ida y pingala detenida, permaneciendo en un estado de quietud (corporal, sensual y mental) se alcanza lo más elevado en forma de luz radiante que es la fuente de todas las cosas y, en sí mismo es todo, la suprema realidad; ¿qué más se puede decir?

Lingam.

4.42. No se debe adorar el lingam ni de día ni de noche; el lingam ha de adorarse sólo cuando han dejado de existir el día y la noche.

Khecharimudra.
4.43. Cuando prâna, que normalmente fluye por los nâdi derecho e izquierdo, (los abandona y) se mueve por sushumna, entonces se puede practicar khecharimudra hasta alcanzar la perfección, sin lugar a dudas.

4.44. Cuando el vacío (shûnya) entre ida y pingala (sushumna), devora la corriente de prâna, indudablemente khecharimudra se vuelve perfecto.

4.45. Entre ida y pingala hay un espacio vacío donde se aplica la lengua para la práctica de khecharimudra.

4.46. Khecharimudra, que recoge el néctar procedente de la luna, es la amante visible de Shiva; la entrada del incomparable y divino sushumna debe bloquearse con la lengua invertida, vuelta hacia el velo del paladar.

4.47. Sushumna también quedará bloqueado cuando se llene de prâna; esta es la perfecta khecharimudra que conduce al unmani-âvasthâ.

4.48. Entre las cejas está la sede de Shiva, el lugar donde la mente se aquieta; este estado mental (samâdhi) se conoce como turiya, al que no tiene acceso el tiempo (la muerte).

4.49. Se ha de practicar khecharimudra hasta que se alcance el estado de yoganidra; el tiempo (la muerte) no existirá para quien lo logre.

Disolución.

4.50. Una vez se ha liberado la mente de todo objeto y concepto, ya no se desarrollan mas pensamientos; entonces se parece a una vasija vacía rodeada y llena de akâsha.

4.51. Cuando cesa la respiración exterior (con la práctica de khechari), también lo hace la interior (producción de prâna); entonces, la corriente de prâna y la corriente mental se detienen en el lugar apropiado (brahmarandhra).

4.52. El practicante que día y noche dirige el flujo de prâna (a través de sushumna), consigue disolver la mente allí donde prâna se disuelve.

4.53. Hay que inundar el cuerpo de pies a cabeza con el néctar (que fluye de la luna); así, el cuerpo se dotará de gran fortaleza y valor.

4.54. Centrar la mente en shakti y mantener shakti en el centro de la mente; observar la mente con la mente y hacer del supremo estado (samâdhi) el objeto de concentración.

4.55. Colocando el sí mismo (âtman) en medio de akâsha y akâsha en medio del sí mismo, reduciendo todo a la naturaleza de akâsha (mas allá del tiempo y del espacio), no se piensa en nada más.

4.56 Así, el yogui en estado de meditación se vacía por dentro y por fuera como una vasija en akâsha, y, al mismo tiempo, se llena por dentro y por fuera como una vasija en el océano.

4.57. No debe haber procesos mentales sobre cosas externas o internas; se han de abandonar todos los pensamientos subjetivos y objetivos, y no hay que pensar en nada.

4.58. La totalidad de este mundo es solo una creación de la mente, incluso la misma actividad mental es una ilusión; cuando se trasciende la mente, compuesta de procesos mentales, se halla descanso en aquello que no cambia; con seguridad, ¡oh Rama!, se ha conseguido la paz.

4.59. Igual que el alcanfor en la llama y la sal en el agua, la mente se disuelve en contacto con la realidad (âtman). 

Maya.

4.60. Todo lo que se presenta ante la mente no es mas que lo cognoscible, pues la mente es el conocimiento mismo; cuando el proceso de conocimiento y el objeto de concentración se absorben recíprocamente, desaparece toda dualidad.

4.61. Todo en este mundo, tanto animado como inanimado, es una creación de la mente; cuando la mente alcanza el estado trascendente (unmani-âvasthâ), deja de experimentarse la dualidad.

Conclusiones.

4.62. Cuando se abandonan todos los objetos de conocimiento, la mente se disuelve (en el absoluto sat— cit—ânanda) y sólo permanece el estado kaivalya.

4.63. Los diferentes caminos que conducen al samâdhi, que utilizan distintas técnicas, fueron descritos por los grandes maestros de la antigüedad, los cuales basaron las enseñanzas en su propia experiencia.

4.64. Loor a sushumna, a kundalini, al néctar que fluye de la luna, al manonmani-âvasthâ y al gran shakti, en forma de conciencia pura.

Nadam.

4.65. Ahora se describe la práctica de nada (anahata), tal como la enseñó Gorakshanatha, válida incluso para los menos ilustrados, incapaces de comprender la realidad.

4.66. El Primigenio Señor Shiva ha mostrado innumerables caminos que conducen a laya, pero parece que el mejor de todos ellos es la práctica de nadam.

4.67. El yogui, sentado en muktâsana y adoptando shambavimudra, debe escuchar atentamente el sonido interior que se oye en el oído apropiado.

4.68. Cerrando los oídos, la nariz, la boca y los ojos, entonces se oirá claramente un sonido en el purificado sushumna.

Etapas.

4.69. Toda práctica de yoga contiene cuatro etapas: arambhavasthâ, ghatâvasthâ, paricayâvasthâ y nishpattyavasthâ.

Arambhâvasthâ.

4.70. Arambhavasthâ: cuando brahmagranthi (situado en anahatachakra) es atravesado (con la práctica de prânâyâma), se experimenta una especie de beatitud en el shûnya (akâsha del corazón) donde se oyen sonidos tintineantes, como de joyas, en el centro del cuerpo.

4.71. En cuanto se hace audible el sonido en el vacío (interior), el cuerpo del yogui se vuelve resplandeciente y brillante; emana una exquisita fragancia, se aleja de la enfermedad y su corazón se llena de prâna y felicidad.

Ghatâvasthâ.

4.72. Ghatâvasthâ: en la segunda etapa prâna se une con apana, nada y bindu y entra en el chakra medio (el del corazón); ahora las âsana se perfeccionan y surge la sabiduría divina.

4.73. Cuando el vishnugranthi es atravesado (por prâna durante kumbhaka), la felicidad divina está próxima; en el vacío de vishuddhachakra, surge un sonido que retumba, como de timbales.

Paricayâvasthâ.

4.74. Paricayâvasthâ: en la tercera etapa se percibe un sonido parecido al de un mardala situado en el entrecejo; entonces, prâna entra en el gran vacío (mahashûnya, es decir, sushumna), la sede de todos los siddhi.

4.75. Una vez superado el estado de felicidad puramente mental (logrado al escuchar los sonidos místicos), se experimenta de forma espontánea la felicidad que deriva del conocimiento de âtman; entonces, se superan todos los desequilibrios (de los dhatu), los dolores, la vejez, la enfermedad, el hambre y el cansancio.

Nishpattyâvasthâ.

4.76. Nishpattyâvasthâ: una vez atravesado el rudragranthi, el prâna alcanza el asiento de îshvara (en el akâsha entre las cejas); entonces se escucha el sonido como de una la flauta que asume la resonancia de la vina.

4.77. La integración mental (en un estado en el cual la dualidad sujeto-objeto no existe) se denomina rajayoga; el yogui, se convierte ahora en maestro de creación y destrucción, igual que îshvara.

4.78. Se le llame o no liberación, esto es la felicidad perfecta; esta felicidad proviene de laya y se consigue a través del rajayoga.

Hatha y Raja.

4.79. Hay muchos que solo son hathayoguis, y no conocen el rajayoga; estos son simples practicantes que nunca alcanzarán los (verdaderos) frutos de sus esfuerzos.

Unmaniâvasthâ.

4.80. La contemplación en el espacio situado entre las cejas es la mejor forma de alcanzar el unmani-âvasthâ en poco tiempo; incluso para las personas de intelecto limitado ésta es la forma más adecuada para alcanzar el rajayoga. El estado de laya que nace de nada, proporciona esta experiencia de forma inmediata.

4.81. (Todos) los grandes yoguis que han logrado el estado de samâdhi a través de la concentración en nada, han experimentado en sus corazones una felicidad inigualable, mas allá de toda descripción y que sólo puede ser conocida por el bendito maestro (Sri Gurunatha).

Práctica del nadam.

4.82. El muni, cerrados sus oídos con los pulgares, escucha (atentamente) el sonido místico (en su interior) hasta que alcanza lo inmutable (turiya).

4.83. Por medio de la práctica de la escucha atenta, el sonido interior sobrepasa gradualmente a los sonidos exteriores; así, el yogui en quince días puede superar la inestabilidad mental y alcanzar la felicidad.

4.84. En las primeras etapas de la práctica se pueden oir diversos sonidos fuertes, pero a medida que se progresa se vuelven más y más sutiles.

4.85. Al principio se oyen interiormente varios sonidos como el rugir del océano o como el trueno, como el del tambor o el del timbal; en la etapa intermedia los sonidos se escuchan como un tambor mardala, la concha, la campana o el cuerno; finalmente, el sonido se asemeja al de las campanillas, la flauta, la vina o las abejas.

4.86. Los distintos sonidos se escuchan desde el centro del cuerpo.

4.87. Aunque todavía se escuchen los sonidos fuertes, como el del trueno o el del timbal, hay que dirigir la atención exclusivamente a los mas sutiles.

4.88. Aunque la atención pueda alternarse entre los sonidos fuertes y los sutiles, se ha de impedir que la mente vague por todas partes, al ser de naturaleza inestable.

4.89. En cualquier sonido interno en que la mente fije primero su atención, se puede lograr estabilidad cuando se funden (laya) mente y sonido

4.90. La mente absorta en nada no siente atracción por los objetos de los sentidos, igual que una abeja que cuando bebe el nectar (de las flores) no se preocupa de su olor.

4.91. El afilado hierro de nada refrena la mente, que se comporta como un elefante loco (dificil de controlar) vagando por el jardín de los objetos sensoriales.

4.92. Cuando se ha despojado a la mente de su (habitual) naturaleza inquieta y se halla sujeta con las cuerdas de nada, alcanza la mayor estabilidad, como un pájaro al que se le han recortado las alas.

4.93. El que desea alcanzar el dominio del yoga ha de reducir al máximo toda la actividad mental y, con la mente totalmente concentrada, meditar exclusivamente en nada.

Semejanzas.

4.94. Nada es como la trampa que captura al ciervo interno (la mente); y también como el cazador que mata al animal interior (el pensamiento conceptual).

4.95. Nada es como el cerrojo de la puerta que encierra el caballo (el pensamiento conceptual) del yogui; por consiguiente, se ha de meditar diariamente sobre nada.

4.96. La mente y el nada son como el mercurio y el sulfuro que, cuando se unen, la mezcla se solidifica y el mercurio (la mente) pierde su naturaleza activa, capaz incluso de moverse sin apoyo en el akâsha de brahman.

4.97. Cuando la mente se sumerge en nada es como una serpiente absorta en la unidad, que se olvida de toda inquietud y no huye a ninguna parte.

Asamprajñatasamâdhi.

4.98. El fuego que quema un trozo de madera se apaga cuando ha consumido toda la madera; así también la mente, cuando permanece concentrada (y no busca mas combustible), se disuelve en nada.

4.99. La mente (antahkarana) es como un ciervo que, atraído por el sonido del reclamo, se queda inmóvil y puede ser herido facilmente por un arquero (es decir, totalmente silenciada por aquel que domina prâna).

4.100. Lo que se puede oir ahora es la resonancia mística de un sonido; y la quintaesencia de eso que se oye es el supremo objeto de conocimiento, la consciencia absoluta (caitanya); antahkarana (mente) se vuelve una con caitanya, se disuelve en ella; este es el supremo estado de Vishnu (el omnipenetrante ser).

4.101. El concepto de akâsha (el substrato del sonido) existe sólo mientras el sonido puede escucharse; la máxima realidad (brahman) expresada en el silencio, es el supremo âtman.

4.102. Todo lo que se escucha bajo forma del místico nada es realmente shakti; es el estado que está más allá de toda forma, en el que los elementos (tattva) se disuelven (laya), es el Supremo Señor (parameshvara).

Unmaniâvasthâ.

4.103. Todas las prácticas del hathayoga y el layayoga no son más que medios para conseguir el rajayoga; quien logre el rajayoga triunfará sobre la muerte.

4.104. La mente es la semilla, el hathayoga el suelo y vairâgya el agua; con estos tres elementos crece rápidamente el árbol (kalpavriksha) del unmani-âvasthâ.

4.105. Por medio de la constante meditación en nada, se destruyen todos los deseos acumulados, y la mente y el prâna se disuelven definitivamente en la inmaculada consciencia absoluta (vacía de todas las gûna).

4.106. Durante unmani-âvasthâ el cuerpo se parece a un trozo de madera y el yogui no se inmuta ni por los fuertes sonidos de la concha marina ni por el del dundubhi.

4.107. El yogui que supera todos los estados y se libera de todos los pensamientos, parece como muerto (es decir, inmutable ante los estímulos externos) y se halla liberado, sin duda alguna.

Samâdhi.

4.108. Un yogui en samâdhi no resulta dominado por el proceso del tiempo (la muerte), ni por el fruto de las acciones (karma); nada ni nadie puede afectarle.

4.109. Un yogui en samâdhi no recibe nada a través de los sentidos; no se conoce a si mismo ni a los demás.

4.110. Aquel cuya mente no está despierta ni dormida, libre de los recuerdos y del olvido, para quien nada permanece quieto o activo, es realmente un liberado (jivanmukti).

4.111. Un yogui en samâdhi es insensible al calor y al frío, al dolor y al placer, al honor y al insulto.

4.112. Ciertamente, se trata de una persona liberada, de aspecto saludable (con la mente clara y despejada), que parece dormido pero está despierto, que no inspira ni espira (debido al sostenimiento de kumbhaka).

4.113. Un yogui en samâdhi no puede ser herido por ningún arma, ni ser atacado por nadie; está mas allá de las influencias de mantras y yantras.

Conclusión.

4.114. Pero, mientras prâna no entre en sushumna y alcance su meta en brahmarandhra, mientras bindu no esté controlado mediante la contención de la respiración, mientras la mente no refleje su auténtica naturaleza durante la meditación, los que hablan de conocimiento espiritual no son mas que charlatanes y tergiversadores.


Índice de capítulos Hatha Yoga Pradipika:

Capítulo 1 "Asana"
Capítulo 2 "Pranayama"
Capítulo 3 "Mudra"
Capítulo 4 "Samadhi"

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