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9 dic 2016

La meditación, por Srivatsa Ramaswami



¿Cómo se debe meditar?

Uno se debe preparar adecuadamente para la meditación. En sánscrito no existe la palabra meditación, sino “práctica interna” SAMYAMA. Los yoguis mencionan dos prácticas o dos procedimientos yóguicos como preparativos: Asanas y Pranayama. Patañjali no sólo detalla paso a paso la metodología de la meditación sino que también los objetos físicos y espirituales en los que meditar. Después de las prácticas preliminares de asana, pranayama y pratyahara, uno se debe sentar cómodamente en un yogasana y empezar la meditación o práctica interna (de la mente). Fijar la mente en un punto es Dharana (concentración).


¿En qué puntos concentrarnos?
Vyasa en su comentario sugiere según la tradición, unos puntos. Primero en el interior del cuerpo, el kundalini yoga elegiría los chakras. El bhakti yogui elegiría el corazón de loto. El sidhha yogui el entrecejo y el kriya yogui un icono exterior. Meditar en la respiración con o sin la recitación del pranayama mantra, es una práctica antigua que aún se practica hoy en día


¿Cuál es la técnica?
El yogabhyasi comienza la práctica interna “antaranga sadhana” trayendo la mente al mismo objeto una y otra vez, siempre que la mente se mueva del objeto elegido para la meditación. La acción constante de intentar traer la mente de vuelta al objeto elegido, una y otra vez, es el primer estado de meditación denominado Dharana.



¿Qué hacer al final de la sesión?

Al final de la sesión, de unos 15 minutos, el meditador debe dedicar un poco de tiempo para evaluar la calidad de la meditación. ¿Cada cuánto tiempo la mente se iba del objeto, cuánto tiempo de media la mente estaba dispersa? ¿De qué tipo eran los pensamientos que interferían? El meditador debe tomar buena nota de estas reflexiones. Si son pensamientos distractores recurrentes y fuertes, se debe esforzar en solucionar el problema que interfiere con la meditación o al menos decidir aceptarlo y resistir la situación o sino esforzarse a mantener esos pensamientos apartados durante el tiempo que se medita. Si durante el periodo de dharana (concentración) la mente se distrae muy frecuentemente y esto no cambia con la práctica, tal vez indique que raja guna es aún dominante y se deba reducir practicando más asanas. Sin embargo, si la presencia de raja guna (característica) es debida a la influencia del mundo exterior, se debe hacer un esfuerzo especial en practicar más cuidadosamente yamaniyamas. Si uno tiende a dormirse durante la meditación, se debe considerar aumentar la práctica de pranayama y poner más atención en reducir la influencia de tamas (cansancio, inercia) del mundo exterior (comida, personas, opiniones…). Se debe continuar con la práctica diaria y evaluar el progreso diario y realizar los ajustes necesarios en la práctica y en las interacciones con el mundo exterior.


Progresar

Cuando la práctica es continua y regular, lentamente el practicante de dharana verá que las interferencias empiezan a reducir su frecuencia y duración. Un día, el abhyasi (practicante) será capaz de mantener su atención en el objeto durante toda la duración del ejercicio. Cuando la mente está continuamente atenta, se puede afirmar que el practicante se ha graduado y pasa al siguiente estado de meditación, conocido como dhyana (atención sin distracciones o meditación). Entonces se debe continuar con la práctica de manera que se fortalezca el hábito de dhyana. Si se continúa con la práctica por un periodo suficientemente largo meditando en el mismo objeto, posiblemente alcanzará el siguiente estado de meditación llamado samadhi.


Resultados
En este estado de samadhi, sólo el objeto ocupa la mente y el abhyasi se olvida incluso de sí mismo. Si se continúa la práctica de meditación se puede dominar la técnica de meditación. Casi cada vez que el yogabhyasi medita puede conseguir llegar a samadhi. Una vez que se consigue esta capacidad se es un yogui (técnicamente competente) y se puede usar esta capacidad en otro objetivo yóguico y hacer un gran progreso en Yoga. El yoguí consumado podrá afinar mucho más. Si un yogui es capaz de afinar mucho más la meditación enfocándose en un aspecto como puede ser el nombre del objeto de meditación, dicha meditación es considerada superior. El siguiente aspecto una vez dominada la meditación será considerar el objeto en el cual se debe meditar.


Diferentes enfoques filosóficos

Para el Bhakti yogui debe meditar en el Señor al que tiene devoción. Según esta aproximación, el Shamkhya elogia la meditación en cada uno de los 24 aspectos de prakriti en el complejo cuerpo-mente de uno mismo y trascenderlo a través del conocimiento director de la verdadera naturaleza de uno mismo, esto es kaivalya (liberación). De la misma manera los yoguis afirman que la verdadera naturaleza del ser (nirodha) es conocida cuando la mente trasciende los cinco tipos de vrittis (actividades mentales) para alcanzar kaivalya, a través de un proceso de más y más sutileza en la meditación. Por otro lado, los Upanishads están de acuerdo con las prácticas como Yoga y Samkhya excepto en lo que a la naturaleza del Ser se refiere. Indicando que el Ser individual y supremo son uno y el mismo y que meditar en su identidad conduce a la liberación. Se requiere práctica constante en un simple objeto de meditación, hasta que se domine la técnica de la meditación y así, se desarrollen los hábitos meditativos (samskaras), y se produzca un cambio en la capacidad (parinama). Entonces el yogui debe fijar un objetivo de meditación basado en su convicción, en una filosofía bhakti, Samkhya, yoga, vedanta, kundalini, nirvana o lo que sea. 


Fuente: Traducción al español de artículo original de Srivatsa Ramaswami, realizada por Oscar Montero, discípulo de Ramaswami.

13 jun 2013

Yoga Makaranda de Sri T Krishnamacharya: Dharana y Dhyana (Parte 1.4)

Detener la mente y mantenerla en su propio lugar se llama Dharana. Es un paso esencial (muy importante) para lograr ekagrata (unidirección) de la mente. Quien está listo para traer su mente a ekagrata no solo tendrá todos los sentidos bajo su control, también tendrá todos los siddhis (poderes) a su disposición. Cuando la mente es controlada, los indriyas (sentidos) se vuelven internos y realizarán sus actividades desde adentro. Por lo tanto controlando la mente, todos los indriyas estarán bajo el propio control. 

Hay un aspecto único y especial de Dhyana. Supongamos que alguien practica pranayama, pratyahara y dharana para controlar la mente y está capacitado para lograr el estado de ekagrata o focalizar la mente en una dirección. Tal persona, si piensa acerca de alguna situación o asunto y desea que esta ocurra o no ocurra, los eventos sucederán de acuerdo a sus deseos. Nadie puede decir que tal cosa es imposible o no puede ocurrir. Esto fue dicho por los rishis como si pronunciaran una maldición o una bendición. Si se deja de practicar yogabhyasa (Práctica de yoga), se pierde toda la fe en esto. Pero observando los yamas y niyamas y practicando asana, los diez chakras alcanzarán su potencia adecuada, caitanya sakti será alcanzada por el practicante en los diez chakras y la mente será enfocada en un punto. Si entonces practica nididhyasanam (meditación profunda y constante), obtendrá el poder de otorgar cualquier maldición o bendición. Además desarrollará el poder de lograr dar forma a cualquier cosa que piense.


Por lo tanto, quien avance en yogabhyasa, escalando paso a paso, observará múltiples beneficios visibles que se obtienen continuamente. Por eso, cuando escucho a la gente que duda del beneficio de yogabhyasa (las personas que preguntan cuál es la importancia de yogabhyasa), comprendemos que estas son palabras de ignorantes y no palabras de sabios. Reconocemos que seguir yogabhyasa según sastra (escrituras) nunca será una pérdida. A tanto esfuerzo correcto y dedicación puesto en la práctica, le será proporcionalmente correspondido el beneficio. Con dos o tres horas de práctica diaria siguiendo todas las reglas y restricciones, uno comienza a ver los beneficios apropiados dentro de un año. Es decir, a través del florecimiento del poder de ambos, el cuerpo y la mente, se obtiene sakti y felicidad. Entre los 64 vidyas (ciencias) sólo yoga vidya ofrece beneficios visibles y no otras.

Pero aquellos que no siguen su sanatana dharma, desviándose de su ruta y violando las reglas de la dieta y de la acción, estas personas no recibirán las beneficios propios de yogabhyasa, sólo recibirán muy pocos beneficios y con gran dificultad. Los lectores no deben pensar que los fracasos y dificultades son resultado de yogabhyasa. Supongamos que un médico prescriba el medicamento correcto para un paciente enfermo y también estableciera restricciones en la dieta para curar la enfermedad. Si el paciente no cumple la dieta y come lo que le plazca, se fortalecerá la enfermedad y como resultado sufrirá. Sólo piensa cuidadosamente quién tiene la culpa: el médico o el medicamento o los errores del paciente. Similarmente, en materia de yogabhyasa, el practicante que ignora las restricciones y reglas establecidas por los grandes yoguis atravesará dificultades y encontrará pérdidas y resultados negativos. Esto no es culpa del yoga. Normalmente, incluso en los asuntos mundanos (como negocios, política, trabajo manual, trabajo físico), cuando uno excede su límite, se somete a obstáculos, pérdidas y dificultades, así que se puede imaginar lo que sucederá en yoga. Quien practica yoga según lo prescrito por las normas, sin duda, recibirá todos los beneficios de la práctica.


Todos deberíamos tratar de hacer el mayor esfuerzo posible para estudiar lo que conduce a atma gñanam y prapanca gñanam. Ese es el único conocimiento que uno debe perseguir y tratar de obtener de manera dedicada. Es una pérdida de tiempo y esfuerzo el luchar con cualquier otro asunto. Sólo el Yoga sastra y nada más puede explicar claramente e iluminar la forma, las cualidades y la naturaleza de atma gñanam y prapanca gñanam. Por lo tanto, todos deberíamos aprender, practicar y experimentar los secretos del yoga.

Algunos sostienen que a través del camino de gñanam (conocimiento o entendimiento derivado de la meditación en la mas alta verdad), se puede alcanzar atma darshanam, la liberación y Prapanca sukham (mente pacífica) y entonces se debate por qué alguien querría seguir el camino del yoga sastra. Vamos a responder a esta pregunta superior de una manera adecuada. Es cierto que se puede destruir a un enemigo con un cuchillo. Pero a fin de librar una guerra y vencer al enemigo en el campo de batalla con valentía tienes que ser un guerrero muy fuerte, solo el cuchillo en las manos de un guerrero débil no dará lugar a la victoria. Del mismo modo, sólo a través de la fuerza y ​​la confianza en sí mismo alcanzados con el yoga llegará la experiencia de la verdadera felicidad de gñanam. Sin esto, no llegará la felicidad. Por otra parte, sólo la fuerza de yoga puede ser llamada gñanam y nada más. No hay gñanam separada de yoga. Es un error asociar incluso algo más a Gñanam.

"El logro de las cuatro cualidades * se llama Gñanam
 Quién puede obtener Gñanam sin estas cualidades
 Puede citar hechos (conocimiento de los libros), pero alcanza sólo la ignorancia
 La experiencia de yoga sadhana es necesario para esto. "

*(Las cuatro cualidades son discriminación, desapego, riqueza interior y deseo
 de liberación.)


Esta es una gran declaración autorizada sobre la doctrina de gñanam. Nuestros ancestros, los grandes Rishis, seguidores de su sanatana dharma desde el principio del tiempo, se convirtieron en expertos en yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi, y detuvieron todos los movimientos externos de la mente, y por el camino del raja yoga alcanzaron un alto estado de felicidad en este mundo y más allá.
Ellos continúan hasta el día de hoy experimentando esto. Durante los tiempos antiguos, todos eran practicantes cualificados de yoga y tenían buena salud y fuerza, fueron bendecidos con una larga vida y sirvieron a la sociedad. Pero así como debido a la mala asociación se adquieren malos gunas, hoy en día, debido a las malas influencias las personas han escapado de la senda del Sanatana Dharma y el yoga y están perpetuamente enfermos, envejecen rápidamente, tienen una corta vida, se vuelven precoces y, vergonzosamente, llevan una vida egoísta. A veces, excepcionalmente, como una flor rara, hay gente que tiene conocimiento de yoga y practica yoga con fe  ignorando las perdidas y dificultades que tienen que sufrir. A través de las enseñanzas del yoga, mejoran la calidad de vida en el mundo. Su apariencia es como la de un diamante genuino entre las imitaciones de este, y así no tienen reconocimiento de su propio talento.

Dejando de lado los casos de nuestro país India, vamos a considerar la pregunta en lo que respecta a los extranjeros. Ellos no practican yoga, sin embargo, ¿podemos afirmar que no tienen buena salud y no son fuertes? Saludables, robustos y con la mente alerta ¿Podemos preguntar si no están felices y contentos? Observen, Dios ha creado a la India de acuerdo a su naturaleza, tierra, comida y clima ha ideado el trabajo apropiado, arte, herramientas, lucidez y capacidad mental. Similarmente, para la gente de cada nación, ha creado varios tipos de comida, trabajo, etc, cosas apropiadas según sus necesidades. No tengo que explicar esto a la gente moderna quienes han viajado por el extranjero: que la dieta, estructura del cuerpo, forma, belleza, caminar, ropa, son diferentes en cada país. Aún la salud, la firmeza corporal y fortaleza mental que se adquieren a través del yoga son diferentes de los que se obtienen simplemente del lugar donde uno reside. El primero da conocimiento divino tan bien como el atma gñanam  junto con el conocimiento de los asuntos mundanos. El último da solo conocimiento de los asuntos mundanos que son necesarios para la existencia mundana. Pero no podemos decir que la gente fuera de la India esta practicando yogabhyasa y no solo algún tipo de ejercicio físico. No sé acerca de sus primeras prácticas, pero su práctica de ahora puede parecerse o esta basada en yogabhyasa como vemos en la gente que viaja al extranjero. 

Entonces la mente, cuando se mantiene por el esfuerzo y los logros del yoga, tiene la capacidad de obtener la claridad del conocimiento pristino. Sólo la práctica de sastras (rituales) y tarkam (debates) que derivan de sus habilidades no les darán éxito en yoga. Abhyasa es el único método a través del cual se obtiene yoga sadhana. Los lectores observarán tres partes: escuchar (oír), deducir o intuir, y experimentar el método expuesto en los sastras. .

"Los vedas dicen que el verdadero conocimiento se puede revelar por sí mismo a tí, tú no puedes alcanzar ese estado sólo a través de lectura y estudio. "

El lector debe reflexionar en este gran aforismo. Por consiguiente es importante entender que yoga sadhana es esencial para todos nosotros. 


Parte 1.4 del libro "Yoga Makaranda" de Sri T Krishnamacharya, idioma original Tamil.

"Yoga Makaranda" de Sri T Krishnamacharya

ÍNDICE DEL LIBRO:
Parte 4.12: Upavishtakonasana
Parte 4.13: Baddhakonasana
Parte 4.14: Supta Padangushtasana
Parte 4.15: Suptapada Parsvangushtasana
Parte 4.16: Utthita Parsvakonasana
Parte 4.17: Trikonasana
Parte 4.18: Utthitahasta Padangushtasana
Parte 4.19: Baddhapadmasana
Parte 4.20: Bhujapidasana
Parte 4.21: Navasana
Parte 4.22: Bakasana
Parte 4.23: Kurmasana
Parte 4.24: Ubhaya Padangushtasana
Parte 4.25: Supta Konasana
Parte 4.26: Marichasana
Parte 4.27: Niralamba Sarvangasana
Parte 4.28: Ekapada Sirsasana
Parte 4.29: Dvipada Sirsasana
Parte 4.30: Yoga Nidrasana
Parte 4.31: Buddhasana
Parte 4.32: Kapilasana
Parte 4.33: Bhairavasana
Parte 4.34: Cakorasana
Parte 4.35: Skandasana
Parte 4.36: Durvasasana
Parte 4.37: Richikasana
Parte 4.38: Trivrikramasana
Parte 4.39: Gandabherundasana
Parte 4.40: Tadasana
Parte 4.41: Halasana
Parte 4.42: Mayurasana
Parte 4.43: Sarvangasana

15 jun 2012

Ashtanga Yoga práctica y filosofía. Los ocho miembros en la práctica de Vinyasa Yoga.


Texto extraído del libro "Ashtanga Yoga, practice and philosophy" de Gregor Maehle
Introducción

Durante un viaje de estudio al Ashtanga Yoga Research Institute en Mysore en 1996, le pregunté al maestro de Ashtanga K. Pattabhi Jois acerca de la importancia de diferentes Escrituras para el método de Ashtanga Vinyasa. Con las palabras “Este es el yoga de Patanjali”, él señaló que el texto de principal importancia para esta escuela era el Yoga Sutra compilado por el antiguo vidente Patanjali. Él dijo que era un texto difícil y que sólo el estudio sincero podría llevar a una comprensión. Él me instó a comprometerme diariamente con el estudio del Yoga Sutra por un largo tiempo. La combinación de estos estudios con la práctica diaria del Ashtanga Vinyasa me llevó a comprender finalmente que el Yoga Sutra y el método del vinyasa son en realidad dos lados de la misma moneda.

Aquel es el tema central de este libro. Para que la práctica de yoga sea exitosa, no puede haber separación entre la práctica y la filosofía. Es más, los nuevos enfoques de la práctica provinieron siempre de la filosofía, mientras que la práctica prepara al intelecto para la filosofía. De hecho, el Yoga Sutra sugiere que la investigación filosófica – svadhyaya, o vichara como la llama Shankara – es en sí misma una forma de práctica y un ingrediente esencial del camino hacia la libertad.

Este texto está dedicado a unir nuevamente estos dos aspectos y a restaurar lo que históricamente fue un sistema, que se perdió a través del tiempo.



El Redescubrimiento del Sistema de Ashtanga Vinyasa



La idea de que el Yoga Sutra y el sistema del vinyasa son dos lados de una moneda estuvo muy presente desde el comienzo del linaje contemporáneo del Ashtanga Yoga. K. Pattabhi Jois recibió el método de vinyasa de su maestro T. Krishnamacharya; el maestro de Krishnamacharya, Ramamohan Brahmachary, le ordenó buscar la última copia que quedaba de una Escritura difícil de localizar, el Yoga Korunta, que se creía que había sido compilado por el antiguo vidente Vamana.


Krishnamacharya

Según la biografía de Krishnamacharya, el Yoga Korunta, no contenía solamente el sistema de vinyasa, sino también el Yoga Sutra de Patanjali y su comentario, Yoga Bhasya, compilado por el Rishi [sabio] Vyasa. Estos estaban juntos en un volumen. De esto podemos ver que en la antigüedad lo que ahora se considera dos sistemas que comparten el mismo nombre – el Ashtanga Yoga de Patanjali y el Ashtanga Vinyasa del Rishi Vamana – eran de hecho uno.

Aquí vemos también la idea de que la filosofía yóguica se enseña junto con la práctica.

La práctica de asana (postura) sola supone un peligro. Según K. Pattabhi Jois, “Los métodos parciales del yoga fuera de tono con su propósito interno pueden fortalecer a los seis enemigos (deseo, ira, codicia, ilusión, encaprichamiento y envidia) alrededor del corazón. El sistema de Ashtanga completo practicado con devoción conduce a la libertad dentro del corazón de uno”.

Sin embargo, hoy, estamos en la situación en la cual por un lado existen estudiosos que intentan comprender el Yoga Sutra sin conocer sus prácticas, mientras que por otro lado existen muchos practicantes de Ashtanga Vinyasa que están establecidos en la práctica, pero que no conocen la filosofía de su sistema. Ambos aspectos practicados juntos harán la práctica fácil, porque sabemos a dónde conduce y cómo llegar hasta allí. Sin la práctica dedicada, la filosofía se puede convertir en mera teoría. Una vez establecidos en la práctica, interiorizaremos rápidamente la filosofía y lograremos el yoga superior.

La Relevancia del Ashtanga Yoga Hoy

Yo no afirmo aquí que el Vinyasa Yoga sea la única forma del Yoga de Patanjali. Eso sería absurdo. Sin embargo, es una de las representaciones más auténticas del Sutra de Patanjali que aún están vivas.

Este sistema es precioso – y relevante – hoy porque fue concebido por el antiguo vidente Vamana, el autor del Yoga Korunta, especialmente para las cabezas de familia (grihasta). Una cabeza de familia es alguien que tiene un trabajo y una familia, y vive y trabaja en la sociedad: como opuesto a un monje, un ermitaño o un asceta (sannyasi). Algunas formas de yoga están estructuradas para ermitaños que no tienen responsabilidades sociales y, por lo tanto, pueden comprometerse con técnicas de meditación todo el día.

Sin embargo, ser un ermitaño o un asceta nunca fue un requerimiento para el yoga. Como explica el Bhagavad Gita, “Uno que lleva a cabo externamente sus obligaciones sociales, pero internamente permanece libre es un yogui”. Si todos dejaran de realizar sus responsabilidades sociales,  el texto continúa, “este mundo estaría arruinado por motivos obvios”. Así, no necesitamos preocuparnos si la responsabilidad por otros nos distrae de dedicar más tiempo a nuestra práctica, ya que cumplir con las responsabilidades de uno es la práctica. Pero lo que es importante es cómo practicamos. ¿Cómo invertimos el precioso tiempo que podemos destinar a la práctica?

Cuando T. Krishnamacharya terminó su capacitación, su maestro, R. Brahmachary, le dijo que debería casarse, tener una familia y enseñar a sus conciudadanos. Esto sorprendió al joven hombre: estando tan bien capacitado, podría llegar a ser un gran erudito o el abad de un monasterio. Pero como maestro de yoga de sus conciudadanos, tendría un estatus social muy bajo.

Brahmachary le dijo a Krishnamacharya que estudiara el Yoga Korunta, ya que sabía que lo prepararía mejor para enseñarles a las cabezas de familia. El Vinyasa Yoga descripto en este texto era la forma ideal del Yoga de Patanjali para las cabezas de familia, ya que requería sólo alrededor de dos horas de práctica al día.
Los Ocho Miembros del Yoga y Cómo Funcionan Juntos

Según Patanjali, existen ocho miembros del yoga. Se puede comprender cómo funcionan en conjunto por la siguiente historia:

Había una vez una pareja que vivía feliz en un país que tenía un rey injusto. El rey se puso celoso de su felicidad y encarceló al hombre en una torre. Cuando su esposa llegó a la torre a la noche a reconfortarlo, el hombre le pidió que volviera a la noche siguiente con un hilo de seda largo, un hilo fuerte, una cuerda, una soga, un escarabajo y miel. Si bien la esposa estaba desconcertada por el pedido, regresó a la noche siguiente con todas las cosas. Su esposo le pidió que atara el hilo de seda al escarabajo y que untara la miel sobre sus antenas. Luego, debía colocar el escarabajo en la pared de la torre con su cabeza mirando hacia arriba. Al oler la miel, el escarabajo comenzó a trepar por la torre con la expectativa de encontrar más, arrastrando el hilo de seda. Cuando llegó arriba de la torre, el hombre agarró el hilo de seda y le pidió a su esposa que atara el hilo fuerte al otro extremo. Además, le pidió que atara la cuerda al otro extremo. Una vez que él tuvo la cuerda, el resto sucedió rápidamente. Con la soga atada a la cuerda, él aseguró un extremo de ella y, bajando, escapó hacia la libertad.

La pareja son, por supuesto, yoguis. La prisión en la torre representa la existencia condicionada. El hilo de seda simboliza la purificación del cuerpo a través del asana. El hilo fuerte representa el pranayama, la extensión del aliento, la cuerda simboliza la meditación y la soga representa el samadhi, el estado del ser puro – una vez que se tiene esta soga, es posible la libertad de la existencia condicionada.

Los ocho miembros del yoga de Patanjali se relacionan con la práctica del Ashtanga Vinyasa de este modo:

El primer miembro consiste en un conjunto de preceptos éticos que aseguran que el yogui interactúe de manera armoniosa con la comunidad que lo rodea. Los preceptos éticos son: no dañar a otros, ser sincero, no robar, tener sexo sólo con el cónyuge de uno y abstenerse de la codicia.

El segundo miembro consiste en observancias que aseguran que el cuerpo y la mente no se contaminen una vez que fueron purificados. La purificación en el yoga no tiene nada que ver con el puritanismo. Se refiere más bien a la “colorabilidad” del cuerpo y de la mente. La “colorabilidad” es la propensión del cuerpo/mente de asumir un condicionamiento o una marca del entorno. Las observancias son limpieza física y mental, contentamiento, simplicidad, estudio de los textos sagrados y aceptación de la existencia del Ser Supremo. Los primeros dos miembros se ponen en práctica inicialmente desde el exterior y forman una plataforma desde la cual se emprende la práctica. Una vez que nos establecemos en el yoga, se vuelven nuestra segunda naturaleza: surgen naturalmente.

Sri K Pattabhi Jois
El tercer miembro es asana. Al conocer la verdadera naturaleza de uno, se manifiestan muchos obstáculos en el cuerpo, por ejemplo, enfermedad, pereza y torpeza. El cuerpo influye profundamente y, si estuviera en una mala condición, afectaría al funcionamiento de la mente y el intelecto. A través de la práctica de las asanas del yoga, el cuerpo se hace “fuerte y ligero como el cuerpo de un león”, para citar a Shri K. Pattabhi Jois. Sólo entonces proporciona el vehículo ideal para el camino del yoga.

Como explica el Yoga Sutra, cada pensamiento, emoción y experiencia nos deja una huella subconsciente (samskara) en la mente. Estas huellas determinarán quiénes seremos en el futuro. De acuerdo con el Brhad Aranyaka Upanishad, mientras no se alcance la liberación, el alma, como una oruga que se arrastra desde una brizna de pasto a la siguiente, por la fuerza de sus impresiones en esta vida, localizará y atraerá a un nuevo cuerpo en una nueva vida.

Esto significa que el cuerpo que tenemos es nada sólo la acumulación de nuestros pensamientos, emociones y acciones pasados. Esto requiere ser comprendido y contemplado profundamente. Significa que el asana es el método que nos libera del condicionamiento pasado almacenado en el cuerpo hasta llegar al momento presente. Se debe notar que practicar sólo enérgicamente superpondrá una nueva capa de huellas subconscientes basadas en el sufrimiento y el dolor. También aumentará la identificación con el cuerpo. En yoga, la identificación con algo que es transitorio se denomina ignorancia (avidya).

Al principio, esto puede sonar bastante abstracto, pero todos los que vimos morir a un ser amado, recordaremos el discernimiento profundo que, una vez que se produce la muerte, el cuerpo luce como una cáscara vacía. Puesto que el cuerpo es nuestro vehículo y el depósito de nuestro pasado, necesitamos practicar asana hasta el punto en el cual nos sirve bien, mientras liberamos y soltamos el pasado que está almacenado en éste.

El yoga es el camino del medio entre dos extremos. Por un lado, podemos llegar al extremo de practicar fanáticamente y esforzarnos por un ideal, mientras negamos la realidad del momento presente. El problema aquí es que siempre nos identificamos sólo a nosotros mismos con lo que queremos ser en el futuro y no con lo que somos ahora. El otro extremo es defendido por algunas escuelas de psicoterapia que focalizan sobre los traumas pasados. Si hiciéramos esto, estos traumas podrían incrementar su control sobre nosotros, definiéndonos por las “cosas que emergen” y el “proceso que estamos experimentando”. El asana es una invitación a decir adiós a estos extremos y llegar a la verdad en el momento presente.

¿Cómo se manifiestan en el cuerpo las emociones, los pensamientos y las impresiones pasadas? Algunos estudiantes de yoga experimentan mucha ira al comenzar a flexionarse hacia adelante. Esto se debe a la ira pasada almacenada en los ligamentos. Si dejáramos ir conscientemente a la ira, la emoción desaparecería. Si no, saldrá a la superficie de alguna otra manera, posiblemente como un acto de agresión o una enfermedad crónica. Otros estudiantes sienten ganas de llorar después de una retroflexión intensa. El dolor emocional se acumula en el pecho, donde funciona como una coraza, endureciendo alrededor del corazón. Esta coraza se puede disolver en la retroflexión. Si soltáramos la coraza, resultará un sentimiento de alivio tremendo, acompañado a veces de llanto.

La rigidez extrema se puede relacionar con la rigidez mental o la incapacidad para dejarse llevar por situaciones desconocidas. La flexibilidad extrema se puede relacionar con la incapacidad para tomar una posición en la vida y poner límites. En este caso, la práctica de asana necesita basarse más en la fuerza, para crear un equilibrio y aprender a resistir el ser llevado por situaciones inapropiadas. El asana nos invita a reconocer el pasado y a dejarlo ir. Esto a su vez nos traerá al momento presente y nos permitirá soltar conceptos limitantes tales como quién pensamos que somos.

El cuarto miembro es pranayama. El prana es la fuerza vital, también referido como respiración interior; pranayama quiere decir extensión del prana. Los yoguis descubrieron que la oscilación del prana ocurre simultáneamente con los movimientos de la mente (chitta vrtti). La práctica del pranayama es el estudio y el ejercicio de la respiración hasta un punto en el cual se pacifica y no agita a la mente.

En el sistema de vinyasa, el pranayama se practica aplicando la respiración Ujjayi. La respiración se extiende a lo largo estrechando ligeramente la glotis. Aprendemos a dejar que el movimiento siga a la respiración, que finalmente conduce al cuerpo sin esfuerzo a subirse a las olas de la respiración. A estas alturas, no somos nosotros quienes movemos el cuerpo, sino más bien el poder del prana. Somos capaces de respirar en todas partes del cuerpo, lo cual es equivalente a esparcir el prana de manera uniforme totalmente. Esto es ayama – la extensión de la respiración.

El quinto miembro es pratyahara – la retracción de los sentidos. El Maitri Upanishad dice que, si uno se preocupa con los objetos de los sentidos, la mente se exacerba, lo cual conduce a la ilusión y el sufrimiento.# Sin embargo, si el combustible de los sentidos se retiene, la mente se reabsorbe en su fuente, el corazón. El “corazón” en yoga no es una metáfora para las emociones, sino para nuestro centro, que es la consciencia o el sí mismo.

En Vinyasa Yoga, la retracción de los sentidos se practica a través de drishti – el punto focal. En lugar de mirar alrededor al practicar asana, que lleva a los sentidos hacia afuera, permanecen internos llevando nuestra mirada hacia las localizaciones prescriptas. El sentido del oído se repliega escuchando el sonido de la respiración, que al mismo tiempo nos da información acerca de la calidad de la asana. Focalizando nuestra atención, desarrollamos lo que la filosofía tántrica llama el centro (madhya). 

Desarrollando el centro, la mente finalmente se suspende y el prana, que es una manifestación del aspecto femenino de la creación, la Diosa o Shakti, deja de oscilar. Entonces se reconoce el estado de la consciencia divina (bhairava).

El sexto miembro es dharana – concentración. Si has tratado de meditar en un espacio vacío entre dos pensamientos, sabrás que la mente tiene la tendencia a asirse al próximo pensamiento que surja. Puesto que los objetos tienen forma, y el sujeto que atestigua – la consciencia – es informe, tiende a ser pasado por alto por la mente. Se necesita mucha concentración para vigilar la consciencia cuando las distracciones están disponibles.

Entonces, la práctica de la concentración es un prerrequisito para la meditación propiamente dicha. El entrenamiento de la concentración nos permite mantenernos focalizados en cualquier objeto que se elija. En primer lugar, se seleccionan objetos simples, que a su vez nos preparan para el penúltimo “objeto”, la consciencia informe, que no es otra cosa que la consciencia pura.

La concentración en Vinyasa Yoga se practica centrándose en los bandhas. A nivel externo, el foco está en Mula y Uddiyana Bandha (los cierres pélvico y abdominal inferior), pero a nivel interno está sobre el vínculo del movimiento, la respiración y la consciencia (bandha = vínculo [o lazo]). Al llegar a este vínculo, tenemos que soltar el patrón de ondas cerebrales beta, que acompaña normalmente a la concentración. En cambio, necesitamos cambiar a un patrón alfa, que permite focos múltiples y lleva simultáneamente a la consciencia de todo, o a estar en este momento, que es la meditación.

El séptimo miembro es dhyana – meditación. Meditación significa descansar, sin influencias, entre los extremos de la mente y de pronto “ser” en lugar de “convertirse en”. La diferencia entre este miembro y el anterior es que en la concentración existe un esfuerzo de la consciencia para excluir a todo lo que no es relevante para nuestro objeto elegido. En la meditación, hay un flujo constante de impresiones del objeto y de la consciencia hacia el objeto, sin ningún esfuerzo de la voluntad. Los objetos típicos elegidos son el loto en el corazón, el sonido interior, la respiración, el sentido del yo, el proceso de percepción y el intelecto, la deidad de la meditación de uno (ishta devata) o el Ser Supremo.

En el Vinyasa Yoga, la meditación comienza cuando, más que hacer la práctica, estamos siendo hechos o movidos. En este momento, nos damos cuenta que, puesto que podemos observar el cuerpo, no somos el cuerpo, sino una entidad que atestigua. La práctica del vinyasa es el constante ir y venir de las posturas, el constante cambio de formas, a lo cual nos aferramos. Es en sí misma una meditación sobre la impermanencia. Cuando llegamos al punto de darnos cuenta que todo lo que conocimos hasta ahora – el mundo, el cuerpo, la mente y la práctica – está sujeto a un cambio constante, hemos llegado a la meditación sobre la inteligencia (buddhi).

Sin embargo, la meditación no ocurre solamente en dhyana, sino en todos los estadios de la práctica. De hecho, el sistema de Ashtanga Vinyasa es una meditación en movimiento. En primer lugar, meditamos sobre la posición del cuerpo en el espacio, que es asana. Luego, meditamos sobre la fuerza vital que mueve al cuerpo, que es pranayama. Luego, sobre los sentidos a través de drishti y escuchar la respiración, que es pratyahara. Meditar sobre el vínculo de todos los aspectos de la práctica es la concentración (dharana).

El octavo miembro, samadhi, es de dos tipos – con objeto y sin objeto. El samadhi con objeto es cuando la mente en un primer momento, como una piedra preciosa transparente, refleja fielmente lo que es dirigido y no produce sólo otra simulación de la realidad. En otras palabras, la mente se aclara hasta tal punto que no modifica la entrada sensorial en absoluto. Para experimentar esto, tenemos que “descondicionarnos” hasta soltar todos los programas limitantes y negativos del pasado. Patanjali dice, “La memoria se purifica como si se vaciara de su propia forma”. Luego, todo lo que puede ser conocido acerca de un objeto es conocido.

El samadhi sin objeto es la forma más alta del yoga. No depende de un objeto para su surgimiento, sino más bien es revelado el sujeto o la consciencia que atestigua, que es nuestra verdadera naturaleza. En este samadhi, se suspenden las olas del pensamiento, lo cual lleva al conocimiento de aquello que siempre estuvo allí: la consciencia o el sí mismo divino. Este estado final está más allá del alcance, más allá del hacer, más allá de la práctica. Es un estado del ser estático puro descripto por el término baivalya – un estado en el cual hay libertad e independencia total de cualquier simulación externa que fuera.

En las descripciones físicas del yoga, el samadhi se alcanza suspendiendo los extremos de la mente solar (pingala) y lunar (ida). Este estado surge cuando la respiración interior (prana) entra en el canal central (sushumma). Entonces, la realidad verdadera o profunda de pronto destella.

Por Qué Aún se Aplica Una Práctica Tradicional

Una vez un campesino le habló al sabio Ramakrishna así: “Yo soy un simple aldeano. Por favor, deme en una oración un método por el cual yo pueda obtener la felicidad”. La respuesta de Ramakrisna fue: “Acepta totalmente el hecho de que eres una máquina operada por Dios”. Se necesita comprender esto profundamente. El ego se produce a través de la creencia de que los individuos ejercitan el libre albedrío; y a su vez el ego produce sufrimiento. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna dice, “Todas las acciones son hechas en todos los casos por las gunas (cualidades) de la prakriti (naturaleza). Aquel cuya mente está engañada por el egoísmo piensa que es el hacedor.

Esto significa que el cosmos entero, incluyendo nuestro complejo cuerpo-mente, es una máquina inconsciente operada por Dios. Nuestro sí mismo, que es consciencia pura, es siempre inactivo. Meramente atestigua. Dejar de lado que nosotros somos quienes actuamos se repite en el Yoga Sutra por el uso de Patanjali del término kaivalya. Este estado final del yoga es la realización de la completa independencia de la consciencia. Puesto que es completamente independiente, no tiene manera de influenciar al mundo. Como un espejo que simplemente refleja, la consciencia nunca puede rechazar ni aferrarse a los objetos de su elección. Deja el sentido de agencia,# Krisna dice: “Sólo un tonto cree que es el hacedor”.

La renuncia de la ilusión del libre albedrío se refleja en el sistema de vinyasa por la aceptación del sistema original, como está expuesto por el Rishi Vamana. Por supuesto, es fácil inventar nuestra propia secuencia de asanas, y posiblemente resultará en éxito comercial y fama. Pero luego, corremos el riesgo de caer por el ego, que dice ‘yo soy el hacedor y el creador’. Somos sólo consciencia pura – el vidente, el testigo, el sí mismo – que, como dice el Samkhya Kanika,no juega una parte activa en este mundo.

Aquello no significa que no podamos adaptar la práctica por algún tiempo, si hubiera dificultades o se necesitara practicar yoga terapia. Necesitamos volver al sistema original siempre que fuera posible. El sistema del Rishi Vamana conduce a través de la estructura externa y la limitación a la libertad interior. Si practicáramos constantemente secuencias hechas por nosotros mismos, crearíamos limitación interior a través de la libertad exterior.

Los rishis de antaño no concebían las artes ni las ciencias antiguas por ensayo y error. El método que ellos empleaban era samyama, que combina concentración (dharana), meditación (dhyana) y absorción (samadhi). De esta manera, se puede obtener el conocimiento profundo de cómo son las cosas en realidad. Patanjali mismo explica en el Yoga Sutra cómo obtuvo su conocimiento. El conocimiento de la mente, él dice, se obtiene haciendo samyama en el corazón.

Él también explica cómo se puede comprender el cuerpo. El conocimiento médico, dice, se obtiene practicando samyama en el chakra del ombligo. Así llegó a ser la ciencia del Ayurveda. Se debería mencionar que Patanjali compiló el Charaka Samhita, un texto ayurvédico. Cuando estudiamos y practicamos hoy las ciencias antiguas, necesitamos hacerlo con un sentimiento de respeto y devoción.

Las enseñanzas de los maestros antiguos nunca se declararon inválidas. Sólo se acrecentaron siempre.