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17 oct 2013

El desarrollo de la consciencia. Por Swami Chidananda

Swami Chidananda en Ardha Matsyendrasana
Extracto del libro "Conversaciones con Yoguis" de Ramiro Calle.


Ramiro Calle: Como usted sabe, la psicología occidental distingue entre el subconsciente y la consciencia. La psicología hindú, por su parte, también observa estos dos estratos mentales, pero además señala un tercero, la supraconsciencia, y se interesa profundamente en él. ¿Podría ofrecerme su opinión sobre este estado superior que podemos denominar como superconsciencia o supraconsciencia?

Swami Chidananda: Existen, por supuesto, el subconsciente y el consciente en el ser humano; pero además también existe la supraconsciencia, que trasciende los límites de lo consciente. La supraconsciencia pertenece al individuo, es algo que está en él. La experiencia de los iluminados ha permitido saber con certeza que hay un plano de consciencia más allá de la consciencia ordinaria y el subconsciente. Ese plano de consciencia superior es eterno, inmutable e indestructible. Forma parte del ser humano; es decir,  es tan propio de él como su personalidad, su nombre, su edad y todos aquellos elementos que caracterizan al individuo. Este plano superior de consciencia, esta supraconsciencia, es libre, independiente de todo factor, no tiene forma, nombre, ni límite Es infinita y eterna. Es la consciencia imperecedera y cósmica; es el estado en el que el individuo se trasciende a sí mismo y adquiere ilimitada paz, la plenitud. El miedo deja de existir para la persona. Todo es serenidad, seguridad 

RC: La atención mental desempeña un destacado papel en el yoga. El practicante de yoga tiene que cultivar y desarrollar al máximo su atención. ¿Cómo desarrollar lo más eficazmente posible la atención mental?

SC: Hay que desarrollarla, por supuesto, es el estado de vigilia. Hay que aprender a mantener la mente canalizada en un punto, concentrada sobre un objeto con absoluta exclusión de todo lo demás. La canalización correcta de la mente se va consiguiendo mediante la práctica. Hay, asimismo, que poner el máximo de atención en todo aquello que se haga; hacerlo todo con verdadero interés y entusiasmo Así la atención mental se irá desarrollando gradualmente. 

RC: Las vasanas (tendencias mentales) y las impresiones del subconsciente en general perturban al individuo, influyen en su vida y en su forma de actuar, e incluso pueden determinarlo y esclavizarlo. ¿Cómo liberarse de esos elementos perturbadores?

SC: Las activa la extraversión mental, la disipación y la constante atención a todo aquello que los sentidos nos muestran. Para librarse de ellas hay que desapegarse de los sentidos, neutralizar su influencia, permanecer sereno, ignorar las percepciones sensoriales, sustraerse a los sentidos de los fenómenos. Mediante la educación mental y la disciplina de la mente se libera uno de esos elementos perturbadores. Es muy importante controlar el deseo, porque el deseo origina nuevos deseos Hay que hacerle comprender a la mente que los fenómenos externos no son importantes, hacerle cambiar de actitud, buscar la verdadera naturaleza y esencia de las cosas. La práctica de la concentración termina por destruir las latencias del subconsciente. Hay que olvidar las percepciones sensoriales; esforzarse porque nuestra mente obtenga una clara comprensión de que uno es un espíritu puro, eterno. Mediante el japa y la práctica constante, implacable y diaria, se consigue aniquilar las vasanas y las influencias nocivas del subconsciente. Hay que practicar incansablemente, sin desfallecer. 

RC: El yoga pretende que el practicante debe trascender el conocimiento intelectual, que es limitado y condicionante, y obtener el conocimiento superior o intuitivo, que es mucho más ampliio e independiente. ¿Cómo trascender el conocimiento intelectual y despertar el conocimiento intuitivo?

SC: Hay que apoyarse en la inteligencia primordial para avanzar más y más, gradualmente. Con la ayuda de la inteligencia se puede alcanzar la intuición, que es un estado supramental. La meditación profunda es el único medio y la llave que nos permite abrir la puerta que da acceso a la supramente; mediante ella se trasciende la inteligencia común y se establece uno en un estado supramental. 

RC: ¿Qué se exige para el perfeccionamiento de todas las facultades mentales y psicológicas?

SC: Pureza y parquedad en la comida. Los alimentos deben ser sáttvicos, es decir, puros. Control sensorial, moderación en todo, racional regulación de la vida sexual, neutralización de los estímulos externos. Cuando más se estimulan los sentidos, más estos nos dominan Y, en definitiva, para lograr ese perfeccionamiento al que usted se refiere, practicar yoga. 

RC: El samadhi o éxtasis yóguico representa una transformación profunda de la persona y produce cambios determinados y definidos. ¿Podría decirme qué cambios se originan en la consciencia y en la psiquis cuando se obtiene el samadhi?

SC: La consciencia, que en la persona común es limitada, se transforma en consciencia ilimitada, eterna, absoluta. El mundo desaparece como si formara parte de un sueño y se nos presenta como una película, como algo irreal. Desaparecen los pares de opuestos y se logra la estabilidad mental absoluta En la consciencia limitada y finita hay identificación con el cuerpo. En la consciencia ilimitada, total e infinita, hay una identificación con todo lo creado. Se trasciende la consciencia normal, limitada, y hay una identificación total con el universo. Cesa toda perturbación.  

31 may 2013

Y.S.I.4: Citta, identificación con la consciencia y con los objetos de los sentidos

Análisis de los Yoga Sutras
De "Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali" B K S Iyengar

Sutra I.4 : vrtti sarupyam itaratra

En otras ocasiones, el que ve se identifica con la consciencia fluctuante

vritti: comportamiento, fluctuación, modificación, función, estado mental
sarupyam: identificación, afinidad, cercanía, proximidad
itaratra: en otras ocasiones, en otros sitios

Cuando el que ve se identifica con la consciencia o con los objetos vistos, se une con ellos y olvida su grandeza.

La tendencia natural de la consciencia es a implicarse con el objeto visto, arrastrar al que ve hacia él, y hacer que éste se identifique con el objeto. El resultado es que el que ve es absorbido en el objeto. Este proceso se convierte en una semilla de diversificación de la inteligencia, y hace que el que ve olvide su propia y radiante percepción consciente. 

Cuando el alma no irradia su propia gloria es señal de que la facultad pensante se ha manifestado en lugar del alma. 

La impresión de los objetos es transmitida a citta a través de los sentidos de percepción. Citta absorbe estas impresiones sensoriales y queda teñido y modificado por ellas. Los objetos actúan como forraje para citta, que se alimenta, se ve atraído hacia ellos por su apetito. Citta se proyecta a sí mismo, tomando la forma de los objetos a fin de poseerlos. Así, la consciencia se ve envuelta en pensamientos del objeto, con el resultado de que alma queda oscurecida. De esta manera, citta se enturbia y provoca cambios en el comportamiento y el humor, al identificarse con las cosas vistas. 

Aunque en realidad citta es una entidad sin forma, puede resultar de ayuda visualizarla a fin de aprehender sus funciones y limitaciones. Imaginemos que es como una lente óptica, que en sí misma no contiene luz alguna, pero que se halla colocada directamente por encima de una fuente de pura luz, el alma. Una cara de la lente, la que mira al interior, hacia la luz, permanece clara. Normalmente, somos conscientes de esta faceta interna de citta sólo cuando nos habla con la voz de la consciencia. 

En la vida cotidiana somos mucho más conscientes de la cara superior de la lente, la que mira hacia afuera, hacia el mundo, al que está vinculada a través de los sentidos y la mente. Esta superficie sirve tanto como sentido y como contenido de la consciencia, junto con el ego y la inteligencia. Influida por los deseos y miedos de la turbulenta vida mundana, se empaña, tornándose opaca, incluso sucia y rayada, e impide que la luz del alma brille a través. Como carece de iluminación interior, busca con avidez las luces artificiales de la existencia condicionada. Toda la técnica del yoga, su práctica y control, tiene como objeto disociar la consciencia de su identificación con el mundo fenoménico, restringir los sentidos que la enmarañan, y limpiar y purificar la lente de citta, hasta que transmita total y únicamente la luz del alma. 

Otros sutras relacionados que tratan este tema:

Sutra II.20: drasta drsimatrah suddhah api pratyayanupasyah

El que ve es pura consciencia. Observa la naturaleza sin depender de ella. 

Este sutra para de la naturaleza del alma, al Testigo Supremo, al conocedor absoluto. Es la pura esencia de la consciencia más allá de las palabras. Aunque el alma es pura, tiende a observar a través de su agente, la inteligencia (buddhi), y a dejarse llevar por la influencia de la naturaleza, perdiendo su identidad. 

Atma, dras y drsimatrah son términos que hablan de la naturaleza innata del que ve, del alma (purusa). 

La inteligencia nubla la consciencia de tal manera que ésta llega a identificarse con el que ve y olvida el alma. Pero si la inteligencia puede mantener su poder de discernimiento, la consciencia también permanecerá incólume. Si la consciencia está clara, el que no se oscurece. 

La inteligencia, que pertenece a la naturaleza manifiesta, está en continuo cambio, a veces consciente y en otras inconsciente. Está sujeta a sattva, rajas y tamas, mientras que el que ve, purusa, se encuentra más allá, inmutable y siempre consciente. 

Sutra IV. 22: citeh apratisamkramayah tadakarapattau svabuddhisamvedanam

La consciencia distingue su propia percepción consciente e inteligencia cuando refleja e identifica su origen -el que ve, testigo inmutable-, y asume la forma de éste. 

A través de los logros de la consciencia pura llega el conocimiento del que ve, testigo inmutable, que sólo descansa en su propia inteligencia.

Cuando la consciencia deja de fluctuar, entonces surge su naturaleza pura para abarcarse a sí misma. La consciencia tiene dos facetas, una pura, divina e inmutable, y la otra voluble, efímera y exhibidora. No cuenta con luz propia, pero actúa como intermediaria o agente entre el que ve y los objetos vistos. Debido a la ignorancia, no se da cuenta de que está suplantando al que ve. Pero el que conoce los movimientos de la consciencia. 

Cuando deja de operar una faceta de la consciencia, finaliza su contacto con el mundo externo y deja de recoger impresiones. Entonces, la otra faceta se ve atraída hacia el que ve, y las dos se unen. La inteligencia y la consciencia se funden en su morada, el atman, y el alma se queda cara a cara consigo misma. 

Un espejo sucio oscurece el reflejo, un espejo limpio refleja los objetos con claridad. La consciencia iluminada se purifica y refleja los objetos exactamente tal cual son. El reflector se llama bimbapratibimba vada, o exposición de doble reflejo. No existe diferencia entre el objeto original y la imagen reflejada. El alma refleja el alma. Es la culminación del yoga. Citta se identifica con el que ve. Eso es svabuddhi samvedanam o comprensión intuitiva de la voz interior. 

Podemos observar un ejemplo cotidiano de nuestra consciencia asumiendo la cualidad absoluta y la forma del objeto percibido cuando miramos las llamas oscilantes de una hoguera, o las olas de mar, o el viento en la copa de los árboles. Nos sentimos totalmente absortos en la observación, sin pensamientos ni impaciencia, como si nosotros mismo fuésemos las olas sin fin, las llamas parpadeantes, o los árboles agitados por el viento.