Mostrando entradas con la etiqueta Vedanta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vedanta. Mostrar todas las entradas

15 abr 2015

La Filosofía Advaita de Sri Sankara

Extracto tomado del libro "All about Hinduism", escrito por Sri Swami Sivananda


Introducción


El primer exponente sistemático del Advaita es Gaudapada, que es el Parama-Gurú (preceptor del preceptor) de Sri Sankara. Govinda fue el discípulo de Gaudapada. Se convirtió en el preceptor de Sankara. Gaudapada ha dado la enseñanza central del Advaita Vedanta en su célebre Mandukya Karikas. Pero fue Sankara quien dio a luz la hermosa forma final de la filosofía Advaita, y le dio la perfección y el acabado final a la misma. Examine cuidadosamente los comentarios de Sri Sankara de los principales Upanishads, los Brahma Sutras y el Bhagavad Gita. Comprenderá claramente su filosofía Advaita. El comentario sobre el Vedanta Sutras de Sankara se conoce como Sariraka Bhashya.

Las enseñanzas de Sankara pueden resumirse en la mitad de un verso: "Brahma Satyam Jagan Mithya Jivo Brahmaiva Aparah Na — Brahman (lo Absoluto) es lo único real; este mundo es irreal; y el Jiva o alma individual no es diferente de Brahman." Esta es la quinta esencia de su filosofía.

El Advaita enseñado por Sri Sankara es riguroso y absoluto. De acuerdo con Sri Sankara, todo lo que es, es Brahman. Brahman Mismo es absolutamente homogéneo. Toda diferencia y pluralidad es ilusoria.

Brahman — el Uno sin segundo

El Atman es auto-evidente (Svatah-siddha). No está establecido por evidencias extrañas. No es posible negar el Atman, porque es la esencia misma de quien lo niega. El Atman es la base de todo tipo de conocimiento, suposiciones y evidencias. El Yo (Sí mismo) está dentro, está fuera; está delante, está detrás; está a la derecha, está a la izquierda; está arriba y está abajo.

Brahman no es un objeto, porque es Adrisya, más allá del alcance de los ojos. De ahí que los Upanishads declaran: "Neti Neti — ni esto, ni esto..." Esto no quiere decir que Brahman es un concepto negativo, o una abstracción metafísica, o una nulidad, o un vacío. No es otro. Es completo, infinito, inalterable, auto-existente, auto-satisfecho, auto-conocimiento y auto-felicidad. Es Svarupa, esencia. Es la esencia del conocedor. Es el Veedor (Drashta), el Testigo (Sakshi) Trascendente (Turiya) y Silencioso.

El Brahman Supremo de Sankara es impersonal, Nirguna (sin gunas o atributos), Nirakara (sin forma), Nirvisesha (sin características especiales), inmutable, eterno y Akarta (sin agente). Está por encima de todas las necesidades y deseos. Siempre es el Sujeto Atestiguador. Nunca puede ser un objeto porque está fuera del alcance de los sentidos. Brahman es no-dual, uno sin segundo. No hay otro a su lado. Está desprovisto de la diferencia, externa o interna. Brahman no puede ser descrito, porque la descripción implica distinción. Brahman no puede distinguirse de ningún otro. En Brahman, no existe la distinción de sustancia y atributo. Sat-Chit-Ananda constituyen la esencia misma o Svarupa de Brahman, y no sólo Sus atributos.

El Nirguna Brahman de Sankara es impersonal. Se convierte en un Dios personal o Saguna Brahman sólo a través de su asociación con Maya.

Saguna Brahman y Nirguna Brahman no son dos Brahmans diferentes. Nirguna Brahman no es la contraposición, la antítesis o el opuesto de Saguna Brahman. El mismo Nirguna Brahman aparece como Saguna Brahman para la piadosa adoración de los devotos. Es la misma Verdad desde dos puntos de vista diferentes. Nirguna Brahman es el Brahman superior, el Brahman desde el punto de vista trascendental (Paramarthika); Saguna Brahman es el Brahman inferior, el Brahman desde el punto de vista relativo (Vyavaharika).

El mundo — una realidad relativa

El mundo no es una ilusión, según Sankara. El mundo es relativamente real (Vyavaharika Satta), mientras que Brahman es absolutamente real (Paramarthika Satta). El mundo es el producto de Maya o Avidya. El Brahman inmutable aparece como el mundo cambiante por medio de Maya. Maya es un poder indescriptible misterioso del Señor, que oculta lo real y se manifiesta como lo irreal: Maya no es real, porque se desvanece cuando alcanzas el conocimiento del Eterno. Tampoco es irreal, porque existe hasta que el conocimiento amanece en ti. La superposición del mundo sobre Brahman es debido a Avidya o ignorancia.

La naturaleza del Jiva y los medios para Moksha

Para Sankara, el Jiva o alma individual es sólo relativamente real. Su individualidad dura sólo mientras está sujeto al irreal Upadhis o condiciones limitadoras debido a Avidya. El Jiva se identifica con el cuerpo, la mente y los sentidos, cuando es engañado por Avidya o ignorancia. Piensa, actúa y disfruta, debido a Avidya. En realidad no es diferente de Brahman o el Absoluto. Los Upanishads declaran enfáticamente: "Tat Tvam Asi — Tú eres Eso". Al igual que la burbuja se hace una con el océano cuando estalla, al igual que el pote de éter se hace uno con el éter universal cuando el pote se rompe, así también el Jiva o el yo empírico se hace uno con Brahman cuando obtiene el conocimiento de Brahman. Cuando el conocimiento amanece en él a través de la aniquilación de Avidya, se libera de su individualidad y de finitud y realiza su naturaleza esencial Satchidananda. Se funde en el océano de la bienaventuranza. El río de la vida se une al océano de la existencia. Esta es la Verdad.

La liberación del Samsara significa, según Sankara, la absoluta fusión del alma individual en Brahman debido al rechazo de la idea errónea de que el alma es distinta de Brahman. Según Sankara, Karma y Bhakti son medios para Jnana que es Moksha.

Vivarta Vada o la teoría de superposición

Para Sankara el mundo es sólo relativamente real (Vyavaharika Satta). Él defendía el Vivarta-Vada o la teoría de la apariencia o la superposición (Adhyasa). Así como la serpiente se superpone sobre la cuerda en el crepúsculo, este mundo y el cuerpo se superponen sobre Brahman o el Ser Supremo. Cuando tienes conocimiento de la cuerda, la ilusión de la serpiente en la cuerda se desvanecerá. Así mismo, cuando tienes conocimiento de Brahman o del Imperecedero, la ilusión del cuerpo y el mundo desaparecerá. En Vivarta-Vada, la causa produce el efecto sin experimentar ningún cambio en sí misma. La serpiente es sólo una apariencia de la cuerda. La cuerda no se ha transformado en una serpiente, como la leche en cuajada. Brahman es inmutable y eterno. Por lo tanto, no puede cambiarse a Sí mismo en el mundo. Brahman se convierte en la causa del mundo a través de Maya, que es Su inescrutable poder misterio o Sakti.

Cuando llegas a saber que es sólo una cuerda, el miedo desaparece. No huyes de él. Así mismo, cuando te das cuenta del eterno Brahman inmutable, no eres afectado por los fenómenos o los nombres y las formas de este mundo. Cuando Avidya o el velo de la ignorancia es destruido por medio del conocimiento del Eterno, cuando Mithya Jnana o falso conocimiento es eliminado por el conocimiento real del Imperecedero o la Realidad viva, brillas en tu verdadero, prístino esplendor y gloria divinos.

El Advaita — Una filosofía sin parangón

La filosofía Advaita de Sri Sankaracharya es noble, sublime y única. Es un sistema de filosofía audaz y de sutileza lógica. Es sumamente interesante, estimulante y enriquecedora. Ninguna otra filosofía puede permanecer ante ella en audacia, profundidad y pensamiento sutil. La filosofía de Sankara es completa y perfecta.

Sri Sankara fue un genio poderoso y maravilloso. Era un maestro de la lógica; un pensador profundo de primera fila. Fue un sabio de la más alta realización. Era un Avatar del Señor Shiva. Su filosofía ha traído consuelo, paz e iluminación a innumerables personas en Oriente y Occidente. Los pensadores occidentales inclinan sus cabezas a los pies de loto de Sri Sankara. Su filosofía ha aliviado las penas y aflicciones de las personas más desamparadas, y ha traído esperanza, alegría, sabiduría, perfección, libertad y tranquilidad a muchos. Su sistema filosófico se ha ganado la admiración del mundo entero.

8 nov 2014

Sivapancaksaram. Sri Sankaracharya

Traducción y comentarios por Raphael de su libro "Sankara, la esencia del Vedanta"

Sivapañcaksaram

La Quíntuple Realización de Siva


1. Yo no soy el cuerpo, ni los sentidos [ni] la mente [empírica], no soy el sentido del yo, ni el conjunto de las energías vitales ni tampoco el intelecto. Estoy muy lejos de identificarme con mujeres, descendencia, posesiones y riquezas de distinta índole. Yo soy el Sí mismo íntimo, el testigo eterno: ¡Yo soy Siva!

Como en otras ocasiones, Samkara presenta en este verso una síntesis de lo que es la separación del plano empírico: el ser que toma conciencia de Sí mismo como atman no puede seguir identificándose con el propio vehículo psicofísico ni con aquello que le pertenece o que tiene alguna relación con ello. Incluso el intelecto (buddhi), aunque represente un vehículo relativamente puro e idóneo para recibir el conocimiento, debe dejarse de lado porque ni siquiera ello constituye la propia verdadera naturaleza.

Todo, por lo tanto, puede y debe ser rechazado con conocimiento de causa, pero no así el Testigo, el Espectador impasible e independiente de todo, quien todo lo observa, abarca y comprende, y al mismo tiempo trasciende, en cuanto que es pura Conciencia idéntica a Sí mismo y existente de por sí.



2. Así como una cuerda puede parecer una serpiente por ignorancia de [su naturaleza de] cuerda, de la misma manera el atman aparece como jiva, debido a la ignorancia acerca de la naturaleza propia del atman. Sin embargo, cuando se corrige el error al afirmar [la naturaleza de ilusión de la serpiente], entonces se reconoce que se trata de una cuerda. Así, cuando se ha dicho que Yo no poseo cuerpo, [comprendo que] no soy un jiva, sino [el Sí mismo]: ¡Yo soy Siva!

La doctrina de Samkara también se conoce como mayavada es decir la doctrina de la maya la cual no niega totalmente la existencia del mundo, sino que le confiere el sitio que le corresponde en el orden de las cosas, es decir, el de una existencia relativa y no absoluta. El ser humano, víctima de su ignorancia, atribuye un carácter absoluto, por tanto verdadero, a aquello que sólo es relativo; confunde así el no-ser con el Ser, lo no-real con lo Real o, como dice Samkara la cuerda con una serpiente. De ahí el origen de su condición conflictiva e incompleta, destinada a permanecer así, cualquiera que sea la situación exterior creada. De todos modos, un ente relativo, en cuanto que tal, no es la nada y no puede estar rodeado por el vacío. El ser, en el fondo, teme la vacuidad porque inconscientemente sabe que si ésa fuera su naturaleza, es decir, la de vacuidad, él mismo vería anularse toda posibilidad de experiencia y subsistencia, con lo cual desaparecería hasta su razón de ser.

Lo que es vacuidad, en cambio, es su propia proyección, la superestructura creada individualmente y mantenida por la imaginación, el deseo, la voluntad de... ser. Pero es obvio que todo eso, aunque inconsistente, sin embargo no podría mantenerse si llegase a faltarle el soporte, si, en otros términos, no existiera (a priori, a latere y a posteriori) un algo que permanece idéntico a sí mismo, independientemente de lo que se alterna en el escenario de la existencia individual, colectiva y, digamos sin más, universal. Este algo es... Él mismo, pero no ya como individuo, sino más como Sí mismo, o bien como pura Conciencia sin dualidad. La Conciencia es uno sin segundo porque tal es su naturaleza: la dualidad y la unidad son siempre objeto para el Testigo. Por lo tanto, es por ignorancia por lo que, olvidando ser el Sí mismo absoluto, se le auto-identifica (gracias a un simple reflejo de esa Conciencia) y emerge como auto-conciencia, es decir como individualidad, o sea como entidad infinitesimal contrapuesta a la totalidad y en apariencia separada de la misma: en otras palabras,parece la serpiente.

Sin embargo, igual que con una palabra basta para hacer entender al caminante que la serpiente es en realidad una cuerda, lo mismo sucede con el hombre, cuando subsisten en él la cualificación y aspiración necesarias; y basta con que escuche la Instrucción para que despierte al conocimiento íntimo y profundo de ser el Sí mismo. Cuando el discípulo aprenda a no ser cuerpo, a no tener padres, mujer, hijos, bienes ni maestros o discípulos, cuando aprenda a no estar verdaderamente inmerso en el curso de los acontecimientos sino a ser Testigo de los mismos, su auto-conciencia se auto-reconocerá espontáneamente más allá de todo aquello que es devenir-relativo-apariencia, disolviéndose en el Siva absoluto.



3. En verdad, todo ese [universo], que no es verdad absoluta, aparece en el Sí mismo —cuya naturaleza es realidad, conocimiento y beatitud—, mediante una ilusión. Sin embargo, es tan real como la imagen de un sueño nacida de la ilusión producida por el sueño. [En cambio] puro, pleno, eterno y único: ¡Yo soy Siva!

El sueño es la sede natural de los sueños y de la efímera experiencia que la persona cree tener. El universo onírico está totalmente contenido en la mente del durmiente, de la cual brota y en la cual se reabsorbe, y el soñador, sea cual sea el contenido de sus sueños, no saca realmente ninguna experiencia de ello, fuera de alguna alegría o sufrimiento durante el sueño mismo, dada precisamente la irrealidad de tales imágenes. Diremos que no solamente el objeto del sueño es una proyección, sino también el propio sujeto, así como el nexo que los une. Cierto es, en cambio, que el sueño (o el pensamiento en general) necesita una conciencia y resulta obvio que ésta debe ser rigurosamenteunitaria (es decir sin interrupciones ni falta de homogeneidad de cualquier tipo que, formando una variación, se manifestase como entidad distinta), incluyendo una multiplicidad de entes y relaciones y constituyendo su sustrato. Por tanto, el sueño individual se proyecta en el seno de una conciencia individualizada.

Lo mismo ocurre en la manifestación del universo. El universo es el "sueño" cósmico que se proyecta en el seno de la auto-conciencia ishvárica inmersa en el sueño de maya: su multiplicidad mana de la unidad de la auto-conciencia del Ser universal, del cual cada jiva representa un momento consciente-existencial. El propio devenir es tal en cuanto expresa de forma analítica el infinito contenido sintéticamente en lo unitario: es la multiplicidad interpretada individualmente en la unidad.

Pero más allá del individuo y del universo, de la multiplicidad y de la unidad, de la conciencia dual objetivada y de la auto-conciencia subjetiva (individual y universal) está la pura Conciencia no-dual del Sí mismo. Según la expresión de Platón, más allá del "Uno y de los muchos" (devenir), del "Uno-muchos" (Ser) hay el Uno-Uno que representa el fundamento metafísico del Ser y del no-ser.



4. Yo no tengo nacimiento, ni crecimiento, ni tampoco muerte. Todo aquello que es cualidad pertenece a la prakriti y, por lo tanto, se dice que [sólo] le atañe al cuerpo. De la misma manera, también la función de agente, que se refiere sólo al sentido del yo y no Me pertenece en absoluto, en cuanto soy el Sí mismo que es pura Conciencia: ¡Yo soy Siva!

El Ser está más allá del devenir y de sus fases. El nacimiento, el crecimiento y la muerte tienen que ver con la forma-apariencia, el fenómeno y el propio universo, pero no con el Sí mismo eterno e inmutable. Observamos las cosas porque somos distintos de las cosas, conocemos su variación porque somos Invariabilidad. Los atributos pertenecen a lo cualificado y las funciones conciernen a lo determinado. Cualificación y determinación presuponen una relatividad, por tanto una perfección, que podemos advertir y que aparece como objeto: reconocemos la cualificación como objeto porque nosotros mismos somos el No-cualificado. Podemos conocer cualquier objetividad porque nuestra naturaleza es la del Sujeto por excelencia, sin ningún límite ni segundo, nunca objetivable pero siempre auto-presente en conocimiento de causa.



5. Por lo tanto, no existe ningún otro universo que sea independiente de Mí; la objetividad [aparece como] externa [y ésta] parece real pero sólo es una proyección de la maya que, tal como la imagen que se recibe en el espejo, se manifiesta dentro de Mí, que soy pura No-dualidad: ¡Yo soy Siva!

Como el mundo del sueño (o del pensamiento) es interno a la mente individual del soñador, así el universo es interno a la Mente cósmica. Sólo nos aparece como externo si lo observamos partiendo de la perspectiva individual, pero apenas abandonamos esta posición arbitraria y limitada, entendemos que la totalidad, manifiesta o no, realizada o no, está contenida en nuestro propio Conocimiento (que de hecho puede conocerlo todo) en cuanto que posibilidad. El universo es una posibilidad, una virtualidad, por tanto una simple irrealidad si se lo considera desde el punto de vista del Sí mismo absoluto y real. Lo posible desaparece en presencia de lo Real; lo real y lo irreal no pueden coexistir si no es conceptualmente. Lo irreal, en tanto que devenir y por lo tanto no-ser, no puede existir en sí mismo ni existir en cualquier modalidad real junto con el Ser. Dos realidades absolutas no pueden existir porque se anulan respectivamente. Lo irreal es reabsorbido por lo Real como posibilidad, de la misma manera que en la Conciencia sin segundo se reabsorbe toda conciencia unitaria subjetiva y toda conciencia dual objetiva.

Cuando entendemos que una única Conciencia invade y sustenta el sujeto y el objeto de cualquier posible relación, uno no puede no volver a identificarse inmediatamente con aquella mismísima Conciencia, carente de cualquier tipo de límite y de identificación; en otras palabras, se han disueltoen aquel Infinito que, como Siva, ha reabsorbido en Sí mismo todo lo unitario y todo lo finito-indefinido, en aquella No-dualidad que, como Auto-identidad absoluta, es susceptible de comprender cualquier unidad y cualquier dualidad. Entonces, y sólo entonces, nuestra plena naturaleza de Sí mismo aparecerá como clara e inconfundible evidencia.

Fuente: http://www.advaitainfo.com/

25 ene 2014

Ashtavakra Gita: El canto del Ser. Parte I, cap. I-XII

El Ashtavakra Gita es una antigua escritura de la tradición Advaita Vedanta, la escuela no-dualista difundida por Shankara en el siglo VII,  de gran importancia filosófica y espiritual. Se explican las enseñanzas sobre la naturaleza del alma, la realidad y la esclavitud, en un diálogo entre el Maestro Ashtavakra y su discípulo Janaka.       Parte II, cap. XIII- XX

CAPÍTULO I
SOBRE EL SER COMO TESTIGO OBSERVADOR DE TODO

Janaka dijo:

1. ¿Cómo se adquiere la sabiduría, cómo nos aseguramos el renunciamiento? Por favor dímelo ¡Oh maestro!.                                                                                                                

Ashtavakra respondió:

2. Hijo mío, si deseas la liberación, debes rehuir los objetos de los sentidos como si fueran veneno, y buscar como agua de vida la caridad, la rectitud, la misericordia, el contentamiento y la verdad.

3. Tú no eres tierra, tú no eres agua ni fuego, aire ni éter. Sabe que eres el Yo supremo, y que la naturaleza de tu emancipación es el Yo y el testigo.

4. Si puedes reposar en la conciencia, habiéndote separado del cuerpo, en ese mismo momento alcanzarás la felicidad, el contento de la paz y la libertad de las cadenas.

5. Tú no perteneces a la casta brahmánica ni a ninguna otra; de ninguna orden formas parte; objeto no eres de la percepción sensual. Por completo desapegado, sin forma, tú eres el que todo lo ve: ¡sé, por ello, feliz!

6. Bien y mal, placer y dolor en la mente están, no en ti ¡oh Señor! Ni el que hace ni el que goza eres tú. En verdad, tú reinas para siempre en libertad.

7. Tú, el que todo lo ve, en verdad moras libremente. La única cadena que te ata es esta: que percibes al Ser de forma diferenciada.

8. Mordido por la gran serpiente negra de la vanidad, piensas: "Yo soy el que obra"; al beber el antídoto de la fe y pensar: "Yo no soy el que obra", serás feliz.

9. Piensa: "Soy la pura inteligencia"; y con este fuego de la fe, quema la densa selva de la ignorancia; al liberarte del dolor, serás feliz.

10. Aquello donde el universo parece existir como la serpiente en la cuerda, es la Dicha, la Dicha Suprema; tú, al ser esa conciencia, serás feliz.

11. Quien se imagina prisionero, en verdad está aprisionado; quien se imagina libre, en verdad no sufre
cárcel.

12. El Yo es el testigo, el que todo lo impregna; el cabal, el libre, el único; inteligencia desprovista de acción, de apego, de deseo, mora siempre en paz. La ilusión hace que Él parezca pertenecer al mundo.

13. Aprende a entender tu Yo como la eterna Inteligencia, el Uno sin segundo, una vez abandonada la ilusión de que tu ser es un reflejo del Yo, y que las condiciones externas o las condiciones internas lo rozan.

14. Largo tiempo, hijo mío, has estado sujeto por el lazo de pensar: "Yo soy el cuerpo". Corta el lazo de esta ilusión con la espada de la sabiduría que dice: "Soy el conocimiento", y serás feliz.

15. Desapegado, inmóvil, autoiluminado, sin mácula, tal eres tú. En verdad, ésta es la única cadena que debes cargar en tu búsqueda del conocimiento.

16. Tú todo lo impregnas; en verdad, todo en ti se entrelaza. Tú eres la Conciencia Pura. Que tu ánimo no decaiga.

17. Autogobernado, libre de máculas, siempre cabal, así eres tú, en la impasible felicidad interior. De insondable inteligencia, sin agitaciones, imperturbable, tal eres tú. Debes, para ello, tener tan sólo tu mente dirigida a la conciencia.

18. Sabe que cuanto tiene forma es falso, que lo sin forma es lo único permanente. En verdad, con esta enseñanza no hay posibilidad de renacer.

19. Al igual que una imagen en el espejo no es distinta al objeto que refleja, así el Alma, el Señor del Cuerpo, es el mismo adentro y afuera.

20. Al igual que el espacio que todo lo penetra es el mismo, dentro y fuera de una vasija, así es el Eterno, el Uno que mora en todos los seres.

CAPÍTULO II

SOBRE EL GOZO EN EL SER

El discípulo dice:

1. ¡Ah! Inmaculado, pacífico soy, el Yo de inteligencia que trasciende la materia. Hasta ahora he sido burlado por la ilusión de los fenómenos.

2. Al igual que ilumino este cuerpo, así ilumino el universo. Por ello, mío es el universo entero, o nada es mío.

3. Puesto que he renunciado al mundo y al cuerpo, de algún modo percibo ahora al Yo supremo, mediante la sabiduría adquirida, merced a las enseñanzas del Maestro.

4. Al igual que las olas, la espuma y las burbujas nada son sino el agua de la que provienen, así ocurre con el mundo emanado del Yo supremo: nada es sino el Yo supremo.

5. Al igual que el azúcar impregna el jugo de la caña y la dulzura impregna el azúcar, así ocurre con el mundo que me ilusiona, en tanto Yo impregno el mundo.

6. El mundo parece existir porque se ignora el Yo. El conocimiento del Yo hace que no resulte real. La serpiente parece existir porque se ignora que es una cuerda; al percibirse la cuerda como tal, la serpiente cesa de existir.

7. La luz es mi más profunda naturaleza; nada soy, sino luz. Al iluminarse el mundo, soy Yo que lo ilumino.

8. ¡Ah! El mundo me envuelve en su ilusión, y existe en mí merced a la ignorancia, como la plata en la madreperla, la serpiente en la cuerda y el agua del espejismo a la luz del sol.

9. El mundo que de mí ha emanado en mí se resuelve, como la vasija en el barro, la ola en el océano y el brazalete en el oro de que está compuesto.

10. ¡Ah! ¡De maravilla soy! A mi propio Yo reverencio, que no conoce la decrepitud, y que sobrevive a la destrucción del mundo entero, desde Brahma hasta una hoja de hierba.

11. ¡A! De maravilla soy! Ante mi propio Yo me inclino, que sigue siendo Uno, aún unido a un cuerpo; que de ninguna parte viene, a ninguna parte va, y todo lo impregna.

12. ¡Ah! ¡De maravilla soy! A mi propio Yo reverencio. Nadie en sabiduría me supera a mí, que sin ser rozado por el cuerpo, llevo no obstante al mundo en mí, para siempre.

13. ¡Ah! ¡De maravilla soy! A mi propio Yo saludo, al que nada de aquí le pertenece, aun cuando le
pertenezca cuanto se halle dentro del alcance del discurso y el pensamiento.

14. El conocimiento, el conocedor y lo conocido, en realidad no existen. Eso, en lo cual estas tres cosas parecen existir en razón de la ignorancia, Eso soy Yo, el inmaculado.

15. ¡Oh! El pesar clava sus raíces en la dualidad. Ninguna cura existe para ello, excepto el comprender que soy la Dicha, la Inteligencia y la Pureza.

16. Tan sólo el conocimiento Soy; a mi propio Yo le he puesto límites en razón de la ignorancia. He reflexionado constantemente y el descanso hallé en Eso, que está más allá de la mente.

17. La libertad y las cadenas ya no son mías. La ilusión incesante se ha desvanecido. ¡Ah! el mundo se halla en mí, o en verdad en mí no está.

18. El mundo y el cuerpo nada son: esto he descubierto. El Yo es la Pura Conciencia misma. ¿Por qué, entonces, el uno se superpondría a la otra?

19. Cuerpo, infierno y cielo, libertad, esclavitud y miedo, todas éstas son meras imaginaciones. ¿Qué debería hacer Yo, cuya naturaleza es la Conciencia?

20. ¡Ah! A mí, que no veo ninguna dualidad, aun en una multitud, a mí, que me está reservado un bosque, ¿a qué me he de adherir?

21. No soy el cuerpo, ni el cuerpo es mío. El yo individual no soy, soy la Conciencia. En verdad, tal es mi esclavitud: estar adherido a la existencia personificada.

22. Ah! En Mí, el océano ilimitado, al levantarse el viento de la muerte, forma olas que toman la apariencia de innumerables mundos de figura diversa.

23. Al cesar el viento de la muerte, la barca del infortunado mercader, el yo personificado, se desvanece en Mí, el gran océano insondable.

24. En mí, el gran océano insondable, las olas de los diversos yoes particularizados se elevan, golpean entre sí, juegan y desaparecen de modo magnífico.

CAPÍTULO III

SOBRE LA PRESENCIA DEL SER EN TODO Y TODO EN EL SER

1. Al saber que tu Yo es el Yo único e indestructible, ¿cómo puedes tú, un sabio,  un conocedor del Yo, continuar en la búsqueda de riquezas?

2. ¡Discípulo mío! el apego a los objetos, que son por esencia ilusorios, surge por la ignorancia del Yo, al igual que el deseo; así como el confundir un trozo de madreperla con la plata, surge por el desconocimiento de la madreperla.

3. Puesto que sabes que eres Aquello en que el mundo parece existir como las olas en el océano, ¿por qué corres como un desvalido?

4. Puesto que sabes que el Yo es la Pura Conciencia y Belleza, ¿por qué eres esclavo de la codicia y la impureza?

5. De maravilla es que, aun en el sabio que ve el Yo en todos los seres y a todos los seres en el Yo, perdure todavía el sentido de "lo mío".

6. De maravilla es que, aún quien habita en la unidad suprema y tiene el designio de la liberación, perdure en la sujeción al deseo y en la agitación por los deleites sensuales.

7. Al conocer la naturaleza del gran enemigo de la sabiduría, ¿cómo puede el sabio, que ve aproximarse su fin, abrigar afecto por los objetos sensuales?

8. ¡De maravilla es que, hasta aquel que no siente apego por los objetos de este mundo o el otro, que discierne entre lo eterno y lo no-eterno, que está empeñado en la emancipación, siente temor por esa misma emancipación!

9. Alabado o denigrado, el sabio de mente dominada, ve sólo el yo y por nada siente ira o agrado.

10. Al ver su propio cuerpo moverse como si fuera ajeno, ¿como podría esa gran alma estar perturbada por el elogio o la censura?

11. Al ver el mundo como una ilusión, cesada toda curiosidad, ¿cómo habrá de temer nada el hombre de mente dominada, aún la proximidad de la muerte?

12. Esa grande alma cuya mente está desprovista de deseo, aún por lo que está más allá del deseo, que encuentra la paz en la autocomprensión, ¿tiene algo con que pueda comparársele?

13. El hombre de mente fuerte, sabedor de que lo visible es por esencia una mera nada, no ve nada que deba alcanzarse ni nada que deba evitarse.

14. El que se ha quitado toda impureza interna, que libre está de cualquier idea de diversidad, y se ha elevado por sobre la esperanza, el uso de los objetos sucediéndose en su curso natural, no le depara placer ni dolor.


CAPÍTULO IV

SOBRE LA GLORIA DE LA AUTOREALIZACIÓN

1. ¡Oh alegría! La comparación no cabe entre el sabio que conoce su Yo y transita el mundo de los sentidos, y las bestias de carga que, uncidas, están al yugo del mundo.

2. ¡Oh alegría! El asceta que mora donde Indra y los demás Dioses desearon en vano, no ostenta soberbia alguna.

3. Bien y mal no rozan el Yo interior de quien Aquello conoce. El espacio, aunque parece estar cubierto por el humo, en verdad ni siquiera es tocado por aquel.

4. El hombre de grande alma sabe que todo esto es sólo el Yo; ¿habrá entonces quien pueda prohibirle moverse como desee?

5. En el mundo compuesto de las cuatro clases de criaturas, desde Brahma hasta una hoja de hierba, el que conoce el Yo es el único que tiene la fuerza de renunciar al placer y el dolor.

6. El liberado, el que conoce su propio Yo, emancipado está de la dualidad, como el Señor del Mundo. Tal como conoce, obra. Alguien semejante no sufre los embates del miedo por parte alguna.

CAPÍTULO V

LOS CUATRO MODOS DE ABSORCIÓN EN EL SER

El maestro dice:

1. No te apegues a nada que llames tuyo; puro eres, ¿a qué anhelas renunciar? Al disolver el agregado corporal en el Ser, has de encontrar la absorción en tu propio Yo.

2. El mundo surge en ti como las burbujas en el océano. Así, al saber que el Ser es Uno, has de encontrar la absorción en tu propio Yo.

3. El mundo, aunque presente a los sentidos, en realidad no está en ti, el Puro. Se halla como la serpiente en la cuerda. Por ello has de encontrar la absorción en tu propio Yo.

4. Idéntico en el placer y el dolor, cabal, parejo en la esperanza y la decepción, imperturbable ante la vida y la muerte, has de encontrar la absorción en tu propio Yo.  

CAPÍTULO VI

EN REALIDAD, NO HAY EMANCIPACIÓN NI ABSORCIÓN EN EL YO

1. Tal como el espacio ilimitado soy, igual a una vasija este mundo es, forjado en la materia. Este es el conocimiento. No existe el apego, la renuncia ni la absorción.

2. Soy el gran océano donde el mundo es una ola. Este es el conocimiento. No existe el apego, la renuncia, ni la absorción.

3. Soy esa madreperla sobre la que se superpone este mundo cual si fuera plata. Este es el conocimiento. No existe el apego, la renuncia ni la absorción.

4. Estoy en todos los seres y todos los seres están en mí. Este es el conocimiento. No existe el apego, la renuncia ni la absorción.

CAPÍTULO VII

COMPRENSIÓN DEL YO EN LA VIDA MUNDANAL

1. En Mí, el océano ilimitado, la barca del mundo se agita de uno a otro lado, impelida por el viento de la muerte, mas eso no Me afecta.

2. En mí, el océano ilimitado, la obra del mundo se yergue y desvanece, mas eso no aumenta ni disminuye mi caudal.

3. En Mí, el océano ilimitado, el mundo, tan sólo se superpone. En extremo calmo, sin forma Soy; así he de permanecer.

4. El Yo no está en lo visible, ni lo visible en lo que es ilimitado y sin mácula.

5. ¡ Ah! La  Inteligencia  misma soy. El mundo  es el espectáculo de un mago ¿Cómo se puede,  entonces, abrigar ideas de aceptación o de renuncia?

CAPÍTULO VIII

LA NATURALEZA DE LA LIBERACIÓN Y DE LA ESCLAVITUD

1. Esto es la esclavitud: la mente que todo lo desea, que por todo se aflige, que se aferra a todo, que de todo se apodera, que se siente desdichada por todo, y por todo siente ira.

2. Esto es la liberación: la mente que nada desea, que por nada se aflige, que no se aferra a nada, que de nada se apodera, que por nada se siente desdichada, ni dichosa ante nada.

3. Esto es la esclavitud: la mente que se apega a la condición que fuere. Esto es la liberación: la mente que no se apega a ninguna condición, sea la que fuere.

4. Donde no hay ego reina la liberación; donde hay ego, la esclavitud reina. En posesión de este conocimiento, no tomes ni evites nada de la vida.

CAPÍTULO IX

VERSOS SOBRE LA IMPASIBILIDAD

1. Las cosas obradas y no obradas, y los pares de opuestos, ¿cuándo alcanzan el reposo y para qué? En posesión de este conocimiento, aun cuando en este mundo permanezcas, a través de la impasibilidad, emprende el renunciamiento y libérate de los votos.

2. ¿Quién, hijo mío, es el afortunado que, de puro mirar el espectáculo del mundo, ha hecho que el anhelo vital, el amor por el gozo y la sed de conocimiento alcancen el reposo?

3. Impermanente es todo esto, socavado por la triple miseria, carente de esencia, cargado de máculas, apto para ser desechado.

4. ¿Qué  es  el  tiempo, qué  la  edad, cuándo  los  opuestos  no  existen para el hombre? No prestándoles atención, haciendo lo que surge en el momento, el hombre logra la perfección.

5. Múltiples son las doctrinas de los grandes sabios, y también las de santos y ascetas. Una vez que las ha comprendido, llegando a la impasibilidad, ¿qué hombre no alcanzará la paz?

6. El que ha obtenido la comprensión completa de la Esencia Consciente mediante la práctica de la impasibilidad y la ecuanimidad, siendo un maestro excelente, se transforma en un sabio del mundo.

7. Tan pronto veas que las modificaciones de los elementos nada son en verdad, sino únicamente elementos básicos, en ese mismo instante, liberado de la esclavitud, morarás en tu propia naturaleza.

8. El mundo nada es, sino impresiones mentales: dispérsalas. La renuncia a aquél precede a la renuncia a éstas. Puesto que tu condición es el ahora, aquí permanece.

CAPÍTULO X

VERSOS SOBRE LA QUIETUD

1. Una vez dejado de lado el deseo, el enemigo, el funesto deseo  de  riquezas y  también el deber, causa de ambos, deja de lado el apego y muéstrate indiferente ante todo.

2. Sabe que amigos, tierras, bienes, esposas y riquezas nada son sino imágenes de sueño o espectáculos de un mago cuya duración no excede los tres o cinco días.

3. Sabe que el mundo existe cuando hay deseo. Aplícate al firme no-apego, y así, al verte libre del deseo, serás feliz.

4. La esclavitud es el deseo, su destrucción la libertad. El no-apego a lo visible conduce gradualmente a la dicha que sigue a la comprensión del Yo.

5. Tú eres Uno, Inteligente y Puro; el mundo está desprovisto de inteligencia y es falso. La ignorancia misma nada es; ¿qué puede significar para ti la sed de conocimiento?

6. Reinos, hijos, esposas, cuerpos y placeres, todo has ido perdiendo, nacimiento tras nacimiento, aun cuando a ellos te apegabas.

7. Cesa ya, entonces, el amor por las riquezas, el deseo y aún las buenas obras. En ninguna de ellas la mente encuentra reposo en la selva del mundo.

8. ¿Durante cuántas encarnaciones te arrebató la acción en cuerpo, mente y palabra, acabando todo en molestia y confusión? Cesa entonces ahora de obrar.

CAPÍTULO XI

VERSOS SOBRE LA SABIDURÍA

1. La existencia y la no-existencia y sus modificaciones, todo es debido a la naturaleza de las cosas. En la segura posesión de este conocimiento, imperturbable y libre de dolor, el hombre encuentra, sin dificultades, la paz.

2. Ishvara es el creador de cuanto existe. No hay otro. En la segura posesión de este conocimiento, en reposo el deseo interior, el hombre encuentra la paz, y a nada se apega.

3. Las acciones pasadas traen riqueza y miseria en sucesión implacable. Domínate al saberlo; pues al tener los órganos de los sentidos gobernados, ya nada se desea, no se siente dolor por nada.

4. Placer y dolor, nacimiento y muerte, a las pasadas acciones se deben. En la segura posesión de este conocimiento y la capacidad de mantenerlo, libre de ansiedad, el hombre no sufre máculas, aun cuando se empeñe en la acción.

5. El cuidado produce dolor, no otro obrar trae. En la segura posesión de este conocimiento, el hombre se eleva por sobre el cuidado y la felicidad, y encuentra la paz y la libertad de todo apego.

6. "No soy este cuerpo, ni este cuerpo es mío. Soy la conciencia misma". El que posee con seguridad este conocimiento alcanza la unión, sin recordar ya lo que ha hecho o no ha hecho.

7. "Desde Brahma hasta una hoja de hierba, en verdad, soy todo esto": el que posee con seguridad este conocimiento, libre se halla de pensamientos contradictorios, encontrándose puro, en paz e indiferente a lo que se logra y lo que no se logra.

8. “Este mundo múltiple y maravilloso, en verdad nada es". En posesión de este conocimiento, libre de deseos y conocimientos específicos, el hombre encuentra el reposo.

CAPÍTULO XII

VERSOS SOBRE LA COMPRENSIÓN DE LO MISMO POR EL DISCÍPULO

1. Al principio no me sentí propenso al obrar corporal; luego a sostener el discurso, y por último, al obrar de la mente. En ese estado me hallo.

2. El sonido, las formas, los olores, los gustos y objetos táctiles han dejado de ser motivo de conocimiento; los sentidos han dejado de distraer mi mente, que permanece en una libre firmeza. En ese estado me hallo.

3. La práctica que conduce al samadhi borra igualmente la distracción causada por la superposición mundanal y lo demás. En posesión del conocimiento de que esta es la regla, me encuentro. En ese estado me hallo.

4. Nada tengo que ganar ni que perder; no tengo alegría ni tengo pena. ¡Oh conocedor de Brahman, así me hallo!

5. Las  reglas de  la orden, la condición de quienes han dejado la orden, la meditación y el renunciamiento a lo adquirido, todo ello significaba distracciones para mí. En posesión del conocimiento de que esto es así, habito en mi propio Yo.

6. La realización de las acciones se debe tanto a la ignorancia como su cesación. En la firme posesión de este conocimiento me encuentro. En ese estado me hallo.

7. Meditar en lo que no es objeto de meditación conduce al hombre a ejecutar una acción mental. He renunciado a esta idea, e inconmovible me hallo donde me encuentro.

8. El que obra así ha alcanzado cuanto debe ser alcanzado. ¿Qué puede necesitar quien por naturaleza es así?

17 ago 2012

Ashtavakra Gita: El canto del Ser. Parte II, cap.XIII-XX

El Ashtavakra Gita es una antigua escritura de la tradición Advaita Vedanta, la escuela no-dualista difundida por Shnkara en el siglo VII,  de gran importancia filosófica y espiritual. Se explican las enseñanzas sobre la naturaleza del alma, la realidad y la esclavitud, en un diálogo entre el Maestro Ashtavakra y su discípulo Janaka.
Parte I, cap. I-XII
CAPÍTULO XIII

VERSOS SOBRE LA FELICIDAD

1. La tranquilidad de la mente, resultante de la ausencia de todo apego, difícil es de alcanzar: nada debe subsistir, ni el más ligero apego al objeto más pequeño, tal como un trozo de tela usado para atarse la cintura. Abandonadas así la búsqueda y la renuncia, moro en la felicidad.

2. Existen los acicates del cuerpo, existen los acicates de la mente, existen los acicates de la palabra; habiendo renunciado a ello, moro en la felicidad de mi propio Yo.

3. Nada de lo que hace el cuerpo o los órganos de los sentidos es hecho por el Yo. En el  conocimiento de esta verdad, hago lo que se me presenta y moro en la felicidad.

4. La inclinación al obrar y el cese del obrar, reservados le están al asceta apegado al cuerpo. En la renuncia al apego y en el no-apego, moro en la felicidad.

5. Sentado, en marcha o durmiendo, nada pierdo ni gano nada. Por ello, sentado, en marcha o durmiendo, moro en la felicidad.

6. En el dormir nada pierdo; en el luchar no pierdo nada. Ya habiendo renunciado a pérdidas y ganancias, moro en la felicidad.

7. Una y otra vez, habiendo sentido la inestabilidad del placer y el dolor en cada nacimiento sucesivo, he renunciado al bien y al mal, y moro en la felicidad.

CAPÍTULO XIV

VERSOS SOBRE LA CONDICIÓN DICHOSA DEL DISCÍPULO

1. En verdad el mundo agotó aquel cuya mente se ha vaciado naturalmente de todo pensamiento, aquel cuya mente toma conciencia de la existencia externa sólo por descuido y que, dormido, en verdad está despierto.

2. ¿Dónde van los ricos, los amigos y esos ladrones conocidos como objetos de los sentidos, dónde el sastra y su conocimiento, cuando todo deseo ha cesado de existir en mí?

3. Una vez comprendido el Testigo, el Yo supremo, el Señor, desaparecidos el anhelo de renuncia y la esclavitud, ya no existe ansiedad por la emancipación.

4. La condición de aquel cuya mente ha cesado de actuar, pero que vaga por el mundo como en una ilusión, sólo puede comprenderla otro ser como él.

 CAPÍTULO XV

VERSOS SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL YO

1. El hombre de intelecto puro logra su objetivo aun con enseñanzas recibidas de manera accidental; mas el de intelecto impuro, aun cuando reciba enseñanzas repetidamente, no cesa de caer en el error.

2. El desdén por los objetos de los sentidos es liberación; el amor por los objetos es esclavitud. Esto es el conocimiento; actúa como prefieras.

3. Este conocimiento torna mudo al elocuente, ignorante al sabio y ocioso al activo. Por ello, quienes aman los objetos lo rehuyen.

4. Tú no eres el cuerpo ni el cuerpo es tuyo; no eres un actor ni alguien que goza. Tú eres la conciencia misma, el testigo eterno, el siempre Libre. Tú andas con felicidad.

5. El apego y la aversión son condiciones de la mente, y la mente nunca es tuya. Libre de toda distracción, eres el conocimiento mismo, inmutable; tú andas con felicidad.

6. En posesión del conocimiento de que tu yo está en todos los seres y que todos los seres están en tu propio yo, libre de toda idea de ego o pertenencia, tú andas con felicidad.

7. Aquello donde el mundo surge cual olas en el océano, Eso en verdad eres tú. ¡Oh Inteligencia Suprema!, libérate de toda fiebre.

8. Ten fe, hijo mío, ten fe: no te engañes con esto. Tú eres la Conciencia, tú eres el Señor, tú eres el Yo que trasciende la materia.

9. El cuerpo recubierto por los órganos de los sentidos va y viene. El Yo ni va ni viene; ¿por qué, entonces, lamentarte por él?

10. Que el cuerpo acabe al terminar un ciclo cósmico, o que se vaya hoy mismo; ¿qué incremento o disminución puede producir en ti el Yo de inteligencia mismo?

11. Que las olas del mundo se eleven o caigan en Ti, el océano ilimitado, no producirán incremento o disminución en Ti.

12. Tú, hijo mío, eres la Conciencia misma. El mundo de ti no difiere. Por ello, ¿de quién es, de dónde viene el deseo o la aversión?

13. En Ti, Único libre de vejez, Dicha eterna, Inteligencia Absoluta, siempre Puro, ¿dónde encontrar el nacimiento, la acción o la idea de ego?

14. En lo que tú ves, sólo tú eres visto. ¿Acaso las ajorcas, los brazaletes o los dijes difieren del oro de que están compuestos?

15. "Soy como él"; "No soy como él"; abandona toda idea de separatividad. En posesión del conocimiento de que todo es Yo, te liberarás de las condiciones mentales,  y morarás en la felicidad.

16. Este mundo surge, en verdad, de tu propia ilusión. En realidad, sólo tú eres uno. No hay otro Yo
encarnado que tú, nadie que haya trascendido la rueda del existir.

17. Este mundo no es sino ilusión. El que lo sabe, encuentra la paz. Todo anhelo concluido, el que lo sabe se instala en la Conciencia suprema, y halla el descanso, cual si fuera la nada.

18. En el gran océano de lo visible, sólo el Uno es, fue y será. No hay para ti liberación ni esclavitud; satisfechos todos los deseos, morarás en la felicidad.

19. La inteligencia misma eres; no perturbes la mente con pensamientos contradictorios. Encuentra el descanso y mora con felicidad en tu propio Yo, encarnación de la dicha.

20. Abandona toda meditación, no guardes nada en tu corazón. Tú eres en verdad el Yo, libre de esclavitud; ¿qué podrá hacer por ti la meditación?

CAPÍTULO XVI

1. Tú, hijo mío, puedes discurrir repetidamente u oír diversos sastras pero no habrá paz para ti sino merced al olvido universal.

2. Tú puedes gozar de los objetos (del mundo), emprender acciones o recurrir a la meditación; mas ¡oh sabio! recién cuando tu mente se purifique de los deseos, se sentirá atraída por lo que trasciende todo objeto.

3. El obrar causa dolor, pero nadie lo sabe. Bendito sea quien logre paz por esta lección.

4. El que siente que aún el movimiento de sus párpados es una carga, el que es hábil en la inacción, hallará la felicidad; ése, y no otro.

5. "Esto fue hecho", "esto no fue hecho"; cuando la mente se libera de estos pensamientos opuestos, se torna indiferente a la virtud, la riqueza, al placer y la liberación.

6. El asceta evita los objetos de los sentidos, el hombre mundanal tras ellos se precipita; mas quien se ha liberado ni se precipita tras ellos, ni los evita.

7. En tanto el deseo, vástago de la ignorancia, esté vivo, vivos estarán el apego y la aversión, semilla y retoño de la rueda del existir.

8. La acción fomenta el apego. El cese del obrar conduce a la aversión. El hombre de sabiduría, libre de ambos opuestos, flota sobre ellos como un niño.

9. Tan sólo quien goza de una mente en verdad libre, no siente apego o aversión hacia la virtud, la riqueza, el placer o la liberación.

10. El que está apegado al mundo anhela que el renunciamiento lo libere de sus conflictos. Mas el que carece de apego, libre está de congoja, y no sufre desdicha por vivir en el mundo.

11. El que hallándose en el estadio de liberación, de ésta es consciente tanto como de su cuerpo, no es un sabio ni un asceta, sino que en realidad está destinado a ser desdichado.

12. Mahadeva, Vishnú y Brahma pueden ser tus preceptores; mas si no ejerces el olvido universal, no habrá paz para ti.

 CAPÍTULO XVII

VERSOS SOBRE LA CONDICIÓN DEL CONOCEDOR DEL YO

1. En verdad, ha logrado el fruto del conocimiento y el fruto de la práctica del Yoga quien, autogobernado, con los sentidos purificados, permanece siempre en soledad.

2. El conocedor de la verdad nunca se siente desdichado en el mundo, puesto que con su propio Yo impregna la totalidad del universo.

3. Los objetos de los sentidos no le proporcionan deleite a quien encuentra satisfacción en su propio Yo. Las hojas del árbol nim no le proporcionan satisfacción al elefante que gusta alimentarse con las hojas del árbol salaki.

4. Una rareza es, quien no alimenta afecto por las cosas conocidas ni corre tras las desconocidas.

5. El hombre de placer, y el aspirante a la liberación, se encuentran ambos en el mundo.

6. Feliz es quien no siente ansiedad por el cese del deseo mundano ni aversión porque continúe, sino que acepta lo que viene en el transcurso de las cosas.

7. Una vez logrado su objetivo del conocimiento del Yo, con la mente en él absorta, vive aquél en felicidad, tanto si ve como si oye, toca, huele o come.
8. La persona para quien el océano del mundo se ha secado, la acción de la mente se le torna carente de objetivo, la acción del cuerpo carente de frutos, y la acción de los sentidos automática.

9. ¡Ah! maravillosa es la condición del alma realmente liberada, que no está dormida ni despierta, que no parpadea ni deja de parpadear.

10. En paz dondequiera, con puro corazón, libre de todo deseo, el alma liberada brilla por doquier.

11. Al ver, oír, tocar, asir, hablar y moverse, el sabio sigue libre del apego y la aversión. El hombre de grande alma está en verdad liberado.

12. El hombre de alma liberada no censura ni ruega, no está feliz ni apesadumbrado, no toma ni da. Por siempre, libre se halla de apegos.

13. A la vista de una mujer enamorada, o ante la proximidad de la muerte, el hombre de grande alma se mantiene imperturbable. En verdad, libre es.

14. Placer y dolor, hombre y mujer, opulencia y pobreza, no tienen diferencia para el sabio, que ve la unidad dondequiera.

15. El ser para quien el mundo ha cesado de existir, no encuentra causas de injuria ni perdón; para él no existen el orgullo y el desaliento, la maravilla o la perturbación del espíritu.

16. El  alma  liberada  no  rehuye   los   objetos de  los  sentidos  ni  los  apetece;  con  la  mente  siempre desapegada, acepta lo que viene.

17. Aquel cuya mente ha cesado de actuar, no conoce la supresión de la mente ni las acciones de ella derivadas; no conoce el afanarse por lo placentero ni el evitar lo doloroso: tal ser en la unidad mora.

18. Libre de la idea de ego o pertenencia, y comprendiendo que todo es nada, con los deseos en reposo, nada hace, aunque obre.

19. Aquel cuya mente ha logrado sumirse en el Yo, libre está de los conocimientos específicos, del sueño y la estupidez. Tal ser logra una condición indescriptible.

CAPÍTULO XVIII
VERSOS SOBRE LA PAZ

1. Reverencia a Aquello que se devela con el conocimiento de que este mundo ilusorio es un sueño. Reverencia a Aquello cuya naturaleza es en verdad la dicha misma, que siempre está sereno, que resplandece siempre.

2. El hombre logra el regocijo mediante la diversidad de objetos. Mas sin la renuncia universal, no logra el hombre la felicidad.

3. El hombre cuya mente abrasa el calor del sol de las cosas por hacer, ¿dónde encontrará la paz, si no es refrescado por las aguas de ambrosía del contento?

4. Lo fenoménico nada es, sino un estado de conciencia. En realidad carece de existencia. Las entidades que experimentan la existencia y la no existencia, nunca cesan de ser.

5. No distante ni limitado, siempre presente, se halla el Yo, libre de distracciones, de penas, de cambios y dueños.

6. Aquellos cuya ilusión se ha desvanecido mediante la autocomprensión, logran liberarse del dolor, por el mero suprimir la ilusión que oculta la claridad del percibir.

7. Todo esto es meramente una acción mental. El Yo, eterno, siempre es libre; sabiendo esto, ¿el sabio se comprometerá en las acciones como un niño?

8. El que sabe que su propio Yo es Brahman y que la existencia y la no-existencia se deben a un fenómeno de superposición, ¿qué debe conocer, decir o hacer, él, que libre está del deseo?

9. "Esto soy", "No soy esto"; ideas tales no perturban al asceta que, sabiendo que todo ego es el Yo, se sume en el silencio.

10. El asceta que ha encontrado la paz, no padece distracciones ni concentración, exceso de conocimiento ni ignorancia, placer ni dolor.

11. El asceta cuya mente ha cesado de actuar, sea que gobierne un reino o que vague como un mendigo, que gane o pierda, que viva en sociedad o retirado, ninguna diferencia encuentra.

12. ¿Dónde está la virtud, dónde el placer y la riqueza, dónde el conocimiento y la idea de lo realizado, para el asceta que libre se halla de todo sentimiento de dualidad?

13. El asceta liberado ya en vida, que toma las cosas tal como vienen, nada tiene que hacer, ningún anhelo alimenta.

14. ¿Dónde está la ilusión, dónde los pensamientos que de él derivan, dónde la liberación para el hombre de grande alma, que ha encontrado el reposo en la meta de todo deseo?

15. El que comprende el mundo puede negar su existencia; mas, ¿qué hace quien no alienta deseos? Comprende y a la vez no comprende.

16. El que cree que el Supremo está separado de sí, puede meditar sobre Brahma. Mas el sabio, que ha trascendido los pensamientos, ¿sobre qué puede meditar, al no ver la dualidad?

17. El que ve distracción en el Yo, puede embarcarse en gobernarlo; mas el hombre de grande alma no se distrae. No teniendo nada que realizar, ¿qué puede hacer?

18. El sabio, aun cuando actúe como el hombre común, se encuentra libre de sus ansiedades. Él no ve para sí concentración de la mente, distracciones, ni siente apego por nada.

19. El hombre de sabiduría, libre de toda idea de existencia y no-existencia, autosatisfecho y libre de
deseos, nada hace, aun cuando actúe a la vista del mundo.

20. El hombre de firme intelecto no siente ansiedad por la acción ni por la no-acción; hace lo que se le presenta en el momento, y mora en la felicidad.

21. Por sobre todo apego e idea de acción, libre, rotas sus cadenas, se mueve impulsado por la actividad de sus pasadas acciones, cual una hoja seca impulsada por el viento.

22. El que ha conseguido escapar de la rueda del existir no siente alegría ni pena; siempre frío y calmo, vive como si no tuviera cuerpo.

23. El que encuentra la felicidad en su propio Yo, cuya mente está en calma y pura, no siente deseos de renunciar, ni expectativa alguna.

24. El que está autogobernado, cuya mente no obra, cuyas acciones reciben únicamente el impulso  de su pasado obrar, aun cuando actúe como una persona común, no sufre honra ni deshonor.

25. El que sabe que el cuerpo es el que actúa y no el puro Yo, ese ser, aunque obre, en realidad no actúa.

26. El hombre de mente liberada, aun cuando no lo dice, cumple su parte en la vida, sin ser como los niños. Por el mundo se mueve con felicidad, y luce atractivo y bendito por la buena fortuna.

27. Hastiado de  los pensamientos contradictorios, el sabio encuentra  la paz. No desea, no percibe, no ve ni oye nada.

28. El hombre de grande alma no aspira a la libertad; no ansía el samadhi, puesto que para él no hay distracciones; sabiendo que todo es ilusión, mora en su propio Yo, cual si fuera Brahman.

29. El que abriga la idea de ego, obra aunque no actúe. Mas el sabio que libre se halla de la idea de ego no transita la acción, aunque obre.

30. La mente del emancipado serena se halla, sin experimentar placer y sin actuar; libre del deseo y la duda, la mente del sabio resplandece.

31. La mente de quien no ansía el descanso ni el movimiento, medita y actúa cual si careciera de motivo.
32. El ser de mente débil se siente perturbado al oír exponer estas verdades, o se sume en meditación para conocer el significado de los sastras. Este ser, aunque no es un niño, actúa como tal.

33. La concentración y el sometimiento de la mente constituyen el refugio constante del tonto. El sabio no ve que deba hacerse nada: en su propio yo descansa tal; los demás, en el sueño.

34. El necio no alcanza la paz por el obrar ni por la ausencia de acción; el sabio encuentra el descanso por la mera indagación de la verdad.

35. Dado que no conocen el Yo, que es pura Inteligencia, el objeto del amor supremo, el perfecto que sin mácula se halla por sobre la nada del existir, las gentes se embarcan en prácticas diversas.

36. El necio no logra la emancipación, ni aún mediante la práctica constante. El bienaventurado logra la libertad del obrar por el mero conocimiento.

37. El necio no alcanza a Brahma porque a él aspire. Mas el sabio es el mismo Yo de Brahma, sin desearlo.

38. Los necios, puesto que no tienen un fundamento sólido y están impacientes por alcanzar el Brahman o la liberación, acaban por uncirse con más firmeza al mundo. El sabio, por el contrario, corta la raíz del mundo, fuente de toda miseria.

39. El necio no alcanza la paz porque luche por alcanzarla. Mas el sabio, habiendo indagado la verdad, tiene su mente siempre en paz.

40. ¿Cómo puede lograr la visión del Yo aquel que se adhiere a lo visible? Los sabios no ven los fenómenos; tan sólo contemplan su propio Yo inmortal.

41. ¿Cómo puede estarle reservado el samadhi al necio que lucha para romper las cadenas? El sabio que encuentra la felicidad en su propio Yo, goza sin esfuerzo la superación de la mente.

42. Algunos creen que lo visible existe realmente; otros dicen que en realidad no existe, en tanto un tercero afirma que es real e irreal a la vez. Mas sólo puede saberlo quien conoce su verdadera naturaleza, estando, así, libre de distracciones.

43. Los hombres de entendimiento torcido meditan en el Yo siempre puro, sin segundo, mas lo perciben a través de la ilusión, por lo cual no encuentran paz en toda su vida.

44. El intelecto del que aspira a la liberación no puede prescindir de soporte. Mas el intelecto del que se ha liberado no necesita soporte, estando por siempre libre del deseo.

45. Los necios, al ver a esos tigres, conocidos como objetos de los sentidos, se precipitan tras ellos; se asustan y buscan de inmediato refugio en la cueva de la supresión mental, sumiéndose en el meditar o la concentración; mas esto no ocurre con el sabio que no les presta ningún cuidado.

46. Los elefantes de los deleites sensuales, viendo al tigre del renunciamiento, huyen con pavor; o, cual parásitos en torno al rico, se dedican a servirlo.

47. El hombre cuya mente está dirigida hacia el Yo y cuyas dudas se han disipado, no lucha por encontrar la forma de liberarse. En tanto ve, oye, toca, huele o degusta, mora en la felicidad.

48. Por el mero oír sobre la cosa en sí misma, el de intelecto puro se libera de la distracción. Nada ve que deba ser hecho ni que deba evitarse, mas tampoco se aplica a la acción.

49. Sea lo que fuere se le presente, agradable o disgustante, sin rodeos lo acepta.

50. La libertad conduce a la dicha, conduce al Supremo, conduce a la paz, conduce a la morada suprema.

51. Tan pronto sabemos que el Yo siempre está libre de la acción y del gozo del fruto resultante, todas las acciones de la mente logran atenuarse.

52. La condición del sabio brilla aun en su libertad natural; no así la paz artificial de la mente del necio, en cuyo corazón acecha el deseo.

53. Los sabios de mente libre gozan en ocasiones de los objetos sensoriales, y otras veces se retiran a una cueva en la montaña. Su intelecto, siempre liberado, a nada se encadena.

54. Ninguna clase de deseos acecha jamás en el corazón del sabio, cuando ve y honra al hombre instruido, a un dios, una mujer, un rey o un objeto de afección.

55. El asceta no pierde nunca ni una pizca de la ecuanimidad de su temple, aun cuando lo ridiculicen
sus propios sirvientes, sus hijos o esposas, los vástagos de sus hijos, o sus parientes.

56. Aun cuando agradado, no siente agrado; aunque disgustado, no siente disgusto. Su magnífica condición tan sólo la puede conocer otro sabio semejante.

57. El mundo es meramente la idea de las cosas a realizar. Mas los sabios así no lo ven. Desapegados de la forma, carecen de forma, por siempre libres de perturbaciones y conflictos.

58. El necio, aun cuando no haga nada, está distraído e inquieto. El sabio, aun cuando haga lo que debe hacerse, nunca sufre inquietud.

59. Satisfecho se sienta, satisfecho duerme; feliz va y viene; feliz habla, feliz come, aun cuando en el mundo se halle, el hombre de mente serena.

60. El que no se siente perturbado por actuar como los demás, por la fuerza de su conocimiento del Yo, el que permanece en calma cual un lago profundo, el que no siente dolor, ése es un ser feliz.

61. El  necio  convierte  en  acción el cese del obrar; al  sabio, la acción le da el mismo fruto que el  cese  del obrar.

62. El necio es quien muestra aversión por los objetos del mundo -tal la casa, la esposa, los hijos, el cuerpo y demás-, sin tratar de conocer la raíz del mal; mas, para quien ha perdido todo sentido del yo en el cuerpo, ¿dónde están el apego y el no-apego?

63. La mente del necio se dirige siempre a acariciar un pensamiento o a suprimir otro. Mas la visión del sabio, aunque aparentemente esté enfocada hacia el mundo, en verdad no está así dirigida, puesto que ha destruido toda idea de egoísmo.

64. Ese sabio puro, que se mueve como un niño, no sujeto por condicionamientos, y que libre está de todo deseo, no sufre contaminación, aun cuando puede estar ocupado en los asuntos mundanales.

65. En verdad es el bendito del Yo, que conserva la ecuanimidad de la mente bajo cualquier condición, tanto si mora, oye, toca, huele o degusta. Su mente, por siempre libre está del deseo.

66. ¿Dónde está el mundo, dónde el objeto a alcanzar, dónde los medios para lograrlo, para el sabio que, cual espacio ilimitado, libre está de toda acción mental?

67. El que inmerso está en lo ilimitado, perfecto es, aun cuando se suma en los objetos del deseo.

68. Nada cabe decir, sino que el hombre de grande alma, que ha conocido la verdad, desapegado se halla de la liberación tanto como del gozo, conservando una total falta de inclinaciones por todo.

69. El mundo de la relatividad, compuesto se halla de inteligencia y lo demás; nada es, sino modificaciones del nombre. ¿Qué debe hacer el sabio que a todo ha renunciado, y cuyo conocimiento es siempre puro?

70. Todo esto es una mera ilusión, una mera nada. El que de seguro sabe esto, que más allá se encuentra de toda percepción, que es siempre puro, halla la paz como algo connatural.

71. El que tiene la naturaleza de la pura conciencia y ya no es consciente de lo visible, ¿dónde encontrará la obligación de realizar acciones, dónde su abandono, dónde el no-apego, dónde la serenidad misma?

72. El que se ve como el Infinito y ya no ve la naturaleza, ¿dónde encontrará la esclavitud, dónde la
bondad, dónde el placer, dónde el dolor?

73. En el mundo que coexiste con la conciencia y se superpone al Yo por la acción de maya, el sabio que libre está de toda idea del ego o de pertenencia, que por sobre el deseo se halla, resplandece en soledad.

74. El sabio que entiende que su Yo está libre de la destrucción y el dolor, ¿dónde encontrará el conocimiento, dónde el mundo, dónde el cuerpo, el ego y la pertenencia?

75. Cuando el hombre de intelecto débil abandona su práctica de concentración mental, comienzan a alentar  pensamientos y deseos diversos en él. 

76. El necio no cede en su necedad, aún después de oír la verdad misma. Aun cuando suprima la acción mental por la fuerza, internamente se halla apegado a los objetos de los sentidos.

77. Aquel cuyas acciones pasadas han sido destruidas por el conocimiento, aun cuando actúe a la vista de los hombres, no pierde tiempo ni en hablar.

78. El hombre de sabiduría, que libre se halla de faltas, que carece de miedo, ¿dónde encontrará la oscuridad, dónde la luz, dónde la renuncia y la ganancia?

79. ¿Dónde está la fortaleza, dónde la falta misma de miedo, para el asceta de naturaleza indescriptible, que trasciende hasta la naturaleza?

80. No existen el cielo ni el infierno para él, ni siquiera la liberación en vida. ¿Qué necesita agregarse ante un asceta, excepto que no hay nada más?

81. El sabio no se afana tras las ganancias ni se apena por no lograr lo que se pretendía; su mente en calma, colmada está de ambrosía.

82. El hombre libre de deseos no elogia al que está sereno ni censura al que gusta de obrar mal; idéntico en el placer y el dolor, siempre satisfecho, no ve nada que pueda hacer.

83. El  sabio no siente aversión por el mundo, ni está impaciente por ver  su propio yo; libre de penas  y alegrías, no vive ni está muerto.

84. El sabio resplandece, libre de apegos a hijos y a esposas, del deseo por los objetos del mundo, y del cuidado de su propio cuerpo.

85. La felicidad aguarda siempre al sabio que acepta lo que viene; libre se mueve en el mundo, acostándose a dormir tan pronto el sol se pone sobre su cabeza.

86. Que su cuerpo vaya o venga, nada le importa al sabio. Olvidado se halla de cuanto al mundo pertenece, ya que ha encontrado el descanso en su propio yo.

87. El sabio que nada espera, que vaga errante y feliz, que libre se halla de los pares de opuestos, cuyas dudas quedaron disipadas, que apegado no está a condición alguna, sólo se mueve en felicidad.

88. El sabio, cuya idea de pertenencia se ha desvanecido, que permanece inconmovible a la vista de un pedazo de barro, una piedra o el oro, de cuyo corazón las cadenas han sido despedazadas, cuyas pasiones e ilusión fueron purificadas, ese sabio resplandece.

89. ¿Qué comparación cabe con aquel que no tiene apego por nada, que no alimenta ideas en su corazón, con aquel cuya mente, totalmente libre, es por entero pacífica?

90. El sabio que entendiendo nada conoce, que viendo nada ve, que hablando nada dice, ¿qué puede ser sino alguien libre de todo deseo?

91. Sea rey o mendigo, aquel que está libre de deseo reina supremo; aquel cuya inclinación hacia el bien y el mal fue completamente subyugada.

92. ¿Dónde está la libertad, dónde el encierro, dónde la indagación de la verdad, para el asceta que se ha vuelto la encarnación de la sinceridad, inatacable, al haber logrado su meta?

93. ¿Qué lenguaje puede describir, quién puede describir al que ha encontrado satisfacción en su propio Yo, que libre está de todo deseo, cuya inquietud ha desaparecido y que se siente asentado en sí mismo?

94. El sabio, aunque se halle en un sueño firme, no sueña; aunque duerma, no duerme; aunque despierte, no está en realidad despierto. Feliz se halla en cualquier situación.

95. El hombre de conocimiento, aunque piense, en realidad no está pensando; aunque conozca a través de los órganos sensoriales, carece de órganos de los sentidos; aunque tenga un intelecto, no lo goza, y aunque detente egoísmo, en realidad no lo posee.

96. El sabio no es feliz ni desdichado; no siente apego ni libre está de apegos; no aspira a la liberación, ni de hecho está liberado, no es esto ni aquello.

97. Las distracciones no lo distraen; en la meditación no medita; nunca lerdo, aunque lerdo parezca; nada instruido, aunque culto parezca.

98. El que liberado está, mora en su propia naturaleza, y toma lo que viene; libre se halla de lo que debe hacerse o lo que ha sido hecho; imperturbable en toda situación, liberado del deseo, no recuerda lo que hizo ni lo que dejó de hacer.

99. Reverenciado, no siente deleite; menospreciado, nosiente ira; la idea de la muerte no lo agita, ni lo contenta la perspectiva de una vida larga.

100. El hombre cuya mente ha encontrado la paz, no se precipita a la sociedad humana ni a las espesuras del bosque. En felicidad vive en cualquier parte y toda condición.

CAPÍTULO XIX

VERSOS SOBRE EL DESCANSO DEL DISCÍPULO EN EL YO

El discípulo dice:

1. Acabo de extraer, de los lugares más recónditos de mi corazón, la espina de los pensamientos contradictorios, con las tenacillas del conocimiento de la Verdad.

2. Yo, que habito en mi propia gloria, ¿dónde encontraré la virtud, dónde el placer, dónde la grandeza, dónde el discernimiento, dónde el uno o la multiplicidad?

3. ¿Dónde está el pasado, dónde el futuro, dónde el presente, dónde el espacio, dónde la eternidad misma, para mí, que habito en mi propia gloria?

4. ¿Dónde están el yo y el no-yo, dónde el bien y el mal, dónde el cuidado y su ausencia, para mí, que habito en mi propia gloria?

5. ¿Dónde está el sueño, dónde el firme dormir, dónde la condición de despierto, dónde el cuarto estadio que trasciende los demás, y dónde el miedo, para mí, que habito en mi propia gloria?

6. ¿Dónde está lo lejano y lo próximo, el adentro y el afuera, lo grueso y lo sutil, para mí, que habito en mi propia gloria?

7. ¿Dónde están la muerte y la vida, el mundo y su brillo, dónde el surgimiento de lo visible y la concentración de pensamiento, para mí, que habito en mi propia gloria?

8. Ya han cesado los cuentos sobre las tres metas de la vida, la virtud, el placer y el dolor; ya han cesado los cuentos del yoga y la sabiduría, para mí, que he encontrado el reposo en mi propio Yo.

CAPÍTULO XX

VERSOS SOBRE LA CONDICIÓN DE UN EMANCIPADO EN VIDA

1. ¿Dónde están los elementos del cuerpo, dónde los órganos de los sentidos o la mente, dónde el vacío y la plenitud, dónde la ausencia de deseo, en mí, que libre estoy de toda mácula?

2. ¿Dónde están el sastra y el conocimiento del yo, dónde aún la mente, libre de pensamientos de los objetos, de contento o ausencia de deseo, para mí, que he perdido todo sentido de la dualidad?

3. ¿Dónde están el conocimiento y la ignorancia, dónde están el yo y lo mío, dónde esto o eso, dónde la liberación, la esclavitud y las limitaciones, para mí, la Conciencia Suprema?

4. ¿Dónde están las acciones pasadas que me forman, dónde la condición de liberado o el estado de disolución, tras el emanciparse, para mí, que soy lo no-condicionado?

5. ¿Dónde están el actor y el que goza, dónde la ausencia de acción y el surgimiento del pensar en la acción, dónde está el resultado visible del conocimiento, en mí, que libre por siempre estoy de todo condicionamiento?

6. ¿Dónde están el mundo y el que anhela la liberación, dónde el asceta, el hombre de sabiduría, el sujeto o liberado, para mí, que habito en mi propia naturaleza y carezco de segundo?

7. ¿Dónde están lo creado y la disolución, dónde el objeto a alcanzar y los medios para lograrlo, dónde el que puja por el éxito de aquél, o el propio, para mí, que habito en mi propia naturaleza, libre de toda dualidad?

8. ¿Dónde están el conocedor, el instrumento de cognición, el objeto de conocimiento y el concepto de tal objeto, dónde hay algo o el deseo de algo, en mí, que soy siempre puro?

9. ¿Dónde están las distracciones y la concentración, el conocimiento y la estupidez, el placer y el dolor, en mí, que siempre permanezco inmóvil?

10. ¿Dónde está el tráfago mundanal, dónde la condición del conocimiento espiritual, dónde la felicidad o la miseria, en mí, que permanezco siempre libre de pensamientos?

11. ¿Dónde está la ilusión, dónde el afecto o su ausencia, dónde el yo encarnado o lo que se conoce como Brahman, en mí, el siempre puro?

12. ¿Dónde están la actividad y la inacción, la libertad y la esclavitud, para mí, que soy siempre inmutable, siempre indiviso, habitante siempre de mi propio ser?

13. ¿Dónde están las enseñanzas o el sastra, el discípulo, el maestro y cualquier objeto de indagación, para mí, el siempre dichoso, el por siempre libre de limitaciones?

14. ¿Dónde están lo que es, lo que no es, dónde están el uno o el dos? ¿Qué precisa agregarse?
Nada hay que en mí surja.