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18 ago 2020

Estadios del Yoga (los ocho miembros). BKS Iyengar



1. Los estadios del yoga son ocho: yama, niyama, asana, pránáyáma, pratyáhara, dharana, dhyána y samadhi. Todos ellos se hallan integrados, pero, por una cuestión de conveniencia, se los suele estudiar como componentes independientes.


2. Un árbol tiene raíces, tronco, ramas, hojas, corteza, savia, flores y frutos. Cada uno de estos componentes posee una identidad separada, pero cada componente no puede constituir el solo un árbol. Lo mismo ocurre con el yoga. Al igual que todas las partes reunidas conforman un árbol, así también los ocho estadios reunidos forman el yoga. Los principios universales de yama son las raíces, y las disciplinas individuales de niyama conforman el tronco. Las asanas son como varias ramas extendiéndose en distintas direcciones, El pranáyáma, que ventila el cuerpo con energía, es como las hojas que ventilan todo el árbol. Pratyáhára evita que la energía de los sentidos fluya al exterior, igual que la corteza protege el árbol para que no se pudra. Dharana es la savia del árbol que mantiene firme el cuerpo y el intelecto. Dhyána es la flor que al madurar se convierte en el fruto de samádhi, De igual suerte que el fruto es el desarrollo superior de un árbol, la realización de nuestro verdadero sí—mismo (átmá-darshana) constituye la culminación de la práctica de yoga,


3. A través de los ocho estadios del yoga el sádhaka desarrolla la comprensión de su propio sí—mismo. Va avanzando paso a paso desde lo conocido —su cuerpo— hasta lo desconocido. Evoluciona desde la envoltura externa del cuerpo —la piel-hasta la mente. Desde la mente (manas), pasa al intelecto (buddhi), la voluntad (sankalpa), la consciencia discernidora (viveka-khyáti o prajñá), la conciencia (sad-asad-viveka) y finalmente al Sí—mismo (Átmá).


Yama

4. Yama es un nombre colectivo dado a los mandamientos morales universales. Estos mandamientos son eternos, aplicándose sin consideraciones de clase, tiempo o lugar, Estos grandes votos (mahávratas) son la no violencia (ahimsa), la verdad (satya), el no robar (asteya), la continencia (brahmacharya) y el no codiciar (aparigraha). La no-violencia es abstenerse de infligir cualquier tipo de lesión, ya sea fisica o mental, de pensamiento o de hecho. Cuando se abandonan el odio y la animosidad, queda un amor que todo lo abarca. El yogui se muestra inexorable en su apego a la verdad y a la honestidad consigo mismo, y cuanto piensa o habla resulta ser verdad. El controla sus deseos y reduce sus necesidades, de forma que se vuelve más rico sin robar, y las cosas le vienen dadas sin pedirlas. La continencia (brahmacharya) se impone en todo cuanto concierne al sexo, ya sea imaginario o de hecho. Esta disciplina trae como resultado virilidad, así como capacidad de ver lo divino en todas las formas creadas sin que surga la excitación sexual. No se han de desear cosas que no sean necesarias para el mantenimiento de la vida, pues al deseo le sigue la avaricia, que lleva al pesar si uno no consigue lo que quiere. Cuando los deseos se multiplican, la conducta correcta se destruye.


Níyama

5. Niyamas son las reglas para la autopurificación, a saber: pureza (shaucha), contento (santosha), austeridad (tapas), estudio de las escrituras (svádhyáya) y abandono de todas las acciones al Señor (Íshvara pranidhána). El yogui sabe que su cuerpo y sus sentidos son susceptibles a los deseos, los cuales perjudican su mente; por ello observa estos principios. La pureza puede ser de dos clases, interna o externa, y ambas deben ser cultivadas. La última designa la pureza de comportamiento y hábitos, la limpieza de la persona y cuanto le rodea. La primera se basa en la erradicación de los seis males, a saber: la pasión (kama), la ira (krodha), la codicia (lobha), el engreimiento (moha), el orgullo (mada), la malicia y la envidia (mátsarya). Esta erradicación se consigue ocupando la mente con pensamientos buenos y constructivos que conduzcan hacia lo divino. El contento reduce los deseos, nos vuelve más alegres y nos proporciona equilibrio mental. La
austeridad le permite a uno disciplinar su cuerpo para aguantar el infortunio y la adversidad, al dirigir la mente hacia el Sí-mismo interior. El estudio representa aquí la educación de uno para ir en pos de la verdad y la autorrealización.

Por último viene el abandono de todas nuestras acciones al Señor y el total acatamiento de Su voluntad. Así pues, niyamas son las virtudes que calman la mente turbada, y que conducen al sádhaka hacia la paz tanto en su interior como a su alrededor.


Asana


6. Antes de abordar las ásanas, se hace esencial hablar de purusha y prakriti.

Purusha (literalmente “persona") es el principio psíquico universal, que, aunque incapacitado para realizar ninguna acción por si mismo, anima y aviva la naturaleza (prakriti o “el productor”), principio físico universal, el cual, a su vez, mediante sus tres cualidades y poderes evolutivos (gunas), produce el intelecto (buddhi) y la mente (manas).


Purusha y prakriti, actuando de forma conjunta. incitan al mundo material para que entre en actividad. Ambos son ilimitados, sin principio ni final. Prakriti consta de cinco elementos bastos (pancha mahábhutas), a saber: tierra (prithvi), agua (ap), fuego (tejas), aire (vayu) y éter (ákásha). Sus cinco contrapartidas sutiles (tanmátras) son el olfato (gandha), el gusto (rasa), la forma (rupa), el tacto (sparsha) y el sonido (shabda). Estos elementos bastos y sus contrapartidas se funden con las tres cualidades y poderes evolutivos (gunas) de prakriti, esto es, la iluminación (sattva), la actividad (rajas) y la inactividad (tamas), para formar el intelecto cósmico (mahat).

El ego (ahamkára), el intelecto (buddhi) y la mente (manas) forman la consciencia (chitta), contrapartida individual de mahat. Mahat es el germen primario sin evolucionar de la naturaleza, o el principio productivo de donde se desarrollan todos los fenómenos del mundo material. Existen cinco órganos de percepción (jñánendriyas) oídos, nariz, lengua, ojos, y piel— y cinco órganos de acción (karmendriyas) —piernas, brazos, habla, órganos excretores y reproductores. Prakriti, los cinco elementos bastos, sus cinco contrapartidas sutiles, el ego, el intelecto y la mente, los cinco órganos de percepción, los cinco órganos de acción, y purusha, constituyen los veinticinco elementos básicos (tattvas) de la filosofia sámkhya. No se puede hacer un cántaro sin un alfarero, ni una casa sin un albañil. De forma similar, la creación no puede tener lugar sin que purusha, la Fuerza Primordial, entre en contacto con los tattvas. Toda la existencia gira pues en torno a purusha y prakriti.


7. La vida es una combinación del cuerpo, los órganos de percepción y acción, la mente, el intelecto, el ego y el alma. La mente actúa de puente ente el cuerpo y el alma. La mente es imperceptible e intangible. El si—mismo colma sus aspiraciones y sus placeres a través de la mente, que actúa como un espejo. y del cuerpo, que le sirve como instrumento de disfrute y realización.


8. De acuerdo con el sistema de medicina indio (Áyurveda), el cuerpo se compone de siete elementos constituyentes (dhátus), así como de tres humores (doshas). Los siete elementos se denominan asi porque sustentan el cuerpo. Son el quilo (rasa), la sangre (rakta), la carne (márhsa), la grasa (medas), los huesos (asthi), la médula (majjá) y el semen (shukra), Estos mantienen el cuerpo inmune a la infección y las enfermedades.


9. El quilo se forma por la acción de los jugos gástricos sobre la comida. La sangre produce carne y refresca el cuerpo entero. La carne protege los huesos y produce grasa. La grasa lubrica y aporta firmeza al cuerpo. Los huesos sostienen el cuerpo y producen médula. La médula proporciona fuerza y produce semen. El semen no sólo procrea, sino que, según los textos antiguos, en su estado sutil fluye por el cuerpo sutil en forma de cierta energía vital.


10. Los tres humores (doshas) —viento (vata), bilis (pitta) y flema (shleshma)—, proporcionan una salud perfecta cuando se hallan en equilibrio uniforme, Todo desequilibrio que en ellos se produzca es causa de enfermedades. La energía sutil o vital llamada viento genera la respiración, el movimiento, la acción, la excreción y la procreación. Coordina además las funciones de las diferentes partes del cuerpo, así como las facultades humanas. La bilis crea la sed y el hambre. Digiere la comida y la convierte en sangre, manteniendo así constante la temperatura corporal. La flema lubrica las articulaciones y los músculos, y ayuda a curar las heridas. “Mala” son los desechos sólidos, líquidos y gaseosos. A menos que éstos sean excretados, se asientan las enfermedades, alterando el equilibrio de los tres humores.


Las Koshas

11. Según la filosofia del Vedanta, tres son las estructuras o tipos de cuerpo (sharira) que recubren el alma. Están formadas por cinco envolturas (koshas) que se muestran imbricadas e interdependientes.

Las tres Sharíras son: (a) sthula, la estructura hasta o envoltura anatómica;
(b) sukshma, la estructura sutil, que se compone de las envolturas fisiológica, psicológica e intelectual; y (c) karana, la llamada estructura causal —la envoltura espiritual.

Sthula sharira es la envoltura de la alimentación (annamaya kosha).

Las envolturas fisiológica (pránamaya), psicológica (manomaya) e intelectual (vijñanamaya) conforman el cuerpo sutil (sukshma sharira).

Pránamaya kosha incluye los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo, nervioso, endocrino, excretor y genital. Manomaya kosha afecta a las funciones de la percepción consciente, el sentimiento y la motivación que no se derivan de la experiencia subjetiva. Vijñanamaya kosha afecta al proceso intelectual del razonamiento y el juicio que si derivan de la experiencia subjetiva.

Karana sharira es la envoltura de la dicha (ánandamaya kosha). El sádhaka la experimenta de forma consciente cuando se despierta tras un sueño profundo y reparador, así como cuando se halla totalmente absorto en el objeto de su meditación.

La piel recubre todas las envolturas y cuerpos. Ha de ser por tanto firme y sensible al menor movimiento. Todas las envolturas se entremezclan en sus diferentes niveles desde la piel hasta el Si-mismo.


Objetivos de la vida (Purushárthas)

12. El hombre tiene cuatro objetivos en su vida: dharma, artha, káma y moksha.

Dharma es el deber. Sin éste y sin la disciplina ética, el logro espiritual resulta imposible.

Artha es la adquisición de riqueza para lograr la independencia y las metas más altas de la vida. No puede proporcionar una dicha duradera; no obstante, un cuerpo pobremente alimentado es campo fértil para las preocupaciones y las enfermedades.


Kama designa los placeres de la vida, los cuales dependen en gran medida de que el cuerpo se encuentre sano. Como dice el Kathopaníshad, el “sí—mismo” no puede ser experimentado por un individuo débil.

Moksha es la liberación. El hombre iluminado comprende que el poder, el placer, la riqueza y el conocimiento pasan, y no traen la libertad. Es por ello que intenta alzarse por encima de sus cualidades sáttvicas, rajásicas y tamásicas, y así escapar de las ganas de los gunas.


13. El cuerpo es la morada de Brahman. Juega un papel fundamental en la consecución de los cuatro objetivos de la vida. Los sabios eran conscientes de que, aunque el cuerpo se va deteriorando, sirve de instrumento para alcanzar la realización, y por ello ha de mantenerse en buen estado.


14. Las ásanas purifican el cuerpo y la mente y tienen efectos preventivos y curativos. Su número es incontable, y responden a las diferentes necesidades de los sistemas muscular, digestivo, circulatorio, glandular, nervioso, asi como de otros sistemas del cuerpo. Ellas ocasionan cambios a todos los niveles, desde el físico al espiritual. La salud es un equilibrio delicado del cuerpo, la mente y el espíritu. Por la práctica de ásanas, las incapacidades físicas y las distracciones mentales del sadhaka desaparecen, y se abren las puertas del espíritu. Las ásanas proporcionan salud, belleza, fuerza, firmeza, ligereza, claridad de palabra y expresión, sosiego de los nervios y una alegre disposición. Su práctica puede compararse con el crecimiento del árbol del mango. Si el árbol ha crecido sano y fuerte, su esencia se encuentra en el fruto. De igual modo, la esencia destilada de la práctica de asanas es el despertar espiritual del sádhaka, quien se ve libre de todas las dualidades.


15. Existe un error común, y es pensar que tanto ásanas como pránáyáma han de ser practicados conjuntamente desde el momento en que comenzamos la yoga-sádhaná. La experiencia ha demostrado a este autor que si un novicio atiende a buscar la perfección de las posturas, no puede concentrarse en la respiración. Pierde el equilibrio y la profundidad de las asanas. Alcancen firmeza (sthirata) y quietud (achalatá) en asanas antes de acometer ninguna técnica de respiración rítmica. La amplitud del movimiento corporal varía de una postura a otra. Cuanta más pequeña sea la amplitud de movimiento, menor será el espacio en los pulmones y más corto será el ritmo respiratorio. Cuanto más grande sea la amplitud de movimiento corporal en las asanas, mayor será la capacidad pulmonar y más profundo el ritmo respiratorio. Al realizar conjuntamente pranayáma y ásanas, observen que no se vea perturbada la postura perfecta. No aborden el pránáyáma hasta que hayan perfeccionado las posturas. Uno se da cuenta pronto de que cuando se ejecutan correctamente las asanas, la respiración pranayámica se instala automáticamente.


Pranayama

16. El pránáyáma es una prolongación consciente de la inspiración, la retención y la espiración. La inspiración es el acto de recibir la energía primordial en forma de respiración, y la retención se da cuando la respiración es suspendida a fin de degustar esa energía. En la espiración, todos los pensamientos y emociones se vacían con la respiración: entonces, mientras los pulmones están vacios, uno abandona la energia individual, “yo", a la energía primordial, el Átma.

La práctica de pranayama desarrolla una mente estable, sólida fuerza de voluntad, y un juicio fume.


Pratyahra

17.Se trata de una disciplina para poner la mente y los sentidos bajo control. La mente juega un papel dual, Por un lado, busca la gratificación de los sentidos y, por otro, la unión con el Sí-mismo. Pratyáhára aquieta los sentidos y los atrae hacia el interior, conduciendo al aspirante hasta lo Divino.


Dharana, Dhyana y Samadhi

18. Dháraná es la concentración en un solo punto, o la total atención en lo que se está haciendo mientras la mente permanece inmóvil e imperturhable. Con ello, la percepción consciente interior se ve estimulada a integrar la inteligencia siempre móvil, lo que relaja todas las tensiones. Cuando esto continúa durante largo tiempo, se convierte en meditación (dhyána), un estado indescriptible que ha de experimentarse para ser comprendido. 


19. Cuando el estado de dhyana es mantenido durante largo tiempo sin interupción, se funde en samádhi, donde el sádhaka pierde su identidad individual
en el objeto de la meditación.


20. En samádhi, el sádhaka pierde consciencia de su cuerpo, respiración, mente, inteligencia y ego. Vive en la paz infinita. En ese estado, su sabiduría y pureza, combinados con la sencillez y la humildad. resplandecen. Mas no sólo él resulta iluminado, sino que también ilumina a aquéllos que a el acuden en búsca de la verdad.


21. Yama, niyama, ásana y pránáyama constituyen partes esenciales del yoga de la acción (karma). Ellos mantienen el cuerpo y la mente sanos para realizar todos los actos que complacen a Dios. Pránáyáma, pratyáhára y dháraná son partes del yoga del conocimiento (jñána). Dhyána y samádhi ayudan al sádhaka a fundir su cuerpo, mente e inteligencia en el océano del Sí—mismo. Tal es el yoga de la devoción y el amor (bhakti).


23. Estas tres corrientes de jñana, karma y bhakti vierten en el rio del yoga y pierden su identidad. Así, la sola senda del yoga dirige a cada tipo de sadhaka, desde el flojo (mñdha) hasta el controlado (niruddha), hacia la libertad y la beatitud.


Fuente: Luz sobre el pranayama. BKS IYENGAR

INDICE DEL LIBRO
LUZ SOBRE EL PRANAYAMA

30 may 2020

El cosmos de los Yogasūtra. Los guna. Oscar Pujol.




Del libro "Patañjali Yogasūtra, Los aforismos del yoga" Oscar Pujol



El cosmos de los Yogasūtra

Tanto el sāṃkhya como el yoga son sistemas dualistas que reducen la realidad a dos principios esenciales: el espíritu o conciencia (puruṣa) y la materia primera o naturaleza primordial (prakṛti). El espíritu es consciente pero inmutable e inactivo. Es como un ojo que todo lo ve, pero que no hace nada. Por eso se lo denomina también «el vidente» o «el testigo» (draṣṭṛ). No hay un único espíritu, sino muchos, que corresponden a cada una de las almas encarnadas que se identifican con un cuerpo y una mente. Como iremos viendo, el objetivo del yoga es precisamente extraer este espíritu que está incrustado en la materia, concretamente en la mente.




La materia, por el contrario, es una sola. Es inconsciente pero activa. A diferencia del espíritu, la materia es mutable. Se encuentra en un estado de constante transformación. La materia es ciega, no ve nada, pero paradójicamente lo hace todo, al contrario que el espíritu, que todo lo ve, pero nada hace. Por eso se dice que el espíritu es el vidente o el perceptor, el sujeto. La materia, por el contrario, es el objeto percibido, el mundo perceptible (dṛśya). Por este motivo, en el verso 59 de las Sāṃkhyakārikā (podes leerlo en este link https://yogaconciencia.blogspot.com/2013/07/samkhya-karika-de-isvara-krishna.htmlse afirma que la materia es como una bailarina y el espíritu como el espectador que contempla su exhibición de danza. La creación del mundo es como un espectáculo y la naturaleza es la bailarina que con sus movimientos revela el esplendor de la creación material.



El sāṃkhya emplea la conocida metáfora del ciego y el cojo para explicar la interdependencia entre la materia y el espíritu. La materia es ciega y no puede avanzar hacia su destino. El espíritu, en cambio, es cojo y, a pesar de ver por dónde tiene que andar, no puede dar ni un solo paso. La solución reside en la colaboración: el espíritu cojo se sube en las espaldas de la materia y guía sus pasos hacia el destino deseado. Del mismo modo opera la creación del mundo. Cuando la mirada del espíritu cae sobre la materia dormida, la despierta de su sueño, altera su equilibrio, es decir, el equilibrio de las tres energías básicas que la componen, que se ponen en movimiento y en diferentes combinaciones van creando el mundo, desde lo más sutil hasta lo más tosco. La materia solo abandona su estado de transformación continua cuando es destruida y regresa al estado de equilibrio primordial, que coincide con el estado previo a la creación del mundo, dado que la destrucción y la creación del mundo son cíclicas. En este estado previo a la creación del universo, el estado más sutil de la materia, todavía «no hay nada», solo el magma indiferenciado e indistinto: el gran océano de la nada que precede a la creación.



Las tres energías o constituyentes de la materia: los guṇa


Así pues, la materia está compuesta por tres energías o constituyentes (guṇa): sattva, rajas y tamas. Estos tres constituyentes de la naturaleza pueden ser entendidos como tres hilos que trenzan la cuerda del universo. Estos tres hilos son las energías básicas o modos elementales de la materia primordial. Por lo tanto, el universo está íntimamente conformado por estos tres constituyentes o energías. En el nivel de los guṇa veríamos el mundo como una combinación de esta energía tripartita, como un flujo de tres hilos que se combinan incesantemente. No hay nada en el mundo creado que no esté formado por
estos tres constituyentes.


Como ya hemos dicho, cuando estas energías se encuentran en estado de reposo o equilibrio, la materia primordial se halla en su estado no manifiesto, indeterminado, informe, guardando en sí todas las potencialidades y reteniendo todas las acciones. Antes de que el mundo exista, todas las posibilidades de la existencia permanecen dormidas en el magma indiferenciado de la materia primera. En concordancia con cosmogonías más antiguas, y como también hemos apuntado anteriormente, para que la creación se produzca hace falta que sobre la materia primordial caiga la mirada del espíritu (puruṣa), lo que produce un tipo de agitación en la naturaleza indeterminada que rompe el equilibrio de las energías. A partir de aquí, las diferentes combinaciones de sattva, rajas y tamas crearán la diversidad del universo, ordenado ontológicamente en 24 principios que van desde lo más sutil a lo más tosco, o desde lo más inespecífico hasta lo más específico.


¿Cómo son estas tres energías básicas de la naturaleza? Sattva, simbolizado por el color blanco, posee cualidades como la transparencia, la luminosidad, la claridad, la ligereza, el conocimiento, el movimiento ascendente, la felicidad y la bondad. Rajas, simbolizado por el color rojo, posee cualidades como la movilidad, la actividad, el estímulo, el esfuerzo, la fuerza, la expansión horizontal, el deseo, la pasión, el dolor y la enfermedad. Tamas, simbolizado por el color negro, posee cualidades como la pesadez, la solidez, la oscuridad, la indiferencia, la negligencia, el movimiento descendente, la ofuscación, la embriaguez, el sueño y la inconsciencia. Como veremos más adelante, la práctica del yoga es de dos tipos. El primero es una purificación de la mente mediante la obstrucción de rajas y tamas; en este caso, la mente tiene que quedar llena de sattva, de claridad y transparencia. El segundo tipo conduce al cese de la mente, y no solo a su purificación. Esto se consigue mediante la supresión del mismo guṇa sattva, que en definitiva no deja de ser material igual que rajas y tamas. La renuncia a la transparencia de la materia es la renuncia más grande y solo es posible mediante el desapego supremo (véase 1.16).


ÍNDICE "Patañjali Yogasūtra, Los aforismos del yoga" Oscar Pujol

1 abr 2020

Introducción a los Yoga sutras de Patanjali, parte II. Por Swami Satyananda Saraswati


Del libro "Four chapters on freedom"




Los ocho pasos son para aspirantes avanzados


Los Yoga Sutras son bien conocidos, pero los ocho pasos son técnicas realmente avanzadas para aquellas personas que han agotado la mayoría de sus problemas y conflictos mentales. No son realmente para la persona promedio. Al principio, dice: "Ahora, por lo tanto, las instrucciones completas sobre el yoga". Las palabras "ahora, por lo tanto" significan que uno podrá practicar los ocho pasos después de una importante preparación. Los Yoga Sutras son una continuación de textos y enseñanzas más básicos anteriores. En el Hatha Yoga, Pradipika dice:


Postraciones a Shiva que enseñó hatha yoga como una escalera para subir a la cima del raja yoga. Debido a la confusión y los conceptos erróneos, la mayoría de las personas no pueden practicar raja yoga; en compasión, Swatmarama (el autor) describe el hatha yoga como una antorcha para eliminar la ignorancia. 

(1:1-3)

Se debe dominar el hatha yoga en forma de asanas, pranayama y otras prácticas hasta que uno esté listo para el raja yoga.

(1:67)




Sin esta preparación, uno no avanza con el yoga de Patanjali.





¿Por qué los ocho pasos son avanzados? Una razón es que le piden a la gente que contenga sus pensamientos. Para la mayoría de las personas, que tienen sus mentes perturbadas, esto haría más daño que bien. Es solo cuando las fluctuaciones de la mente son pequeñas que uno puede contener los pensamientos. Uno puede aplastar y destruir fácilmente cucarachas pequeñas que perturban la limpieza de un patio, pero es mucho más difícil domar a un elefante salvaje. Definitivamente no es aconsejable tratar de suprimir los pensamientos y deseos arrolladores que todavía existen en la mente de la persona promedio.








Las reglas básicas de yama y niyama son también muy difíciles para la persona promedio. Estas reglas son realmente para aquellas personas que han agotado la mayoría de sus samskaras y karmas (confusión mental y deseos). Por ejemplo, si la mayoría de las personas intentan practicar brahmacharya, continencia, se convertirán en neuróticos; sólo puede ser practicado por personas que han trabajado la mayor parte de sus deseos y ya han purificado su mente.





Las ocho etapas del yoga Patanjali son para aspirantes avanzados, no para principiantes. En primer lugar, uno debe tomar medidas para purificar la mente a través del hatha yoga, el karma yoga, el bhakti yoga y las técnicas meditativas generales que involucran la conciencia más que la concentración. También se pueden practicar algunas de las técnicas asociadas que el sabio Patanjali sugiere en el texto. Estos métodos preparan a uno para la práctica de los ocho pasos y para conocer al gurú que puede enseñarles personalmente.








Técnicas de yoga asociadas



El camino del yoga formulado por Sabio Patanjali no se limita solo a las ocho etapas. Es un sistema integrado que incorpora muchas otras prácticas de yoga. El Sabio Patanjali enumera y sugiere una amplia gama de técnicas que ayudan a armonizar la mente y la vida; Sin embargo, sus explicaciones y descripciones de las técnicas son muy breves y concisas, por decir lo menos. Es fácil pasar por alto el significado de estas declaraciones sin la guía experta de un gurú.





Swami Satyananda, con su conocimiento íntimo y su experiencia personal de yoga, señala claramente las implicaciones ocultas detrás de muchos versos oscuros. Por ejemplo, los versículos 1: 32-39 describen la base de la mayoría de las técnicas meditativas, que incluyen yoga nidra, antar mouna, khechari mudra, etc. El mantra o japa yoga se indica claramente en los versículos 1: 27-29. El comentario explica y destaca claramente estos significados ocultos.




La personalidad humana se puede dividir ampliamente en cuatro categorías fundamentales: emocional, activa, intuitiva y volitiva. El sabio Patanjali ha entendido claramente este hecho y que cada persona tiene un temperamento e inclinaciones diferentes de acuerdo con el predominio de una o más de estas categorías. Sabía que el camino yóguico debía diseñarse para adaptarse a las características específicas de cada individuo. Por lo tanto, sugiere:



Bhakti yoga para aquellos que tienen una inclinación emocional y devocional (consulte 1:23; 2: 1; 2:23; 2:45; etc.).


Jnana yoga para aquellos que son intuitivos por naturaleza. Recomienda la reflexión y la indagación sobre el significado real de Aum (1: 27-29) y también explica gran parte de la filosofía Samkhya (2: 20,21, etc.) como un medio para una mayor realización. Él deja en claro que todo el conocimiento mental es limitado.

Raja o Patanjali yoga para aquellos con fuerte fuerza de voluntad; Este es el tema de toda el texto.

El karma yoga para aquellos que son activos por naturaleza no se menciona específicamente, pero ciertamente, está implícito en muchos versículos. Por ejemplo, los yamas y niyamas implican la práctica del karma yoga en acciones y deberes diarios. El karma yoga también está implícito en los versos sobre bhakti yoga.




El sabio Patanjali sabía que el éxito en bhakti yoga conduce automáticamente al éxito en raja yoga; jñana yoga conduce a la perfección del raja yoga, y así sucesivamente. Sabía que una persona en el camino del raja yoga debe integrar todo su ser. La mezquindad y el egoísmo deben eliminarse mediante cualquier método disponible. Todas las funciones negativas y limitantes de la mente tienen que ser borradas.


La detención de vrittis (modificaciones mentales) se puede lograr mediante vairagya (desapego) y abhyasa (práctica de yoga). (1:12)





Esta declaración incluye todos los caminos y técnicas de yoga. Ninguno está excluido. Todos conducen al éxito en el yoga.









Viyoga lleva al yoga




La mayoría de la gente sabe que la palabra yoga significa unión, pero en los Yoga Sutras, el sabio Patanjali se refiere al yoga como un proceso de separación. ¿Cómo se explica esta contradicción? Puede explicarse en términos de la filosofía Samkhya, que es la base de los sutras de yoga.


Samkhya divide la existencia y el ser individual en dos aspectos: purusha, conciencia y prakriti, naturaleza, energía, ser manifestado. Recuerde que es solo una filosofía y, como todas las demás filosofías, por sublimes que sean, nunca pueden representar realmente la realidad. La existencia y el ser individual surgen cuando purusha y prakriti se unen. El purusha implica drashta, vidente y prakriti implica drishya, visto. El purusha significa ser subjetivo y prakriti significa existencia externa objetiva.





El proceso y las prácticas del yoga se refieren a viyoga, que separa el purusha de prakriti, el vidente de lo visto; es decir, separar la conciencia de la identificación con el vehículo mente-cuerpo. Esta separación y diferencia entre la conciencia y la mente-cuerpo solo puede entenderse por experiencia personal. Ninguna cantidad de lectura o conversación convencerá a uno de la verdad y la realidad de estas diferencias, solo una experiencia personal, abrumadora y asombrosa. Esta experiencia personal transformará la vida de uno; Proporcionará una plataforma para re evaluar y comprender la vida y el ser. Uno verá una nueva dimensión, nunca antes sospechada, en el propio ser. El proceso de yoga está diseñado para traer viyoga, separación entre el vidente y lo visto; Esto lleva al yoga, la unión y la culminación. En primer lugar, el purusha y el prakriti tienen que separarse y luego, cuando esto se logra, se ve que son lo mismo. Así viyoga (la práctica del yoga) lleva al yoga a un nivel superior.








Otra forma de explicar lo mismo es decir que la conciencia pura (purusha) está ligada a los niveles de conciencia a través de una identificación incorrecta con la mente-cuerpo (prakriti). El propósito del yoga es liberar purusha de prakriti. Swami Satyananda define el yoga como:


(Un método) por el cual la conciencia se desconecta del enredo con la mente y el mundo manifestado. El yoga (unión) es el resultado.


La experiencia de la diferencia y las separaciones de la conciencia pura de la mente y el cuerpo conducen a la comprensión de la unidad de todas las cosas. Todos los caminos y técnicas de yoga utilizan este proceso de eliminación de las limitaciones de la mente y el cuerpo para que jñana, el conocimiento trascendental, pueda brillar en toda su gloria. La perfección de la mente conduce a la iluminación espontánea de la conciencia pura.





Naturaleza de la mente




La psicología moderna tiende a considerar la mente como la fuente del conocimiento y la conciencia. El sabio Patanjali establece claramente el punto de vista yóguico cuando dice que la mente no puede ser la fuente de la conciencia porque también puede ser percibida como un objeto (4:19). La mente no se ilumina a sí misma.



La ciencia moderna tiende a considerar tanto la mente como la conciencia como la expresión y manifestación de la materia. El yoga, por otro lado, dice que la materia es realmente la forma grosera y la manifestación de la mente; la materia está controlada por la mente, no la mente por la materia. El mundo material que vemos a nuestro alrededor es realmente una expresión de los aspectos mentales más sutiles de la existencia.





Además de estas dos diferencias fundamentales, el yoga y el pensamiento moderno coinciden en muchos factores relacionados con la mente. Según la psicología de Jung, la mente se puede clasificar en tres dimensiones diferentes: consciente, subconsciente e inconsciente. Estos se pueden relacionar con la terminología yóguica de la siguiente manera:





1. Mente consciente, sthula (dimensión burda)

jagrit (estado de vigilia)
pensamiento superficial y percepción del mundo exterior
2. Mente subconsciente, sukshma (dimensión sutil)
swapna (estado de sueño)
memoria individual
samskaras (tendencias mentales)
3. Mente inconsciente, karana (dimensión causal)
sushupti (estado de sueño profundo)
samskara colectiva cósmica y memoria

Estos campos contienen los aspectos instintivos, intelectuales, psíquicos e intuitivos del hombre. El propósito del yoga Patanjali es explorar estas diferentes esferas mentales para que se conozcan. El objetivo es pasar de lo consciente a lo subconsciente y luego a lo inconsciente.





Pocas personas entienden o incluso apenas aprecian la increíble profundidad de la mente. Ningún sistema psicológico moderno ha intentado definir sus contenidos. Sin embargo, Vyasa, uno de los comentaristas más profundos sobre los Yoga Sutras del sabio Patanjali, que posiblemente vivió hace dos mil años, ha dividido y clasificado la mente subconsciente e inconsciente en siete aspectos. Estos son los siguientes:






1. Samskaras inhibidos (impresiones mentales, causadas por la represión individual).




2. Samskaras que hacen que uno actúe de manera específica. Estos recuerdos pueden ser prenatales y determinar acciones, enfermedades, talentos, etc. Este es el aspecto hereditario del hombre.



3. Memorias latentes de datos no expresados ​​de eventos pasados. Estos están ocultos y almacenados en el inconsciente colectivo más allá de las limitaciones normales de la conciencia individual.



4. Reflejos instintivos que controlan el funcionamiento vegetativo del cuerpo físico y pránico. No aprendemos a digerir los alimentos; la habilidad ya está pre-programada en el hombre individual.



5. Prana (energía bioplásmica). La mente misma, no importa cuán sutil o grosera, está compuesta de prana. Prana es también el medio para que la mente lleve a cabo acciones de acuerdo con los pensamientos.



6. Fluctuaciones innatas de la mente. La mente, por su propia naturaleza, está diseñada para cambiar con ritmos cósmicos.


7. Poderes psíquicos. Los poderes supranormales tienden a tener lugar en el dominio del inconsciente colectivo o mente cósmica.





Esta es una lista muy completa y sin duda es sugerente. Da una indicación del alcance y la naturaleza de la mente. Estos diferentes aspectos se manifiestan progresivamente en el camino del yoga.


Todos los secretos del universo están en la mente. Contiene todo el conocimiento que ha existido, ahora existe y que existirá en el futuro. Tiene capa sobre capa de expresión de lo más sutil a lo más denso. El propósito del yoga Patanjali es eliminar progresivamente las restricciones y velos existentes de la mente individual, explorar y desplegar su potencial inherente, y gradualmente dar forma a la mente individual en un instrumento perfecto y reflector de la mente cósmica de la que forma parte. El objetivo del yoga Patanjali, y todos los demás caminos del yoga, es ir más allá y saltar al abismo de la no-superconsciencia mental.







Poderes psíquicos o supernormales





Los poderes psíquicos se llaman siddhis en sánscrito. Incluyen telepatía, clariaudiencia, clarividencia, premonición y una amplia gama de poderes menos conocidos. Tienen lugar a través de la mediumnidad de los reinos superindividuales de la mente. Los siddhis surgen en el inconsciente colectivo donde cada persona, cada mente individual y todo está íntimamente relacionado con todo lo demás. Pueden tener lugar en el pasado, en el futuro e incluso en los reinos más allá del espacio-tiempo, pero no importa cuán maravilloso pueda parecer, siguen siendo meras expresiones dentro de la mente. Los experimentos científicos en Rusia y en otros lugares han medido varios fenómenos psíquicos con instrumentos, pero estos experimentos no son realmente necesarios, ya que uno descubrirá algunos de ellos personalmente en el camino del yoga.







Muchos de los versos de los Yoga Sutras describen una gran selección de siddhis conocidos y oscuros. Sin embargo, el texto advierte claramente que no se debe aspirar a alcanzar estos poderes o incursionar en ellos. Pueden ser peligrosos para uno mismo y para otros si se usan con fines egoístas. El propósito del yoga no es desarrollar siddhis, sino llevar a cabo la verdadera naturaleza de uno. Los siddhis son simplemente paisajes pasajeros que seguramente surgirán a medida que la mente se vuelva más puntiaguda y purificada. Debería haber un desapego despiadado hacia ellos.


En el camino del yoga, las tentaciones se vuelven cada vez más sutiles. Es difícil resistir la tentación de incursionar con poderes psíquicos, pero si lo haces, te estrellarás y pagarás una fuerte penalización por tu indiscreción. Todos los grandes santos, yoguis, etc., cuentan su batalla contra la tentación; Estos incluyen Buda y Cristo. Afortunadamente, estos siddhis rara vez surgen en una mente egoísta. Si lo hicieran, entonces habría un caos total en la mente y en los reinos más sutiles de la psique. Así que no practiques yoga para ganar siddhis; En primer lugar, satisface tus deseos en el mundo físico más seguro.







El sublime sistema psico-psiquiátrico



La mayoría de los sistemas psiquiátricos modernos se preocupan principalmente por lograr la "normalidad" en un individuo, sea lo que sea que este término signifique. Patanjali yoga también trata de lograr esta normalidad, pero va mucho más allá. Su objetivo es permitir que un individuo explore todas las capas de la mente para lograr la autorrealización y luego la libertad perfecta. Patanjali yoga puede llamarse el último sistema psico-psiquiátrico hacia el cual todos los demás eventualmente buscarán orientación, sin embargo, contiene menos de doscientos versos y fue escrito hace miles de años.





A medida que lea el texto y el comentario, verá el método que se utiliza para abordar los problemas de la mente. Los siguientes son unos cuantos ejemplos.



El sabio Patanjali ha enumerado brevemente las técnicas básicas que la psiquiatría moderna aplica en la terapia. Estos se dan en los versículos 1: 32-39. El versículo 32 sugiere el cultivo de intenso interés en una cosa; esto puede ser un pasatiempo o un trabajo y constituye una terapia ocupacional. El versículo 33 sugiere el cultivo de actitudes positivas hacia los demás. Esto implica una autosugestión, que un psiquiatra puede impartir a su paciente. El versículo 34 sugiere control de la respiración.





La relación entre el trastorno mental y la respiración irregular es bien conocida; la respiración profunda se puede utilizar para inducir tranquilidad mental. Los versículos 35 y 36 aconsejan que uno debe concentrarse en la percepción sensorial. Esto puede incluir musicoterapia, masajes, etc., y puede traer calma rápidamente a la mente. El versículo 37 sugiere que uno debe reflexionar sobre una persona que ha alcanzado estados más elevados de conciencia. Esto significa específicamente un yogui o gurú, pero también puede aplicarse al psiquiatra; de hecho, la mayoría de las terapias modernas dependen casi totalmente de la confianza que un paciente tiene en el terapeuta. Sin esta confianza, nunca puede haber un tratamiento exitoso. El versículo 38 sugiere la terapia del sueño, que es casi la base de algunos sistemas psiquiátricos modernos. Finalmente, el versículo 39 recomienda meditaciones; La psiquiatría moderna ha captado recientemente la importancia de esta forma de terapia. Todos estos métodos ayudan a purificar la mente y permiten que los recuerdos salgan a la superficie y se agoten.






Los síntomas de la alteración mental también se enumeran en el versículo 1:31, como sufrimiento, que incluye enfermedad, depresión, nerviosismo y respiración pesada o sin ritmo.




La infelicidad es el problema universal de la humanidad. En algunos versos cortos pero penetrantes, el sabio Patanjali define la causa de la infelicidad humana y su cura; Él ha explicado lo que miles de otros libros, filosofías y sistemas psicológicos, antiguos y modernos, han intentado hacer con poco éxito. Él resume toda la situación en pocas palabras sin perderse en jerga detallada y detalles. Debido a que estos versículos son tan explícitos, completos y lógicos, los discutiremos brevemente aquí, aunque se han explicado completamente en el comentario. Hemos cambiado ligeramente la traducción en pos del énfasis.


En primer lugar, el sabio Patanjali dice:

Las tensiones básicas de la mente (que traen infelicidad) son la ignorancia de la verdad, el egoísmo, el apego, la aversión y el miedo a la muerte.




Este versículo resume toda la causa de la infelicidad. Los siguientes versículos definen las implicaciones detrás de las tensiones básicas:


La ignorancia de la realidad es la tensión raíz de la que surgen todas las demás tensiones; Las tensiones pueden ser latentes, leves, dispersas o manifiestas.
(2:4)





El sabio Patanjali explica que la causa raíz de la infelicidad, ya sea consciente o subconsciente, es la ignorancia de la naturaleza real. Hasta que uno conozca la esencia de su ser, siempre habrá tensión e infelicidad de una forma u otra.








El sabio Patanjali define las tensiones como actuando en diferentes niveles. Ellos son:



1. Dormido (prasupta)- arraigado en lo profundo de la mente subconsciente, de lo que aún no eres consciente. Se enfrentarán a medida que la percepción se profundice a través de la práctica del yoga.



2. Ligero (tanu) - tensiones menores, insignificantes.



3. Scatteres (vichchhinna)- tensiones que provocan neurosis, fobias, depresión, etc. en la vida. El yoga eventualmente resolverá estas tensiones permitiéndole aceptarse y armonizar sus impulsos.


4. Manifiesto (udara) - tensiones conscientes que pueden reconocerse claramente en las interacciones diarias.





Por lo tanto, estas tensiones abarcan el espectro desde lo bruto hasta lo más sutil. ¿Qué es esta tensión fundamental llamada ignorancia? El sabio Patanjali explica en el siguiente verso:


La ignorancia puede definirse en relación con tomar lo perecedero como lo imperecedero, lo impuro como lo puro, la infelicidad como felicidad y el no ser como el ser. (2: 5)







Esta ignorancia es la falta de conocimiento de swaroopa, la verdadera naturaleza de uno. Esta es la causa principal de la infelicidad.


Esta ignorancia se descompone lentamente a la luz de la comprensión que proviene de la práctica regular y persistente del yoga. La mente misma es una fuente de ignorancia ya que funciona según el principio de separación y diferencias.







La ignorancia se disuelve lentamente al obtener más información sobre la naturaleza de la mente y, finalmente, ir más allá de la mente. Es la mente la que resulta en la falsa identificación de la conciencia con la mente-cuerpo. Cuando se logra la viyoga, la separación, la conciencia del cuerpo de la mente, entonces uno se está moviendo hacia la destrucción de la ignorancia básica y, a su vez, todas las otras causas menores de infelicidad. La ignorancia conduce al egoísmo. Esto se explica en el siguiente verso:



El egoísmo se puede definir como una identificación incorrecta de purusha (el vidente) con el instrumento mente-cuerpo. (2: 6)





La gente se identifica falsamente con su mente-cuerpo; Esto produce un fuerte sentido de individualidad. Cada persona trata de imponer su voluntad a los demás para obtener ganancias egoístas. Busca la satisfacción personal a toda costa. El costo generalmente es la frustración y la infelicidad ya que el ego nunca puede estar completamente satisfecho.




El sentido del ego conduce a la aversión y el apego a la cosa del mundo:


"El apego puede definirse como la absorción en los placeres del mundo. La aversión puede definirse como la repulsión por las cosas del mundo. (2: 7,8)




Estas dos tensiones de apego y aversión, gustos o disgustos, llevan a uno a conflictos e infelicidad en la vida, ya que las situaciones de la vida real rara vez, si es que alguna vez, satisfacen las necesidades y expectativas de uno.



Estos gustos y disgustos conducen al miedo a la muerte, ya que uno desea continuar con el status quo del placer y la individualidad. El sabio Patanjali dice:


El miedo a la muerte es una fuerza inherente y dominante en todas las personas, incluso en aquellos que son muy eruditos. (2: 9)


Esta cadena causal de tensión e infelicidad es muy racional. La ignorancia conduce al egoísmo; El egoísmo conduce a gustos y disgustos y estos temen a la muerte. La eliminación de esta ignorancia básica y todas las demás tensiones conduce a la felicidad perfecta. ¿Cómo se hace esto?


Estas causas de infelicidad pueden ser aniquiladas resolviéndolas en su fuente y eliminando los estados mentales asociados a través de la meditación (2: 10.11)


Por lo tanto, la tensión puede eliminarse explorando la mente a través de técnicas meditativas.



Estos pocos versos breves resumen la naturaleza de los problemas mentales, las tensiones y la infelicidad y el método para eliminarlos. Se podría escribir una enciclopedia completa para dilucidarlos. Se podría desarrollar un sistema psiquiátrico completo a su alrededor. Patanjali yoga intenta abordar la fuente misma de la insatisfacción humana; cualquier otro enfoque solo puede arañar la superficie del sufrimiento humano. El sabio Patanjali da una idea de la causa básica; sin esta idea, ¿cómo se puede curar la infelicidad? Por lo tanto, los sutras definen las causas y luego indican cómo eliminarlas. Solo de esta manera se puede encontrar la felicidad que está más allá de los sueños más salvajes.


El sabio Patanjali ha escrito una gran cantidad de conocimiento en unos pocos miles de palabras. En lo que a nosotros respecta, debería ser el libro de referencia estándar para todos los psiquiatras. Debería ser la "Biblia" de la psicología y la psiquiatría. Tal es nuestra reverencia por esta obra maestra de la sabiduría práctica.



La necesidad de este comentario.

El sabio Patanjali, o quien escribió los Yoga Sutras, fue un autor intelectual. Era más científico que la mayoría de los científicos, más lógico que la mayoría de los lógicos. Era estricto y drásticamente económico con las palabras. evitó la repetición. A veces su estructura de oración es incompleta, pero cada palabra contiene una gran cantidad de información y significado, algunas obvias pero otras ocultas. Es muy fácil pasar por alto o entender mal las implicaciones detrás de los versículos. Los significados crípticos solo pueden ser revelados por un maestro vivo; además, los versos tienen que explicarse en términos que el hombre moderno pueda entender. Es por esta razón que este comentario fue producido, basado en la práctica y la experiencia personal de un maestro moderno, nuestro gurú, Swami Satyananda Saraswati.


Fuente: "Four chapters on freedom" Swami Satyananda Saraswati


Traducción: Patricia Aballay