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23 mar 2013

Kaivalya Darshanam (La Ciencia Sagrada). Por Sri Yukteswar.


En su libro "La Ciencia Sagrada" Swami Sri Yukteswar pone de manifiesto la unidad esencial de las grandes enseñanzas religiosas de Oriente y Occidente. Mediante la explicación de pasajes semejantes en las escrituras hindúes y cristianas, con incomparable sabiduría y discernimiento, Sri Yukteswar explica la evolución universal de la conciencia, la energía y la materia: la totalidad de la experiencia que llamamos "vida". El autor proporciona una base sólida para la concepción de una visión holística del hombre y el universo, y demuestra cómo la misma apoya los principios de la vida natural en el cuerpo, la mente y el alma. Enraizada en las más profundas verdades religiosas, su visión ofrece una guía práctica para alcanzar la plenitud en la vida diaria, mediante el delineamiento de los principios físicos, mentales, morales y espirituales que gobiernan la expansión de la conciencia humana.

Capítulo 1: El Evangelio

SUTRA 1
Parambrahma (el Espíritu o Dios) es eterno, completo, sin principio ni fin. Es el Ser único e indivisible.


SUTRA 2
En Él (Parambrahma) yace el origen de todo conocimiento y amor, la raíz de todo poder y gozo.


SUTRA 3
Parambrahma hace emerger la creación, la Naturaleza inerte (Prakriti). Del Om (Pranava,el Verbo, la manifestación de la Fuerza Omnipotente), proviene Kala, el Tiempo; Desa, el Espacio; y Anu, el Átomo (la estructura vibratoria de la creación).

SUTRA 4 
Anu o los Átomos son la causa de la creación. Al conjunto de ellos se los denomina Maya o el poder del Señor de dar origen a creaciones ilusorias; y a cada anu individual se le llama Avidya, la Ignorancia. 

SUTRA 5
El aspecto de Parambrahma que consiste en el Amor Omnisciente es Kutastha Chaitanya. El Ser Individual, como manifestación suya, es uno con Él. 

SUTRA 6
El Átomo, bajo la influencia de Chit (el conocimiento universal) forma el Chitta o aquel estado en el cual la mente se encuentra en calma. Al espiritualizarse, este estado se denomina Buddhi, la Inteligencia. Su opuesto es Manas, la Mente, en la cual mora el Jiva: el ser imbuido de Ahamkara o Ego, el concepto de separación de la existencia individual. 

SUTRAS 7-10
Chitta, el Átomo espiritualizado, en el cual aparece Ahamkara (la idea de la existencia separada del Ser), tiene cinco manifestaciones (electricidades etéricas). 

Estas cinco electricidades etéricas constituyen el cuerpo causal del Purusha. 

Mediante sus tres atributos o Gunas -Sattva (positivo), Rajas (neutralizante) y Tamas (negativo)- las cinco electricidades (Pancha Tattwa) dan origen a los Guianendriyas (órganos de los sentidos), Karmendriyas (órganos de la acción) y Tanmatras (objetos de los sentidos). 

Estos quince atributos, más la Mente y la Inteligencia, constituyen los diecisiete "miembros sutiles", el Lingasarira o el cuerpo sutil. 

SUTRAS 11, 12
Los mencionados cinco objetos, que son los atributos negativos de las cinco electricidades, al combinarse entre sí, producen la idea de la materia burda en sus cinco aspectos: Kshiti, sólidos; Ap, líquidos; Tejas, fuegos; Marut, substancias gaseosas; y Akasha, éter. 

Estos cinco aspectos de la materia burda y sus quince atributos -junto con Manas (la Mente o conciencia sensorial), Buddhi (la inteligencia-discernimiento), Chitta (el Corazón o la capacidad de sentir), y Ahamkara (el Ego)- constituyen los veinticuatro principios básicos de la creación. 

SUTRA 13
Este universo consta de catorce esferas, siete Swargas y siete Patalas. 

SUTRA 14
Purusha está cubierto por cinco koshas o envolturas. 

SUTRAS 15, 16
Tal como descubrimos, al despertar, que los objetos vistos en nuestros sueños son irreales, así por simple inferencia, podemos concluir que nuestras percepciones en el estado de vigilia son igualmente irreales. 

SUTRA 17
Lo que se requiere es un Gurú o Salvador, que nos despierte a la devoción (Bhakti) y a las percepciones de la Verdad. 

SUTRA 18
La Liberación (Kaivalya) se alcanza al realizar la identidad del propio Ser con el Ser Universal o la Realidad Suprema. 

Capítulo 2: El Objetivo

SUTRA 1
De allí que exista el deseo de alcanzar la Liberación. 

SUTRA 2
La liberación es la estabilización del Purusha (jiva o alma) en su verdadero Ser. 

SUTRA 3
Cesa entonces todo dolor, y se alcanza el fin supremo (la verdadera satisfacción, la realización de Dios). 

SUTRA 4
De lo contrario, nacimiento tras nacimiento, el hombre experimenta el sufrimiento causado por los deseos insatisfechos. 

SUTRAS 5, 6
Los problemas nacen de Avidya o la Ignorancia. La Ignorancia es la percepción de lo inexistente y la no percepción de lo Existente. 

SUTRAS 7-12
Avidya, la Ignorancia, está dotada del poder dual de la polaridad y se manifiesta como egoísmo, apego, aversión y tenacidad ciega. 

El poder oscurecedor de Maya produce el egoísmo y la tenacidad ciega; el poder de la polaridad de Maya causa el apego (la atracción) y la aversión (repulsión). 

El egoísmo es el resultado de la incapacidad de discernir entre el cuerpo físico y el verdadero Ser. 

La tenacidad resulta de la sujeción al orden físico natural (es decir, la creencia de que la Naturaleza y sus leyes tienen poder absoluto, en lugar de creer en los omnicausales poderes del Alma). 

El apego significa el ansia de obtener aquello que aporta felicidad. 

La aversión significa el deseo de eliminar lo que produce infelicidad. 

SUTRA 13
La raíz del dolor yace en las acciones egoístas, las cuales (estando basadas en conceptos errados) conducen al sufrimiento. 

SUTRAS 14, 15
La aspiración del hombre es liberarse completamente de la infelicidad. 

Sólo al desterrar de sí todo color, eliminando toda posibilidad de que éste retorne, alcanza el ser humano la más alta meta. 

SUTRAS 16-21
Existencia, conciencia y gozo son los anhelos (del corazón humano).

Ananda, el gozo, es el pleno contentamiento del corazón, que se logra del modo y por los medios sugeridos por el Salvador, el Sat-Guru. 

Chit, la conciencia verdadera, produce la completa eliminación de todos los males y la manifestación de todas las virtudes. 

Sat, la existencia, se alcanza mediante la realización de la permanencia del alma.

Estas tres cualidades constituyen la verdadera naturaleza del ser humano. 

Con la satisfacción de todos los deseos y la eliminación de todo sufrimiento, se alcanza Parmartha (la meta suprema)

SUTRA 22
Una vez satisfechas todas las necesidades de su naturaleza, el ser humano no se limita a reflejar simplemente la luz divina, sino que se une activamente al Espíritu. Este estado de unión se denomina Kaivalya. 


Capítulo 3: El Procedimiento

SUTRAS 1-4
Yajna o sacrificio involucra autodisciplina (Tapas), el estudio profundo (Swadhayaya) y la práctica de la meditación en Om (Brahmanidhana). 

La autodisciplina implica manifestar paciencia y ecuanimidad ante toda circunstancia, manteniendo la calma en medio de las dualidades básicas de Maya (el frío y el calor, el dolor y el placer, etc.).

Swadhyaya consiste en leer o escuchar la verdad espiritual, ponderarla y formarse un concepto claro de ella. 

(La meditación en) Pranava, el sonido divino de Om, es el único camino que conduce a Brahman o el Espíritu, es decir, a la salvación. 

SUTRAS 5,6
Om se escucha a través del cultivo de Sraddha (el amor natural del corazón), Virya (el valor moral), Smriti (el recuerdo de la propia divinidad) y Samadhi (la verdadera concentración). 

Sraddha es la intensificación del amor natural del corazón. 

SUTRAS 7,8
El valor moral (Virya) deriva de Sraddha -el amor enfocado en el gurú- y de la afectuosa obediencia a las instrucciones del gurú. 

Quienes hacen desaparecer nuestras dificultades, disipan nuestras dudas y nos dan paz, son nuestros verdaderos maestros. Ellos realizan una labor divina. Sus opuestos (aquellos que aumentan nuestras dudas y dificultades) nos causan daño y debemos evitarles como el veneno. 

SUTRAS 9-11
El valor moral es fortalecido mediante la observancia de Yama (la moralidad o el autocontrol) y Niyama (las reglas religiosas). 

Yama incluye la no violencia, la veracidad, la honestidad, la continencia y la ausencia de codicia. 

Niyama significa la pureza de cuerpo y mente, el contentamiento en toda circunstancia y la obediencia (ciñéndose a las instrucciones del gurú). 

SUTRAS 12-18
En consecuencia, la esclavitud desaparece. 

Las ocho ataduras o ardides son: el odio, la vergüenza, el miedo, la aflicción, el espíritu crítico, el prejuicio racial, el orgullo de familia y la arrogancia. 

(La eliminación de estas ocho ataduras) conduce a la gradeza de alma [magnanimidad].

De este modo, el hombre se vuelve apto para la práctica de Asana, Pranayama y Pratyahara, y para disfrutar de la vida doméstica (satisfaciendo en ella sus deseos y deshaciéndose así de éstos). 

Asana significa mantenerse inmóvil en una postura física confortable. 

Pranayama significa controlar el Prana o la fuerza vital. 

Pratyahara significa retirar los sentidos, de los objetos externos. 

SUTRAS 19-22
Smriti, el verdadero entendimiento, conduce al hombre al conocimiento de toda la creación. 

Samadhi, la verdadera concentración, nos capacita para abandonar la propia individualidad a fin de abrazar la universalidad. 

De aquí surge Samyama ("control", es decir triunfo sobre la individualidad egoísta), mediante el cual se experimenta la vibración de Om, la cual revela a Dios. 

De este modo, el alma es bautizada en Bhakti Yoga (la devoción). Éste es el estado de la Divinidad. 

SUTRAS 23
Cinco son los estados del corazón humano: oscuro, motivado, constante, consagrado y puro. En base a estos cinco estados del corazón, puede clasificarse a los seres humanos y determinar el nivel que han alcanzado en su evolución. 

SUTRA 24
En el estado oscuro del corazón, el ser humano alberga ideas erróneas (acerca de todo). Este estado es el resultado de Avidya o la Ignorancia, y da origen a los hombres de la casta más baja o Sudras. Tales hombres pueden captar solamente lo que se relaciona con el mundo físico. Éste es el estado mental prevaleciente en Kali Yuga, la Edad Oscura de un ciclo. 

SUTRAS 25, 26
Cuando el hombre lucha por alcanzar la iluminación, abandona la primera etapa en el plan de Brahma y entra entonces en la casta natural de los Kshastriya o guerreros.

Bajo el empuje de las fuerzas evolutivas, lucha él por encontrar la verdad. Busca un gurú y valora la guía espiritual de éste. El Kshatriya se vuelve así apto para residir en niveles superiores de entendimiento. 

SUTRA 27
Los mundos o Lokas de la creación son siete: Bhu, Bhuvar, Swar, Mahar, Jana, Tapo y Satya. (Esta tierra y el #estado terrenal" de la conciencia humana se denominan Bhuloka). 

SUTRA 28
Al entrar al Bhuvarloka ("el aire" o "el mundo del devenir"), el ser humano se transforma en Dvija o "nacido por segunda vez". Comprende la segunda parte de la creación material, consistente en las fuerzas más sutiles y refinadas. Este estado mental es el que prevalece en el Dwapara Yuga. 

SUTRA 29
En el Swarloka ("el cielo"), le es posible al ser humano comprender los misterios de Chitta -la tercera parte o parte magnética- de la creación material y se transforma en Vipra (un ser casi perfecto). Éste es el estado mental que prevalece en Tetra Yuga. 

SUTRA 30
Por medio del verdadero arrepentimiento, el ser humano alcanza Maharloka (el "gran mundo") y acaba su sujeción a la influencia de la Ignorancia o Maya, alcanzando la pureza del corazón. Entra así en la casta natural de los Brahmanes ("los conocedores de Brahma"). Éste es el estado mental que prevalece en Satya Yuga. 

SUTRAS 31, 32
Cuando, en lugar de reflejar meramente la Luz Espiritual, el ser humano la manifiesta, se eleva él a Janaloka, el reino de Dios, e ingresa entonces en Tapoloka, la esfera de Kutastha Chaitanya. 

Al abandonar la vana idea de su existencia individual separada, entra en Satyaloka, en donde alcanza el estado de liberación final o Kaivalya, la unión con el Espíritu. 

Capítulo 4: La Revelación

SUTRAS 1-3
El hombre alcanza el estado de perfección mediante la purificación de sus tres cuerpos. También puede alcanzarlo por la gracia del gurú. 

La purificación se obtiene a través de la Naturaleza, la autodisciplina y los mantras. 

Por medio de la Naturaleza se purifica la materia densa (el cuerpo físico); por medio de la autodisciplina se purifica la materia sutil (el cuerpo sutil); por medio de los mantras se purifica la mente. 

SUTRAS 4, 5
Por el sagrado efecto del mantra, es posible oír el sonido de Pranava o sonido de Om. 

El devoto puede escuchar el sonido sagrado de diversas maneras, según sea la etapa que haya alcanzado en su desarrollo (en la purificación de su corazón). 

SUTRA 6
Quien cultiva el amor innato del corazón, obtiene la guía de un gurú y comienza a recorrer el sendero de la disciplina espiritual (sadhana). Se transforma entonces en un Pravartaka o iniciado. 

SUTRA 7
Mediante la práctica de Yama y Niyama, las ocho mezquindades del corazón humano desaparecen y se manifiesta la virtud. El hombre se convierte así en un Sadhaka, un verdadero discípulo, apto para alcanzar la salvación. 

SUTRA 8
Al avanzar en santidad y escuchar el sagrado sonido de Om se transforma en Siddha, un personaje divino. 

SUTRA 9
Entonces percibe él las manifestaciones del Espíritu y atraviesa los siete Patala Lokas (o centros espinales), contemplando los siete rishis. 

SUTRA 10
Entonces, gracias al conocimiento y el poder del yoga, el ser humano obtiene la supremacía sobre los siete Swargas (cielos). Disolviendo las cuatro ideas originales (los "cuatro manus" o pensamientos primordiales que dieron origen a la creación), alcanza él la salvación. 

SUTRA 11
Y al triunfar así sobre los poderes de la Oscuridad y la Ignorancia, el hombre se vuelve uno con Dios. 

SUTRA 12
El conocimiento de la evolución, la vida y la disolución conducen a la completa emancipación de las ataduras de Maya o el engaño. Al contemplar el ser en el Ser Supremo, el hombre conquista la libertad eterna. 
Sri Yukteswar junto a Yogananda

Conclusión
"El amor rige la corte, el campo y el bosque;
a los hombres abajo y en lo alto a los santos:
porque el amor es cielo y el cielo es amor."

En la estrofa recién citada, el poeta Walter Scott ha expresado maravillosamente el poder del amor. Se ha demostrado claramente en las páginas anteriores que "el Amor es Dios", no simplemente como el más noble sentimiento del poeta sino como la expresión de una eterna verdad. Si un hombre cultiva adecuadamente este principio que existe en forma natural en su corazón -no importa cual sea su credo religioso ni su posición social- tendrá la seguridad de estar siguiendo la senda correcta que lo salvará de extraviarse en esta creación nacida de la Oscuridad o Maya. 

En las páginas precedentes se ha demostrado cómo puede cultivarse el amor, y cómo, mediante su cultivo, se logra desarrollarlo. Asimismo, se demuestra que es únicamente a través del desarrollo del amor como le es posible al hombre encontrar a su Preceptor Espiritual, mediante cuyo favor es bautizado nuevamente en la corriente sagrada y sacrifica su Ser ante el altar de Dios, uniéndose así al Padre Eterno por siempre y para siempre. Concluyendo este pequeño volumen, se exhorta ardientemente al lector a no olvidar jamás la suprema meta de la vida. Shankaracharya, el sabio iluminado, ha dicho: 

"La vida es siempre insegura e inestable, cual una gota de agua sobre una hoja de loto. La compañía de un personaje divino, aunque sea por un instante, puede salvarnos y redimirnos".

8 oct 2012

Yugas: eras espirituales. Por Sri Yukteswar

Del libro "La ciencia sagrada" de Swami Sri Yukteswar.
 
A continuación explicaré brevemente -refiriéndome a ciertos cálculos matemáticos que delimitan los yugas o edades de la creación- el hecho de que el mundo se encuentra al presente en la edad de Dwapara Yuga, y que han transcurrido ya 194 años de dicho Yuga (1894 d.C.), conduciendo a un rápido desarrollo del conocimiento humano.

La astronomía oriental enseña que las lunas giran alrededor de sus planetas, que los planetas rotan en sus ejes y giran con sus lunas alrededor del sol; y el sol, con sus planetas y sus lunas, girando a su vez en torno a alguna estrella que constituye su contraparte, tarda en cada revolución aproximadamente 24000 años terrenales: un fenómeno celeste que origina el movimiento retrógrado de los puntos del equinoccio alrededor del zodíaco. El sol tiene también otro movimiento, girando en torno a un magno centro, llamado Vishnunabhi, el cual es la sede del poder creativo o Brahma, el magnetismo universal. Brahma regula el dharma o la virtud mental del mundo interno.

Cuando el sol, en su rotación en torno a su contraparte, llega al punto más cercano a este magno centro que es la sede de Brahma (un evento que ocurre cuando el equinoccio de otoño entra en la primera casa de Aries), dharma, la virtud mental, se manifiesta en forma tan desarrollada que al hombre le es posible comprenderlo todo con facilidad, incluso los misterios del Espíritu.

Al comienzo del siglo veinte, el equinoccio de otoño ocurrirá entre las estrellas fijas de la constelación de Virgo y en la primera parte de la fase ascendente del Dwapara Yuga.

Al cabo de 12000 años, cuando el sol alcanza en su órbita el sitio más distante de Brahma, el magno centro (un evento que tiene lugar cuando el equinoccio de otoño se encuentra en la primera casa de Libra), dharma o la virtud mental llega a un estado tan limitado que el hombre no puede comprender cosa alguna que no sea parte de la burda creación física. Nuevamente, de la misma manera, cuando el sol, en el curso de sus revoluciones, comienza a avanzar hacia el lugar más cercano al magno centro, dharma o la virtud mental empieza a desarrollarse; esta evolución gradual alcanza su plenitud en otros 12000 años.

Cada uno de estos períodos de 12000 años, denominados Daiva Yugas o Parejas Eléctricas, trae un cambio completo tanto externamente, en el mundo material, como internamente, en el mundo intelectual o eléctrico. De este modo, en un período de 24000 años, el sol concluye su rotación alrededor de su contraparte y completa un ciclo eléctrico consistente de 12000 años en un arco ascendente y 12000 años en un arco descendente.

El desarrollo del dharma o la virtud mental es gradual y se divide en cuatro etapas diferentes en un período de 12000 años. El período de 1200 años, durante el cual el sol recorre 1/20 ava parte de su órbita (ver diagrama) se llama Kali Yuga. Dharma o la virtud mental se encuentra entonces en su primera etapa y está desarrollada sólo en una cuarta parte; el intelecto humano no puede comprender cosa alguna como no sea la burda materia de esta creación siempre cambiante, el mundo externo.

El período de 2400 años durante el cual el sol recorre las 2/20 ava parte de su órbita, se llama Dwapara Yuga. Dharma o la virtud mental, está entonces en la segunda etapa de su evolución, es decir en la mitad de su desarrollo; el intelecto humano puede comprender en este período las materias más sutiles, las electricidades y sus atributos, los cuales son los principios creativos del mundo externo.

El período de 3600 años durante el cual el sol recorre las 3/20 ava parte de su órbita se llama Treta Yuga. Dharma o la virtud mental está entonces en su tercera etapa; el intelecto humano llega a ser capaz de comprender el magnetismo divino, la fuente de todas las fuerzas eléctricas de las cuales depende la existencia misma de la creación.

El período de 4800 años durante el cual el sol recorre las restantes 4/20 ava parte de su órbita se llama Satya Yuga. Dharma o la virtud mental está entonces en su cuarta etapa y su desarrollo es completo; el intelecto humano puede comprenderlo todo, incluso a Dios o el Espíritu existente más allá de este mundo visible.

Manu, un gran rishi (sabio iluminado) de la época de Satya Yuga, describe estos Yugas más claramente en el siguiente pasaje de su Samhita:

Cuatro veces mil años, dicen, es el Krita Yuga (Satya Yuga o la "Edad Dorada" del mundo). Su amanecer dura otros tantos cientos de años y el período de su atardecer o crepúsculo es de la misma duración (400+4000+400=4800). En las otras tres edades, con sus amaneceres y atardeceres, los miles y los cientos decrecen en la unidad (300+3000+300=3600; etc.). Este ciclo de cuatro etapas que comprende 12000 años se llama una Edad de los Dioses. La suma de mil edades divinas constituye un día de Brahma y su noche es de la misma duración.

El período de Satya Yuga es de 4000 años de duración; 400 años antes y después de Satya Yuga propiamente tal existen períodos de transición o sandhis entre este Yuga y los que lo preceden y suceden respectivamente; por tanto, Satya Yuga dura un total de 4800 años. Al calcular la duración de otros Yugas y Yugasandhis, la norma es que el número uno debe restarse de los números (tantos miles como cientos) que indican los períodos de los Yugas y sandhis que les anteceden. Conforme a esta regla, es evidente que Treta Yuga dura 3000 años y sus sandhis, los períodos de transición que la preceden y suceden, duran 300 años, lo cual lleva un total de 3600 años.
 
La duración de Dwapara Yuga es de 2000 años y los sandhis que la anteceden y suceden duran 200 años cada uno, llevando a un total de 2400 años. Finalmente, 1000 años es la duración de Kali Yuga, cuyos sandhis duran 100 años antes y después, llevando a un total de 1200 años. Así pues, 12000 años, la suma total de todos los períodos de estos cuatro Yugas, es la duración de uno de los Daiva Yugas o Parejas Éléctricas, dos de los cuales, es decir, 24000 años, forman el ciclo eléctrico completo.
 
Desde el año 11501 a.C., cuando el equinoccio de otoño estaba en la primera casa de Aries, el sol comenzó a alejarse del sitio de su órbita más próximo al magno centro hacia el punto más distante de él y, consecuentemente, la capacidad intelectual del hombre comenzó a disminuir. Durante los 4800 años que demoró el sol en pasar a través de una de las Parejas de Satya o la 4/20 ava parte de su órbita, el intelecto humano perdió gradualmente toda capacidad de captar el conocimiento del magnetismo divino. Durante los 2400 años siguientes, mientras el sol pasaba a través del Dwapara Yuga Descendente, el intelecto humano perdió el poder de captar el conocimiento de las electricidades y sus atributos. En los 1200 años siguientes, el sol atravesó el Kali Yuga Descendente y alcanzó el punto de su órbita más alejado del magno centro; el equinoccio de otoño estaba en la primera casa de Libra. La capacidad intelectual del hombre había disminuido tanto que le era imposible captar cosa alguna excepto la materia bruta de la creación. El período alrededor del año 500 d.C. fue, por lo tanto, la época más oscura de Kali Yuga y del ciclo completo de 24000 años. La historia confirma la precisión de estos antiguos cálculos de los rishis hindúes y da testimonio de cuán vastos eran la ignorancia y el sufrimiento que predominaban en este período en todas las naciones.
 
Desde el año 499 d.C. en adelante, el sol comenzó a avanzar hacia el magno centro y el intelecto del hombre empezó a desarrollarse gradualmente. Durante los 1100 años del Kali Yuga Ascendente, los cuales nos remontan al año 1599 d.C., el intelecto humano era tan denso que no podía comprender las electricidades, Sukshmabhuta, los elementos sutiles de la creación. En el plano político, por otra parte, no hubo en general paz en reino alguno.
 
Luego de este período, con la llegada de los 100 años del sandhi de transición de Kali Yuga, conducentes a la unión con la época siguiente, Dwapara Yuga, los hombres comenzaron a percatarse de la existencia de los elementos sutiles, panchatanmatra o los atributos de las electricidades, y la paz empezó a establecerse en el terreno político.
 
Alrededor del año 1600 d.C., William Gilbert descubrió las fuerzas magnéticas y observó la presencia de la electricidad en todas las substancias físicas. En 1609, Kepler descubrió ciertas importantes leyes de la astronomía y Galileo creó el telescopio. En 1621, Drebbel de Holanda inventó el microscopio. Alrededor de 1670, Newton descubrió la ley de gravedad. En 1700, Tomás Savery utilizó una bomba de vapor para aspirar agua. Veinte años después, Esteban Gray descubrió la acción de la electricidad en el cuerpo humano.
 
En el mundo político, la gente comenzó a manifestar autorrespeto, y la civilización avanzó en muchos aspectos. Inglaterra se unió con Escocia y se transformó en un poderoso reino. Napoleón Bonaparte estableció su nuevo código legal en la Europa del Sur. Los Estados Unidos de América obtuvieron su independencia y en muchas partes de Europa prevaleció la paz.
 
Con el progreso de la ciencia, el mundo empezó a cubrirse de rieles de ferrocarril y de cables de telégrafo. Aun sin comprender claramente los aspectos sutiles de la materia, el hombre hizo uso práctico de ellos con la ayuda de las máquinas de vapor, máquinas eléctricas, y muchos otros instrumentos. En 1899, al completarse los 200 años de Dwapara Sandhi, el período de transición, comenzará el verdadero Dwapara Yuga de 2000 años, brindando a la humanidad general una comprensión cabal de las electricidades y sus atributos.
 
Tal es la gran influencia del Tiempo que gobierna el universo. Ningún hombre puede superar esta influencia a menos que, disponiendo de la bendición de contar con el amor puro -el don celestial de la naturaleza- se divinice; siendo bautizado por las sagradas aguas del Pranava (la divina vibración de Om), aprende él así el reino de Dios.
 
Deseo observar que los diferentes planetas que ejercen su influencia sobre los días de la semana, han prestado sus nombres a sus respectivos días; asimismo, las diversas constelaciones esterales, cuya influencia se manifiesta en los meses, han conferido sus nombres a los meses hindúes. Cada uno de los grandes Yugas ejerce gran influencia durante el período de tiempo que le corresponde; es deseable por lo tanto, que al referirse a los años, se indique a cual Yuga pertenecen.
 
Swami Sri Yukteswar
 
Recomiendo leer a continuación otro texto del gran maestro Yukteswar llamado: Alimentación y vida natural para la práctica de Yama y Niyama.

12 feb 2012

Alimentación y vida natural para la práctica de Yama y Niyama. Por Sri Yukteswar.


Yoga, alimentación y vida natural
Por Sri Yukteswar

Sri Yukteswar (1855-1936). Su príncipal discípulo fue Paramahansa Yogananda, a quién encomendó la misión de difundir y poner a disposición de los buscadores de la Verdad a través del mundo entero el conocimiento de la antigua ciencia del Yoga. 
Este breve texto pertenece a su libro "La ciencia sagrada"





¿Qué es la vida natural?
Para entender en que consiste la vida natural es necesario distinguirla de lo que no es natural. La vida depende de la selección de: (1) alimento, (2) habitación y (3) compañía. Para vivir en forma natural, los animales inferiores hacen esta selección por si mismos, con la ayuda de sus instintos y de los centinelas naturales localizados en los órganos de los sentidos de la vista, oído, tacto, olfato y gusto. En el ser humano en general, sin embargo, estos órganos están tan desnaturalizados debido al género de vida contrario a la naturaleza que llevan desde la misma infancia, que no es posible confiar en sus reacciones. Por lo tanto, para entender lo que son nuestras necesidades naturales, necesitamos depender de la observación, la experimentación y la razón.

¿Cuál es el alimento natural del hombre?
En la selección de nuestra alimentación natural, deberíamos tomar en consideración cual es la forma de los órganos que ayudan a la digestión y la nutrición –los dientes y el conducto digestivo- , la tendencia natural de los órganos sensoriales que guían a los animales hacia determinados alimentos, y la alimentación de las criaturas jóvenes.

Observación de los dientes
Al observar los dientes, notamos que en los animales carnívoros los incisivos son poco desarrollados, mientras que los caninos son considerablemente largos, lisos y puntiagudos, para aferrar la presa. Los molares también son puntiagudos, pero no se tocan sino que se ajustan lateralmente para separar las fibras musculares.
En los animales herbívoros, los incisivos son notablemente desarrollados, los caninos reducidos (aunque a veces, como en el caso de los elefantes, se han desarrollado bastante para constituir un arma defensiva), los molares tienen una amplia superficie de masticación y están provistos de esmalte solo en los costados.
En los frugívoros, todos los dientes tienen casi la misma altura, los caninos son algo prominentes, cónicos y romos (obviamente no están destinados a agarrar una presa, sino  a ejercer una fuerza). Los molares tienen una amplia superficie de masticación y están provistos de capas de esmalte en la parte superior, cuyo objeto es prevenir el desgaste originado por su movimiento lateral, pero no son puntiagudos para permitir masticar carne.
Por otra parte, en los animales omnívoros como en el caso de los osos, los incisivos se parecen a los de los herbívoros, los caninos a los de los carnívoros, y los molares son a la vez anchos y puntiagudos para cumplir un doble propósito.
Ahora bien, si observamos la forma de los dientes en el hombre, podemos comprobar que esta no se asemeja a la de los animales carnívoros, así como tampoco a la de los herbívoros u omnívoros, pero coincide en forma exacta con la de los frugívoros. Puede deducirse, pues, con razón que el hombre es un animal frugívoro, es decir, que se alimenta de frutas (Se considera fruta a toda parte de la vida vegetal útil al hombre. La dieta a base de frutas a que se refiere Sri Yukteswar incluye, pues, las verduras, cereales, nueces, almendras, etc.).

Observación del canal digestivo
Si observamos el conducto digestivo, podremos apreciar que los intestinos de los animales carnívoros son de tres a cinco veces más largos que la longitud de su cuerpo, si se mide esta desde la boca hasta el ano; y su estómago es casi esférico. Los intestinos de los herbívoros son de veinte a veintiocho veces más largos que la longitud de sus cuerpos, y su estómago es mas extenso y de forma compuesta. Los intestinos de los animales frugívoros son de diez a doce veces más largos que la magnitud de sus cuerpos,  y sus estómagos son algo mas anchos que los de los carnívoros y están provistos de una extensión o duodeno, que sirve como un segundo estómago.
Esta última es exactamente la formación que encontramos en el ser humano. Aún cuando la anatomía afirma que sus intestinos son de tres a cinco veces mas largos que la longitud de su cuerpo, este es un error basado en que el cuerpo ha sido medido desde la cabeza hasta la planta de los pies, en lugar de medir la longitud boca-ano. Una vez más podemos deducir que el hombre es, con toda probabilidad, un animal frugívoro.

Observación de los órganos de los sentidos
Al observar la tendencia natural de los órganos de los sentidos – los indicadores de las substancias nutritivas – que guían a todos los animales hacia su alimento, podemos apreciar que cuando el animal carnívoro encuentra su presa, se deleita tanto que sus ojos brillan: intrépidamente salta sobre ella y lame su sangre con avidez. Por el contrario, el animal herbívoro rechaza incluso sus alimentos naturales, dejándolos intactos, si estos se encuentran manchados con unas pocas gotas de sangre. Sus sentidos del olfato y de la vista lo llevan a seleccionar hierbas y otras plantas para su alimentación, las cuales saborea con deleite. De manera similar, observamos que en los animales frugívoros, sus sentidos les guían invariablemente hacia las frutas de los árboles y del campo.
En los hombres de todas las razas comprobamos que los sentidos del olfato, del oído y de la vista nunca les inducen a matar animales y que, por el contrario, ni siquiera pueden tolerar la vista de semejantes matanzas. Siempre se ha recomendado que los mataderos sean instalados lejos de las ciudades; a menudo se dictan estrictas ordenanzas prohibiendo el transporte al descubierto de carnes frescas. ¿Puede entonces considerarse a la carne como el alimento natural del hombre, cuando sus ojos y su nariz la rechazan, a menos que sean engañados por el sabor que le aportan las especies, la sal y el azúcar? Por otra parte, ¡cuan deliciosa encontramos la fragancia de las frutas, a cuya simple vista se nos hace agua la boca! Cabe señalar también que los cereales y vegetales poseen un olor y sabor agradable, aún cuando sea suave, incluso cuando no han sido preparados. De las observaciones anteriores nos inclinamos a inferir que el hombre estaba destinado originalmente a ser un animal frugívoro (“Y Dios dijo: he aquí, te he dado cada hierba que da semilla, la cual crece sobre la faz de toda la tierra y en cada árbol, el cual es el fruto de una semilla productora, para que sea tu alimento” Génesis 1:29).

Observación de la alimentación de los recién nacidos
Si observamos la nutrición de los recién nacidos, podemos apreciar que la leche es indudablemente su principal alimento. Y esta no se produce en cantidad adecuada en los senos de la madre si ella no ingiere frutas, cereales y verduras, como su alimento natural.

La causa de las enfermedades
De todas las observaciones, solo podemos concluir razonablemente que los diversos tipos de cereales, frutas, raíces comestibles y – como bebidas – la leche y agua pura, expuesta al aire y al sol, son decididamente los mejores alimentos naturales para el humano. Dichos alimentos son siempre bien asimilados, puesto que concuerdan con su organismo, siempre que se ingieran de acuerdo con la capacidad de los órganos digestivos y sean masticados y mezclados con saliva en la forma adecuada.
Otros alimentos no son naturales al humano y – puesto que no concuerdan con su organismo – le resultan extraños. Por ello, cuando llegan al estómago, no son asimilados en la forma adecuada. Y al mezclarse con la sangre, se acumulan tanto en los órganos excretorios como en otros órganos, ninguno de los cuales se encuentra adaptado para recibirlos. Por este motivo, no pueden ser eliminados y se almacenan en los recesos de los tejidos, por efecto de la ley de la gravitación; al fermentar, causan enfermedades tanto físicas como mentales, y conducen finalmente a la muerte prematura.

El desarrollo de los niños
Los experimentos demuestran también que la dieta natural y no irritante del vegetariano es, casi sin excepción, admirablemente adecuada para el desarrollo tanto físico como mental de los niños. Así mismo, contribuye al apropiado desarrollo de la mente, el entendimiento, la voluntad, las facultades principales, el temperamento y la disposición general.

La vida natural calma las pasiones
Cuando para suprimir las pasiones sexuales se recurre a medios extremos – como por ejemplo el ayuno excesivo, la mortificación o el confinamiento monástico – raramente se logra el efecto deseado. Sin embargo, la experimentación demuestra que el ser humano puede fácilmente vencer estas pasiones, archienemigos de la moralidad, mediante un sistema de vida natural y siguiendo una dieta no irritante, como se ha indicado con anterioridad. El humano obtiene así la calma mental que todo psicólogo reconoce como el estado mas favorable para la actividad de la mente, el cual conduce a un entendimiento claro y a un modo objetivo de pensar.

El deseo sexual
Es necesario agregar aquí algo acerca del instinto natural de la reproducción, el cual es, después del instinto de conservación, el mas poderoso del cuerpo animal. Como todos los otros deseos, el deseo sexual posee un estado normal y otro anormal o morboso; este último es causado tan solo por las materias extrañas que se acumulan en el cuerpo cuando se vive en la forma antinatural aludida anteriormente. En el deseo sexual cada persona tiene, pues, un termómetro muy preciso de su estado de salud. Este deseo se desvía de su condición normal cuando los nervios son irritados por la presión que las substancias extrañas, acumuladas en el organismo, ejercen sobre el aparato sexual; esta presión se manifiesta al comienzo por un aumento del deseo, al que sigue luego una disminución paulatina de la potencia sexual.
En su estado normal, el deseo sexual libera al hombre de las perturbadoras pasiones, y actúa sobre el organismo (despertando el deseo de ser aplacado) solo raramente. También en tal caso los experimentos demuestran que este deseo – al igual que los demás – es siempre normal en las personas cuya forma de vida es natural, como se ha descrito.

La raíz del árbol de la vida
El órgano sexual – punto de conjunción de importantes terminaciones nerviosas, particularmente de los nervios espinales y simpáticos (los principales nervios del abdomen), los cuales por su conexión con el cerebro son capaces de estimular todo el organismo – es en cierto sentido la raíz del árbol de la vida. El ser humano bien instruido en el uso correcto del sexo puede mantener el cuerpo y la mente en buen estado de salud y vivir agradablemente toda su vida.
Los principios prácticos de una sexualidad sana no se enseñan, debido a que la sociedad considera el tema inmoral e indecoroso. Así cegada, la humanidad pretende cubrir a la Naturaleza con un velo porque le parece impura, olvidándose que ella es siempre inmaculada y que la impureza y falta de decoro no son por cierto una característica de la Naturaleza, sino que constituyen parte de la mentalidad humana. Es evidente entonces que el hombre – al no conocer la verdad acerca de los peligros que encierra el mal uso de la energía sexual y viéndose obligado a abandonarse a prácticas erróneas debido a la irritación de los nervios causada por su forma antinatural de vivir – está expuesto a sufrir penosas enfermedades y termina por ser víctima de una muerte prematura.

La morada del humano
En segundo lugar, nos referiremos a nuestra morada. Podemos fácilmente comprender – por el desagrado que experimentamos al entrar en una habitación atestada de gente, después de haber respirado el aire puro de la montaña, del campo o de un jardín – que la ciudad o los lugares excesivamente poblados no constituyen en modo alguno la morada natural del ser humano. En cambio, la atmósfera límpida de la montaña, del campo, de un jardín, o de un lugar seco, bien ventilado, sombreado de árboles que cubren una vasta extensión de tierra, son todos ambientes apropiados, de acuerdo con la Naturaleza, para servir de morada al humano.

Sri Yukteswar y Paramahansa Yogananda
La compañía que debemos cultivar
En tercer lugar consideraremos la compañía que debemos cultivar. También en este caso, si escuchamos los dictados de nuestra conciencia y tomamos en cuenta nuestras inclinaciones naturales, nos percataremos de inmediato que preferimos a las personas cuyo magnetismo nos afecta armoniosamente, que calman nuestro organismo, estimulan nuestra vitalidad y desarrollan el amor que naturalmente existe en nosotros, aliviándonos así de nuestros sufrimientos y aportándonos una sensación de paz. Esto significa que debemos permanecer en compañía de Sat o Salvador y evitar la compañía de Asat, como se describió anteriormente. Al cultivar la compañía de Sat (el Salvador), nos será posible disfrutar de una perfecta salud física y mental, y nuestra vida se prolongará. Por otra parte, si desobedecemos las advertencias de la Madre Naturaleza, desoímos la vos pura de nuestra conciencia y frecuentamos la compañía de todo lo que lleva el nombre de Asat, se produce el efecto contrario: nuestra salud se deteriora y nuestra vida se acorta.

La necesidad de vivir en forma natural y de alcanzar la pureza
Así, una forma de vida natural sirve para la práctica de Yama* es decir las abstenciones ascéticas a que nos referimos anteriormente. La pureza de la mente y del cuerpo es igualmente importante para la práctica de Niyama, las observancias ascéticas ya explicadas, y deberán realizarse todos los esfuerzos posibles por alcanzar semejante pureza.

* Sri Yukteswar se refiere a los sutras 9-11 de su libro “La ciencia sagrada” los cuales dicen:
“el valor moral es fortalecido mediante la observancia de Yama (la moralidad o el autocontrol) y Niyama (las reglas religiosas).
Yama incluye la no violencia, la veracidad, la honestidad, la continencia y la ausencia de codicia.
Niyama significa la pureza de cuerpo y mente, el contentamiento en toda circunstancia y la obediencia – ciñéndose a las instrucciones del gurú - .”