16 mar 2015

Yoga Mala de Sri K Pattabhi Jois. Introducción (parte 2/2)

Hay muchos tipos de pranayama. Sri Shankara Bhagavadpada habla de miles y explica sus métodos, mientras Swatmarama nombra sólo ocho:

Suryabhedanamujjayi sithkari shithali tatha
Bhastrika bhramari murccha plaviniti ashtakumbhakah.
[Suryabedana, ujjayi, sitkari, shitali, bhastrika, bhramari, murchha y plavini son los ocho kumbhakas.]
Hatha Yoga Pradipika ii:44

De estos, sólo cuatro son apropiados para nosotros.

Algunos pranayamas son útiles para curar enfermedades, otros para la purificación de los nadis, y otros para detener la mente. Todos son importantes, pero su práctica requiere que la etapa precedente -llamada asana- sea practicada también.

Si se practica asana, las enfermedades del cuerpo y los sentidos se eliminarán. La practica pranayama propicia a concentrar la mente, fortaleciendo los órganos de los sentidos y permite que la mente se aquiete y no se vuelva inestable, entonces las enfermedades presentes en el cuerpo, los sentidos y la mente se curarán, permitiendo que la mente obtenga concentración y perciba al Ser Interior. Sólo entonces el nacimiento humano, que resulta como penitencia de muchas vidas anteriores, será satisfactorio, y no viviremos como animales.

En esta era científica aceptamos sólo lo que podemos ver, y rechazamos lo que no. No hacemos esfuerzos para percibir al Ser Universal, el morador interior testigo de todas las acciones, la causa de la creación, conservación y destrucción del universo, la naturaleza de la conciencia. Grandes eruditos e intelectuales que llaman la atención usando pedantes términos vedanticos para decir que todas las cosas son transitorias y que sólo el Ser Supremo es real, se están impresionando a ellos mismos y a sus oyentes sólo por un momento. Pero pronto la red de la ilusión seguro los apricionará. Por lo tanto, aquellos que realmente quieren elevarse fuera del océano del samsara, dejar de complacerse en el y dejar de experimentar el placer y el dolor y así volverse deprimido, deberían practicar yoga y percibir su felicidad (samsara significa el mundo, la existencia terrenal y el ciclo de nacimiento y renacimiento.).

Nada pasa en el mundo de acuerdo a nuestra voluntad, eso es evidente. Todo en el universo ocurre de acuerdo con la voluntad del Ser Universal, no según los deseos del hombre. Sin embargo, si entendemos correctamente las sabias enseñanzas del Bhagavad Gita, y las practicamos diariamente, seremos capaces de lograr nuestros objetivos en la vida. De ninguna otra manera pueden los seres humanos cumplir sus deseos. Por lo tanto, realizar nuestro dharma y nuestro karma, libres de deseo y apego, es nuestro deber (dharma, en este caso, se refiere a los deberes y responsabilidades que debemos llevar a cabo como resultado de nuestro paso por la vida; karma son  nuestras propias acciones o trabajos). Este deber requiere que realicemos nuestras acciones sin preocupaciones y ofreciendo todos nuestro dharma y karma a Dios, sin sin expectativas de recompensa. Es difícil complacer al Señor dando conferencias sobre asuntos espirituales o haciéndose popular y famoso. Si queremos complacerlo, el yoga debe lograrse a través de la renuncia al concepto de “yo” y “mío”. De esta manera podemos conseguir rápidamente la felicidad suprema.

En el Gita, el Señor dice, “Purvabhyasena tenaiva hriyate hyavasho’pi sah” que significa que, como un imán, la mente será atraída sin esfuerzo a la práctica de yoga en esta vida por tendencias desarrolladas en vidas pasadas (Bhagavad Gita vi:44). En otras palabras, si la mente desarrolla amor por la práctica de yoga, una tendencia ya debe existir de una vida anterior. Dados los beneficios terrenales y divinos que derivan del yoga, sería una gran bendición si toda la gente, hombres y mujeres, lograran la práctica de las ocho ramas del yoga, que otorgan la felicidad tanto aquí como en el más allá y es la realización de la experiencia humana. Este es el noble objetivo del autor de este libro.

Cualquiera que sea el trabajo que intentamos llevar a cabo no puede hacerse a no ser que nuestra mente esté calma y quieta; la felicidad no puede conseguirse así. “Ashantasya kutah sukham [Dónde está la felicidad en alguien que no está en paz]?” (Bhagavad Gita ii:66) ¿Cómo puedo disfrutar de la comodidad una mente perturbada? Lo que es seguro es que un ser humano no puede conseguir paz y felicidad a través de posesiones materiales. Esta felicidad, incluso cuando acontece, es a corto plazo y el sufrimiento que deriva de ella es eterno. La única consecuencia del placer y el gozo es la enfermedad, y entonces no se consigue el yoga. Aun así el yoga nos libera del demonio conocido como enfermedad. Incluso los bhoga [placeres] se convierten en yoga en una mente establecida en la práctica de yoga.

Si nuestra mente no es pura y está dominada por los “yo” y los “mío”, no podremos mantener nuestra natural dicha y caeremos en la infelicidad. Pero aquel que tenga la mente pura conseguirá la dicha eterna. Por lo tanto, para descubrir al Ser Interior, uno debería practicar yoga. Sin embargo, de la misma manera que un gramófono entretiene a la gente repitiendo música interpretada por otros, podemos atraer a otra gente repitiendo lo que hemos escuchado o leído y así ganarnos su confianza. Cuando esto sucede, nos podemos llegar a creer eruditos y caer presos del deseo y la rabia. El método para enfocar nuestra mente, para concentrarnos y disolvernos en el Atman debería ser aprendido bajo la tutela de un Guru (Atman, el Ser Supremo, el que todo lo domina, la conciencia auto iluminada). Sólo a través del éxito en las ramas del yoga y su práctica podemos llegar a elevarnos y de ninguna otra manera.

Concentrar la mente en una sola dirección es muy importante. Es difícil conseguirlo ya que la mente es muy inestable. Para conseguir que esté fija, en un sólo lugar, es esencial el pranayama. Tal como dice el Hatha Yoga Pradipika, si conseguimos detener la respiración que entra y sale del cuerpo, la mente también se detiene. Así que la naturaleza del pranayama debería ser conocida y practicada correctamente.

En este mundo muchas cosas han sido creadas para el placer y el regocijo del ser humano, y deseamos cada una de ellas. Pero de estos objetos del deseo provienen enfermedades que no deseamos. Deberíamos conocer su verdadera naturaleza y desarrollar un desapego hacia ellas. A través de este desapego y de la práctica del yoga nuestras mentes se concentrarán en encontrar el camino hacia el Ser Supremo, cuya naturaleza es la dicha. Cuando la mente no está atada a las cosas ni a los sentidos podrá disolverse en el Ser. Esto es lo que se conoce como estado de jivanmukti [liberación en la vida presente].

Para aprender correctamente pranayama, debe ser practicado bajo la observación de un Guru. Nadie que piense que es un experto en el tema por leer las escrituras, debería intentarlo. Un aspirante no debe tener prisa, debe aprender cuidadosamente las normas de pranayama.

Yatha simho gajo vyagro bhavedvashyah shanaih shanaih
Tathaiva sevito vayuranyatha hanti sadhakam
[de la misma manera que un león, un elefante o un tigre sólo pueden ser controlados gradualmente, debemos ocuparnos del prana. De otra forma destruirá al practicante]

Hatha Yoga Pradipika ii:15

De la misma manera que con entusiasmo e iniciativa un entrenador caza un animal peligroso como un león, un tigre o un elefante, que merodea libremente por el bosque, y lentamente lo va domesticando hasta que lo tiene bajo control, también podemos ir controlando la respiración, poco a poco, con la fuerza de la práctica. Es muy difícil pero posible. Pero si un aspirante se compromete con esta práctica sin seguir las normas, con orgullo o con fingida habilidad, se está poniendo en peligro. Los aspirante deberían tener esto en cuenta.

En poco tiempo no hay duda que a través de la práctica de yoga uno puede conseguir la paz y la felicidad deseadas, la capacidad de distinguir entre el Ser y el no-Ser, tranquilidad mental y estar libre de enfermedades, muerte y pobreza. Una persona no puede conseguir nada en este mundo si sus sentidos son débiles. La experiencia del Ser sencillamente no es posible para los débiles.


Nayam atma balahinena labhyah
Na medhaya na bahunashrutena
[El Ser no puede ser conseguir por el débil, por el intelecto
o por el aprendizaje]

Mundaka Upanishad

Así lo dicen los Vedas. Aquí la palabra bala significa fuerza, tanto mental como física. El cuerpo debe estar libre de cualquier tipo de enfermedad que distraigan la mente. Tanto la fuerza física, mental y de los sentidos son muy importantes. Sin ellas no se puede conseguir fuerza espiritual. Pero el poder intelectual y el conocimiento de las escrituras por sí solos no llevan a la auto Realización; el análisis de los comentarios y sus varias explicaciones no llevan al Ser. Ni siquiera es suficiente estudiar Vedanta en profundidad con un Guru (Vedanta, que literalmente significa el final de los Vedas, es una filosofía no-dualista). Sólo la práctica es el camino hacia atma labhah [conseguir el Ser]. El aspirante que sigue los preceptos y las instrucciones de un Guru con una mente en silencio, no atada por los sentidos, podrá darse cuenta de la verdadera forma del Ser Universal. Ésta es la verdadera naturaleza del yoga.

Cuerpo y mente están relacionadas y no pueden ser separadas la una de la otra. Si el cuerpo físico o los sentidos tienen una experiencia de placer o dolor, la mente tendrá la misma experiencia. Esto lo sabemos todos. Si la mente sufre, el cuerpo pierde peso, se debilita y pierde brillo; si la mente está feliz y en paz, el cuerpo crece, prospera, se fortalece y brilla. Así que el cuerpo y los sentidos también están relacionados y por lo tanto dependen de la fuerza de la mente. Esta es la razón por la que el método de concentración debería conocerse. Para aprender cómo se consigue ese tipo de concentración primero debemos purificar el cuerpo y entonces desarrollaremos fuerza mental. El método para purificar y fortalecer el cuerpo se llama asana. Una vez el cuerpo está purificado, la respiración también lo está y las enfermedades del cuerpo se eliminan.

Una vez las asanas se han aprendido suficientemente bien como para practicarlas cómodamente, la siguiente rama para llevar a la práctica es la relacionada al control de la respiración. Esto es lo que conocemos como pranayama. Sentarse y dejar que el aire entre y salga por nuestras fosas nasales no se considera pranayama. Pranayama significa introducir en el cuerpo el sutil poder del aire vital a través de rechaka [exhalación], puraka [inhalación] y kumbhaka [retención de la respiración]. Sólo estos kriyas, practicados conjuntamente con los tres bandhas [contracciones musculares o cerrojo] y de acuerdo con las normas, puede llamarse pranayama (Un kriya es una purificación, acción o práctica). ¿Qué son los tres bandhas? Son mula bandha, uddiyana bandha y jalandhara bandha, y deberían activarse mientras se practican asanas (Mula bandha [mula, raiz; bandha cerrojo] significa elevar el ano hacia el ombligo; uddiyana bandha [uddiyana, volar hacia arriba; bandha, cerrojo], también conocido como el cerrojo del estómago, significa elevar los músculos internos situados 10 cm por debajo del ombligo; jalandhara bandha significa cerrojo de la garganta). A través de la práctica de pranayama, la mente se detiene en una única dirección y sigue el movimiento de la respiración, un hecho conocido a través de la afirmación de la escrituras: “Chale vate chalam chittam”. Es de conocimiento general que podemos levantar más fácilmente objetos pesados si retenemos nuestra respiración y nos concentramos en el objeto que estamos levantando. Controlando la respiración a través del proceso de rechaka, puraka y kumbhaka, es posible dirigir la mente en una sola dirección.

En hatha yoga, hay miles de métodos de pranayama. Algunos purifican los nadis, otros purifican y fortalecen el cuerpo, otros curan enfermedades y purifican los siete dhatus, y otros son el medio para llegar al conocimiento de Brahman a través de la detención de la mente (La medicina ayurvédica divide el cuerpo en siete elementos llamados dhatus, que incluyen: plasma linfático y sanguíneo, sangre, carne, grasa, hueso, médula y fluidos sexuales (esperma y óvulos)). Entre éstos, sólo el pranayama kumbhaka es importante, ya que purifica y es útil para la realización del Ser. Incluso Pujya Shankara Bhagavadpada lo llama el más importante de los pranayamas:


Sahasrashah santu hatheshu kumbha sambhavyate kevala kumbha eva
[Entre los hathas, deben haber miles de kumbhas. El kumbha puro, por sí mismo, es el más deseado]

Yoga Taravalli 10

En relación al tema de kumbhaka pranayama, textos tipo el Yoga Yagnavalkya,
Sutasamhitakara, Devi Bhagavata, Yoga Vashishtha, Bhagavad Gita y los Upanishads, siguen, en general, la opinión de Acharya Shankara Bhagavadpada. Sin embargo, a causa de que generalmente la visión acerca del pranayama suele discrepar, es importante que esta rama del yoga sea aprendida y practicada con la orientación de un Guru.

Para un practicante de yoga, las normas en relación a la comida, el sexo y el discurso son muy importantes. Entre las comidas, aquellas llamadas sattvicas [puras] son las mejores. Sin embargo no es conveniente comer muchas verduras. El Ayurvedic pramana dice “Shakena vardate vyadhih [con las verduras se expanden las enfermedades]” y el yoga pramama asegura que las verduras son desagradables para los practicantes de yoga (Ayurveda, que literalmente significa la ciencia de la vida, es el sistema Indio para vivir en armonía con nosotros mismos y la naturaleza a través de la regulación de la comida y la actividad). Por otro lado, trigo, calabacines, yogures, alubias mung, jengibre, leche y azúcar son lo mejor. Son comidas que extienden el largo de la vida, comidas que aumentan las cualidades sattvicas así como la fuerza, la salud, la felicidad y el amor; comidas que son fáciles de digerir; y comidas que son naturales, locales y de temporada, estas son las mejores, ya que son dignas para ser ofrecidas a Dios.

Las comidas amargas, saladas o picantes no son buenas para ninguna parte del cuerpo y no deberían ser muy consumidas. Si la comida de una persona es pura, su mente será pura ya que la mente asume las cualidades de la comida que se consume, tal como asegura la autoridad de los Upanishads: “Ahara shuddhau sattva shuddih / Sattva shuddhau druvasmrtih [Cuando la comida que comemos es pura, nuestra mente será pura / cuando nuestra mente es pura, la memoria se estabiliza].” (Chandogya Upanishad vii:26:2) El practicante de yoga debería sólo comer comida con propiedades sattvicas. Comidas que aumentan las pasiones y la oscuridad mental, o que son carnosas y engordan nunca deberían ser consumidas, también se debe renunciar a las sustancias intoxicantes, el tabaco y cosas por el estilo.

Sólo la mitad del estómago debería llenarse con comida. Un cuarto de la otra mitad debería reservarse para agua y el cuarto que queda se deja para el movimiento de aire. Consumir mucha o nada de comida, dormir mucho o nada, tener demasiadas relaciones sexuales o mezclarse con gente indeseable o inculta debería evitarse lo máximo posible, ya que son obstáculos para la práctica de yoga. Debemos tener moderación en relación a comer, dormir y cosas por el estilo.

De la misma manera, no es bueno hablar demasiado. Si hablamos demasiado el poder inherente a la lengua disminuye y el poder del discurso se destruye. Cuando el poder del discurso se destruye, nuestras palabras pierden también su poder y digamos lo que digamos no tiene autoridad sobre la gente que nos rodea. Sin embargo, hablar de temas espirituales aumenta el poder de la lengua y por lo tanto es útil para el mundo. Pero discursos en relación a cuestiones mundanas destruyen el poder de la lengua y disminuyen nuestro tiempo de vida. Los shastrakaras han reflexionado y describen este echo, así que es mejor
seguir su camino.

Demasiado sexo lleva al cuerpo, la mente y lo sentidos a debilitarse. Si la mente y los sentidos son débiles no podemos alcanzar nuestros objetivos, nuestra mente se vuelve inestable e incapaz de hacer nada. Así que demasiado sexo debería evitarse.

El yoga no debería practicarse al aire libre, ni en un lugar sucio u oloroso, ni en un sótano ni en una terraza. El lugar de práctica debería estar perfectamente limpio y nivelado, debería tener ventanas y ser apropiado para esparcir estiercol de vaca (en India el estiércol de vaca se esparce sobre el suelo por la cualidad antiséptica que tiene cuando se seca).

El sudor que se crea durante la práctica debería secarse frotando el cuerpo con la palma de la mano. Si se hace esto el cuerpo se hará más ligero y flexible, tal como dicen las escrituras:

Jalena shramajatena gatra mardhanam acharet
Drdhatha laghuta chaiva tena gatrasya jayate
[Se debería practicar frotando el cuerpo con la respiración que creamos. Como
resultado el cuerpo se hace más firme y ligero.]

Hatha Yoga Pradipika ii:13

Pero el cuerpo se irá debilitando y su fuerza se agotará si, haciendo el esfuerzo de secar el sudor de la práctica, lo exponemos al aire del exterior. Cuando esto sucede el practicante se debilita a medida que pasa el tiempo. Así que el sudor creado por la práctica del yoga debería secarse lentamente frotándolo, para re introducirlo en el cuerpo, con la palma de la mano, y no exponiéndolo al aire o secándolo con una toalla o paño. Los aspirantes deberían tener esto en cuenta ya que viene de la experiencia directa de practicantes de yoga.

El cuerpo no debería ser expuesto al aire del exterior por lo menos hasta media hora después de practicar. Después de media hora es bueno bañarse con agua caliente. Los primeros tres meses de práctica deberían evitarse los baños en agua fría o el ayuno. Pero una vez la práctica se ha establecido y estabilizado, estas restricciones ya no se aplican.

Durante el período de la práctica de yoga es recomendable tomar mucha leche y manteca clarificada o ghee. Aquellos que no se lo puedan permitir, deben verter un poco de agua fría en arroz cocinado tibio, mezclarlo y comerlo antes de ingerir cualquier otra comida. De esta manera, la esencia que proviene de tomar leche y ghee también se generará, y el cuerpo tendrá energía y estará nutrido.

Los aspirantes tendrían que pensar en seguir las normas mencionadas con respecto a la comida, los hábitos sexuales, los baños y la práctica. También deberían ser devotos de Dios y el Guru. Practicar yoga sólo para estar sano, tener un cuerpo firme o diversión no es lo adecuado. Sólo la purificación del cuerpo, los sentidos y la mente y la dedicación de todas las acciones al Todopoderoso, es la verdadera vía. Si ofrecemos nuestras mentes al Ser Supremo de esta manera, nuestras esperanzas y aspiraciones serán satisfechas por Él en el momento adecuado. Los aspirantes deberían de esta manera alejarse de todo aquello que altere su equilibrio mental.

Para ser capaz de practicar yoga, se debe tener entusiasmo, celo, coraje y una fe firme en tattvajnana [conocimiento filosófico]. Tampoco es aconsejable mezclarse entre la muchedumbre. Con estas cualidades, un aspirante puede conseguir yoga. Yoguis describen el camino para conseguir yoga de esta manera:

Utsahatsahasadhaivyattattvajnansh cha nischayat
Janasanghaparityagat shadbiryogah prasiddhyate.
[Se consigue yoga a través de seis cualidades: el entusiasmo, el coraje, la firmeza, el reconocer la verdad, la convicción y evitar las reuniones públicas,]

Hatha Yoga Pradipika i:16

Los aspirantes deberían aprender las normas señaladas. No deberían escuchar o sentirse desanimados por las palabras de aquellos que no tienen conocimiento sobre la práctica del yoga o son demasiado perezosos para tener su cuerpo bajo control.

No hay un límite de edad para la práctica del yoga y puede ser practicado por cualquiera: por mujeres, hombres y por aquellos que están enfermos o discapacitados, tal como afirman los shastrakaras:


Yuva vrddho’thivrddho va vyadhito durbalo’pi va
Abhyasat siddimapnoti sarvayogeshvatandritah.
[Tanto si uno es joven, viejo o muy viejo, está enfermo o débil, aquel que está atento obtiene éxito en todos los yogas a través de la práctica]

Hatha Yoga Pradipika i:64

De esta manera los expertos dan su aprobación unánime a esta idea, y la experiencia lo confirma. Efectivamente la práctica de las ramas del yoga sólo es inútil para la gente perezosa. Aparte de esto, el yoga es muy importante para cualquier persona mayor de ocho años, sin tener en cuenta el género.

Las mujeres embarazadas antes del cuarto mes de embarazo deberían abstenerse de practicar asanas. Sí pueden, sin embargo, practicar ujjayi pranayama, samavritti pranayama y vishamavritti pranayama sin kumbhaka hasta el séptimo mes. De esta manera, si practican regularmente un profundo rechaka, o exhalación, y puraka, o inhalación, mientras están sentadas en Padmasana [postura del loto] o Mahamudra [el gran sello], tendrán un parto fácil y suave. Es bueno que las mujeres tengan esto en cuenta.

Para personas de más de cincuenta, tienen suficiente con practicar algunas de las asanas más fáciles y útiles, así como algunos pranayamas. Aquellos que han practicado durante años pueden hacer cualquier asana o pranayama sin problema. Gente mayor que quiera empezar a practicar yoga tendrán suficiente con las siguientes diez asanas [ver Capítulo 2 para una descripción más detallada de cada una de las asanas]: primero Surya Namaskara (tipos 1 y 2), después Paschimattanasana; Sarvangasana; Halasana; Karnapidasana; Urdhva
Padmasana; Pindasana; Matsyasana; Uttana Padasana y Shirshasana. Es preferible hacerlas siguiendo los vinyasas [sistema de respiración y movimiento], pero si no es posible, practicar concentrándose en rechaka y puraka es suficiente. Shirhsasana debería practicarse durante diez minutos, y el resto al menos diez rechaka y puraka en el estado de asana [ver fn. 39]. Practicando de esta manera, el cuerpo y los sentidos se fortalecerán, la mente se purificará, se aumentará la longevidad y el cuerpo se llenará de energía fresca.

Para los adultos de mediana edad lo mejor es que practiquen todas las asanas. Cuanto más practiquen, más fuerte se vuelve su cuerpo y las enfermedades dejan de ser un obstáculo. Pranayama se hace más fácil, la mente se armoniza, la cualidad sáttvica se vuelve la predominante y aumentan el poder intelectual y la longevidad.

Para los ancianos que la práctica de Sarvangasana, Halasana, Uttana Padasana,
Shirshasana y Padmasana resulta difícil, es suficiente con que practiquen mahabanda diariamente, así como rechaka kumbhaka pranayama, puraka kumbhaka pranayama, samavritti vishamavritti pranayama y sithali pranayama. Esto les ayudará a vivir más, de una manera más feliz y los aislará de la enfermedad.

Los débiles y los enfermos también deberían suavemente practicar las asanas y los pranayama apropiados, y a medida que pase el tiempo y su fuerza se vaya incrementando, sus prácticas también lo irán haciendo. De esta manera las dolencias de los enfermos y las fragilidades de los débiles serán eliminadas, dejándolos sanos y vigorosos.

El aspirante que vaya a un Guru se dará cuenta que el Guru le confeccionará la práctica de acuerdo con la constitución de su cuerpo. El yoga nunca debería aprenderse siguiendo un libro o mirando fotos. Sólo debería aprenderse bajo la mirada de un guru que sepa la ciencia del yoga y tenga la experiencia de la práctica. Si ignoramos esto nos arriesgamos a que aparezcan problemas físicos y mentales. Porque, aunque es cierto que las enfermedades que afectan al cuerpo y a la mente pueden ser eliminadas practicando las ramas del yoga, también es cierto que esto sólo ocurrirá si esta ciencia es puesta en práctica con un Guru con experiencia que sepa los shastras del yoga correctamente y pueda aplicarlos a la práctica. Sólo de esta manera el cuerpo, la mente y los sentidos pueden purificarse como el oro en un crisol.

A través de la práctica del yoga muchas enfermedades incurables, como es asma, pueden curarse, y el cuerpo, la mente y los sentidos llegarán a brillar con nueva energía. Efectivamente algunos médicos que condenan la ciencia del yoga han tenido que callarse al ver que antiguos pacientes han sido curados de sus enfermedades practicando yoga. Esto nace de mi experiencia. Las enfermedades que no pueden curarse a través de la medicina tradicional pueden curarse practicando yoga; las enfermedades que no cura el yoga, no se pueden curar. Esto está confirmado. Un médico puede encontrar medicamentos para enfermedades que son resultado del desequilibrio de los tres doshas, pero no hay ningún dhanvanthari [doctor en medicina] que tenga una cura para las enfermedades mentales (Vata [viento], pitta [fuego, bilis] y kapha [tierra, flema] son los tres doshas, que son elementos funcionales responsables de todas y cada una de las actividades del cuerpo y son excitados a través de la comida y las acciones. Cuando los doshas están en armonía, tenemos salud; cuando están en desequilibrio entre ellos, nos enfermamos).

Pero los yoguis dicen que incluso para esto hay una cura en el yoga. Efectivamente, el practicante que tiene fe y practica las ramas del yoga puede conseguir cualquier cosa. Incluso puede rehacer la creación (Como demostración de esto, Vishvamitra, un gran rishi [sabio], creó otra Indra Loka [mundo de los dioses] para la gente de casta baja que deseaba ir al Cielo).

El mundo está lleno de falsedad, decepción y explotación. Un yogui tiene el poder de corregir esto y de atraer a la gente hacia el camino correcto. Así que es necesario recalcar la importancia que los practicantes de yoga mantengan la fe y demuestren devoción por las ramas del yoga y su Guru. Pero ni la fe ni la devoción a un Guru son comunes entre la gente joven de hoy en día. La debilidad de la mente y los sentidos da cuenta de ello. Y sin embargo el conocimiento aprendido sin devoción por Dios y un Guru es como verter leche de una vaca sagrada en una bolsa de cuero de perro, o la leche imbebible de la ubre de una mona. Pero si hombres y mujeres jóvenes practican verdadera fe y devoción y no ceden ante la inestabilidad mental o la falsa piedad, entonces el poder divino les concederá conocimientos en abundancia, conocimiento que les hará creyentes en cuerpos firmes y mentes fuertes, libres de deseo y cosas por el estilo; no hay duda. Tampoco hay duda de que un país con el privilegio de tener la mayoría de sus jóvenes con mentes devotas a Dios, sumado a cuerpos firmes y mentes fuertes, será recompensado. Esto sale en las Escrituras Vedicas. Así que, déjenme poner énfasis en esta idea una vez más, si los practicantes saben el camino descrito y lo siguen, serán felices aquí y en el más allá.

Así como la constitución física de cada ser humano es diferente, es importante practicar las asanas correspondientes. El beneficio que podemos conseguir de un asana o pranayama puede ser conseguido de la misma manera a través de otra que convenga más a la estructura física de la persona. Algunas asanas no convienen a una persona en particular y pueden ser dolorosas. Un Guru entenderá esto y debe ser capaz de explicarlo, así que el practicante de yoga debe asegurarse de seguir esta guía.

Para empezar la práctica de yoga, un aspirante debería hacer primero el Surya Namaskara [saludos al sol] y después seguir con las asanas. El Surya Namaskara y las asanas deben ser practicadas en la secuencia correcta y siguiendo el método del vinyasa. Si no es así, o el movimiento de rechaka y puraka se ignora, no habrá ninguna parte del cuerpo que se fortalezca, los nadis sutiles no se purificarán y a causa del desequilibrio resultante, el cuerpo, la mente, los sentidos y el intelecto no se desarrollarán. Pueden incluso desequilibrarse más.

Si las asanas y el Surya Namaskar se practican, sólo deberá hacerse siguiendo el método de vinyasa prescrito. Tal como el sabio Vamana dice: “Vina vinyasa yogena asanadin na karayet [Oh Yogui, no hagas asana sin vinyasa]” (Vamana es el autor del Yoga Korunta, el texto que da autoridad sobre asanas y pranayama en ashtanga yoga). Cuando se practica yoga con el conocimiento del método correcto, es bastante fácil de aprender, pero practicarlo sin ese conocimiento, hace que sea muy difícil llevarlo a cabo. Por lo tanto, los aspirantes no deberían olvidar que deben aprender el método de vinyasa, así como el de rechaka y puraka, y seguirlo en su práctica.

Las asanas descritas en el siguiente capítulo pertenecen al aspecto curativo de la práctica de yoga. Serán descritas sistemáticamente, los aspirantes deberían tener cuidado y practicarlas en el orden en el que están descritas, sin saltarse ninguna ni cambiar el orden. Esto debe tenerse siempre en cuenta.

El mejor momento del año para empezar a practicar yoga es el invierno, y un aspirante debería practicar antes de las cinco de la mañana. Calentarse junto al fuego o corriendo debería ser evitado durante el invierno, así como las relaciones sexuales.


Stirairangais tushtuvagumsastanubhih
Vyashema devahitam yaddayuh
Om Shanti Shanti Shanti
[Nosotros, de miembros fuertes y firmes, con admiración disfrutemos de la vida dada por los Dioses
Om Paz Paz Paz]
 Mantra del Rg Veda

15 mar 2015

Yoga Mala de Sri K Pattabhi Jois. Prólogo por Eddie Stern.

Sri Krisna Pattabhi Jois nació el día de luna llena de julio de 1915, en el pequeño pueblo de Kowshika, en el distrito Hassan, estado de Karnataka, al sur de la india. Kowshika permanece prácticamente igual desde que Jois pasó allí los primeros 13 años de vida. Entonces, como ahora, los tres templos del pueblo estaban presentes en la vida de las sesenta o setenta familias de trabajadores que vivían allí. El suministro de electricidad llegó a Kowshika hace no más de 10 ó 15 años, cuando Jois era joven, un hombre con una bicicleta era considerado rico.

El padre de Jois era astrólogo, sacerdote y casero. Su madre era ama de casa y cuidaba a sus nueve hijos, cinco niñas y cuatro niños, de los cuales jois era el quinto. Desde los cinco años su padre le enseñó sánscrito y los ritos hindúes, tal como sucedía con todos los niños Brahmanes. Más adelante empezó sus estudios en el colegio de Hassan, a cuatro o cinco kilómetros de Kowshika. Nadie de su familia había aprendido ni tenía interés en el yoga. En India, en aquella época el yoga era considerado una práctica esotérica que practicaban los monjes, sadhus y sannyasis, pero no para un hombre de casa, que podía llegar a perder todo interés por el mundo y abandonar a su familia por la práctica.

Jois se enorgullece de citar el Bhagavad Gita, capítulo 6 verso 44, en el que Krisna proclama que sólo se llega al yoga en esta vida si se ha practicado en alguna vida anterior, y que uno es atraído hacia él en contra de su voluntad, como si fuera un imán. Debe haber sido este tipo de atracción la que llevó a Jois, advertido por un amigo, a asistir a la conferencia/demostración en el Jubilee Hall de la escuela de Hassan en el mes indio de octubre/noviembre de 1927. A Jois le impresionaron las asanas y los saltos, elegantes y fuertes, que hacían los yoguis entre las posturas. Aunque no entendió la conferencia, y le llevaría algún tiempo antes de que entendiera el método y la filosofía, le gustó el yoga y decidió que quería aprender. Al día siguiente, se levantó temprano y fue a la casa donde estaba el yogui. En un acto de coraje para un chico de 12 años, le pidió al profesor que le enseñara. Éste le preguntó quién era, cómo se llamaba, quién era su padre y a qué se dedicaba. Jois contestó obedientemente y le dijeron que volviera al día siguiente. Así empezó lo que fueron 25 años de estudio junto al gran yogui Krisnamacharya.

Durante los siguientes dos años Jois practicó con Krisnamacharya todos los días en Kowshika. Era joven, su cuerpo era flexible y rápidamente aprendió todas las asanas. Krisnamacharya estaba satisfecho y lo usaba para las demostraciones. Jois nunca le dijo a su familia que estaba practicando yoga. Se levantaba temprano, iba a practicar y de ahí a la escuela. En 1930 el padre de Jois lo introdujo en la ceremonia Brahmán de investidura con el hilo sagrado, la iniciación a través de la cual todos los chicos Brahmanes pasan a ser considerados adultos y empieza su vida espiritual. Al poco tiempo, sin decírselo a nadie, Jois dejó Kowshika y se fue a Mysore, con dos rupias en el bolsillo, para estudiar en la Universidad de Sánscrito del Maharajá. Los siguientes dos años durmió en la residencia universitaria con un amigo y pidió comida por las calles. Pasaron tres años antes de que escribiera a su padre para decirle dónde estaba. Jois se quedó en la universidad desde 1930 hasta 1956, estudiando los Vedas, sánscrito y finalmente consiguiendo un puesto de profesor de Advaita Vedanta. Enseñó en la Universidad hasta 1973, momento en el que se retiró para dedicarse completamente a enseñar yoga en su shala.

En 1931 fue su reencuentro con Krisnamacharya y el inicio de su asociación con el Maharajá de Mysore. Sin saber de qué yogui se trataba, Jois fue a una demostración en la universidad de sánscrito, resultó ser su guru, Krisnamacharya. Al verlo se arrodilló a sus pies. A la demostración también asistió un ministro del maharajá de Mysore. El Maharajá, Krisna Rajendra Wodeyar, estaba enfermo y tenía un gran interés en el yoga y la espiritualidad. Cuando supo que este gran yogui estaba en la ciudad, lo mandó llamar. Krisnamacharya, con su conocimiento y su habilidad médica, pudo curar al Maharajá. Éste se convirtió en su patrón y construyó un shala de yoga en los terrenos del palacio. Krisnamacharya se quedó en Mysore 20 años.

Krisna Rajendra se convirtió en un gran mecenas. Gracias a él Krisnamacharya, junto con Jois y otros estudiantes del shala, viajaron por toda india haciendo demostraciones, estudiando textos e investigando otros estilos y diferentes escuelas de yoga. Jois cuenta que después de viajar por toda india durante años, Krisnamacharya es el único hombre que tenía un conocimiento completo de los métodos de yoga.

Al Maharajá le encantaban las demostraciones de yoga y algunas veces hacía llamar a Jois y Mahadev Bhatt, un compañero. Un hombre iba a su habitación a las 10 de la noche para anunciarles que el Maharajá quería que hicieran un demostración al día siguiente a las 4 de la mañana. A las 3 de la mañana, Jois y Bhatt se levantaban, se duchaban con agua fría y un coche los esperaba para llevarlos al palacio. El Maharajá les decía qué posturas quería ver, le gustaba sobretodo Kukkutasana y Bakasana B. Después de la demostración él también practicaba algunas asanas y los enviaba de nuevo a casa en el coche. Les daba 35, 40 ó 50 rupias, una fortuna para la época. Les decía que se quedaran el dinero y que no le dijeran nada a su Guru. Un año, para el cumpleaños del Maharajá, Jois y Bhatt se vistieron con disfraces de seda de Hanuman Kacchas para la práctica. Jois sigue recordando incluso hoy el tipo de hombre que era el Maharajá.

Jois ocasionalmente asistía a Krisnamacharya en su clase y enseñaba él si éste llegaba tarde. Un día el Maharajá, que a veces asistía a las clases, vio lo que sucedía y una semana más tarde le pidió a Jois que enseñara yoga en la universidad de sánscrito. Jois le contestó que había ido a Mysore sólo a estudiar, y el Maharajá le ofreció un salario, una beca para estudiar en la universidad, comida y alojamiento. Jois en esa época todavía vivía de limosnas, así que fue una gran oportunidad. Le dijo al Maharajá que primero le tenía que consultar a Krisnamacharya, le tenía que pedir su permiso. El primero de marzo de 1937, Jois empezó a enseñar en la universidad de Sánscrito. Al preguntarle si alguna vez tuvo que pasar alguna prueba, jois contesta que sí: Krisnamacharya le dio hombre enfermo y le dijo “¡arréglalo!”

Jois habla normalmente de un texto llamado Yoga Korunta, un manuscrito antiguo de ashtanga yoga, que sería la base de las lecciones prácticas de yoga que le enseñó Krisnamacharya. Este texto es atribuido a un sabio llamado Vamana, es uno de los muchos textos que Krisnamacharya aprendió de memoria en los siete años y medio que estudió y vivió con su profesor, Rama Mohan Brahmachari. Korunta significa “grupos” y se dice que el texto contenía listas de muchas maneras de agrupar asanas, así como enseñanzas muy originales sobre vinyasa, drishti, bandhas, mudras y filosofía. Antes de que Krisnamacharya dejara a su Guru, aproximadamente en 1924, le dijo que si quería encontrar este texto lo podía buscar en la Biblioteca Universitaria de Calcuta. Según Jois, que nunca ha visto el texto y no cree que siga existiendo, Krisnamacharya en algún momento pasó un año en Calcuta estudiando el libro, que estaba muy dañado e incluso le faltaban algunas partes. Las partes que todavía quedaban, transcritas por Krisnamacharya, contenían lo que hoy conocemos como las secuencias de asanas de la primera serie, la intermedia y la avanzada.

Cuando Jois empezó a estudiar con Krisnamacharya en 1927, éste le enseñó el método del Yoga Korunta. Aunque la autenticidad del libro a día de hoy es prácticamente imposible de verificar, está aceptado que es la fuente del ashtanga yoga tal como lo enseña Pattabhi Jois.

En 1948, en su casa de Laxmipurum, Jois abrió el Ashtanga Yoga Research Institute, con la finalidad de experimentar con el aspecto sanador del yoga tal como se lo había enseñado Krisnamacharya y los textos antiguos. En ese momento la casa tenía sólo dos habitaciones, una cocina y un baño. No fue hasta 1964 que se construyó una extensión en la parte de atrás para tener una sala de yoga y una habitación de descanso en el piso de arriba.

Más o menos en esta época, un belga llamado Andre van Lysbeth llegó hasta Jois. Van Lysbeth sabía sánscrito y pasó dos meses estudiando las series de asanas primera e intermedia. Entre muchos de los libros que escribió hay uno que se llama Pranayama, en el que se incluía una foto de Jois junto con su nombre y dirección. Gracias a este libro de van Lysbeth el nombre de Jois se fue difundiendo por Europa, los europeos fueron los primeros en ir a Oriente exclusivamente para estudiar con Jois. En 1973 llegó el primer americano después de que el hijo de Jois, Manju, hiciera una demostración en el ashram de Swami Gitananda en Pondicherry.

El primer viaje de Jois a Occidente fue gracias a una invitación, fue a una conferencia de yoga en Sudamérica en 1974, donde dio una charla de yoga en sánscrito, que fue traducida simultáneamente a varias lenguas. En 1975 viajó a California con Manju. Muchas veces ha comentado que en ese primer viaje sólo había veinte o treinta estudiantes de ashtanga yoga en América en esa época, pero que “poco a poco, en veinte años, se irá esparciendo”. A través de los múltiples viajes a América que ha hecho en los últimos 25 años, las enseñanzas
de Jois han dado su fruto y su influencia aquí, directa e indirecta, es una pieza central de la popularidad que el yoga tiene hoy en día en América.

Parte del conocimiento sobre yoga de Jois está en sus escritos y sus fotos. Su tratado más importante, este pequeño libro, el Yoga Mala, subraya la naturaleza atemporal de la práctica de ashtanga yoga. Jois empezó a trabajar en él en 1958, escribiendo el texto a mano, poco a poco, a lo largo de un período de dos o tres años, por las tardes, mientras su familia descansaba. Fue publicado en india por primera vez en 1962 por uno de sus estudiantes, un cultivador de café de Coorg. Mala en sánscrito significa collar. En india hay muchos tipos de malas. Hay japamalas, hechos de cuentas sagrados que cuelgan de un hilo y se usan para rezar, para contar y mantenerse concentrado en la repetición de un mantra. También hay pushpamalas, que son guirnaldas hechas de flores con aroma a jazmín u otro tipo, y se ofrecen a los dioses en las casas o los templos. Jois ofrece aquí otro tipo de mala, que viene de una tradición antigua, tan sagrado como una plegaria y tan hermoso como una flor. Su mala es un collar de yoga en el cual cada vinyasa es como una cuenta sagrada que contar y en la que concentrarse, y cada asana es como una flor aromática atada al hilo de la respiración. De la misma manera que un japamala adorna el cuello y un pushpamala adorna a los dioses, así esta collar del yoga, practicado con diligencia, adorna nuestro ser con paz, salud, resplandor y finalmente auto conocimiento.

Los traductores han intentado mantenerse fieles al original, tanto en el contenido como en el estilo. Jois ha reescrito pequeñas partes, ha corregido errores y ha incluido cosas a su trabajo original. Por ejemplo la descripción de las posturas Prasarita Padonttanasana (D) y Janu Shirshasana (B&C), que no aparecían en el original han sido incluidas aquí. Algunas partes del libro han sido reescritas para hacerlas más claras y se han incluido notas a pie de página para ayudar a entender. Todos los cambios han sido revisados por Jois que ha ofrecido información para algunas rectificaciones y ha dictado otras.

Jois fue en contra de los principios de su época al dedicar su vida al estudio del yoga. Tal vez esa fue la razón por la cual no le dijo a su familia que estaba practicando yoga y por la que se fue a Mysore sin avisar a nadie. Tal vez su familia hubiera protestado e intentado hacerle entrar en razón. Está claro que Jois nunca tuvo dudas. Enseña sin descanso, no lo hace por dinero o fama, aunque tanto uno como lo otro le hayan llegado. Pattabhi Jois es un hermoso ejemplo de dedicación pura, de lo que cuesta mantener la luz de una tradición ancestral brillando.

Eddie Stern
New York City

16 de Abril, 2002

14 mar 2015

Asanas: Supta Vajrasana


Supta significa estar recostado. Vajra es rayo, el arma de Indra, rey de los dioses. Ésta asana pertenece a la serie intermedia Nadhi Sodhana. 


Efectos
La columna dorsal se extiende por completo, el pecho se expande. El cuello se estira y así la glándula tiroides se beneficia. La articulación pelviana se flexibiliza.