24 abr 2011

El arte y el yoga

La creación artística, como el descubrimiento de lo científico, se encara en el sistema hindú como la revelación de una realidad superior, de un principio hasta entonces oculto bajo la apariencia de las formas. Una máscara de cera exactamente parecida a un rostro conocido no es realmente una obra de arte. La obra de arte debe estilizar, extraer rasgos característicos, expresar su carácter; no fotografiar la naturaleza sino, como lo explicaba Ananda Coomaraswamy, imitar la naturaleza en el procedimiento por el cual ella crea. El artista debe, pues, tratar de percibir la realidad interna de las cosas. Lo hace a veces por intuición, pero puede, por métodos de concentración mental, lograrlo con más rapidez y seguridad.
Así los métodos de yoga cobran gran importancia en las artes, y el arte mismo puede considerarse como una de las formas esenciales de yoga: "una concentración en la cual toda distinción entre el sujeto y el objeto desaparece y que es medio de lograr la armonía o la unidad de la conciencia" (A Coomaraswamy, Dance of Shiva ).
La intensidad de la concentración del artesano, del artista, ha sido dada como ejemplo en el Bhágavata Purana, donde el sabio Dattatreya, al enumerar los veinticuatro maestros de los cuales aprendió la sabiduría, menciona entre ellos a un artesano que fabricaba flechas: "Un artesano que fabricaba flechas estaba tan enteramente absorto en su trabajo, que no advirtió que la procesión real pasaba con gran estrépito a su lado; así, aquel cuyo pensamiento está inmerso en la sola contemplación de lo Divino no percibe nada más, ni en sí mismo ni fuera". Çankaracharya retoma esta comparación en sus comentarios sobre los Brahma-Sutra.
Çukracharya, en el capítulo IV de su Çukranitisara, explica la importancia de la concentración mental: "El artista debe realizar el parecido de los dioses exclusivamente por la concentración mental. La visión espiritual es para él el mejor y verdadero modelo. Debe basarse en esta visión y no en los objetos visibles percibidos por los sentidos. El artista debe esforzarse por pintar seres divinos. Reproducir simples cuerpo humanos es malo y hasta irreligioso. Es preferible representar un ser divino, aun desagradable de ver, antes que una simple forma humana, aun bella."
Pues el fin del arte no es copiar la obra divina, empresa imposible y sacrílega, sino revelar sus prototipos trascendentes y desapegar al hombre de las ilusiones del mundo dándole un pregusto de la armonía celeste.
"Meditando con amor sobre la naturaleza de la divinidad que quiere representar, el escultor logra modelar las imágenes del templo. Para llevar a bien esta forma de yoga, le es preciso ante todo establecer las proporciones generales, según los datos de los libros tradicionales." (Çukracharya)
El artista debe establecer primeramente un trazado geométrico según las proporciones simbólicas correspondientes a la imagen que quiere representar; luego debe concentrar su visión y su pensamiento sobre ese diagrama o yantra, hasta que perciba a través de las líneas geométricas la forma que debe esculpir. Esta concentración creadora del artista es una de las formas de concentración más absoluta que aquella por la cual se crean las imágenes: la visión directa de un objeto tangible jamás permite intensidad tal." La forma de concentración del pintor o del escultor no difiere esencialmente de la meditación religiosa o del éxtasis místico (lo que difiere es la intensión y motivación de esta concentración [nota de Conciencia Yoga]. Una como otra conducen a la realización de un aspecto de la divinidad inmanente.
Para comprender la significación de los modos de la música, se emplea también a veces un procedimiento de visión mental. La atmósfera del modo  se representa entonces por imágenes visuales expresadas en breves poemas. Sólo cuando el músico, al meditar sobre el poema del modo escogido y sobre los sonidos que le corresponden, ha realizado en sí mismo el estado de ánimo que debe traducir, se hace capaz de transmitir su visión al auditorio por la mediación mágica de los sonidos (...).
La danza y la música han sido objeto de una importante literatura técnica en todas las épocas desde hace más de dos milenios (...). La leyenda representa la creación misma del universo por la danza de Çiva y, en los momentos en que desciende a la tierra, ese dio danza desnudo, en las selvas, la danza masculina (tándava). Párvatî, la esposa de Çiva, enseñó a las pastoras de las primeras edades la danza femenina (lasya). El dios Krishna, tañendo su flauta mágica, reveló a los hombres los dieciséis mil ritmos diferentes.
(...) La música, la pintura, la escultura, la arquitectura eran consideradas como ciencia (vidya) por los antiguos hindúes, lo mismo que la geometría, la gramática o la lógica. El término de "arte" (kala) estaba resevado a las artes menores o artesanales. 

Extracto del artículo de Alain Daniélou, "Les arts traditionnels et leur place dans la culture de l'Inde", 1953

23 abr 2011

Prana: la fuerza vital

Prana: la fuerza vital  
Control de las corrientes vitales, esfuerzo de la voluntad y la concentración


Por la práctica de las Asanas se puede controlar el cuerpo físico y, mediante el Pranayama, el cuerpo astral, o sutil o Linga Sharira. Debido a que existe una estrecha conexión entre el aliento y las corrientes nerviosas, por el control de la respiración obtenemos también el de las corrientes vitales internas.
Algunos Yoguis, por persistentes esfuerzos de concentración, logran poderes conocidos con el nombre de "Siddhis", se los denomina "Siddhas" y su práctica 
Sadhana.

El Pranayama ocupa un lugar preponderante en las religiones hindúes. Los Brahmacharis y los Grihastis deben practicarlo tres veces por día: por la mañana, al mediodía y por la tarde,
durante el Sandhya en sus adoraciones diarias, al punto que esa práctica precede a cada acto religioso de los hindúes. La realizan antes de comer, beber y antes de resolverse a la ejecución de cualquier acto. Es entonces cuando la naturaleza de sus determinaciones debe ser claramente expuesta y situada ante sus mentes. Tales prácticas, al preceder cada impulso de la voluntad, aseguran a ese esfuerzo el éxito ya la mente el resultado deseado.

El Prana es fuerza vital
Podríamos definir al Prana como la más maravillosa fuerza vital existente, la que deviene visible en el plano físico como movimiento y acción, y en el mental como pensamiento. Por esto, el Pranayama significa la sujeción de las energías vitales. Pranayama es el control de la energía vital que actúa en el sistema nervioso del individuo, mueve los músculos y da al practicante la facultad de percibir las impresiones de los objetos externos y escrutar sus pensamientos introspectivos.

Esta energía es de tal naturaleza que puede ser considerada la "vis viva" del organismo animal y, precisamente, el objetivo de los Yoguis es el control de esta fuerza mediante el Pranayama.
Por esto, él que conquistare tal fuerza será no sólo el conquistador de su propia existencia, sino del Universo todo, por cuanto el Prana es la verdadera esencia de la vida cósmica, el principio sutil causante del desarrollo del Universo en su presente forma y el que lo impulsa hacia su meta final.

Para el Yogui, el Universo es su cuerpo, y la materia que compone a éste, igual a la que sen desarrolla en aquél. La fuerza que pulsa a través de sus nervios no es diferente a la que vibra en el Universo. De esto se infiere que la conquista del cuerpo significa la conquista de la Naturaleza.

De acuerdo con la filosofía hindú, la Naturaleza está compuesta de dos substancias principales: el Akasa o éter y el Prana o energía. Podríamos decir, estableciendo correlaciones con la ciencia moderna, que es análogo a materia y fuerza.
Todo lo que en este Universo posea forma o tenga existencia material, proviene de la Omnipresente y Omnipenetrante materia sutil llamado Akasa.
El Universo, líquido, sólido y gaseoso, constituido por nuestro sistema solar y los millones de vastos sistemas iguales al nuestro; en suma, toda clase de existencia susceptible a convertirse en un mundo "creado", es producto de este sutil e invisible Akasa y habrá de retornar a su punto de origen al término de cada ciclo.
Del mismo modo, toda clase de fuerzas de la Naturaleza conocidas por el hombre como gravitación, luz, calor, electricidad, magnetismo; las que pueden ser agrupadas bajo el nombre genérico de "energía" ; creación física, corrientes nerviosas, y las conocidas como fuerzas animales: pensamiento y otras fuerzas intelectuales, se las considera como manifestaciones del Prana cósmico.
De Prana surgen a la existencia y en Prana, finalmente, cesarán.
Todo tipo de fuerza de este Universo, física o mental, tiene su origen en este Prana, Allí no existe nada nuevo, excepto los dos factores mencionados, en alguna de sus formas.
La conservación de la energía y la de la materia, son las dos leyes fundamentales de la Naturaleza. Una nos enseña que la totalidad del Akasa que forma el Universo es constante; mientras que la otra expresa la suma total de la energía que vibra en el Universo y que es también constante.
Al fin de cada ciclo las diferentes clases de energía entran en reposo y devienen potenciales; del mismo modo el Akasa deviene indiferenciado; pero al principio del ciclo siguiente las energías parten de nuevo y actúan sobre el Akasa envolviendo a las distintas formas.
Es así que, cuando esto se produce, el Akasa cambia, convirtiéndose en denso o sutil, y por consiguiente se produce en el Prana un cambio similar .
El Yogui considera al cuerpo humano como un microcosmos compuesto por el sistema nervioso y los órganos internos de percepción que representan el Akasa microcósmico; y las corrientes
nerviosas y de pensamiento, por analogía, el Plasma microcósmico.
Por esto es que el Yogui procura lograr el más elevado conocimiento y la conquista del Universo mediante la comprensión y control de dichas energías.
De ello se desprende que, quien se hallare en posesión del Prana, habría alcanzado el corazón mismo de la actividad y la vida cósmica; más aún, el que hubiere conquistado y controlado
esta verdadera esencia, no sólo habrá subyugado a su propio cuerpo y mente, sino también al cuerpo y mente de éste Universo.
Por esto el Pranayama o control del Prana es el medio por el cual el Yogui trata de realizar en su pequeño cuerpo la totalidad de la vida cósmica y alcanzar la perfección mediante el logro de los poderes de este Universo.
Cabe destacar, entonces, que los diversos ejercicios y entrenamiento tienen una finalidad.
¡Que alcancemos la meta en este cuerpo ahora mismo!

Sivananda
Rishikesh


1943






29 mar 2011

La práctica de âsana. Por B K S Iyengar.



Iyengar
Tanto si se practica âsana, prânâyâma o meditación, se requiere en cada postura, en cada movimiento de inspiración o espiración, una cierta cualidad moral, así como ciertos ajustes de la inteligencia en el arte de la meditación. Hay que observar cada movimiento y realizar los ajustes de forma inmediata y precisa.


En la práctica de âsana, la mente se mantiene alerta y el cerebro es un instrumento testifical, de manera que el sâdhaka se da cuenta de que el yoga no es simplemente una disciplina física, sino una gran disciplina mental.
Una ejecución precisa de âsana aumenta la percepción consciente total, alcanzando todos y cada uno de los poros de la piel. De esta manera, la energía intelectual del cuerpo se va elevando de forma gradual al nivel de la inteligencia espiritual.

B K S Iyengar